Los tiempos han cambiado tanto para el fútbol como para la enseñanza del inglés como lengua extranjera. Lejos quedan los días en que se utilizaban los entrenamientos para plantear ejercicios inconexos intentando que el jugador mejorara sus habilidades de forma aislada. Igual de antiguo es cuando se intentaba aprender una lengua extranjera mediante un obsoleto libro de texto y traduciendo frases al castellano de forma autómata. Esa metodología, no ha hecho que nuestro inglés mejorara porque ninguna de las situaciones de conversación real había sido practicada previamente en clase. Por eso cuando salíamos al extranjero teníamos la sensación de que no sabíamos nada.
Aunque la filosofía Smartfootball es relativamente nueva, la idea de simular situaciones reales de partido en los entrenamientos viene de bastante tiempo atrás. El verdadero objetivo de practicar el rondo en los entrenamientos es automatizar las respuestas de nuestros jugadores cuando se enfrentan a situaciones de presión alta por parte del contrario. De esta forma, aumentarán su confianza y seguridad en salir airosos de esta variante del juego o mejorarán a la hora de robar balones al contrario en situaciones ventajosas cuando seamos nosotros los que la realicemos.
Como maestro de inglés, llevo más de ocho años aplicando esta metodología y la mejora de los alumnos es espectacular. Planteamos diálogos simulando conversaciones que se puedan encontrar alguna vez: comprar en una tienda, orientar a un turista perdido, ser entrevistados por alguien, ir a un restaurante… Aparte de interaccionar con el compañero y confeccionar el texto del diálogo, luego tienen que simular la situación en clase. Trabajando de esta manera es de la única forma en que mis alumnos han podido poner en práctica lo aprendido en clase en situaciones de su vida cotidiana.
Una de las principales ventajas de Smartfootball es que ayuda al jugador en la toma de decisiones. Es muy fácil saber lo que hacer sobre el papel pero si no se ha simulado como abrir la defensa, deshacerse del
marcaje, buscar la superioridad en ataque… los jugadores pueden tardar un tiempo precioso en decidir y en muchos casos, puede ser la diferencia entre conservar la posesión o que nos roben el balón.
También es útil para descubrir fallos, es mucho mejor verlos en las simulaciones ya que sabemos que ese error no va a tener repercusión en el marcador de un partido real. Nos ayuda en una doble vertiente ya que nosotros como entrenadores damos por supuestas muchas cosas o nos equivocamos en el planteamiento táctico y los jugadores piensan que están actuando bien haciendo esa acción cuando técnicamente no es así. Es un diálogo enriquecedor sobre el campo. Aunque, no debemos caer en la trampa de parar la simulación constantemente para corregir detalles, ya que el ejercicio pierde su espíritu.
Hace años le hice la siguiente reflexión a un compañero: “¿Para qué enseñar inglés mediante palabras o frases aisladas si no las vamos a utilizar de esa forma en nuestro discurso? Si realmente fuera esa la solución, estudiaríamos el diccionario !” Podemos aplicar la misma forma de pensar al fútbol y preguntarnos si ensayar regates, pases, carreras, tiros a puerta y centros por separado es la mejor manera de desarrollar todo el potencial de nuestros jugadores. Vosotros que pensáis?











