La importancia de educar para ser un ser social y el peligro de la sobreprotección

Desde casa y desde la escuela, nuestro objetivo no es solo transmitir conocimientos, sino también preparar a nuestros estudiantes para la vida en sociedad. Esto implica enseñarles a interactuar con los demás, a enfrentarse a los desafíos y a adaptarse a diferentes entornos.

No debemos dejarnos llevar por el cariño que sentimos hacia nuestro alumn@ o hij@ y caer en la trampa de la sobreprotección. Existen familias o maestr@s que crean un entorno tan seguro para sus hij@s que est@s acaban pensando que su casa o su clase son el único lugar seguro y que el mundo exterior es una amenaza. Esto puede limitar su capacidad para adaptarse, aprender y crecer y lo que nos parece inicialmente una actuación positiva para salvaguardar su bienestar, se acabará girando en nuestra contra.

Por eso, es importante lograr la unión de educadores y familias ayudando a nuestr@s estudiantes a entender que el mundo exterior no es un entorno a evitar sino un ámbito al que se tienen que adaptar como transición para tener una vida adulta plena pero sin dejar de ser ellos mismos. Intentar que el mundo exterior sea como nuestra clase o nuestra casa es una batalla perdida. Si eliminamos todas los peligros de sus vidas, no van a aprender a reaccionar cuando se encuentren con ellos. Debemos prepararlos para todas las situaciones y que sepan afrontarlas solos con autonomía, estando cerca en la medida de lo posible pero debemos mentalizarnos de que no podremos estar siempre a su lado.

 

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