Para realizar el aprendizaje de la lectura hay que tocar el sin-sentido por eso Lacan 1 recomienda Alicia en el país de las maravillas como libro introductorio para trabajar con niños por el juego del sin sentido.
Violeta Núñez 2 decía que el niño para aprender a leer deberá disponerse a atravesar una barrera, que por un lado aboca al sinsentido radical de la m con la a, ma, y por otro, le da acceso a la posibilidad de encontrar una significación propia, una particular combinatoria para anudarse a un mundo nuevo.
La lectura tiene efectos incalculables porque existe la interpretación íntima del sujeto que fija algo, que recorta un mundo posible pero el agente de la educación no puede anticipar que será. No se puede evaluar el efecto en sus repercusiones futuras. Leer puede dar elementos para encontrar un camino, una salida a la particularidad de cada uno.
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La educación apunta a despertar el deseo para que el sujeto de su consentimiento a la oferta educativa y esto sólo se logra por la vía del interés. La moralización es violencia disimulada tras el argumento de ejercerla por el bien del otro.
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Podemos decir que cada soporte de lectura, que cada objeto, compromete el cuerpo de una manera diferente. La lectura memorística del texto sagrado en las madrazas implica el movimiento de balanceo. La lectura razonada en la linealidad del libro necesita no sólo la inmovilidad sino también los signos de puntuación que introducen una regulación de la voz, la mirada y la relación al Otro. Para que eso fuera posible introducía los cortes necesarios para la “actividad física”. La lectura de la imagen y de los signos que acompañan los videojuegos es una lectura fragmentada tributaria de un tiempo muy rápido que da al cuerpo una tensa excitación .
La hiperactividad de hoy, lejos de ser medicada de forma estándar y no digo que no haya casos que no lo necesiten, responde a la aceleración de los tiempos cotidianos y al modo en que los soportes actuales capturan a los sujetos frente a la abstención de las funciones del adulto. Las horas de sueño que necesitan los niños no se cumplen, tienen una alimentación de capricho, no hay intervalo para la “actividad física” y una voracidad consumista que es en realidad la voracidad de un mercado que se los come con su publicidad.
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Desde que se introducen las máquinas en el mundo los tiempos comienzan a acelerarse, ya Freud hablaba de la “nerviosidad moderna” 4 citando a autores de finales del XIX. Sin embargo no es lo mismo la aceleración moderna que la hipermoderna por los cambios que, como ya se ha señalado, introduce la revolución Internet. Así se puede ver como se pasa de “una cosa por vez” a “varias cosas a la vez”, de la sucesión a la simultaneidad. Los niños de hoy lo saben: escuchar música, tener la pantalla abierta, enviar mensajes, hacer deberes…Es el sujeto el que confecciona su propio menú como en el zapping.
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Los efectos de este momento también se hacen sentir en la subjetividad, los adultos también estamos tocados por el zapping, por la lógica de la fragmentación que se expresa en “enchufes y desenchufes”, dicho en otros términos, nos olvidamos de todo lo que no sea lo del momento porque hay una pérdida de antecedentes y consecuentes que es lo que pone en juego la cadena significante. Cómo afecta esto la relación con el inconsciente? Tal vez se funciona más en concordancia con su producto, el objeto y hay menos necesidad de otorgar grandes sentido, no se hacen ya grandes relatos
Origen: NODVS

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