La verdad, antes no tenía ni idea de dónde provenía mi familia. Después de hacer este tipo de trabajo en clase, he conocido mucho sobre mis bisabuelos. Mi familia era muy rica antes, cuando aún había la burguesía rusa. Después de la revolución, tuvieron que huir a los otros países, y mis abuelos se trasladaron al Turkmenistán. Pasado un tiempo, nacieron mis abuelos, mi madre y mi padre. Yo nací un año después de que naciera mi hermana. Vivimos en Turkmenistán durante 3 años. Después mis padres decidieron regresar a Rusia. Allí he crecido, he conocido a mis primeros amigos, por primera vez me enamoré e hice muchísimas cosas por primera vez. Pasaron los años. Cuando cumplí los 11, mi padre voló a Cataluña, y dos años después, vinimos todos. De momento, sigo estando en este país, aprendiendo la lengua (me queda mucho para mejorar). No sé por qué camino me llevará la vida, pero estoy dispuesto a seguir adelante para mejorar mi futuro.
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MI FINAL DE BAJARSE AL MORO (Laura)
Ha pasado un año. Chusa está sola en la casa, dándole el biberón al bebé de meses que tiene en los brazos. Llaman a la puerta.
CHUSA (hablándole al bebé): Debe de ser el Jaimi que se ha dejado el cortauñas de las sandalias otra vez. Si no estuviera yo en todo… (Abre la puerta y se queda de una pieza. Es Alberto)
ALBERTO: Hola, Chusa… Cuánto tiempo… ¿Cómo estás? ¡Vaya! ¿Has tenido un bebé?
CHUSA (disimulando y aparentando indiferencia): Hombre, ¿tú por aquí? No, el bebé es de Jaimi, que se arregló otra vez con la Merche esa, ya sabes, la del cine, después de todo el lío… la dejó embarazada y cuando nació el niño se lo dejó en la puerta y le dijo que se ocupara él. Así que ya ves, me deja a mí de niñera. Se llama Dani, como el padre de Jaimi… o de Merche, no sé. Pero bueno, no te quedes ahí, pasa.
ALBERTO: ¿En serio? Quien lo iba a decir, Jaimito papá… ¡Que guapo es! (Al bebé) Hola, chiquitín… Te cuidan bien estos, ¿eh? ¡Qué suerte tienes, campeón!
CHUSA: Un cielo, chico, ni llora mucho ni echa el zumo, ha salido vago, como el padre. Pero cuéntame, ¿cómo estás? En Móstoles con el pisito… ¿Y Elena?
ALBERTO: ¿Puedo cogerlo? (CHUSA le da a Dani y le hace carantoñas. El bebé ríe.) Pues bien, al final me ascendieron en la comisaría y ahora soy inspector. Un gusto, tía, llego a la hora que me da la gana. Y… Elena está embarazada. Eso venía a decirte.
CHUSA: Qu…? (Un poco cortada, intenta disimular la decepción que se le pinta en la cara) Vaya! Felicidades. Me alegro mucho, de verdad. Quien lo iba a decir, todos unos padrazos, porque ya te digo que hago más yo de madre que la Merche… Pues nada, Alberto, que siga la felicidad, Y que me alegro. En serio.
ALBERTO: Bueno… es que tenía que decírtelo, quiero decir, quería decírtelo, me sentía mal…
CHUSA (le corta): Pues no tienes por qué. (Dani empieza a llorar. Aprovecha y agarra al bebé) Que tendrás que irte, que el niño necesita cuidados.
ALBERTO: Bueno, sí. (Va hacia la puerta, pero se gira) Que me gustaría que fueras la madrina del niño o niña cuando nazca. Y Jaimito el padrino. Los dos queremos. Elena y yo. Por favor.
CHUSA: Gracias, Alberto, pero no. Además soy la madrina de Dani.
ALBERTO: Bueno… vale. Díselo a Jaimito igualmente. Me ha gustado mucho verte. Y que estás muy guapa.
CHUSA: Adiós, Alberto.
(Se cierra la puerta)
CHUSA (a Dani): ¿Has visto eso, pequeñín? Estoy condenada a estar sola. Cuidando de ti, sobrinín, y de Jaimi, que es peor que tú. Es mi cruz. Pero, ¿sabes? Me alegro de que estés aquí. Me alegro mucho…
(Se le rompe la voz y empieza a llorar desconsoladamente, pero entonces… Dani la mira
y dice: “Mamá”)
FIN
Bajarse al moro (Anónimo)
ÚLTIMA ESCENA
(En escena Elena, sola, recogiendo a toda prisa sus cosas y metiéndolas en maletas y cajas de cartón. Se abre la puerta de la calle y aparece Jaimito.)
Jaimito: ¿qué haces?
Elena: Me voy, Doña Antonia conoce a mi madre y le ha dado la dirección está a punto de llegar y no la quiero ver.
Jaimito: Pero no te puedes ir, porque……..!!! Porque te quiero (Jaimito se acerca muy despacio y la besa).
(Chusa sale de la cárcel y llega a casa.)
Chusa: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Holaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!! ( Chusa interrumpe el beso).
Jaimito: Hola, prima ¿comó es que te han dejado salir?
Chusa: Alberto me ayudó, yo ya sabía que vendría a buscarme.
Elena: ¿y ahora dónde está?
Chusa: Está abajo hablando con tu madre.
Elena: Con mi Madre diossss míooo!!! ¿Y ahora qué hago? Jaimito ayúdame, por favor.
Chusa: ¿Pero qué pasa?
Jaimito: Después te lo cuento. Hasta ahora.
Elena: ¿Por dónde podemos salir sin que nos vean?
Jaimito: por la puerta trasera
Elena: ¿pero desde cuando hay una puerta trasera?
Jaimito: el balcón, saltamos a la casa del cura y nos escondemos en su balcón
Elena: pero tú estas loco, si no nos pilla mi madre nos pillara el cura
Jaimito: no te preocupes por eso el se ha ido.
Elena: ¿y si vuelve?
Jaimito: acaba de salir. Va a tardar unas 2 horas en llegar.
Elena: ¿ tú crees?
Jaimito: sí, seguro que sí, siempre controlo cuanto tarda para luego colarme en su piso a colocar la droga que trae Chusa del Moro. Es el único lugar que la policía no registra.
(Jaimito y Elena se cuelan por el balcón).
(La madre de Elena entra en el piso y pregunta por ella)
M.Elena: ¿Dónde esta Elena?
Chusa: ha ido al supermercado con Jaimito, vaya quizás está a tiempo. Acaban de salir hace unos 5 minutos.
La madre de Elena se va para buscarla. Mientras, Elena y Jaimito saltan del balcón hacia el piso donde está Chusa.
Elena: Gracias, Chusa, te debo un favor y a ti también Jaimito, bueno… pues me tengo que ir
Jaimito: no te vayas aquí eres feliz con Chusa, con Alberto y con…..migo.
Chusa: pero si os queréis tanto ¿por qué no os fugáis juntos?
Elena: ¿Qué me dices Jaimito? ¿ te vienes a conocer Barcelona?
(Jaimito no se lo piensa dos veces y la vuelve a besar)
Elena: ¿eso es un sí?
Jaimito: sí me voy contigo a Barcelona, a Japón donde haga falta mientras esté con tigo.
(Jaimito ni siquiera hace las maletas se va con Chusa para no perder el avión.)
Jaimito: Muchas gracias por todo Chusa quédate con todas mis cosas. Te quiero prima (Jaimito y Elena le dan dos besos de despedida).
Jaimito y Elena: Adióóóóóóóóóóós!!!!!
(Alberto sube al piso y se encuentra a Chusa llorando)
Alberto: ¿Chusa, por qué lloras?
Chusa: lloro de emoción sabes que Elena y Jaimito se han fugado juntos.
Alberto: Ah sí, ¡¡¡¡¡será cabrón!!!!! se ha ido sin despedirse y cuando no llame uy ya verás……( se ríe)
Alberto: bueno y ahora ¿qué hacemos tú y yo tan solos?
Chusa: antes que nada tengo que contarte algo muy importante que quizás te afecte y no sé cómo vamos a acabar, estoy preocupada y no sé por donde empezar.
Alberto: tú tranquila, sea lo que sea lo comprenderé
Chusa: Alberto, estamos embarazados.
Alberto: ¿¿¿¿quéééééé????
Chusa: tranquilo, te puedes ir yo me encargaré del niño.
Alberto: pero, Chusa, no me hagas esto, tener un hijo es lo más bonito del mundo y más si el hijo es nuestro.
Chusa: Lo dices en serio ( se abrazan y él le da un beso).
Fin
Primeras Palabras y Letras (Marta Perxachs 4ºA)
-A ver mamá…la profesora de lengua nos ha pedido que os preguntemos algunas de las anécdotas que recordéis de cuando empecé a leer y a escribir. Haz un poquito de memoria, anda…
-Jajajjaja…pues mira, no sé muy bien si eras tú o tu hermana, pero juraría que tú. Siempre cuando íbamos a los restaurantes a comer te pedíamos sopa, o canelones. Y un día te dimos la carta para que te entretuvieras…y cuando vino el camarero, tu fuiste la primera en pedir: “Un bistec con patatas, por favor”.
-Laura, Laura! ¿tienes un segundo? Sólo tienes que contarme alguna cosa que recuerdes de cuando era pequeña, cuando aprendí a leer o a escribir.
-Mmmmm…! A ver, en casa siempre hemos hablado en catalán, ¿no? pues siempre me acordaré de cuando un día intentaste hablar en castellano e ibas traduciendo a tu manera…y en vez de decir “calcetines” soltaste “mijones”. ¡¡¡Que risa!!!
-Papá, ayúdame a terminar una tarea de lengua. Tendrías que recordar alguna anécdota de cuando empecé a leer o a escribir.
(sopla mientras los ojos le empiezan a dar vueltas por la habitación)
-¡Ostras! Me acuerdo de una vez que te compramos un librito de esos para hacer caligrafía, que tenía en cada página una palabra y tenías que ir repitiéndola. (Gato,, Perro…) y tu dijiste que querías hacer una de cada página! Que era muy aburrido ir haciendo la misma palabra todo el tiempo, y que tu ya hacías buena letra. je, je…
NOTiCIA INSóLITA (Sarai Ramos)
Abrigo y autobús
25 de noviembre, 08.05 h. El señor Miguel Hernández se dispone, como cada mañana, a coger el autobús para ir a la oficina. Muy abrigado espera en la parada.
Sube al autobús, paga, entre la multitud intenta ver si hay un asiento libre. Mala suerte, hoy tampoco hay.
Después de 13 paradas, el señor Hernández se baja del autobús. Sin darse cuenta, su abrigo se queda pillado entre las puertas.
Corre por la Rambla de Barcelona durante tres paradas. Cansado de correr y gritarle al conductor que parase, al fin una mujer se da cuenta y pulsa el botón rojo de “Stop”. Por fin el autobús se detiene, Miguel le da las gracias a la mujer.
Cansado, decide llamar al trabajo, explicar lo ocurrido y si se lo permiten irse andando a casa para poder descansar.
MIS PRIMERAS PALABRAS (Sarai Ramos)
¡EXPLÍCAMELO TODO!
-Mamá, papá; ¿Venid un momento, por favor? (Sarai)
-¿Qué quieres, sarai? (Mamá)
-Ya voy. (Papá)
-Mirad, en la clase de castellano me han pedido que explique cómo empecé a hablar, leer, escribir… y alguna anécdota. (Sarai)
-Aver que me acuerde. Cuando tenías cuatro meses dijiste tu primera palabra, “yaya”. Por supuesto tu madre y yo nos pasábamos el día mirándote y repitiendo una y otra vez: “Papa”, “mama”, “tata”… (Papá)
A pesar de los esfuerzos e insistencia de mis padres, no lograron alcanzar su objetivo, diferente en cada uno de los casos, ya que mamá deseaba que mi primera palabra fuese “mama” y papá quería todo lo contrario.
-Alba, Noemí; venid un momento que os tengo que preguntar una cosa. (Sarai)
– ¿Qué quieres? (Noemí)
– Espera que ya voy. (Alba)
– Necesito que me expliquéis si os acordáis de alguna anécdota de cuando era pequeña y aprendí a leer y a escribir.
– Jajajaja. (Alba)
– Uff. Yo no me acuerdo mucho de lo de escribir, pero de leer vaya si me acuerdo de esa tabarra que dabas con el libro de La princesita.
-Jajaja. (Sarai)
(Noemí se levanta y coge una de las revistas)
– Cuando tenías unos dos añitos, fíjate lo pequeña que eras y las ganas que tenías ya de aprender a leer, te paseabas de arriba abajo por los pasillos de casa y como ya te sabías de memoria el cuento de La princesita, abrías el libro y parecía que recitabas un poema tras otro.
– Pero hasta que no tuviste más o menos cinco o seis años no empezaste a leer bien, ya no te inventabas los cuentos. (Papá)
– ¡Qué guapa! Deja que yo le expliqué lo de cuando empezó a escribir, su vocación por el arte era inmenso, ya que no solamente escribía, sino que además lápiz que veía, lápiz que cogía.
Me acuerdo de cuando tenías cuatro añitos. Como en el cole ya te enseñaron a poner tu nombre, lo escribías por todas partes, pero lo gracioso de la historia es que no solamente te gustaba escribirlo sobre el papel, sino que un día cuando mamá retiró el sofá de casa, allí estaba tu firma, tu nombre escrito en unas enormes mayúsculas. (Alba)
– Pero cuando pasaron unos cuantos años más, cuando más o menos tenías seis años ya escribías mucho mejor. ¿Recuerdas cuándo escribiste tu primer cuento?, tenías solamente seis o siete añitos y a partir de entonces te encantó escribirlos. (Mamá)
-Gracias por haberme ayudado, voy a pasarlo al ordenador. (Sarai)
NOTICIA INSÓLITA (Genís Español)
NOTICIA INSÓLITA: Manifestación sin manifestantes (Marcel Gotarra)
Green Peace había convocado una manifestación pacífica en el centro de Barcelona el día 20, a las 10 de la mañana. Pero seguramente por descuido humano, en los carteles, en la página web y en los correos electrónicos el día especificado era el 21. Tan clara era la fecha y tan grande el despiste que el día 20 sólo se presentaron a la concentración los responsables del error. Los periodistas y los responsables fueron las únicas personas presentes en la concentración. La convocatoria fue anulada y el trafico reanudado.
Pero resulta que ese no fue el único error, sino el primero. El segundo fue no desconvocar oficialmente la manifestación, ni anunciarlo. El resultado fue una segunda concentración el día 21 sin ser oficial y paralizando el tráfico.
La protesta fue seguida por decenas de personas. Los responsables decidieron “in situ” no desconvocar nada y seguir con la manifestación.
La policía tuvo que desalojar a los manifestantes de la calzada ya que no era legal. La concentración fue desplazada a la plaza Sant Jaume.
¿Como empecé a leer y hablar? (Mireia Matas)
Empecé a hablar cuando iba a la guardería, tendría unos dos años. Aprendí a decir “yayo”,”yaya”,”mamá”, “papá”… y las típicas palabrotas que te enseñan tus primos. Se ve que yo cantaba más que hablaba, me pasaba todo el día cantando, así que como iba a la guardería, cantaba y tal, aprender a hablar fue relativamente fácil.
Lo de leer ya fue otra cosa, de eso sí que me acuerdo, fue el verano antes de empezar P-5 y no me gustaba nada, cada día que mi madre intentaba que leyéramos juntas, cada día nos peleábamos, así que terminó por obligarme a leer un día un rato de una cartilla muy aburrida que le regaló una amiga suya bibliotecaria.
MIS PRIMERAS PALABRAS (Mónica)
Sólo tenía 10 meses cuando dije mi primera palabra: “bibe”, fue en Jaén. Estaba mi padre sentado en el suelo jugando conmigo cerca de la chimenea, porque hacía mucho frío. Mi madre le trajo una cerveza y quizá porque vi a mi padre beber y yo quería imitarle dije mi primera palabra, mi padre se levantó de golpe y les dijo a mi madre y a mis abuelos que vinieran corriendo porque le había parecido escucharme decir “bibe” y efectivamente empecé a repetir esa palabra una y otra vez.
Mi segunda palabra fue “papa”, lo curioso es que cuando aprendí a decirla ya no sabía decir la primera, era como si jamás la hubiera dicho. Mis padres pensaron que era una broma, pero no había manera de sacarme “bibe”.