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EL BISBE BERNARDÍ CIRILLO CRITICA LA POLIFONIA

Lectura: EL OBISPO BERNARDINO CIRILLO EXPRESA SU OPINIÓN CRÍTICA SOBRE LA MÚSICA PO­LIFÓNICA EN UNA CARTA DE 1549

La música entre los antiguos fue la más espléndida de todas las artes. Con ella éstos crearon efectos cargados de fuerza que nosotros, en la actualidad, no somos capaces de producir bien ni con la retórica ni con la oratoria a la hora de con­mover las pasiones y los afectos del alma … Veo y escucho la música de nuestro tiem­po, que algunos dicen ha llegado a un grado de refinamiento y perfección que nunca antes existió o pudo conocerse … Esto está claro: la música de hoy día no es el producto de la teoría, sino sólo una aplicación de la práctica. Kyrie eleison quie­re decir: «Señor, ten piedad de nosotros.” El músico antiguo habría expresado esta propensión a pedirle al Señor su perdón usando el modo mixolidio, el que evocaba un sentimiento de contrición en el corazón y el alma. Y si no hubiese logrado ha­cer que su oyente llorase, por lo menos habría ablandado a toda mente endureci­da a sentir piedad. De esta forma, habría usado modos similares de acuerdo con las palabras y creado contraste entre el kyrie y el agnus dei, entre el gloria y el cre­do, entre el sanctus y el pleni, entre salmo y motete. En la actualidad, estas cosas se cantan de cualquier forma y se las mezcla según una manera dudosa e indife­rente … En resumen, me gustaría que cuando una misa se cantase en la iglesia, la música se viese reducida al significado fundamental de las letras, gracias a ciertos  intervalos y números, que fuera apta para conmover nuestros sentimientos por la religión y la piedad y, de igual manera, que ello se diese en los salmos, himnos y otras alabanzas que se ofrecen al Señor … En nuestro tiempo, los músicos han de­dicado todo su arte y esfuerzo a escribir pasajes imitativos, con los cuales mientras una voz dice: «Sanctus», la otra entona «Sabaoth» mientras otra más hace lo mis­mo con «Gloria tua», mediante aullidos, rugidos y tartamudeos con lo cual recuerdan más a los gatos en enero que a las flores en mayo.

Tomado de Aldo Manuzío: Lettere voIgari di diversi nobilissimi uomini, libro 3 (Venecia, 1564), trad. de Lewís Lockwood, en Palestrína: Poppe Marcellus Mass (Nueva York; 1975), pp. 11-14.