¿EL JARDÍN DE LAS DELICIAS O NUESTRO MUNDO INTERIOR? AYELEN ÁLVAREZ E-31

Este trimestre hemos estudiado el arte del cuatrocentto y el cinquecentto, una parte de la historia que a mí me apasiona, pero que hasta ahora no lo sabía. En clase, Jordi, un día nos puso la imagen del Jardín de las delicias del Bosco.

Os haré un pequeño resumen de lo que es El jardín de las delicias del Bosco: es un tríptico pintado aproximadamente entre el 1505 y el 1515 por El Bosco, un pintor holandés. En el tríptico cerrado se representa el tercer día de la creación y en el tríptico abierto hay tres paneles. En el panel de la derecha se narra el paraíso, en el  del centro un mundo de placeres y lujuria y el intermedio entre el cielo y el infierno, y en el izquierdo el infierno.

 

 

La primera palabra que se me vino a la mente al verlo fue “intenso” , por el hecho de que hay tantas cosas para interpretar que podría pasarme toda una vida observándolo que nunca sabría su significado. De echo, no creo que ni el propio Bosco conociera sus verdaderas intenciones de una manera clara. Es una obra revolucionaria que con tan solo mirarla hará explotar tu mente. Para aclarar lo que esto quiere decir habría que inventar palabras.

Yo lo he interpretado de la siguiente manera: Hace referencia a la vida, a la existencia y a las etapas de ellas. Narra una historia la cual sus dibujos son como universos enteros conectados entre si, es como el árbol de las emociones. Al observarla sientes como un sabor agridulce te invade de pies a cabeza. Es una obra muy ambigua, todas las interpretaciones que le podamos dar son válidas, ya que como dice Albert Einstein todo es relativo, todo depende de su punto de vista. Yo creo que si le muestras esta obra a un niño de cinco años te dirá que hay muchas cosas y que no tienen nada que ver, en cambio si se la muestras a un anciano con toda una vida vivida y experimentada relacionara cada aspecto de su vida con una parte de la obra. Si se la enseñas a un artista, además de profundizar en lo que transmite, se fijará en la técnica de dibujo. Según los ojos con que lo mires puede ser un completo sin sentido o tener los secretos de los dioses.

Es cierto que está todo muy aglomerado y que, como se cree, parece estar sacado de un sueño, pero las cosas maravillosas no tienen por qué estar ordenadas. Solo basta con que conserven su propia esencia, sin copias ni pegas.

A mí, personalmente me encanta El Bosco porque no se limitaba a existir, él volaba por los cielos y bajaba para pintar. Su imaginación era inmensa y poseía una gran virtud: sabía cómo plasmarla. Es un artista que posee un aire enigmático y por eso me fascina.

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