Author Archives: Albert

Plató i les Idees

Així apareix Plató a L’escola d’Atenes, pintura de Rafael Sanzio que es conserva al Vaticà. Com podeu observar, “el d’esquena ampla” apunta amb el seu dit índex cap al cel, cap al món intel·ligible, cap al món de les Idees.

Aquest món platònic representa la perfecció; allà no existeix el canvi, ni la corrupció; les idees són úniques, immutables i eternes, només les podem conèixer a través de la raó. No són materials, però existeixen, amb independència del subjecte que les pensa i de l’objecte del qual són essència. Totes les coses del món sensible són un reflex de les Idees: tots els cavalls són un reflex de la Idea de Cavall, qualsevol taula és un reflex de la Idea de Taula, una acció justa és un reflex de la Idea de Justícia…

Com es relacionen les Idees amb les coses d’aquest món?

Plató dirà que les coses del món sensible participen o són còpies de les Idees.

Les Idees estan organitzades jeràrquicament; en la cúspide es troba la Idea de Bé, que s’identifica amb la Idea de Veritat i la Idea de Bellesa.

ESQUEMA DE LA RELACIÓ ENTRE LES IDEES I LES COSES

esquema.JPG

Nosce et ipsum

Aquesta és la inscripció llatina que figuraba al frontispici del temple de Delfos, “Nosce et ipsum”, és a dir, “Coneix-te a tu mateix”. El punt de partida per tal de comprendre la realitat que ens envolta, la primera passa del llarg viatge que és la vida. Equipeu-vos bé, de tant en tant, atureu-vos un moment, pareu la música, tanqueu l’ordinador, apagueu la televisió i reflexioneu, feu cas a Sòcrates: és antic, és un clàssic, és un savi.

Sòcrates

Aquí teniu vàries reflexions de Sòcrates extretes de l’Apologia de Sòcrates, obra de Plató que recull el discurs que, suposadament, l’autor condemnat a mort va pronunciar davant els seus jutges. Segurament us ajudaran a entendre millor Sòcrates, del qual, recordeu, no conservem cap escrit. La mort de Sòcrates s’ha convertit en un fet simbòlic de la consciència d’occident. És l’expressió definitiva de l’individu que posa la seva integritat moral per damunt del seu benestar físic, i la seva pròpia consciència, per damunt de les exigències de l’autoritat.

“Estoy seguro de que conocíais a Querofonte. Éramos amigos desde muy jóvenes, partidario de la democracia y compañero vuestro en el destierro. Ya sábeis cómo era y qué ardor ponía en todo lo que emprendía. Pues bien, un día que fue a Delfos tuvo el atrevimiento de preguntarle al oráculo -y os vuelvo a pedir, atenienses, que no prorrumpáis en murmullos- si había alguien más sabio que yo. La pitonisa respondió que no.”

“Yo soy más sabio que éste. Puede que ninguno de los dos sepamos realmente nada que valga la pena, pero él cree saber algo, y no lo sabe; mientras que yo, que tampoco sé nada, no creo saber nada. Parece, pues, que al no creer saber lo que no sé, soy una pizca más sabio.”

“Puede, atenienses, que sólo el dios sea realmente sabio, y que lo único que haya querido decir con este oráculo sea que la sabiduría humana es escasa o, más bien, nula. Si se refiere a Sócrates es sólo por poner un ejemplo, como si dijese: “El más sabio de los hombres es el que reconoce, como hace Sócrates, que su sabiduría no tiene valor alguno.”

“Estás equivocado, amigo mío, si piensas que un hombre, por pequeño que sea el servicio que pueda prestar a los demás, ha de calcular las posibilidades de vivir o de morir que ello suponga, en lugar de tener sólo en cuenta si lo que hace es justo o injusto, si sus actos son dignos de un hombre bueno o de un malvado”.

“Y es que temer la muerte, atenienses, supone creerse sabio sin serlo, pues es creer que se sabe lo que no se sabe. Quiero decir que aunque nadie conoce la muerte ni sabe si, a lo mejor, constituye el mayor bien del hombre, casi todos la temen como si supieran con certeza que representa el mayor de los males. ¿Y hay ignorancia más censurable que la del que cree saber lo que desconoce?”

“Pues voy, en efecto, por todas partes sin otra finalidad que convenceros a jóvenes y viejos de que no os ocupéis tanto del cuerpo ni de acumular riquezas, pues lo primero es el cuidado y el perfeccionamiento del alma.”

“[…] si me condenáis a muerte […] os haréis más daño a vosotros que a mí.”

“Hay en mí algo divino y demónico […]. Ese ser me acompaña desde niño, se revela como una voz y, cuando se expresa, es siempre para disuadirme de alguna cosa y nunca para incitarme a hacer algo. Esto es lo que me impide participar en la vida política […].”

“No, atenienses, nunca fui maestro de nadie. Pero si cuando estaba hablando, en cumplimiento de mi misión, alguien, joven o viejo, deseaba escucharme, jamás se lo impedí. No dialogo cuando me pagan y me callo cuando dejan de hacerlo, sino que cualquiera, rico o pobre, puede preguntarme o, si lo prefiere, contestar a mis preguntas y escuchar mis razonamientos. Por consiguiente, si alguno de éstos acaba siendo luego honrado o no, la culpa no será mía, porque yo no enseñé ni instruí a nadie. Y si hay quien asegura haber aprendido u oído en privado algo de mí que no oyeran todos los demás, estad seguros de que no dice la verdad.”

“Entonces, ¿por qué les gusta a algunos pasar largos ratos conmigo? Ya lo habéis oído, atenienses; os he dicho toda la verdad. Porque disfrutan viendo cómo interrogo a quienes se creen sabios sin serlo, lo que no deja de ser agradable.”

“Quizá diga alguien: “Pero, Sócrates, ¿no puedes desterrarte y llevar una vida tranquila y silenciosa?”. Esto es lo más difícil de haceros entender. Porque si os digo que eso sería desobedecer al dios y que, por ello, es imposible que lleve una vida tranquila, no me creeríais y pensaríais que os hablo con ironía. Y menos me creeríais aún si digo que el mayor bien del hombre es conversar acerca de la virtud y de los otros temas que me habéis oído tratar cuando me examinaba a mí mismo y a los demás, y que una vida sin examen no vale la pena ser vivida.”

“En efecto, ni ante un tribunal de justicia, ni ante el enemigo en la guerra, ni yo ni nadie debe tratar de escapar de la muerte a toda costa […] lo difícil, atenienses, no es evitar la muerte, sino evitar la maldad, que avanza más deprisa.”

“También vosotros, jueces, debéis confiar en la muerte y pensar sólo una cosa: que nada malo puede sucederle al hombre de bien, ni en esta vida ni después de la muerte, pues los dioses nunca se despreocupan de sus problemas.”

*Animeu-vos a llegir l’Apologia de Sòcrates

Presentació

Hola a tothom!

Aquí comença l’aventura d’aquest bloc!

Vosaltres us preguntareu: però que significa Automoribundia? Aquest és el títol d’un llibre autobiogràfic de Ramón Gómez de la Serna, un escriptor que m’agrada d’una manera molt especial. M’ha acompanyat durant molts anys de la meva vida, i ara que ens hem distanciat una mica (mea culpa), he volgut homenatjar-lo agafant-li prestada aquesta paraula original, estranya i rotunda.