En 1987 con mis estudios superiores terminados y una gran afición por el cine creí que tal vez mi futuro profesional podría pasar por la escritura de guiones. Vi un anuncio en el que el guionista Miquel Sanz proponía un curso sobre el tema en su casa y no dudé en inscribirme.
La base del curso era en primer lugar un estudio y análisis de su film principal , “La ciutat cremada” (“La ciudad quemada” ,Antoni Ribas,1976) , basado en unos sucesos históricos sucedidos en Barcelona entre 1899 y 1909. Vimos escenas de la película varias veces y con ella Sanz ejemplificaba diferentes aspectos del guion fílmico. También visionamos otros films.
En una segunda parte del curso empezamos a escribir, en equipos, escenas de guiones. Era muy interesante porque todos los asistentes éramos muy cinéfilos y muchas veces al salir del curso continuábamos nuestros debates en algún bar cercano.
Finalmente con uno de los equipos escribimos el episodio piloto de una serie, lo enviamos a una cadena de televisión pero nunca llegó a rodarse.
¿Por qué es importante? Porque a partir de este momento empecé a analizar los guiones de los films que veía y a valorarlos por encima de otros aspectos.