La deslegitimación del Estado como indicador de inestabilidad para definir un “Estado fallido”

Según consta en la siguiente referencia http://www.fp-es.org/images/ago_sep_2007/20-1.jpg, la deslegitimación del Estado es uno de los indicadores más significativos para considerar un Estado como “fallido”. Tal Estado es aquél que no puede garantizar la integridad física, económica, social y cultural de sus ciudadanos. Y ello no es posible porque algunos sectores del propio Estado, en aras de la defensa y mantenimiento de determinados privilegios, trabajan en la dirección de desprestigiar la autoridad con la que el Estado se inviste y legitima, que no es otra que el imperio de la ley.

Sudán, Irak o Somalia con puntuaciones en este indicador entre 9,4 y 10, son ejemplos punteros de entramados sociales totalmente desestructurados, en donde el proceso de desestatización ha llegado al límite de situar al país en lo que los pensadores de la teoría política del XVII-XVIII  llamarían “estado de naturaleza salvaje”.

Desde la mentalidad, a veces cómoda y superficialmente crítica de los ciudadanos de los países occidentales, cuesta entender la importancia de un Estado fuerte y eficaz. A menudo suele percibirse como el Leviatán hobbesiano feroz e inhumano que anula y “devora” a los ciudadanos para convertirlos en súbditos. Y no como la primera condición que posibilita un marco legal de convivencia para sustanciar los inevitables conflictos que surgen en la confluencia social de intereses contrapuestos.

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