
Begur , pueblo de costa . Diminuto como un colibrí, pero a la vez de belleza sin igual . Sus casas juntas como las almas de los vecinos . Juntos contemplan el inmenso mar que les maravilla cada día y disfrutan con su agua cristalina que parece como el u7reflejo de un cristal . Rocas que limítan las casas y las sostienen como un pilar . Hermosos bosques de un verde tan natural como la propia tierra . En verano los barcos llegan como un banco de peces y los vecinos se asombran al vislumbrar embarcaciones de un lujo digno de reyes . Todos juntos conviven en paz y armonía como la naturaleza convive con los animales . Como si de un paraíso se tratara , con pequeñas cuevas y enormes rocas . Las personas nadan como pez en el agua , y escondidos entre las rocas los mayores tesoros marinos aguardan a ser descubiertos por alguien digno.
Víctor Herrero