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Dos anys iguals, però diferents

El curs passat quan vaig començar quart per primera vegada, encara estava pensant amb les vacances d’estiu que havia passat. Van ser unes vacances bastant divertides, per tant les hores de classe em passava recordant els bons moments que havien passat. Per no estar atent els primers dies de classe, vaig anar suspenent els primers exàmens del curs i aleshores em vaig començar a despenjar i a pensar que aquest curs ja no me’l podria treure i que per tant hauria de repetir. Mentre el curs anava passant, jo anava faltant cada cop a més classes fins al punt que encara que anés a un examen i hagués estudiat, suspenia ja que havia faltat a moltes classes. Aquest hàbit que vaig agafar de fer campana, se’m va fer com una rutina que va durar tot el curs i per tant no me’l vaig poder treure. Quan em van donar les notes i vaig veure que havia repetit no em va importar gaire ja que feia temps que ja ho savia, i pensava que per tornar a fer un altre any igual no em passaria res.

Al començar el segon curs, vaig començar-lo més o menys com l’any passat ja que les vacances d’aquest any encara havien estat millors i hi havia més moments per recordar. A mesura que anava passant l’any, m’anava adonant de la gran cagada que havia fet l’any passat, ja que veia a amics meus que ja s’havien tret la ESO i estaven fent coses que a mi també m’agradaria fer, però que no podia ja que estava fent quart d’ESO. A partir d’aquell moment em vaig adonar que no podia tornar a llençar un altre curs com el de l’any passat ja que no volia fer el mateix per tercera vegada. A la que em vaig ficar les piles, em vaig adonar que no era tan difícil com pensava i per això encara em donava mes ràbia haver suspès l’any passat. Tot i així ara mateix, em continua costant ja que soc una persona molt vaga i em costa molt ficar-m’hi.

Marc Abella

Costumbres

Es increíble la cantidad de costumbres ridículas, estúpidas, que ha adquirido el ser humano a lo largo de la historia.

Cada mañana, veo a gente correr cuando la puerta del autobús ya se ha cerrado y que agitan su mano, (claro el huracán que provoca este movimiento seguro que detendrá el vehículo.. ) Mientras, miran el reloj cada tres segundos para comprobar otra vez que llegan tarde a trabajar.

También es especialmente molesta la costumbre de entrar corriendo en el vagón del metro y pararse. Como diciendo,- toma yo estoy dentro, tú te jodes… o te miran y parecen que piensan, -uy perdona, ¿que no puedes entrar porque me he parado en medio de la puerta y empiezan a cerrarse? Lástima… Podría entrar un poco más, porque hay espacio de sobra, pero eso implicaría sentido común… Esto lo digo porque a mí me ha pasado más de una vez y te dan ganas de levantar la mano para ver si el efecto huracán detiene el metro y poder coger por banda al tío que te ha dejado fuera.

Pero una de las costumbres mas tontas que hacemos es la comprobación de un bote vacío, (ya sea colacao, cereales, etc.) sabiendo que esta vacío, porque nosotros lo hemos dejado vacío… que lo abrimos con cara de ilusión esperando que se rellene o algo por el estilo. Porque si el bote es transparente, es obvio que no queda nada dentro y esa ilusión va menguando hasta que topamos con la realidad de que nos toca tomarnos la leche sola, o no tomarla, pero si el bote no es transparente hasta que no lo abrimos y efectivamente vemos con nuestros propios ojos que no queda nada en absoluto parece que no estamos tranquilos. -Tete, perdona, me lo he acabado. Hubiera tirado el bote, pero es que me moría por verte mirar al fondo. ¡Pareces tan tonto mientras compruebas otra vez lo evidente! (Ten hermanas…) Claro que, lo mejor es ver cómo se acaban los cereales o la leche justo antes de llenar tu bol. ¿A que nunca habías agitado tantas veces un brik con cara de desesperación recién levantados? Equivale, más o menos, a que en medio de un dictado de un examen se te acabe la tinta del único boli que tienes y la profesora no pare.

Otra costumbre es sacar la mano para comprobar lo que es evidente a primera vista… llueve.
También otra cosa por la que nos pueden llamar inútiles es por echar el dinero exacto en una máquina de esas de comida o tabaco y mirar a ver si la maquina se ha vuelto loca y ha caído alguna moneda (que solo te pasa una vez en tu vida pero bueno la esperanza es lo último que se pierde)

Y para terminar otra es cuando comemos pipas, aceitunas o algo que mancha en el bar y nos limpiamos las manos con alguna servilleta (que no limpia) y miramos al suelo para buscar un buen sitio para tirarla, que por supuesto está lleno de mierda por todas partes, pero nosotros buscamos ese hueco sin mierda para tirar la nuestra…. somos así de exclusivos, nos gusta que nuestra mierda caiga en un sitio limpio.

En definitiva, estas cosas por muy estúpidas que sean, hacen que pueda levantarme cada mañana observando hasta dónde llega nuestra mente, o bien que me den un tema sobre el cual pueda escribir.

Jesús Solís