A un niño llamado Marcos le encantaban las películas de miedo, de zombies y vampiros. Por eso, un año decidió disfrazarse de zombie en carnaval, pero no se lo dijo a nadie. Marcos había quedado con sus amigos en la plaza que está  frente de su casa para ir a la fiesta de su pueblo. Cuando llegó Marcos a la plaza sus amigos se quedaron boquiabiertos por el disfraz de zombie que llevaba daba mucho miedo porque se veía muy original.

 

-¡Marcos, qué disfraz tan horrible! -Le dijo su amiga Marta, que iba disfrazada de Hada.

 

-Ese traje es horroroso, Marcos, y tu maquillaje resulta muy desagradable -dijo Joan, que iba vestido de caballero medieval.

 

A ninguno de sus amigos le gustó el disfraz y lo dejaron solo en el parque triste y disgustado. Se fueron y de repente apareció un grupo de niños que iban disfrazados de vampiro se tiraron encima de los amigos y le mancharon con sangre de mentira y le estropearon el disfraz. Marcos los vio desde lejos y fue a ayudarlos.

 

-¿Estáis bien amigos? -Dijo Marcos asustado

-Nos ensuciaron nuestro con sangre  – Dijeron los cuatro amigos

-Dejarme que os lo arreglo -Dijo Marcos

 

A Marcos no le quedaba de otra que terminar de manchar sus disfraces con el maquillaje que llevaba de repuesto con él. 

 

-Ahora sois princesa zombie, mago zombie, caballero zombie y hada zombie.

 

Los niños se miraron en el cristal de un escaparate. Durante unos segundos.

 

-¡Mola! -dijeron los cuatro a la vez.

 

Marcos y sus amigos se fueron haciendo el zombie a la fiesta y se lo pasaron genial en la fiesta.

Nourhane, 3r A