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Un jove tetraplègic recupera el control d’una mà gràcies a un bypass neuronal

La revista Nature explica, com un jove tetraplègic a causa d’un accident, ha recuperat la mobilitat d’una mà. Se li va implantar un dispositiu connectat al xip que emergeix de la part superior del seu cap i al qual es connecta el cable que transmet els senyals al avantbraç.

Si l’assaig clínic es supera amb èxit i la tecnologia es perfecciona, el bypass neurològic pot oferir esperances per restaurar la mobilitat en persones de tot el món que viuen amb paràlisi Continua la lectura de Un jove tetraplègic recupera el control d’una mà gràcies a un bypass neuronal

Tecnologia només amb els seus pensaments

Per a pacients amb problemes de mobilitat … Una dona paralitzada de coll en avall controla amb la ment una pròtesi … El braç robòtic que mou una dona tetraplègica …

http://www.elmundo.es/salud/2014/12/17/54908df4268e3e3f578

http://es.info-natura.com/ciencia/tecnologia-con-solo-sus-pensamientos

Con sus pensamientos y un brazo biónico. Así es como una mujer de Pittsburg con tetraplejia ha conseguido controlar los movimientos de uno de sus miembros superiores, que tras varios meses de prueba, están alcanzando cada vez mayor grado de naturalidad. Todo gracias al trabajo que lleva realizando durante años un grupo de investigadores de la Universidad de Pittsburg (EEUU) y que ahora publica en la revista científica Journal of Neural Engineering.

La paciente se llama Jan Scheuermann y tiene 55 años. Sufre una enfermedad neurodegenerativa (degeneración espinocerebelosa) que ataca directamente a las neuronas del cerebelo (la zona del cerebro que controla la coordinación de los músculos y el equilibrio), que se deterioran y mueren. Poco a poco fue perdiendo control motor en su cuerpo hasta que en el año 2003 se quedó paralizada desde el cuello hasta los pies.

Tras casi 10 años sin poder moverse, en 2012 fue seleccionada para participar en una investigación estadounidense. Se sometió a una cirugía en la que le implantaron dos microchips (de cuatro por cuatro milímetros) en el cerebro, con el objetivo de registrar la energía de sus pensamientos, por ejemplo, a la hora de dar la orden de levantar la mano (cuando dan la orden de algún movimiento) y transmitirla a los electrodos del brazo biónico.

Casi 200 puntos de contacto recogían pulsos de electricidad de las neuronas cerebrales. En primer lugar, un ordenador se encargaba de descodificar esta información neuronal cuando Jan enviaba con su cerebro diferentes órdenes a sus extremidades superiores. Una vez trazados estos algoritmos informáticos, se transmitían las distintas posibilidades a la prótesis robótica diseñada, de forma que ésta reconociera cuándo la persona activa su corteza cerebral para hacer uno u otro movimiento (levantar el brazo o girar la muñeca). Un trabajo que, finalmente, logra coordinar los movimientos del hombro, el codo, muñeca y la mano.

En los dos años de estudio que han trascurrido desde la intervención quirúrgica, Jan ha pasado de dar palmadas con las manos a ser capaz de levantar el dedo pulgar hacia arriba. Su capacidad de maniobra mediante el brazo biónico está mejorando. En lenguaje científico, si hasta hace unos meses tenía siete grados de libertad, ahora estos han ascendido a 10. Traducido, significa, por ejemplo, que Jan ya no sólo se limita a sujetar y agarrar un objeto sino que puede extender y doblar cada uno de los dedos de la mano artificial.

En este tiempo, los investigadores han podido mejorar los resultados. A través del sistema informático que pone en contacto las órdenes cerebrales con los electrodos del brazo y la mano biónica, ahora Jan es capaz de coger, por ejemplo, una botella que está encima de la mesa esquivando hasta cinco objetos que se encuentran alrededor del objetivo. Una tarea más compleja que el simple gesto de agarrar. Como define uno de los expertos consultados por EL MUNDO, Eduardo Rocon, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), “se trata de un sistema complejo que logra mayor grado de libertad de movimientos que a su vez resultan más naturales”. El reto en este campo, continúa, “es permitir que el ser humano controle todos los movimientos de la prótesis de forma lo más parecida a la natural“.

De no haber formado parte de esta investigación, la paciente no habría tenido ninguna otra posibilidad de sentir cómo sus pensamientos derivan en el movimiento de su mano y brazo robótico. Realmente, señala otro especialista español al comentar este trabajo, Eduardo Fernández, del grupo de neuroingeniería biomédica de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, “esta investigación no está pensada para las personas amputadas sino para quienes tienen problemas muy graves de movilidad“, provocados por las enfermedades neurológicas o por infartos cerebrales.

Según uno de los autores del estudio, Jennifer collinger, “este sistema ha permitido a Jan modular sus movimientos con mayor precisión, de forma que puede coger diferentes objetos en función de sus formas […] Esperamos repetir este nivel de control con otros participantes ya la vez mejorar el sistema, para que las personas con problemas de movilidad puedan beneficiarse algún día”. Además, “también nos planteamos incorporar información sensorial, como el tacto”.

Los resultados de esta investigación son muy positivos y “esperanzadores”, afirma Eduardo Fernández. No obstante, cabe recalcar que son “muy preliminares”. Es importante, agrega, “no crear falsas expectativas, aunque sí abre una puerta a la esperanza de las personas con problemas de movilidad”. De momento, “estamos en una fase experimental y muy prometedora”.

Una idea que también subrayan los propios investigadores de Pittsbug, quienes, por otro lado, se muestran emocionados con los avances logrados en este campo. En palabras de la paciente: “Éste ha sido un camino fantástico y muy emocionante. Estoy muy contenta de haberlo recorrido”. Este estudio, añade, “ha enriquecido mi vida, me ha dado nuevos amigos y compañeros de trabajo, me ha ayudado a contribuir a la investigación y me ha servido para respirar. Doy gracias a Dios por haber podido formar parte de este equipo”.