Arxiu d'etiquetes: soberania alimentària

‘Les Mentides que mengem’ denuncia a València l’engany de productes ‘eco’ en l’alimentació

Justícia Alimentària adverteix que la majoria de les certificacions vinculades a l’entorn o a el benestar animal les crea la pròpia indústria, de manera que demanen un sistema públic d’etiquetatge.

https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20211001/7759145/mentiras-comemos-valencia-greenwashing-alimentacion-etiquetado-confuso.html

En València los pequeños productores artesanos conocen muy bien las prácticas confusas de las distribuidoras. En el arroz, no faltan las falleras valencianas ilustrando paquetes que no tienen la Denominación de Origen Protegida (DOP) Arroz de València; o barracas, un Micalet o un Jaume I en envases de horchata que tampoco tienen la DOP Chufa de València. Por no hablar de las denominaciones confusas como “fresca”, “artesana” o “naturalmente” en las horchatas envasadas, como si se tratara de las naturales de horchatería.

Ayer la organización Justicia Alimentaria, con sede en Barcelona y que trabaja por la soberanía alimentaria para “cambiar el sistema agroalimentario actual, que enferma las personas, oprime y expulsa a las comunidades rurales y destruye el medio ambiente”, presentó en València el informe Las Mentiras que Comemos. Anatomía del greenwashing alimentario. Cuenta con el apoyo financiero de la Generalitat Valenciana y del Ajuntament de Barcelona (se puede leer aquí).

El estudio, elaborado por el investigador Ferrán García, hace hincapié en que las prácticas que pretenden confundir al consumidor. “Las empresas aprovechan el vacío legal para jugar a la confusión y vender más. Se muestran comprometidos con los problemas ambientales, sociales o de salud, pero realmente no cambian el contenido del producto, solo incorporan un atributo en la etiqueta”, comenta Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria.

Las empresas aprovechan el vacío legal para jugar a la confusión y vender más

Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria

A los ejemplos valencianos mencionados al principio, podemos poner otros como los productos obtenidos con “leche de pastoreo” cuando este concepto no tenía ninguna regulación. Al no existir definición legal, cada empresa puede decir que utiliza “leche de pastoreo” para sus productos y definirla a su manera.

Además, el informe denuncia que existen sellos corporativos diseñados y controlados por la propia industria o en colaboración con fundaciones privadas.

Uno de los que tiene más presencia es The Carbon Trust o Certificación de Neutralidad de Carbono, una distinción climática que certifica que un producto está comprometido con la descarbonización. “Pero la realidad es que el consumidor es incapaz de saber si el producto ha emitido mucho o poco CO2 durante su elaboración”, observan desde Justicia Alimentaria.

Sello The Carbon Trust

Sello The Carbon Trust

LV

Otro aspecto sobre el que ponen la lupa en el sello ecológico, que “traslada al consumidor la idea de que es mejor que uno que no lo lleva”. No obstante, recuerdan que esta certificación “no distingue aspectos laborales o de derechos humanos”, algo que solo garantizan los sellos de comercio justo. “La agricultura intensiva de exportación se traduce en explotación laboral y, en muchos casos, en explotación humana”, afirma Guzmán.

El sello oficial de producción ecológica indica que se han cumplido los requisitos específicos que recoge la normativa que lo regula. En este marco, puede incluir frutas y hortalizas cultivadas en invernaderos de regadíos. “Estas pueden llevar la certificación ecológica pero detrás hay un fuerte impacto en el cambio climático y en la explotación del agua”, advierten.

Invernaderos y regadíos, principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, aunque sean ecológicos

Y es que en la producción agrícola “los invernaderos, regadíos y fertilizantes son las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero y esto no se tiene en cuenta a la hora de calcular las condiciones ecológicas de los sellos”.

Invernaderos

El estudio pone sobre la mesa que España es el segundo país del mundo en superficie de invernaderos, con 70.000 hectáreas, por detrás de China que tiene 80.000.

Solo Almería y la costa de Granada cuentan con 30.000 hectáreas de invernaderos que producen 4,5 millones de toneladas de frutas y hortalizas, de ahí sale el 25% de todas las frutas y hortalizas que consumen en Europa.

Horizontal

Mar de plástico en Almería

Getty

Regadíos

En el informe consta que los regadíos son la segunda fuente de emisión de CO2 de la producción agrícola, que consumen alrededor del 80% del agua de las cuencas del país.

Además, la agricultura intensiva depende del uso de fertilizantes sintéticos que “inevitablemente emiten dióxido de carbono en su producción y requieren una elevada cantidad de energía”.

Horizontal

Agricultura de regadío

Otras Fuentes

Fertilizantes sintéticos

Por otro lado, el informe destaca que la fabricación y el uso excesivo de fertilizantes sintéticos es la gran fuente de emisión de CO2 del sector agrario (cabe recordar que la agricultura ecológica utiliza fertilizantes no sintéticos).

“Prácticamente la mitad de las emisiones de todo el sector agrícola (el 45%) es atribuible a los fertilizantes, además de ser altamente demandante en energía y totalmente dependiente de la disponibilidad y precio del gas natural”, apuntan.

A modo de ejemplo, la energía necesaria para fabricar todo el fertilizante sintético usado en la agricultura española es la equivalente a la que utiliza una ciudad como Barcelona todo el año o el 45% de la que utiliza Madrid.

Sellos de bienestar animal creados por la industria cárnica

Los sellos de bienestar animal también están en auge como es el caso del de Interporc, la asociación de las empresas productoras de cerdo.

Sello de bienestar animal de Interporc

Sello de bienestar animal de Interporc

LV

“Sus criterios son tan laxos que permiten la castración de los cerdos sin anestesia hasta los siete días de vida, el recorte de dientes y rabo o que el 20% de los animales padezca dificultades respiratorias. Interporc asegura que el 60% del sector ya ha logrado su sello. Este es un claro ejemplo de que la población sobreentiende que ese producto ha pasado unos filtros de bienestar animal, pero la realidad es muy diferente”, advierten.

Piden prohibir los sellos corporativos y crear un sistema público de etiquetado

Desde Justicia Alimentaria subrayan que “la gran mayoría de sellos que encontramos en los alimentos están creados por la propia industria”. Por ello, piden impulsar políticas públicas “firmes y precisas que luchen contra el cambio climático, produzcan una alimentación sana y respeten los derechos laborales y humanos”.

“Hace falta un cambio radical del sistema alimentario, por eso tenemos como objetivo mejorar la legislación existente garantizando unos estándares de obligado cumplimiento y que estén controlados por la inspección pública”, dice Javier Guzmán.

Entre las propuestas, destaca la prohibición de los sellos y la autocertificación corporativa alimentaria, apostando por un sistema público de etiquetado y certificación social, ambiental y de salud y la implicación del Gobierno y Administraciones públicas para “acabar con las prácticas de explotación laboral”.

Entitats demanen que els fons de recuperació europeus és destinin a una transició justa i sostenible

Denuncien que els projectes de les grans empreses de el sector càrnic no resolen  els problemes ambientals associats a la ramaderia industrial i reclamen que les  ajudes és destinin a petites i mitjanes explotacions.

https://xarxanet.org/ambiental/noticies/varies-entitats-demanen-que-els-fons-de-recuperacio-europeus-es-destinin-una

Diverses organitzacions socials i ambientals demanen al Govern espanyol que destini els fons de recuperació europeus a finançar petites i mitjanes explotacions que treballin per una transició justa i sostenible del sistema agroalimentari. Aquestes entitats recorden que els fons de recuperació europeus són una eina temporal per impulsar una recuperació sostenible, la creació de llocs de treball i la reparació del dany causat per la Covid-19.

Es tracta d’ajudes que formen part del Pacte Verd Europeu de la Unió Europea i que, per tant, també han d’anar a projectes que respectin les prioritats verdes i digitals de la Unió Europea. En aquest sentit, aquestes entitats han unit forces per demanar a l’Estat espanyol que no destini aquests recursos a finançar projectes impulsats per les grans empreses de la indústria càrnica.

“Amb el canvi climàtic ens hi juguem molt. Necessitem una transició ecològica de veritat. Lamentablement, hi ha empreses que només han vist una oportunitat de negoci i rentat de cara a través de la utilització de fons públics que són de tots i totes en benefici propi”, denuncia el director de l’entitat catalana Justícia AlimentàriaJavier Guzmán, fent referència a les grans companyies del sector càrnic.

Justícia Alimentària, que han fet les demandes junt amb Amigos de la TierraEcologistes en AccióFood & Water Action Europe i l’Observatori del deute en la globalització, assegura que els projectes impulsats per aquestes grans empreses del sector càrnic només servirien per “augmentar els greus impactes socialsmediambientals climàtics associats al model de la ramaderia industrial”.

Denuncien que els fons de recuperació europeus no poden utilitzar-se per subvencionar “falses solucions” com el biogàs a gran escala, que a més “no elimina el principal problema dels purins”. Per aquestes entitats, els projectes que proposa la indústria càrnica suposen el desenvolupament de grans explotacions industrials que estan substituint a petites i mitjanes explotacions ramaderes i que responen a un model que té també “greus impactes en la qualitat de l’aigua”.

Asseguren que el que proposen les grans empreses del sector càrnic “no és cap solució verda ni ecològica”

Amb tot, les organitzacions socials i ecologistes afirmen que destinar aquests recursos a finançar la ramaderia industrial només servirà per “accentuar els greus problemes de salut global, l’emergència climàtica, la pèrdua de biodiversitat i el despoblament rural”. “No és cap solució verda ni ecològica i és una manera d’enfortir un sector que està desmesurat i genera impactes molt grans”, resumeix el director de Justícia Alimentària.

Per tot això, sol·liciten al Govern espanyol que els 10.000 milions d’euros dels fons europeus de recuperació gestionats pel Ministeri de Transició Ecològica i Repte Demogràfic es destinin a impulsar una transició justa i sostenible del model agroramader. “Aquests fons haurien d’arribar a la ramaderia petita, familiar, extensiva i ecològica. Els projectes de transició ecològica haurien de tenir un objectiu i eficàcia, i no haurien de servir per un tema de ‘greenwashing’ de les grans empreses”, afirma Guzmán.

Les perspectives de futur són importants, però també ho és el present. En aquest sentit, el director de Justícia Alimentària denuncia també la crisi que pateixen la petita i mitjana explotació agrícola i ramadera a causa de la pandèmia. “Ha augmentat molt la bretxa. Fonamentalment perquè, d’una banda, els costos han pujat i, de l’altra, perquè xarxes on hi havia molta producció local i de petita i mitjana explotació amb la Covid-19 s’han tancat. I s’ha reforçat molt el gran canal dels supermercats, i aquí qui té accés són les grans empreses”, explica Guzmán.

“Veníem d’una situació que ja era molt injusta i complexa i amb la Covid-19 i aquest tipus de mesures de tancament ha crescut aquest tipus d’alimentació molt industrialitzada”, conclou el director de Justícia Alimentària.

Política Agroalimentària per a un món saquejat

Cal dir que la ciència és un sistema potent de generació de coneixement. Però no és neutral. Entre altres causes perquè no ho és el seu finançament, ni les regles que operen a la comercialització dels seus derivats, o l’aplicació de drets de propietat intel·lectual, com les patents. Regeixen per sobre, les regles de mercat. Regles que s’apliquen a l’agricultura i la producció d’aliments. I quan entra al mercat, surt fora la sobirania alimentària dels pobles. No tindria que ser així.

https://blogs.publico.es/ecologismo-de-emergencia/2020/05/01/politica-agroalimentaria-para-un-mundo-saqueado/

Hay un debate relevante planteado sobre la agricultura que tiene posibilidades (o no) de alimentar a un mundo sobrepoblado. Y hay fundamentalmente dos modelos que se contraponen con modalidades intermedias: la agroindustria global, heredera de la revolución verde del siglo pasado, y la agroecología, con un enfoque sistémico integrador y diverso. Continua la lectura de Política Agroalimentària per a un món saquejat

La pandèmia obre l’oportunitat d’apostar per l’alimentació com a dret i no com a negoci

Diferents veus, des de la petita pagesia fins a les organitzacions agroecològiques, critiquen que siguin les grans distribuïdores les que s’hagin vist reforçades amb les mesures adoptades per part de Govern cap al camp. Això respon a una estructura agroindustrial basada en la producció intensiva per a l’exportació, que comporta una dependència del mercat global i que posa en dubte “la seguretat i sobirania alimentària”.

https://www.publico.es/sociedad/soberania-alimentaria-oportunidad-apostar-alimentacion-derecho-no-negocio.html Continua la lectura de La pandèmia obre l’oportunitat d’apostar per l’alimentació com a dret i no com a negoci

Alimentar-nos sense petroli?

La mitjana recorreguda per un aliment que arriba al nostre plat és de 5000 km, la qual cosa és  insostenible. Tot el desenvolupament del nostre sistema alimentari globalitzat i industrialitzat s’ha basat en l’existència d’una font d’energia densa i barata. En un ecosistema tot està entrellaçat.

Es tracta d’alimentació i canvi climàtic, però principalment, de justícia. Els polítics han de ser capaços de dirigir aquest canvi anteposant el model de societat que volem, aquell que asseguri i democratitzi l’alimentació.

No és casual que al dia d’avui els que estan adaptant les seves dietes a perfils més saludables, ecològics i locals, són les classes de millors rendes dels països occidentals

¿Alimentarnos sin petróleo?

El futuro de nuestra seguridad alimentaria dependerá de la evolución de tres factores críticos, el cambio climático, la escasez de combustible fósil y el aumento de la población y su concentración en ciudades. De su relación, aceleración y de la respuesta política a los mismos, obtendremos un resultado que configurará una nueva realidad alimentaria, social y de salud pública en nuestras sociedades. Continua la lectura de Alimentar-nos sense petroli?

La ramaderia “es menja” més de dos terços de la terra de cultiu a Europa

El dilema és, encara que sembli increïble,  alimentar les persones o alimentar la ramaderia industrial ? Utilitzar la terra per conrear aliments per al bestiar és  un ús altament ineficient dels recursos naturals, ja que” els animals són capaços de convertir només entre el 10-30% dels aliments que consumeixen en aliments per a les persones. Més de dos terços de la superfície dedicada a camps es dedica a l’alimentació del bestiar mentre perd pes la producció de menjar per a les persones.

https://www.publico.es/sociedad/medio-ambiente-ganaderia-come-tercios-tierra-cultivo-europa.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

La extensión de la ganadería industrial por toda la UE está provocando un fenómeno de acaparamiento sectorial de las tierras de cultivo hasta el extremo de que más de dos tercios de la superficie dedicada a campos se dedica ya a la alimentación del ganado mientras pierde peso la producción de comida para las personas, en una tendencia contraria a la que reclaman entidades como la FAO para tratar de garantizar la sostenibilidad del planeta, según denuncia el informe Alimentando el problema, de Greenpeace. Continua la lectura de La ramaderia “es menja” més de dos terços de la terra de cultiu a Europa

De la cura de les plantes a la cura dels cossos.

Els horts poden ser espais d’oci, terapèutics o educatius; espais on desenvolupar un paper de cures, on fugir del ritme frenètic de les nostres vides o fins i tot on desenvolupar elements propis d’una identitat i recordar un passat viscut. Mitjançant la història de quatre dones que cultiven a les Hortes Socials de l’Espai Rural Gallecs (Catalunya), aquest article pretén posar un focus sobre aquestes altres funcions dels horts, de vegades infravalorades.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253346&titular=del-cuidado-de-las-plantas-al-cuidado-de-los-cuerpos- Continua la lectura de De la cura de les plantes a la cura dels cossos.

El camp és la medicina del nostre temps

Defensar el rural està de moda, encara que sigui per amagar el que succeeix en el camp tapant els ulls a les ciutats, mentre es construeixen macro-explotacions ramaderes, cementiris nuclears o mines i s’especula amb els terrenys protegits. Es condemna al 80% del nostre territori a ser el “pati del darrere” de les ciutats o bé lloc d’oci i turisme de estovalles de quadres. Està de moda parlar del món rural, estan de moda les receptes contra la despoblació, es porta defensar el rural …, ¿però realment totes les persones i col·lectius que s’erigeixen com a defensors del món rural busquen el bé comú?

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/campo-medicina-tiempo_6_873222690.html

El medio rural ha sido históricamente olvidado por las políticas y los poderes económicos y sin duda necesita que lo defiendan. Es necesario proteger al mundo rural de una economía depredadora que no contempla lo común, el intercambio, o cuidar del suelo y el agua sin la lógica del beneficio inmediato. También de esas fuerzas que excluyen al mundo rural y solo entienden por cultura lo que pasa en los auditorios y museos de las grandes ciudades, pero no tienen en cuenta el arte cotidiano de las músicas y versos que acompañan desde hace milenios las siembras, cosechas y tareas de producir alimentos y cuidar los recursos comunes. Es necesario también poner en valor la sabiduría propia de los hombres y mujeres del campo, ese conocimiento acumulado a base de observación y respeto por el entorno y que no se publica en revistas científicas. Las personas que producen alimentos, cuidan el territorio y habitan nuestros pueblos necesitan protección y visibilidad ya que estamos inmersas en un sistema en el que los alimentos son tan solo una mercancía cuyo valor se decide en la Bolsa de Chicago o Tokyo sin tener en cuenta a las personas que lo producen o lo consumen. Continua la lectura de El camp és la medicina del nostre temps