Arxiu d'etiquetes: papallones

La pluja i el confinament disparen les poblacions de papallones a Barcelona

Un hivern i primavera plujosos, així com la interrupció de les tasques de gestió de parcs i jardins a partir del confinament per la covid-19, podrien ser el còctel que expliqui l’augment de papallones urbanes.

https://www.publico.es/ciencias/biodiversidad-lluvia-confinamiento-disparan-poblaciones-mariposas-barcelona.html

El Observatorio Ciudadano de Mariposas Urbanas (uBMS, por sus siglas en inglés) ha contabilizado entre mayo y junio un 28% más de especies diferentes y un 74% más numerosas que en 2019 en Barcelona.

“La diferencia es significativa y aún más si tenemos en cuenta que a causa del confinamiento ha habido un 44% menos de visitas a los parques por parte de los voluntarios”, explica la coordinadora de este proyecto, Yolanda Melero, investigadora del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF). Continua la lectura de La pluja i el confinament disparen les poblacions de papallones a Barcelona

Les flors i les papallones ja no surten al mateix temps a causa de l’escalfament global

Un ecosistema és un sistema que està format per un conjunt d’organismes vius ( biocenosi ) i el medi físic on es relacionen ( biòtop ) . Un ecosistema és una unitat composta d’organismes interdependents que comparteixen el mateix hàbitat. Els ecosistemes formen una sèrie de cadenes que mostren la interdependència dels organismes dins del sistema.

En els ecosistemes s’estableixen relacions alimentàries que obeeixen a la consigna de “qui menja a qui ” entre les diferents poblacions. En altres paraules , les cadenes alimentàries indiquen quins éssers vius s’alimenten d’altres que habiten el mateix ecosistema . Aquestes relacions que s’estableixen entre els diversos organismes en el seu ambient natural tenen dues conseqüències de gran importància : el flux d’energia i la circulació de la matèria

Investigadors del CREAF , el Museu de Ciències Naturals de Granollers ( MCNG ) i la Universitat de les Illes Balears han estudiat durant 17 anys com interactuen les flors i les papallones. En els últims anys hi ha una menor coincidència entre el moment en què les plantes arriben al màxim de la floració i el moment en què també l’abundància de les papallones és més gran. El responsable d’aquest fenomen és el canvi climàtic : les temperatures augmenten i la sequera és cada vegada més acusada. En casos extrems , s’ha trobat que la separació entre els lepidòpters (papallones) i les flors pot arribar a ser de 160 dies i, si això continua, podria comportar grans descensos en les poblacions de les papallones, Si es reduís l’eficiència de pol·linització de les papallones ( i altres grups d’insectes pel mateix motiu ) apareixerien baixades en les poblacions de plantes, trencant-se la cadena de l’ecosistema. Continua la lectura de Les flors i les papallones ja no surten al mateix temps a causa de l’escalfament global

No tornen les papallones monarca

L’huracà Patricia, que amenaçava amb esborrar del mapa la costa nord-oest de Mèxic, és el culpable que la mil·lenària i milionària migració de les papallones Monarca hagués de protegir-se en Querétaro i no complir amb la llegendària cita d’arribar al poble indígena dels mazaues . Però en realitat, l’amenaça actual més urgent és la pèrdua de l’hàbitat de reproducció i la font alimentària de les larves en els Estats Units i el Canadà relacionada amb l’expansió de l’agricultura industrial i l’ús d’herbicides que contenen el químic glifosat. L’augment en l’aplicació de glifosat ha disminuït de forma dràstica la presència del “cotónet” l’única font alimentària de les larves de les monarca- durant l’última dècada. El perjudici afecta tots els individus de l’ecosistema, inclòs l’home

FONT:http://www.elmundo.es/ciencia/2015/11/15/5645bbf822601de4278b4572.html

“¿Qué hemos hecho que nuestros seres queridos no llegan? ¿En qué hemos fallado?”, se pregunta Sabino Marín, un mazahua de 60 años que mira al cielo esperando la llegada de los suyos. ¿Quiénes no han llegado? “Las mariposas, nuestros muertos”, contesta él.

Los mazahuas son un pueblo indígena mexicano, asentado entre Michoacán y el Estado de México, que habita en las mismas montañas que cada año millones de mariposas monarcas toman para pasar el invierno. Llegan de hacer una de lasmigraciones más largas del planeta, tras cruzar por tres vías distintas Canadá, Estados Unidos y arribar a estas montañas mexicanas en las que pasan el invierno. En el viaje de ida y vuelta hacen algo más de 8000 kilómetros y llegan a realizar tramos de 120 kilómetros por día.

La tradición se cumple como un reloj y los mazahuas comienzan a repicar sus campanas cuando llega el 1 y 2 de noviembre. “Repicamos las campanas esos dos días para anunciar la llegada de nuestros seres queridos. Las mariposas significan para nosotros la llegada de nuestros ancestros. Este año no han llegado, algo hemos hecho mal”, repite él. El cielo está gris, ni rastro de las lepidópteras.

A unos pocos kilómetros de allí, Olivia Vázquez, de 49 años, una otomí que descansa en el porche de su casa junto a un vergel natural que ella llama su jardín, nos explica: “Yo vivía con mi abuelita materna. Ella en esta temporada nos platicaba de las mariposas y cuando las veía nos decía “ya llegan los muertos. Las pequeñas, las blancas, nos indicaba que eran angelitos”. Tampoco Olivia ni los otomís, otro pueblo mexicano, han podido reunirse en el importante día de los muertos con sus ancestros. Nada, no hubo mariposas, no llegaron los espíritus de los que ya se fueron.

La realidad es que las mariposas no acudieron este año a su cita de los muertos, pese a los esfuerzos de los mazahuas, por razones naturales: “Hemos comprado más flores y hemos lanzado más cohetes para indicarles el camino, las estamos llamando”, explicaba Sabino. El huracán Patricia, que amenazaba con borrar del mapa la costa noroeste de México, es el culpable de que la milenaria y millonaria migración de la Monarca tuviera que resguardarse en Querétaro y no cumplir con la legendaria cita. “Si deja de venir la mariposa será una tristeza para todos nosotros. Dónde están las mariposas nos preguntamos cuando recorremos los campos”, insiste Sabino al que nada le importan los huracanes cuando se trata de reencontrarse con los espíritus de los que ya se fueron.

La mariposa Monarca marca también el inicio de la cosecha y siembra del maíz: “Cuando llegan sabemos que debemos recolectar y, cuando se marchan, allá por febrero, tenemos que sembrar. Es un ciclo. El 2 de febrero llevamos el maíz a bendecir a la Iglesia. Cuando se bendice sabemos que las mariposas se van”, explican Sabino e Ilaria, su esposa, mientras preparan unas tortillas de maíz.

Sin embargo, esa arraigada cultura que supone la mariposa para los pueblos indígenas de la zona, se enfrenta a un laberinto más complicado que el de los fuertes vientos del Patricia o los de aquella nevada imprevista de hace unas décadas que acabó con casi el 80% de las mariposas a las que se enterró en un cementerio y se vaticinó que no iban a volver… Se enfrenta a el hombre.

Todo comenzó cuando en el año 2000 toda la zona se calificó como Reserva de la Biosfera. Empezó entonces un conflicto que tiene que ver con la pobreza, el uso del bosque y la lucha por conseguir que la Monarca sobreviva con razonamientos dictados a miles de kilómetros, allí donde hay sobras en las mesas y las mariposas son un lujo natural que no entorpece el sobrevivir. “Las posibilidades de conservación de la migración de la mariposa Monarca, de restauración ecológica y manejo de los recursos naturales asociados a los bosques han estado influidos por intereses y conflictos resultantes de la presencia de actores diversos enconados por mantener visiones y posiciones irreconciliables”, explica Eligio García, miembro del Fondo Mexicano de Conservación de la Naturaleza al que la Fundación BBVA acaba de otorgar un premio para garantizar la conservación de esta vulnerable migración.

“De un lado están las comunidades campesinas y los pueblos indígenas mazahuas, otomíes y matlatzincas, sus organizaciones, asesores y defensores oficiosos demandantes de derechos de aprovechamiento de los recursos forestales; de otra parte los conservacionistas de organismos no gubernamentales y académicos nacionales e internacionales argumentando, solicitando y presionando por la adopción de medidas duras de conservación”, explica un completísimo informe realizado, entre otros, por Eligio.

La ecuación es clara, el mismo Sabino lo dice con claridad: “Hay muchos furtivos que sacan madera de nuestros bosques. Yo ya recibí un disparo por enfrentarme a ellos que casi me mata, son gente también de nuestras comunidades. El bosque hay que cuidarlo, pero hay que vivir”. Ese deseado cuidarlo se contrapone en muchos casos con una realidad social y económica extremadamente dura.“Intervienen también desde sus muy particulares E inmediatos intereses, los compradores, acaparadores e industriales locales de la madera, en cuya actividad se articulan con demasiada frecuencia por medio de la corrupción, las autoridades ejidales y comunales, los gobiernos municipales y los pequeños y medianos artesanos dependientes del abasto de materia prima, sin importar que su origen sea lícito o ilegal”, explica Eligio.

Calidad de vida

Al otro lado, por desgracia, se practicó un “conservacionismo fundamentalista al margen de los dueños y poseedores de los recursos que repercutió negativamente en la calidad de vida de indígenas y campesinos”, denuncia el informe. ¿Cuál es esa calidad de vida? El 44,7 por ciento de los habitantes de esta zona cuenta con piso de tierra en su hogar; 75,8 carece de sanitario; 54,6 no tiene agua entubada; el 91,9 no tiene drenaje y el 24,9 tampoco tiene electricidad, cifras muy por debajo de los indicadores nacionales que son, en positivo, del 86,2, 85,9, 84,3, 78,1, y 95 por ciento respectivamente. Dicho de una manera más cruda, el índice de marginacióncalculado por el Consejo Nacional de Población en esta zona dicta que de las 122 localidades que corresponden a los santuarios de la mariposa Monarca, 34 presentan un grado de marginación muy alto, 87 es alto y solo una tiene un grado de marginación medio.

El monte es vida para esa humilde gente, pero la Monarca y el enorme turismo que acarrea puede serlo también para los pobladores de la zona “si se hace un realista trabajo de defensa de hábitat y uso de los montes”, señalan los expertos. De hecho, los últimos estudios científicos colocan la gran amenaza de la Monarca hoy lejos de estas controvertidas montañas mexicanas. “La amenaza actual más urgente es la pérdida del hábitat de reproducción y la fuente alimentaria de las larvas en los Estados Unidos y Canadá relacionada con la expansión de la agricultura industrial y el uso de herbicidas que contienen el químico glifosato. El aumento en la aplicación de glifosato ha disminuido de forma drástica la presencia de algodoncillo -la única fuente alimentaria de las larvas de las Monarca- durante la última década”, explica Eligio.

Los números daban la razón a Eligio en las dos vertientes, al menos hasta esta último ejercicio en el que todo parece volver a virar a peor. Se pasó de una tala ilegal en los bosques mexicanos de Michoacán de 731 hectáreas entre 2005 y 2007 a una afección actual menos severa en la que sólo se vieron afectadas 21 hectáreas en 2012, y lo fueron principalmente por causas climáticas o desastres ambientales. Dato que no ha impedido que en 1996 las mariposas ocuparan 18 hectáreas de terreno frente a la escasa hectárea que ocupan en la actualidad. Si en cada hectárea se calcula que habitan diez millones de mariposas, en estos casi 20 años han desaparecido 170 millones de Monarcas.

Sin embargo, entre 2014 y 2015 saltó de nuevo la voz de alarma. “El monitoreo forestal de la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca 2014-2015 reveló que en solo una de las 32 propiedades agrarias – San Felipe de los Alzati, Michoacán – que participan en el Fondo para la Conservación de la Mariposa Monarca se degradaron 19.13 hectáreas de bosque como consecuencia de la tala clandestina“, alertó en agosto pasado un informe de WWF. El estudio señala que “se degradaron un total de 21.01 hectáreas de bosques en la zona núcleo de la Reserva: 19.9 fueron afectadas por tala clandestina y 1.11 ha por sequías, plagas, rayos y deslaves. De estas 19.9 hectáreas, 19.13 (96%) corresponden a tala clandestina a gran escala en la comunidad de San Felipe de los Alzati y 0.77 a tala hormiga en otras 11 propiedades agrarias”.

Futuro desalentador

El futuro tampoco es halagüeño y una nueva amenaza se cierne sobre los lepidópteros: el cambio climático. “Aún no ha habido una afección a la mariposa por esta causa, es el Tratado de Libre Comercio firmado por Canadá, Estados Unidos y México lo que ha perjudicado principalmente. Se han creado grandes campos de soja en Estados Unidos por la nueva demanda, se usan pesticidas y se acaba con las plantas asclepias (algodoncillo) que son vitales para la mariposa”, insiste Eligio.

¿Y entonces por qué se habla tanto del Cambio Climático y la monarca? “Porque sí puede generar un fuerte impacto sobre la migración en varias vertientes. Un aumento de temperaturas en los bosques de Oyamel haría que las mariposas vuelen, gasten sus lípidos y suba mucho su mortalidad. Además, si la temperatura sube, las mariposas regresarán antes a Estados Unidos y no habrá algodoncillo que es la planta que necesitan para hospedarse. Incluso, la falta de lípidos les impediría probablemente alcanzar Texas”, explica el experto del Fondo Mexicano de Conservación.

Mientras, el ciclo sigue aunque cada vez más diezmado. Las mariposas ya han llegado de nuevo a sus santuarios de Michoacán y Estado de México. Esta vez se retrasaron los muertos y será dentro de cinco generaciones de Monarcas cuando las mariposas completen otro viaje de ida y vuelta desde las montañas canadienses, crucen Estados Unidos y regresen a estas tierras a hibernar.

Y mientras, Sabino y los mazahuas seguirán lanzando cohetes al cielo para indicarles a sus muertos el camino y los otomís de Queretaro seguirán asando los vientres de las mariposas muertas cuando apriete el hambre. “Se sabe que llegan porque también cambia el viento, llega el viento de la temporada de los muertos”, advierte Olivia. “Están llegando otra vez”, vaticina.