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ACE2, la molècula que podria explicar per què la Covid afecta més a homes que a dones

ACE2 és un enzim present en diversos òrgans, i la porta d’entrada que utilitza el virus SARS-CoV-2 per colar-se en les cèl·lules humanes, infectar i començar la seva disseminació per l’organisme.

Els homes tenen una major concentració d’ACE2, potser per això pateixen la malaltia de forma més greu i tenen major mortalitat

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200513/481128702082/hombres-covid-ace2-peor-pronostico-mortalidad.html

Aunque casi seis de cada 10 personas infectadas por Covid-19 en España son mujeres, los hombres tienen peor pronóstico: suponen un 70% de los ingresos en las UCI de los hospitales y el 60% de las muertes causadas por esta enfermedad. Esas cifras se repiten en Europa y se han documentado desde que comenzó la pandemia en más de 30 países, según datos compilados por la agencia de investigación en salud Global Health 50/50, de la University College London.

Hasta el momento, se apuntaban diversas hipótesis para explicar esa diferencia entre sexos, como el hecho de que los hombres padecen más enfermedades crónicas de base que las mujeres. Un nuevo estudio de la Universidad holandesa de Groningen apunta otra posible causa”: ACE2, una enzima presente en diversos órganos y que es la puerta de entrada que utiliza el virus SARS-CoV-2 para colarse en las células humanas, infectarlas y comenzar su diseminación por el organismo. Los investigadores de los Países Bajos, liderados por el cardiólogo Adriaan Voors del Centro Médico Universitario de Groninga, han visto que esta molécula podría ser más abundante en hombres que en mujeres. Continua la lectura de ACE2, la molècula que podria explicar per què la Covid afecta més a homes que a dones

L’ocupació de les dones, el més castigat en una crisi que incrementarà els nivells de desigualtat

Sindicats, economistes i organitzacions internacionals coincideixen que la crisi del coronavirus està danyant sobretot a l’ocupació més precària, altament feminitzat, i mantenint sobre les espatlles de les dones el treball de les cures. Els sindicats critiquen la manca de dades desagregades per sexe de l’impacte dels ERTEs.

L’efecte que tindrà la crisi en la majoria de les dones serà diferent a el dels homes. No només perquè són majoritàries en els sectors informals que tindran molt més difícil accedir a ajudes, sinó també perquè tenir contractes a temps parcial influirà en la renda de què disposen en els ERTES. No és el mateix cobrar el 70% d’un contracte a temps complet, que un 70% d’un contracte a temps parcial

https://www.publico.es/economia/mujeres-mas-castigado-crisis-incrementara.html

El horizonte para alcanzar la igualdad se aleja. Si antes de la crisis Naciones Unidas estimaba en aproximadamente un siglo el plazo para cerrar la brecha de género en los salarios, tras la crisis del coronoavirus esta meta se retrasará aún más. Porque si hay una coincidencia total entre sindicatos, expertas y organismos internacionales, es en que de esta crisis saldremos más desiguales. Incluso en países como España, donde el Gobierno está haciendo un esfuerzo evidente desde el inicio de la crisis por poner a las personas más vulnerables en el centro de la acción política. Entre ellas, las mujeres. Continua la lectura de L’ocupació de les dones, el més castigat en una crisi que incrementarà els nivells de desigualtat

Les dones advoquen per liderar la lluita contra el canvi climàtic

El lideratge femení allunyat de vulnerabilitats davant l’emergència climàtica ha estat el missatge que les associacions de dones han volgut transmetre dins de la trobada Green New Deal.

La transició ecològica de l’economia és una oportunitat per a la igualtat entre dones i homes en l’ocupació i l’emprenedoria,

Las mujeres abogan por liderar la lucha contra el cambio climático

El liderazgo femenino alejado de vulnerabilidades ante la emergencia climática ha sido el mensaje que las asociaciones de mujeres han querido transmitir dentro del encuentro organizado por el Instituto de la Mujer y la Secretaría de Estado de Igualdad, dentro del marco de la Cumbre Mundial del ClimaCOP25. Las mujeres presente han abogado por liderar la lucha contra el cambio climático.

La jornada titulada “El Green New Deal como oportunidad para la igualdad en el empleo y el emprendimiento”, ha contado con la presencia de Soledad Murillo, secretaria de Estado de Igualdad, Rocío Rodríguez Prieto, directora del Instituto de la Mujer, Isabel Bombal Díaz, directora General de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal, Yolanda Besteiro, presidenta Federación de Mujeres Progresistas, Laura González, cooperativa de comercialización de energía eléctrica La Corriente, Beatriz Ochotorena Villanueva, de la Quesería Mikaela – Quesería Artesana Bioclimática, Teresa López, presidenta Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), Carmen Quintanilla, presidenta Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER), Ana Bujaldón, presidenta Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y por último, Eva Serrano, presidenta Asociación Española de Mujeres Empresarias (ASEME).

Rocío Rodríguez Prieto, directora del Instituto de la Mujer, foto Agustín Millán

En el acto se han expuesto varias obras de arte creadas por mujeres artistas de la Asociación de Mujeres Artistas, Blanco Negro y Magenta. Entre ellas de Concha Mayordomo, ‘Lo Súper’ y Dora Román.

En el acto se han expuesto varias obras de arte creadas por mujeres artistas de la Asociación de Mujeres Artistas, Blanco Negro y Magenta. Entre ellas ‘Lo Súper’ y Dora Román, foto Agustín Millán

El Green New Deal (o «Nuevo Acuerdo Verde», en castellano) es un conjunto de propuestas políticas que responden a la necesidad de reorientar la sociedad hacia una economía verde donde las consideraciones ecológicas están unidas a la sostenibilidad social, potenciando la igualdad y la justicia social.

Isabel Bombal Díaz, directora General de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal, foto Agustín Millán

La conversión ecológica de la economía y la transición a una economía con bajas emisiones de carbono crearán una gran demanda de empleos cualificados en sectores como la agricultura, la energía, el transporte, la construcción y los residuos. Este cambio de paradigma plantea cuestiones específicas en lo que se refiere a las mujeres que deben ser abordadas en el marco del Green New Deal para garantizar una distribución social equitativa de los beneficios y contar con el máximo talento.

La transición ecológica de la economía es una oportunidad para la igualdad entre mujeres y hombres en el empleo y el emprendimiento

El acto ha querido visibilizar las experiencias positivas de mujeres en el empleo verde, así como aportar claves para que la transición ecológica de la economía cuente con su plena participación, convirtiéndose así en una oportunidad para la igualdad en el empleo y el emprendimiento.

El plan europeo para promover un ‘pacto verde’ toma como referencia la Green New Deal, una propuesta legislativa en Estados Unidos que nació con el ánimo de abordar conjuntamente el cambio climático y la desigualdad económica y social de las mujeres con respecto a los hombres. La expresión toma prestado el nombre del New Deal, un conjunto de reformas sociales y económicas y proyectos de obras públicas emprendidos por el presidente Franklin D. Roosevelt en respuesta a la Gran Depresión de los años 30 de siglo pasado.

Foto Agustín Millán

Rocío Rodríguez, directora de Instituto de la Mujer al comienzo del acto, ha hecho una referencia a la aprobación, ayer, de la agenda de genero dentro de la Cumbre del Clima, que se celebra en Madrid.

Isabel Bombal, directora general de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal ha señalado que la inversión adicional del Green New Deal va a suponer nuevas oportunidades económicas para la España vaciada.

Yolanda Besteiro, presidenta Federación de Mujeres Progresistas ha señalado que “las mujeres sufren más las consecuencias del cambio climático y por el contrario son las menos las que toman las decisiones para combatirlo. Aun así, somos fundamentales en la solución y aprovecharemos las oportunidades que ofrece la economía verde”.

Yolanda Besteiro, presidenta Federación de Mujeres Progresistas, foto Agustín Millán

Para Besteiro “el uso eficiente de la energía será una importante fuente de trabajo. Se calcula que se crearan 96.000 empleos”. Ahora las mujeres solo son el 32% de personas empleadas en renovables y muchas están en puestos de administración.

Los proyectos puestos en marcha por las mujeres del ámbito rural redundan en beneficio de toda la comunidad. “No hay solución para el cambio climático sin las mujeres”, ha señalado la presidenta de Mujeres Progresistas.

Laura González de la cooperativa de comercialización de energía eléctrica La Corriente, nos ha explicado su proyecto de emprendimiento sostenible: Cuyo objetivo es el fomento del auto consumo y para el que las personas están por delante de la economía. Desde La Corriente han impulsado cambios desde la perspectiva de género, como la creación de un área específica para trabajar por la igualdad. 

Laura González, cooperativa de comercialización de energía eléctrica La Corriente, foto Agustín Millán

Beatriz Ochotorena, de Quesería Mikaela, una empresa artesana bioclimática, nos ha contado su proyecto, una experiencia de emprendimiento femenino sostenible. Un buen ejemplo del papel de las mujeres contra el cambio climático.

Beatriz Ochotorena Villanueva, de la Quesería Mikaela – Quesería Artesana Bioclimática, foto Agustín Millán

Una manifestació demana polítiques “actives i valentes” per frenar la pobresa i el canvi climàtic

Una manifestació convocada pel col·lectiu Pobresa Zero ha reivindicat aquest dissabte al centre de València polítiques “actives i valentes” contra la pobresa. A més, aquest any, l’organització ha “posat el focus” en el canvi climàtic i en les dones, el col·lectiu “que més pateix la pobresa”, s’ha manifestat en altres deu municipis de la Comunitat Valenciana.

https://www.20minutos.es/noticia/3807466/0/manifestacion-pide-politicas-activas-valientes-para-frenar-pobreza-cambio-climatico/ Continua la lectura de Una manifestació demana polítiques “actives i valentes” per frenar la pobresa i el canvi climàtic

Si les dones no defensem els recursos naturals el planeta se’n va a pastar fang

Miíriam Miranda, companya de lluita de Berta Càceres i defensora dels drets indígenes residus, parla sobre la violència que pateixen les comunitats locals i sobre l’actual crisi climàtica als països de l’hemisferi sud (o potser  de tot el món)

https://www.publico.es/sociedad/miriam-miranda-mujeres-no-apoyamos-defensa-recursos-naturales-planeta-ira-carajo.html

Viene desde Honduras, donde los recursos de la tierra son un sinónimo de muerte. Miriam Miranda, que se acuerda de Berta Cáceres, “su compañera de lucha”, es una de las defensoras de los derechos humanos más emblemáticas de Latinoamérica. Una de esas mujeres que pelea contra lo que venga y se enfrenta a la muerte a diario. En su país, se produjeron 120 asesinatos de activistas medioambientalistas entre 2010 y 2017. Pero, a ella, el miedo no le frena.

Miranda, que coordina la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), viene a España para visibilizar la situación de acoso y derribo que vive la comunidad de los Garífunos y cómo las actividades extractivistas están despojando a las sociedades indígenas de sus territorios ancestrales.

Honduras es un lugar letal para los defensores de la tierra. Salvo excepciones como el caso de Berta Cáceres, esta problemática no llega a ser conocida en Europa, ¿por qué?

Hay una intención de ocultar la situación de lo que pasa con las defensoras de la tierra. Honduras no es un país de prioridad en la política geoestratégica internacional. Es por eso que la situación de Honduras no llega a ser conocida. Tanto es así, que, por ejemplo, muy poca gente sabe en España que Honduras ha pasado por varios procesos de golpes de Estado. En estos momentos hay un juicio político en EEUU sobre el hermano del presidente actual, Juan Orlando Hernández, por haber recibido dinero del Chapo Guzmán. Pero eso no es noticia.

En cambio, en España si se habla de otros países como Venezuela o Nicaragua… ¿Tiene que ver con los recursos de estos países?

Absolutamente. Honduras no tiene petróleo. Venezuela, sí. En los últimos años Venezuela y ahora Nicaragua se han convertido en objetivo de la información internacional. Esto tiene que ver con las políticas que imperan a nivel internacional. Los países que están catalogados como socialistas sufren mayor atención de los medios internacionales. Un país pequeño y con tanta desgracia como Honduras no merece atención. Es importante que se sepa que somos uno de los países en el que más personas se marchan hacia EEUU. Tenemos miles y miles de hondureños en las fronteras. La gente vive en unas condiciones extremas y no hay atención sobre ello.

Volviendo a Berta Cáceres, ¿qué supuso su asesinato para los defensores de la tierra? ¿se ha conseguido avanzar desde su asesinato?

“Han sido 27 años de mi vida junto a Berta y no puedo superar todavía lo que fue para mí ese golpe”

En un país donde no hay Estado de Derecho es muy difícil que se pueda lograr la justicia. En el caso de Berta, lo que se ha hecho es encarcelar a una serie de personas que son las que la ejecutaron, pero los autores intelectuales, que son personas del poder económico, ni siquiera han sido judicializados.

Para nosotros, hay un antes y un después con Berta Cáceres. Ella ha dejado un legado muy importante, pero también ha aportado mucha fuerza a los movimientos sociales. Particularmente, han sido 27 años de mi vida junto a Berta, ha sido mi cómplice y mi compañera de lucha y no puedo superar todavía lo que fue para mí ese golpe. Ella es una persona muy importante para el pueblo hondureño y no dejaremos de luchar por la aplicación de justicia.

Usted también sufre la violencia que sufrió Cáceres: le han secuestrado, le han amenazado, le han golpeado… ¿Se ha planteado renunciar a su lucha?

No, al contrario. Es más, no pienso salir del país. Es una decisión personal. No voy a huir de mi responsabilidad y mi compromiso de luchar por los derechos del pueblo garífuno y del pueblo hondureño. Prácticamente estoy privada de libertad, porque no tengo ningún tipo de seguridad, más que la que yo me pueda generar junto a mi gente. Nosotros merecemos otro destino y por eso voy a seguir luchando.

Hablaba antes del golpe de Estado de 2009, ¿qué significó para los derechos de las sociedades indígenas?

Es un golpe diferente. Significó la destrucción de la institucionalidad. Cuando un país no la tiene, los ciudadanos pierden todos sus derechos. Este golpe de Estado dio legitimidad para que las empresas y poderes corporativos que quieren apoderarse de los recursos naturales de un país tengan la puerta abierta. En el caso de Honduras, uno de los peores problemas al que se enfrenta nuestra comunidad es el hecho de que se haya aprobado una ley para la implementación de las zonas especiales de desarrollo, en las cuales se puede crear un Estado dentro de otro Estado. Lo cual quiere decir que alguien que tiene mucho dinero puede acceder y adquirir todas las cantidades de territorio que le dé la gana para su extracción. Esto está suponiendo un peligro para las comunidades garífunas. Tras el golpe de Estado, se aprobaron muchas leyes como esta, que garantizan la inversión y van en contra de los derechos ancestrales de las comunidades indígenas.

¿Hay empresas españolas implicadas en la violación de derechos humanos en Honduras?

“Sabemos que hay capital internacional en muchas de las empresas extractivas”

Hay una presión por los territorios desde las industrias extractivas. Ese es el principal motivo por el que las defensoras de la tierra son asesinadas.

Las grandes compañías utilizan a empresas nacionales hondureñas para camuflarse. Cuando tratas de investigar qué agentes internacionales están apoyando los proyectos extractivos hay toda una serie de estrategias para que no los puedas identificar directamente. Hay prestanombres, empresarios que se vuelven socios de compañías internacionales. No podría decirte si hay o no empresarios españoles, no lo hemos conseguido identificar. Pero, sabemos que hay capital internacional en muchas de las empresas extractivas.

Las comunidades indígenas de Honduras también se deben de enfrentar al narcotráfico

Honduras está catalogado como un narcoestado. Usan el acaparamiento de tierras para producir palma africana y lavar dinero. Nosotras, en 2014, fuimos secuestradas por sicarios de narcotraficantes para asesinarnos en una zona muy importante de la costa que se llama Vallecito. Para mí, que lo vivo de primera planta, me es muy difícil hablar de un tema que me toca tan profundo.

Estamos tratando de ejercer control en un territorio en el que todos los días incurren personas armadas. Al vivir en la costa, cerca de lagunas y del mar, nos situamos en una zona estratégica para el paso de las drogas. Todos los días aparecen ejércitos con organizaciones perfectas que nos hacen la lucha muy difícil y peligrosa.

Pero, es más difícil cuando, encima, sabes que hay autoridades militares y aplicadores de justicia que están corruptos. Si acudes a ellos, pones más en riesgo tu vida. Es la indefensión absoluta.

¿Cómo se defienden de estos ataques?

No podemos responder a la violencia con más violencia. En el caso de Vallecito, hemos hecho un trabajo pacífico. Es importante la solidaridad y, sobre todo, que haya gente que dé visibilidad sobre lo que pueda ocurrir. Es decir, hemos generado un sistema de comunicación con el que podamos dar alertas rápidas. Tenemos nuestras propias estrategias internas que nos han ayudado a liberar territorios de las manos del narcotráfico. Debemos ser creativos y creativas, no puedo revelarte cómo lo hacemos, pero sí te aseguro que lo hacemos de forma pacífica. De hecho la zona de Vallecito la hemos declarado como un lugar donde no puede haber ningún tipo de presencia de armas.

¿Qué papel juegan las mujeres en la defensa de la tierra y las sociedades indígenas?

Se ha demostrado que, si las mujeres no nos involucramos en la defensa de los recursos naturales, que es lo mismo que defender la vida, este planeta se va al carajo. Hoy por hoy, en las luchas territoriales las mujeres estamos presentes. No sólo parimos vida, también parimos movimientos, parimos ideas… Por eso nos están asesinando. El hecho de que estemos más de frente, como sujetas políticas en la defensa de la naturaleza y los seres humanos, nos convierte en simples objetos.

Las mujeres sufrimos muchas cosas que los hombres no sufren. El tema de la estigmatización; las campañas de desprestigio contra las luchadoras no se hacen contra los hombres. Lo sufrió Berta y yo también lo he sufrido.

Esa criminalización, ¿también viene de dentro de vuestras propias comunidades?

“Las mujeres no sólo parimos vida, también parimos movimientos, parimos ideas”

Las mujeres que asumen un papel protagonista en las organizaciones mixtas sufren un gran desprestigio y agresiones por parte de sus propios compañeros. Cuando las mujeres sobresalen en su lucha, hay compañeros que se ven en peligro y eso no debería pasar, porque venimos a construir juntos y juntas. Si todas juntas jalamos, la carreta pesa menos. El machismo y el patriarcado hace que las mujeres nos convirtamos en un peligro para compañeros de lucha. Es una cosa que debemos combatir.

En estos momentos hay una creciente movilización climática a nivel mundial, ¿cómo se está viviendo desde la comunidad garífuna?

Nosotros hemos venido luchando por la defensa del clima históricamente. Para algunos es moda, para nosotros es una lucha permanente. Lo que pasa es que, ahora, ante lo que ha sido publicado a nivel mundial, nos damos cuenta de que el planeta está en peligro. Tenemos un trabajo permanente e interseccional en la defensa de los recursos naturales. Cuando defendemos los bosques, los ríos o las montañas, luchamos por el clima. Ahora, con esta campaña internacional, nosotras queremos visibilizar que las comunidades indígenas han defendido el planeta de manera histórica.

Los informes del IPCC dicen que las poblaciones indígenas son mucho más vulnerables a los efectos del cambio climático, ¿es consciente de cómo puede cambiar la vida?

Ya lo estamos sintiendo. Ya tenemos comunidades desplazadas por la entrada del mar en la costa. Sabemos que estamos en una situación irreversible. Honduras es uno de los países más vulnerables en cuanto al clima. Si uno hace un mapeo, descubrirá que las comunidades que más han luchado por proteger el clima son las más vulnerables. Pero, cuando defendemos los recursos ante megaproyectos turísticos, nos dicen que somos antidesarrollo, que somos atrasados. Sin embargo, la ciencia demuestra que lo que defendemos es cierto.

Con el cambio climático amenazando los territorios, con el Amazonas en llamas y con la aparición de gobiernos con sesgos fascistas, ¿hay esperanzas para las sociedades indígenas?

El clima nos va a cobrar factura a los del sur y a los del norte. Tengo esperanzas en que el clima nos dé una lección y nos haga reflexionar sobre nuestro modo de vida. Es importante entender que el clima nos va a dar una lección. No podemos seguir en esta carrera maratónica de autodestrucción.

Los pueblos indígenas vivimos en resistencia y lucha permanente por el clima. Pero, también decimos a las gentes del norte que estamos cansados de sostener esta pelea. Las ciudades dependen mucho de lo que ocurre en las áreas rurales. Las luchas que hacemos en estos entornos ayudan también a la gente que vive en las áreas urbanas.  Es importante que el norte se involucre y se dé cuenta de que también les toca a ellos defender la vida.

En resumen, no todo lo va a resolver el capital. Hay cosas que no puede comprar y, a veces, se nos olvida eso. Debemos humanizarnos, si no, no vamos a salvar este planeta.

 

Les dones que desafien la pobresa, el masclisme i el canvi climàtic amb horts urbans a Equador

La iniciativa busca reduir els alts nivells de desnutrició local i reforçar la sobirania alimentària dels barris més oblidats de la ciutat
“He après a valorar-me, a demostrar-me que no sóc inútil. Ja no estic esclavitzada a la llar”, diu una de les més de 3.000 agricultores participants.

Un projecte d’Agricultura Urbana Participativa de la ciutat de Quito ha estat premiat per la COP23 que s’ha celebrat recentment a Bonn

http://www.eldiario.es/desalambre/huertos-urbanos-cambiaron-excluidas-Quito_0_708679335.html

A Fabiola Rosero le dijeron una y otra vez que aquello era una “pérdida de tiempo”, que no podía “dejar botado [tirado] al marido”. Que su obligación era “atender la casa”. También se lo repetían a Rosa y a otras muchas mujeres que forman parte de la red de agricultura urbana de la ciudad de Quito que, desde 2002, permite a muchas personas en situación de vulnerabilidad, sobre todo mujeres, mejorar su soberanía alimentaria y empezar un negocio sostenible.

El proyecto Agricultura Urbana Participativa (AGRUPAR) arrancó con una pequeña huerta a los pies del Panecillo, el monumento turístico a la virgen que vigila la ciudad y que, según dicen muchos quiteños, da la espalda a los barrios más marginales del sur. Ahora, 15 años después, hay 3.500 huertos orgánicos dispersos en varios puntos de la geografía urbana de la capital ecuatoriana.

La iniciativa ha sido premiada con el galardón Impulso para el Cambio concedido por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23), que se ha celebrado en Bonn (Alemania) hasta este viernes. Este premio reconoce acciones innovadoras y replicables que cumplen con los compromisos sobre cambio climático del Acuerdo de París y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Me he liberado, ya no estoy esclavizada en el hogar”

Fabiola siempre trabajó como ama de casa y, durante algunos años, enfundando caramelos. “Con este proyecto me he liberado. Ya no estoy esclavizada en el hogar”, cuenta mientras coloca con mimo el maní [cacahuete] y otros frutos secos que vende en una de las 17 bioferias semanales organizadas por AGRUPAR. Trabaja en equipo con sus dos hermanas. Todo sus productos salen de la huerta de su hermana mayor.

Fabiola y Rosa le dan el valor añadido en la cocina de su casa, que es su micro fábrica. Sus familiares, sobre todo sus maridos, han pasado de criticarlas a ayudarlas. “He aprendido a valorarme, a demostrarme que no soy inútil. Ya no estoy esclavizada en el hogar“, repite Rosa, de 58 años. “Hemos creado un grupo de apoyo entre mujeres para aprender de la mano”, explica.

Alrededor de 4.000 agricultores urbanos, periurbanos y rurales participan en el proyecto. Más del 80% son mujeres. Una de las claves del éxito y la longevidad de esta iniciativa radica, dicen, en cómo se coordinan los propios productores para garantizar que el proyecto sea sostenible. Montan y desmontan las bioferias, transportan su mercancía, idean mecanismos participativos para mantener sus estándares de calidad y buscan soluciones comunitarias a sus necesidades. En las mingas [jornadas de trabajo en comunidad], construyen invernaderos y contactan con las compañeras que tienen plántulas listas para sembrar.

Teresa Ramírez tiene 69 años y trabaja desde los nueve. Ha convertido el patio de su casa, situado en una parroquia rural e indígena de la ciudad, en su sostén económico. Allí cultiva hortalizas orgánicas desde hace ocho años. “Lo que crece en el huerto, va directo a la olla. Ahora somos autosuficientes. También, tengo otro trabajo, preparo comida para la escuela con los propios productos de mi huerto”.

El 53% de la producción de AGRUPAR se destina al autoconsumo y el 47% a la comercialización. Esta está coordinada por el ayuntamiento, que también se encarga de la formación y del seguimiento técnico del proyecto.

Huertos urbanos como antídoto contra el hambre

La agricultura urbana y periurbana, según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), permite dar respuesta a una gran diversidad de retos que afrontan las ciudades como la participa ción ciudadana,  el ordenamiento del territorio,  la seguridad alimentaria y el combate a la pobreza. Un 30% de los habitantes de Quito viven con sus necesidades básicas insatisfechas, según datos del ayuntamiento. La pobreza extrema afecta al 7% y casi un tercio de los menores de cinco años padece desnutrición crónica.

Debido al aumento de la migración del campo a las ciudades, la demanda urbana de alimentos se incrementará y se podrían generar problemas de suministro, algo a tener muy en cuenta en ciudades como Quito, muy dependiente del abastecimiento exterior y con posibilidades de sufrir una catástrofe ambiental al estar rodeada por volcanes.

“El último año vendimos unos 300.000 dólares. Es chévere porque el dinero se queda aquí. Estamos haciendo un estudio sobre la política alimentaria de Quito. El 5% de lo que se consume aquí es local. El otro 95% viene de fuera”, explica Pablo Garófalo, uno de los técnicos del ayuntamiento de Quito que trabaja en la comercialización con AGRUPAR.

Bioferias del proyecto AGRUPAR / Facebook CONQUITO
Bioferia del proyecto AGRUPAR / Facebook CONQUITO

Como reconoce el premio de la COP23, estos huertos no son un mero pasatiempo: contribuyen a mejorar la soberanía alimentaria, combatir el cambio climático y fortalecer el tejido social y la economía local, respetando los saberes ancestrales de la población.

Así, técnicos y agricultores intercambian lo aprendido. Normalmente no siembran un día antes del Día de Difuntos, “porque el muerto se lleva la semilla”. Muchos siguen moliendo en piedra y secan los productos en hornos de leña. Otros han recuperado productos ancestrales que se estaban perdiendo como la oca, la mashua, la jícama y otros tubérculos que los más jóvenes no conocían.

Según cifras oficiales, durante estos 15 años se ha capacitado a más de 19.300 personas y sus productos han llegado a más de 100.000 consumidores. Y tratan de responder a sus demandas. “Ahora tenemos más de 40 tipos de hortalizas orgánicas y alrededor de 105 productos transformados de panadería, galletería osnacks“, señala Garófalo.

“Ya no espero que mi esposo me dé dinero”

Reducir y aprovechar los desperdicios ha sido otra de las bases del proyecto. La sobreproducción se soluciona transformando los excedentes en mermeladas y otros productos derivados. También se autogestionan el abono, como María Esther Pumisach, que regenta su propia granja. “Aprovecho los animales para tener mi propio abono y vendérselo a las compañeras. Yo sé de dónde proviene mi abono. No tiene productos tóxicos”, explica.

María Esther es otra veterana de la iniciativa. Empezó con un huerto y luego se lanzó a criar animales. Los primeros pollos los compró junto a otras cinco personas. Su primer cerdo se lo regaló el proyecto. Ahora, 10 años después, María Esther gana unos 200 dólares el mes que menos, pero a veces llega hasta los 700. Como Rosa o Fabiola, ha encontrado en sus cultivos y productos una válvula de escape para ser autosuficiente. “Me gestiono yo misma y ya no espero que mi esposo me dé (dinero). La vida me ha cambiado bastante”.