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Les dones treuen menys rendiment econòmic a la seva educació que els homes: elles estudien més però cobren menys

Durant segles, desenes de ments brillants de dones van ser silenciades per la seva condició de gènere. No obstant això, molts dels grans troballes de la ciència van ser i són obra d’elles.

Malgrat que la discriminació de la dona va fer estralls en tots els àmbits, socials, polítics, personals … Un dels camps més discriminatoris ha estat la ciència. Lamentablement, darrere d’aquesta s’ha marginat, burlat, ignorat, ocultat, i fins i tot, torturat a centenars de dones.

Les ments masculines, tradicionalment, es van emportar els mèrits de grans investigacions i van signar els grans èxits de l’evolució científica i tecnològica (així com les de qualsevol àmbit). Resulta sorprenent descobrir la quantitat de dones que han hagut de suportar, des de l’ombra, el reconeixement del seu treball robat o expropiat per un home.

Per fortuna, cada vegada s’està fent més força per visibilitzar el paper que exerceix el sexe femení en la ciència. No obstant això, encara avui les dones científiques tenen dificultats per veure el seu treball reconegut de manera equitativa pel que fa als seus col·legues homes. Un d’aquests exemples és el sostre de vidre: la ciència es realitza, majoritàriament, per dones, si bé els llocs de responsabilitat estan ocupats, majoritàriament, encara per homes.

https://www.eldiario.es/economia/mujeres-rendimiento-economico-educacion-estudian_0_839916293.html

Las mujeres sacan menos rendimiento económico a su educación que el que consiguen los hombres, aunque ambos tengan la misma categoría profesional. Es una de las conclusiones del último informe sobre salarios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se centra en la brecha salarial de género. El estudio alerta de que la mayor parte de esa brecha no tiene explicación objetiva alguna. Es decir, la educación, la experiencia, la ocupación, los horarios de trabajo o el sector de producción explican “relativamente poco la magnitud” de la brecha salarial. Por contra, la infravaloración del trabajo de las mujeres, la maternidad y los cuidados, y la tendencia a que las remuneraciones sean más altas en empresas y sectores masculinizados son factores que engordan esa brecha.

El informe estudia la brecha salarial a nivel mundial y también especifica y explica diferentes formas de medirla que pueden arrojar resultados distintos. Así, la estimación de la brecha salarial mundial oscilaría entre el 16% y el 22%, dependiendo de la medida utilizada. Las tendencias también varían en función de si los países tienen ingresos altos o bajos. Por ejemplo, en los países ricos la brecha se agranda conforme se avanza en los niveles salariales superiores. Sin embargo, en los países con ingresos bajos o medios, la brecha es mayor en los niveles inferiores de distribución salarial, que son los tramos donde las mujeres están sobrerrepresentadas.

La OIT trata de discernir qué parte de la brecha salarial puede deberse a factores “explicados” y qué parte no tiene explicación objetiva. Esa parte explicada -formada, por ejemplo, por las características de la persona (edad, educación, experiencia), la categoría profesional, los horarios o el sector- no sirve sin embargo apenas para explicar “la magnitud” de la brecha salarial.

“Aunque se observan grandes diferencias de un país a otro, el informe constata que, por lo general, la educación y otros atributos del mercado de trabajo explican relativamente poco la magnitud de la brecha salarial en los distintos lugares de la distribución salarial. La parte ‘no explicada’ de la brecha salarial de género suele predominar en casi todos los países, independientemente del grupo de ingresos al que pertenezcan”, dice el informe.

En los países ricos la educación supone menos de un punto porcentual de la brecha salarial de género, algo relativamente normal si se tiene en cuenta que en esos países el nivel educativo de las mujeres es superior al de los hombres. Incluso en los países de ingresos bajos y medios, en los que las mujeres sí registran de media niveles educativos inferiores, este factor tampoco sirve para explicar la brecha salarial que allí sucede: las mujeres con menos formación apenas acceden al mercado laboral y si lo hacen suele ser por cuenta propia y no como asalariadas.

Por tanto, es la “parte no explicada” de la brecha salarial la que cobra importancia en que ésta suceda. Parte de la respuesta, asegura la OIT, tiene que ver con el concepto de “igual salario a trabajo de igual valor”, que solo un 40% de países han introducido en sus legislaciones (España no es uno de ellos). “En muchos países, las mujeres tienen una educación superior a los hombres que ostentan las mismas categorías ocupacionales, aunque cobran salarios inferiores. Esta realidad ilustra el hecho de que las mujeres suelen obtener un rendimiento económico salarial menor de su educación que los hombres, aunque tengan la misma categoría”, subraya. Es decir, las mujeres tienden a formarse más pero, luego, el mercado laboral les reporta menos ingresos.

¿Qué otros factores explican entonces la brecha salarial? Por un lado, la infravaloración del trabajo de las mujeres en ocupaciones y empresas altamente feminizadas. En muchos países y ante ocupaciones similares, las que cuentan con más hombres tienen salarios más altos y, por contra, las feminizadas pagan peor. Incluso en empresas con más presencia de mujeres, los salarios tienden a ser menores que en empresas con las mismas características en cuanto a sector, tamaño, convenio pero con mayoría masculina.

En otro factor relevante es la maternidad y los cuidados: la interrupción de las carreras, las reducciones de jornada, la búsqueda de empleos con conciliación más fácil pero peor remunerados o las decisiones empresariales de contratación y ascenso condicionadas por los estereotipos y los roles de género.

¿Qué hacer?

En primer lugar, el organismo recomienda a los países implementar mediciones lo más precisas de sus brechas salariales, que atiendan no solo a cuentas sumatorias, sino también a los distintos factores y que sirvan para comprender de dónde procede esa brecha y dónde se produce con más intensidad. En función de la naturaleza de la brecha salarial de cada país, las medidas deberían tomar un rumbo u otro.

Muchos países, recuerda, están introduciendo en sus legislaciones la prohibición expresa de discriminar salarialmente a las mujeres y medidas para promover la igualdad de sueldo. La OIT subraya la importancia de adoptar el principio de “igual remuneración por trabajo de igual valor” en lugar de “igual remuneración por igual trabajo” para romper con la tendencia de premiar salarialmente ocupaciones masculinizadas por encima de otras feminizadas aunque las características y valor del puesto de trabajo sea el mismo. También menciona las medidas que exigen a las empresas tanto la transparencia salarial como la revisión periódica de sus prácticas de remuneración.

El informe va más allá porque ve ineludible buscar fórmulas para acabar con la infravaloración del trabajo feminizado. Recomienda una subida salarial en esos sectores para mitigar la brecha salarial pero también para terminar con la segregación ocupacional, de forma que más hombres se sientan atraídos por sectores como la educación o los cuidados.

En cuanto a la brecha relacionada con la maternidad y los cuidados, la OIT recomienda políticas que incidan en repartos más equitativos de las tareas domésticas y de cuidado, servicios adecuados de atención infantil y dependencia, horarios flexibles y programas que atiendan la reincoporación de las mujeres después de ser madres y que eviten las penalizaciones salariales.

“En la práctica, los avances en la reducción de las brechas salariales de género están siendo demasiado lentos. Es preciso adoptar medidas más dinámicas y decisivas […]. Estas brechas no solo están arraigadas en estereotipos muy afianzados, sino que también representan un indicador sintético que capta las muchas desventajas a que se enfrentan las niñas y las mujeres tanto dentro como fuera del mercado de trabajo. Así pues las medidas para reducir o para eliminar las brechas salariales de género deberían integrarse en una política general más amplia para la igualdad de género”, concluye.

https://www.muyinteresante.es/ciencia/fotos/cientificas-espanolas-que-deberias-conocer/

11 de febrer i tots els dies de l’any .Quatre dones en la ciència

Dia Internacional de la Dona i la Nena en la Ciència, 11 de febrer. La bretxa de gènere en els sectors de la ciència, la tecnologia, l’enginyeria i les matemàtiques (STEM) persisteix des de fa anys a tot el món. Tot i que la participació de les dones en les carreres de grau superior ha augmentat enormement, estan encara insuficientment representades en aquests camps.

La ciència i la igualtat de gènere són vitals per assolir els Objectius de Desenvolupament Sostenible (ODS), inclosos en l’Agenda 2030. En els últims 15 anys, la comunitat internacional ha fet un gran esforç inspirant i promovent la participació de les dones i les nenes a la ciència. Desafortunadament, elles segueixen enfrontant-se a barreres que els impedeixen participar plenament en aquesta disciplina. D’acord amb un estudi realitzat a 14 països, la probabilitat que les estudiants acabin una llicenciatura, un mestratge i un doctorat en alguna matèria relacionada amb la ciència és del 18%, 8% i 2%, respectivament, mentre que la probabilitat per els estudiants masculins és del 37%, 18% i 6%.

Per tal d’aconseguir l’accés i la participació plena i equitativa en la ciència per a les dones i les nenes, i més per aconseguir la igualtat de gènere i l’apoderament de les dones i les nenes, l’Assemblea General de les Nacions Unides decideix proclamar l’11 de febrer com el Dia Internacional de la Dona i la Nena a la Ciència

http://www.un.org/es/events/women-and-girls-in-science-day/

https://revistageneticamedica.com/2018/02/09/mujeres-y-ciencia/

Lucía Márquez Martínez, Genética Médica News

El 11 de febrero se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Imagen: FECYT.

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Dones científiques denuncien que només 1 de cada 5 llocs directius relacionats amb investigació estan ocupats per dones

La millor nota de la proves de Selectivitat de 2017 a Catalunya ha estat un 9,80. Quatre noies han assolit aquesta qualificació, tres d’elles de la demarcació de Barcelona i una de Girona.  veure :http://www.lavanguardia.com/vida/20170629/423759694917/empate-nota-mas-alta-selectividad-catalunya.html L’aspecte científic predomina.

A la vida adulta, es llicencien més dones que homes però, per alguna raó, no aconsegueixen culminar una carrera en recerca. Les dones acusen la falta de suports i mentors, perquè normalment els càrrecs de responsabilitat estan ocupats per homes que cooperen entre ells.

http://www.publico.es/ciencias/cientificas-denuncian-discriminacion-genero-empieza-estereotipos.html

El número de hombres y mujeres dedicados a la ciencia en España está bastante equilibrado (40-60), pero cuanto mayor es el puesto de responsabilidad, menor es la presencia femenina, un desequilibrio que nace de los estereotipos sociales y de los sesgos inconscientes que empapan el cerebro de las niñas.

Así han coincidido hoy la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco, la directora de la Unidad Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía, Ana Puy, la presidenta de la Sociedad de Científicos Españoles del Reino Unido (CERU), María Jiménez, y la catedrática de Química Inorgánica Eva Hevia.

 Las cuatro han participado en un debate sobre mujeres y ciencia organizado por la Fundación Banco Santander cono motivo del anuncio del II Premio Talento Emergente, creado por la entidad bancaria y la CERU, que este año ha obtenido Xavier Moya, Físico e investigador de la Royal Society en el Departamento de Ciencias de Materiales y Metalurgia de la Universidad de Cambridge.

Según datos de la Fundación Banco Santander, el 70% de las mujeres cree que tener un hijo dañará su carrera, el 63% de los españoles cree que las mujeres no sirven para ser científicas de lato nivel, y en España sólo el 15% de los premios para científicos se conceden a mujeres.

Además, según datos del Ministerio de Economía, sólo 20% de los puestos directivos relacionados con la investigación (cátedras universitarias y dirección centros) están ocupados por mujeres, frente a un 80% de hombres. A partir de ahí, cuanto mayor es el cargo, menos mujeres hay.

Sólo el 2% de las rectorías estaban ocupadas por mujeres y ningún Organismo Público de Investigación (OPI) estaba dirigido por una mujer

Tal y como ha recordado Puy, en 2016, en España sólo el 2% de las rectorías estaban ocupadas por mujeres y ningún Organismo Público de Investigación (OPI) estaba dirigido por una mujer.

Y es que hasta llegar ahí, las mujeres recorren un largo camino de discriminación que empieza en las escuelas.

“Los estereotipos son determinantes. En enero, Science publicó un estudio que advertía que hasta los 7 años las niñas se ven capaces de hacer las mismas cosas que los niños pero a partir de esa edad empiezan a pensar que no son capaces de realizar actividades difíciles. Es preocupante”, ha dicho Blasco.

Ya en la vida adulta, se licencian más mujeres que hombres pero, por alguna razón, no logran culminar una carrera en investigación.

“Las mujeres acusan la falta de apoyos y mentores, porque normalmente los cargos de responsabilidad están ocupados por hombres que cooperan entre ellos. Hay que empezar por fomentar el apoyo a las mujeres” con estrategias y políticas de igualdad que no deberían ser voluntarias, sino que “deberían estar regladas”.

Para Eva Hevia, la formación es “esencial”, sobre todo para quienes están en comités evaluadores y deben escoger entre distintos candidatos (hombres y mujeres).

“Hay sesgos inconscientes, con porcentajes abrumadores, sesgos del cerebro, que inclinan la decisión hacia el lado masculino” y es que los estereotipos sociales empiezan en el colegio, “es una trayectoria muy larga” para combatir, lamenta Hevia, y “una ventaja para los hombres”, apunta Blasco.

Además, según el último informe del Foro Económico Mundial, la brecha salarial entre hombres y mujeres no se cerrará hasta 2113.

“En 2010 y 2011, España ocupaba los puestos 11 y 12 de ránking mundial en igualdad de género pero con los años de la crisis ha ido bajando puestos hasta el 29, y aunque la crisis ha sido dura no justifica esta situación porque los trabajos menos cualificados hechos por mujeres han aumentado estos años mientras que los de alta cualificación han caído”.

Esta es la prueba de que “los sesgos inconscientes no van amainando, sino que van a más”, ha lamentado Blasco.

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