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La creixent crisi climàtica augmentarà els conflictes armats

Matemàtiques? segons un estudi, amb un augment de la temperatura de 4 graus centígrads el risc de conflicte augmentaria fins al 26%.

Comprendre la diversitat de formes en què el clima pot interactuar amb els impulsors coneguts del conflicte és la clau per invertir en les mesures adequades

https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20190613/462850869407/crisis-climatica-aumento-conflictos-armados-temperaturas-estudio-futuro.html

Un clima extremo impulsado por la crisis climática supone un daño económico enorme: disminuye la producción agrícola y ganadera; escasean los alimentos y, por tanto, hay hambruna y se intensifica la desigualdad entre grupos sociales. Estos factores provocan una escalada de tensión que puede desemboca en un conflicto violento.

Según un estudio, publicado en la revista Nature y liderada por la Universidad de Stanford (EEUU), la intensificación de la crisis climática aumentará el riesgo futuro de conflictos armados violentos dentro de los países. Sintetizando puntos de vista entre expertos, el estudio estima que en un escenario con 4 grados centígrados más (lo que seguramente sucederá si las sociedades no reducen sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero), la influencia del clima en los conflictos aumentará más de cinco veces, con un 26% de probabilidad. Incluso en un escenario de 2 grados centígrados de calentamiento en unos niveles preindustriales (el objetivo declarado del Acuerdo Climático de París), la influencia del clima en los conflictos sería más del doble, con una probabilidad del 13%.

Apreciar el papel de la crisis climática y su impacto en la seguridad es importante para comprender los costos sociales de nuestras continuas emisiones de efecto invernadero

”Apreciar el papel de la crisis climática y su impacto en la seguridad es importante, no solo para comprender los costos sociales de nuestras continuas emisiones de efecto invernadero, sino también para priorizar las respuestas, que podrían incluir ayuda y cooperación”, asegura Katharine Mach, directora de Stanford Environment y autora principal del estudio.

El dilema del clima como culpable de las guerras

 Los investigadores del estudio discuten intensamente sobre si el clima desempeña un papel en el estallido de guerras civiles y otros conflictos armados. Para comprender mejor el impacto del clima, el estudio incluye entrevistas y debates entre expertos en ciencias políticas, ciencias ambientales, economía y otros campos que llevan a diferentes conclusiones sobre la influencia del clima en los conflictos en el pasado.

Saber si los cambios ambientales o climáticos son importantes para explicar el conflicto tiene implicaciones sobre lo que podemos hacer para reducir la probabilidad de un conflicto futur

”Saber si los cambios ambientales o climáticos son importantes para explicar el conflicto tiene implicaciones sobre lo que podemos hacer para reducir la probabilidad de un conflicto futuro, así como sobre cómo tomar decisiones bien informadas sobre como de duramente debemos combatir la crisis climática futura”, explica Marshall Burke coautor del estudio.

Los expertos, que también fueron coautores del estudio, coinciden en que el clima ha afectado el conflicto armado en las últimas décadas. Sin embargo, dejan claro que otros factores, como el bajo desarrollo socioeconómico, la fortaleza del gobierno, las desigualdades en las sociedades y una historia reciente de conflictos violentos tienen un impacto mucho mayor en los conflictos dentro de los países.

”Históricamente, los niveles de conflicto armado a lo largo del tiempo se han visto fuertemente influenciados por las conmociones y los cambios en las relaciones internacionales entre los estados y en sus sistemas políticos internos”, explica James Fearon, profesor de ciencias políticas y coautor del estudio. “Es bastante probable que a lo largo de este siglo, una crisis climática sin precedentes tenga un impacto significativo en ambos, pero es extremadamente difícil anticipar si los cambios políticos relacionados con la crisis climática tendrán grandes efectos en los conflictos armados. Por lo tanto, creo que señalar los efectos climáticos como culpables de conflictos es razonable”.

Como afrontar el futuro

Reducir el riesgo de conflicto y prepararse para un clima cambiante puede ser un enfoque bueno para prevenir escenarios bélicos. El estudio explica que las estrategias de adaptación, como asegurar las cosechas, almacenamiento de alimentos, escoger cultivos que se adapten a nuevos escenarios climáticos y otras medidas, pueden aumentar la seguridad alimentaria y diversificar las oportunidades económicas, reduciendo así los posibles vínculos entre el clima y los conflictos.

El mantenimiento de la paz, la mediación de conflictos y las operaciones de ayuda posteriores al conflicto podrían incorporar el clima en sus estrategias de reducción de riesgos al observar formas en que los peligros climáticos pueden exacerbar los conflictos violentos en el futuro.

Comprender la diversidad de formas en que el clima puede interactuar con los impulsores conocidos del conflicto es la clave para invertir en las medidas adecuadas

Sin embargo, los investigadores dejan claro que es necesario aumentar la comprensión de la efectividad de estas estrategias y los potenciales efectos secundarios adversos. Por ejemplo, las prohibiciones a la exportación de alimentos debido a la pérdida de cultivos pueden aumentar la inestabilidad en otros lugares.

”Comprender la diversidad de formas en que el clima puede interactuar con los impulsores conocidos del conflicto es la clave para invertir en las medidas adecuadas”, asegura Mach.

Artículo científico de referencia:

‘Climate as a risk factor for armed conflict’. Katharine J. Mach, Caroline M. Kraan, W. Neil Adger, Halvard Buhaug, Marshall Burke, James D. Fearon, Christopher B. Field, Cullen S. Hendrix, Jean-Francois Maystadt, John O’Loughlin, Philip Roessler, Jürgen Scheffran, Kenneth A. Schultz & Nina von Uexkull. Nature (2019) DOI: 10.1038/s41586-019-1300-6

Per què és més correcte parlar de “crisi climàtica” i no de “canvi climàtic”

Parlem de crisi o desacceleració de l’economia ?Cal parlar nomenant cada situació pel seu nom. Si perdem el temps adulterant els termes és que no hem entès res del que suposa reconèixer la crisi climàtica

https://www.publico.es/sociedad/correcto-hablar-crisis-climatica-no-cambio-climatico.html

La realidad informativa de España, este diario incluido, utiliza de manera habitual términos como “cambio climático” o “calentamiento global” para referirse a los problemas medioambientales que sufre el planeta. Aunque estos conceptos son válidos, la expresión “crisis climática” parece haber calado en los entornos ecologistas. Con ella se busca evidenciar que la situación medioambiental del planeta pende de un hilo temporal de tan sólo diez años, tal y como advierten los científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

Fueron precisamente los científicos del IPCC los que emplearon las palabras “crisis” y “emergencia” para referirse a la situación climática del presente. Unos conceptos que fueron recogidos por los colectivos sociales que durante los últimos meses han salido a las calles de Europa, capitaneados por la joven Greta Thunberg, para reclamar acciones políticas que reviertan los riesgos medioambientales hacia los que camina la humanidad.

 Esto no quiere decir que los otros términos hayan quedado desactualizados, de hecho, seguirán apareciendo en las informaciones tal y como ocurre en el resto de publicaciones científicas. Sin embargo, el reconocimiento de la crisis climática a nivel mediático tiene que ver con “subir el nivel del debate”, expone Héctor de Prado, responsable de Energía y Clima en Amigos de la Tierra. “Al final se trata de comunicar, pero hay que darle el significado real a las palabras y hay que hacerlo de una manera honesta”, añade.

“Cuando cambiamos el lenguaje también cambiamos la forma en la que pensamos”

“Cuando cambiamos el lenguaje también cambiamos la forma en la que pensamos”, argumenta Javier Andaluz, responsable de Clima en Ecologistas en Acción. El activista expone que el cambio terminológico que se está dando en los últimos meses tiene que ver con “asumir y aceptar que nos encontramos ante un reto de grandes magnitudes que nos afecta en muchísimos aspectos de la vida cotidiana”.

Se trata, además de una medida que trasciende a los medios de comunicación. Buen ejemplo de ello es The Guardian, que el pasado mes de mayo decidió incluir “crisis climática” dentro de su libro de estilo. “Queremos asegurarnos de que estamos siendo científicamente precisos, al mismo tiempo que nos comunicamos claramente con los lectores sobre este tema tan importante”, argumentaba Katharine Viner, jefa de edición del medio británico.

El guante del periódico ingles lo ha recogido también la propia Fundéu española –fundación que vela por el buen uso del lenguaje en los medios de comunicación–, que hace una semana publicó una nota en la que advertía de que el concepto “crisis climática” era el “más adecuado para referirse a la magnitud y a las consecuencias del calentamiento global causado por la actividad humana”.

“Si bien en los medios de comunicación se viene empleando la denominación cambio climático para aludir al aumento de la temperatura del planeta Tierra provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia de los combustibles fósiles, amplios sectores de la comunidad científica consideran que se trata de una fórmula que no describe con la suficiente precisión la gravedad de la situación actual“, exponía la fundación de la Agencia EFE.

Diferencias terminológicas

Cambio climático, calentamiento global, crisis climática. Son conceptos válidos. Incluso pueden emplearse como sinónimos a nivel informativo, pero tienen diferencias importantes a nivel científico.

Cuando hablamos de cambio climático nos referimos estrictamente al fenómeno físico que se ha dado en el planeta y que se sigue dando, sea de manera natural o inducido por el ser humano. Es decir, las mutaciones climáticas, las modificaciones en las temperaturas y las precipitaciones o las transformaciones de los patrones del viento son cualidades que han estado presentes a lo largo de la historia del planeta. Este término, por ende, no incide en el origen antropogénico de la coyuntura climática del presente.

El calentamiento global, por su parte, es el fenómeno final o el resultado climático que se está experimentando en la actualidad. Este término, a nivel científico, hace referencia a la subida de las temperaturas del planeta y a cómo estas pueden cambiar los ecosistemas.

Sin embargo, la terminología referida a la “crisis” y a la “emergencia” climática, sin negar nada de lo anterior, apunta a la acción del ser humano y las emisiones que esté genera como causa principal de las mutaciones que se están produciendo en la Tierra. En ese sentido, la palabra “crisis” llena de contenido social y acerca a la sociedad un problema que hasta el momento podía parecer ajeno a la humanidad.

La emergencia climática

El cada vez más común uso de la palabra “crisis” para referirse a las consecuencias del calentamiento global inducido por el hombre viene ligado a las múltiples manifestaciones verdes que recorren Europa y otras zonas del planeta. Unas protestas civiles que buscan, por encima de todo, que las instituciones gubernamentales reconozcan la emergencia climática.

Esta es la reacción que se requiere desde los colectivos medioambientalistas para revertir la crisis climática actual. De esta forma, la declaración de emergencia se vincula a dos premisas: reconocer el problema y plantear un eje de actuación para solventarlo. Por el momento, Reino Unido es el primer país que aprobó está medida. A su declaración le siguieron las de Irlanda y las de Escocia y Gales. Además, en EEUU y Australia hay 17 ciudades que han aprobado la declaración. En el caso de Europa, más allá del espacio británico e irlandés, sólo encontramos declaraciones regionales impulsadas por gobiernos locales de Italia, Alemania, Suiza, Francia y España (declaración impulsada por el Govern de Catalunya).

Aunque la lista de declaraciones de emergencia es breve, la realidad muestra que, por el momento, estas no van cargadas de la ambición que se reclama desde las calles. Así, una medida que se presenta como revolucionaria termina convirtiéndose en algo simbólico y esto es algo que también puede ocurrir con la popularización del término “crisis climática”.

“Hay que evitar que se convierta en una expresión manida como ocurrió en su momento con la palabra sostenibilidad”, opina De Prado. Sin embargo, Andaluz incide en el riesgo que puede suponer vaciar de contenido expresiones tan importantes como estas. “Si perdemos el tiempo adulterando los términos es que no hemos entendido nada de lo que supone reconocer la crisis climática”, espeta el activista, para evidenciar que el ser humano apenas tiene una década para afrontar la “crisis climática”.

La crisi climàtica i altres emergències ambientals que cap govern podrà ignorar després del 28 A

El canvi climàtic és “el major desafiament al qual s’enfronta la humanitat”. La frase la repeteixen els responsables de l’ONU sobre l’escalfament global del planeta.

Espanya encara no compta amb una llei per afrontar el canvi climàtic. El 80% dels espanyols considera que els partits haurien de donar-li importància. L’excés de contaminació de l’aire, l’escassetat d’aigua i les escombraries plàstica ja causen danys constatats a la salut, l’economia i els ecosistemes

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