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El canvi climàtic aguditza les desigualtats socials

Entrevista al catedràtic de Geografia Física Javier Martín-Vide, que també coordina el Grup d’Experts en Canvi Climàtic de Catalunya, per analitzar els resultats d’una COP26 en què hi ha hagut millores, però que són insuficients. Defensa la necessitat de canviar de model econòmic per pal·liar els efectes de l’emergència climàtica i explica els impactes que té a Catalunya.

https://www.publico.es/sociedad/entrevista-javier-martin-vide-cambio-climatico-agudiza-desigualdades-sociales.html

La COP26, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada recientemente en Glasgow (Escocia), no ha sido un fracaso rotundo, pero lo acordado no es suficiente para evitar que la temperatura global haya aumentado más de 1,5 grados a finales de siglo respecto a la era preindustrial. Para alcanzar este objetivo, la clave sería dejar atrás un modelo económico “basado en un crecimiento continuo, cuando esto es físicamente imposible en un planeta con recursos finitos”. Esta es la valoración de Javier Martín-Vide, catedrático de Geografía Física de la Universitat de Barcelona, coordinador del Grupo de Investigación de Climatología del mismo centro y a la vez coordinador del Grupo de Expertos en Cambio Climático de Catalunya. Continua la lectura de El canvi climàtic aguditza les desigualtats socials

L’acord final de la COP26, una edició més, no convenç ningú

Els acords finals de Glasgow no convencen les organitzacions socials ni molts països.

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/medio_ambiente/observatorio-ciudadano-agua-completamente-paralizado-tres-anos-despues-constitucion_1_8478378.html

Tras dos semanas de negociaciones en la ciudad escocesa de Glasgow, los países allí reunidos han acabado firmando un documento que ha sido fuertemente criticado por las organizaciones ecologistas y por muchos Estados que han aceptado rubricar el texto en aras de avanzar y poder seguir trabajando de manera conjunta contra el calentamiento global.

“Para países como el mío, que deberán transformar el entorno físico en los próximos años para sobrevivir a los embates del cambio climático, este acuerdo es un paso extremadamente crítico que no nos podemos permitir perder”, ha declarado el representante en la cumbre de las Islas Marshall.

Según consideran desde Ecologistas en Acción, el acuerdo estanca la lucha climática y no da respuesta a las consecuencias del calentamiento global que ya están sufriendo millones de personas en todo el planeta.  “Se trata de un acuerdo vacío que cualquiera firmaría. Dice que hay que luchar contra la emergencia climática pero no concreta ni cuándo ni cómo se va a hacer ni, sobre todo, con qué financiación”, lamenta desde Glasgow Irene Rubiera, portavoz de Ecologistas en Acción, con quien coincide el coordinador de clima y energía en la misma organización, Javier Andaluz, que señala que “la falta de compromisos claros de los países del Norte global sobre la financiación así como sobre la transferencia de tecnologías y capacidades entre países, deja en grave riesgo a millones de personas en el planeta que ya se ven afectadas por el cambio climático”. Continua la lectura de L’acord final de la COP26, una edició més, no convenç ningú

La COP26 fracassa en l’ajuda als països vulnerables i segella un acord “imperfet” sobre els combustibles fòssils

Els països tanquen un acord després que la cimera del clima s’allargués en una pròrroga de més de 24 hores.
La COP26, però, ha fracassat en termes de justícia climàtica.

Se hizo de rogar, pero llegó. Después de dos semanas de negociaciones técnicas y políticas las cerca de doscientas delegaciones presentes en Glasgow han sellado un acuerdo de mínimos para poder clausurar la Cumbre del Clima (COP26). Tras más de un día de prórroga, con un borrador de acuerdo de por medio, las Partes han conseguido un compromiso descafeinado para mantener la mención a los combustibles fósiles, incluyendo algunas de las presiones de países como Arabía Saudí, Australia, India o Venezuela, con economías muy vinculadas a la explotación de petróleo o carbón. “Hemos visto una gran cantidad de consensos, por imperfectos que sean”, manifestaba el presidente de la COP, Alok Sharma, al término de uno de los últimos plenarios del día.

La COP26, sin embargo, ha fracasado en términos de justicia climática. Los países más empobrecidos, aquellos que padecen más las consecuencias del calentamiento acelerado del planeta, no han recibido el apoyo reclamado a las naciones poderosas para poner en marcha los mecanismos financieros con los que sufragar pérdidas y dalos por sequías, olas de calor o inundaciones extremas. La Unión Europea y los Estados Unidos han obstruido la creación de un fondo para que los países puedan recurrir a la hora de tener que afrontar las pérdidas por los efectos de la emergencia climática. El jefe de la delegación boliviana hizo una referencia al respecto en su última intervención, definiendo la dinámica de la cumbre como “países desarrollados tratando de crear nuevas reglas de un juego al que sólo ellos tienen recursos para jugar”.

Los países enriquecidos tampoco han avanzado en la aportación de dinero al Fondo Verde de Adaptación para que los países en desarrollo pudieran transformar sus economías a la coyuntura de crisis climática. Deberían haber destinado 100.000 millones de dólares en 2020, pero no lo hicieron entonces y tampoco ahora. El resultado final de esta COP26 es que se insta a las regiones desarrolladas a duplicar de aquí a 2025 las cifras destinadas a las ayudas para adaptación.

“Las necesidades de las personas vulnerables han sido sacrificadas en el altar del egoísmo del mundo rico”

Tanto esto como las creación de un mecanismo de pérdidas y daños eran líneas rojas de los países africanos o de los pequeños Estados insulares, amenazados con desaparecer por la subida del nivel del mar. En la actualidad, los países africanos destinan una media de un 10% de su PIB en adaptación contra la crisis climática. Pese a todo, la diferencia entre lo que gastan y lo que realmente necesitan es de hasta el 80%, según un informe reciente recogido por The Guardian. Todo ello contrasta con el hecho de que este continente representa el 4% de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero, mientras que EEUU representa el 25% del total, la UE el 22% y China el 13%.

Mohamed Adow, director de Energía y Clima del Think Thank Power Shift África, ha valorado el acuerdo final con palabras contundentes que reflejan el descontento del Sur Global con texto final de Glasgow: “Las necesidades de las personas vulnerables del planeta han sido sacrificadas en el altar del egoísmo del mundo rico. El resultado es el reflejo de una COP celebrada en el mundo rico y contiene las prioridades del mundo rico”.

Combustibles fósiles

El Pacto Climático de Glasgow tiene una mención histórica a los combustibles fósiles. Las grandes potencias gasistas, petroleras y carboneras han realizado una presión única para descafeinar la ambición de esta parte del texto. Y, en parte, lo han conseguido. El miércoles se publicaba un borrador sin precedentes –ni siquiera el Acuerdo de París conseguía tal contundencia– y se pedía a los países que eliminaran de manera gradual todas las inversiones a combustibles fósiles y carbón, para fomentar el despliegue de las renovables. El resultado final ha difuminado esta parte al incluir en el texto que se eliminarán las ayudas financieras que sean “ineficientes”. Una palabra lo suficientemente ambigua para que las delegaciones más contaminantes puedan seguir apoyando sus intereses en las explotaciones de nuevos y viejos yacimientos.

India ha tratado de rebajar la fuerza del texto hasta el final y ha conseguido una concesión que deja una sensación amarga, al suavizar parte del vocabulario utilizado. De esta forma, el compromiso de Glasgow no hará referencia a “eliminar gradualmente”, sino a “reducir gradualmente” las inversiones “ineficientes” en carbón, gas y petróleo. Pese a todo, esta es la primera vez desde que se firmó el Protocolo de Kioto en 1997 que los países hacen referencia en un texto de alto nivel a los combustibles fósiles, cuya quema es la principal causa del calentamiento acelerado del planeta.

Mayores recortes de emisiones

En el lado positivo, las Partes reconocen en el acuerdo que no están haciendo lo suficiente para mitigar las peores consecuencias de la crisis climática. Con los planes de descarbonización y de reducción de emisiones actuales el termómetro del planeta subirá 2,7ºC a finales de década. Por ello, los países han aprobado revisar sus NDC –Contribuciones Determinadas Nacionales–, que son las hojas de ruta de cada país para reducir sus emisiones de CO2. Deberán recortarlas un 45% respecto a los niveles de 2010 para el año 2030 si quieren mantener la subida del termómetro global por debajo del grado y medio.

Durante el desarrollo de la COP26 TheWashington Post publicó una importante investigación que ponía en entredicho que las mediciones de gases de efecto invernadero realizadas por los países y entregadas a la ONU se correspondan con las que emisiones reales. Según el artículo, las 197 partes adheridas al Acuerdo de París emiten cada año entre 8.000 y 13.000 toneladas de CO2 más de lo que declaran.

Con todo ello, los países revisarán sus planes de reducción de emisión con la intención de elevar la ambición climática. El texto del acuerdo establece que en 2022 todas las partes deberán haber presentado nuevas hojas de ruta. Además, en 2025 los Gobiernos deberán revisar si los NDC presentados están sirviendo para mantener la subida global de temperaturas por debajo del umbral de 1,5ºC determinado por los científicos del IPCC.

“Los planes de reducción de emisiones deberían haber llegado completados a Glasgow. Por un lado, el acuerdo tiene una cara buena, porque los países tienen que reflexionar sobre la necesidad de incrementar la ambición. Pero, por otro lado, supone una patada hacia adelante estableciendo un nuevo plazo”, ha opinado Juan López de Uralde, presidente de la Comisión para la Transición Ecológica del Congreso y coordinador federal de Alianza Verde.

Se aprueba el ‘Artículo 6’ tras cinco años de debates

El desarrollo del Artículo 6 del Acuerdo de París ha llegado a su fin, después de cinco años de debates intensos por parte de los países. Este punto tiene que ver con la creación de un mercado global de carbono con el que los Estados y empresas autorizadas puedan invertir en reducciones de emisiones en otras partes del planeta. El principal escollo era la doble contabilidad –que tanto el país inversor como el receptor se apuntaran como propias las reducciones CO2– y en Glasgow se ha prohibido.

Por contra, se permitirá que los países mantengan en el nuevo mercado de carbono los créditos adquiridos en el Mecanismo de Desarrollo Limpio, una herramienta internacional de compra-venta de derechos de emisión aprobada en Kioto en la que sólo participaban los países industrializados.

Nou esborrany a la pròrroga de la COP26: l’acció climàtica global s’acosta a l’abisme

Es manté el llenguatge ambigu sobre la fi del finançament dels combustibles fòssils..

https://www.publico.es/sociedad/nuevo-borrador-prorroga-cop26-accion-climatica-global-acerca-abismo.html

La presidencia de la Cumbre del Clima de Glasgow, la COP26, ha publicado los últimos borradores tras una larga noche de negociaciones. El resultado apenas supone una mejora en la ambición respecto a los anteriores documentos, pues mantiene el mismo lenguaje ambiguo y débil sobre el fin de la financiación de los combustibles fósiles.

El texto presentado por la presidencia de la COP no mejora el polémico borrador que se publicó el viernes. Se sigue sin apostar por una referencia clara al fin de la financiación de gas, petróleo y carbón. De esta forma, se mantiene la idea de eliminar de manera gradual las subvenciones en combustibles fósiles que sean “ineficientes”, una palabra que deja la puerta abierta a las economías petroleras y carboneras para seguir explorando y explotando yacimientos. El único punto añadido en este párrafo es una escueta alusión a la necesidad de “aumentar las medidas de eficiencia energética”.

Por lo que respecta a la financiación y cooperación de los países desarrollados con los que están en vías de desarrollo, apenas hay novedades. En materia de adaptación, el Fondo Verde sigue sin recibir la financiación adecuada y acordada en París en 2015. Este fondo es una herramienta con la que los países ricos se comprometían a contribuir económicamente para garantizar que las regiones más vulnerables a la crisis climática pudieran transformar sus economías y hacerlas más resilientes. El objetivo era que las grandes potencias sumaran 100.000 millones de dólares anualmente desde 2020, pero la cifra está unos 20.000 millones por debajo. En uno de los borradores publicados esta mañana se exhorta a los países a duplicar la aportación, pero apenas hay avances, en tanto que se emplaza a 2022, en el marco de la COP27 de Egipto, a revisar este punto.

Por lo que se refiere a los mecanismos de pérdidas y daños –el otro gran punto caliente de las negociaciones– los países ricos siguen sin arrimar el hombro. Según se interpreta del nuevo borrador, se hace un llamamiento a las Partes a seguir dialogando para conseguir esclarecer cómo finalmente las naciones desarrolladas ayudarán a que los países del Sur Global a afrontar las pérdidas y daños económicos derivados de fenómenos climáticos extremos como sequías, olas de calor o inundaciones. Este último grupo de países está reclamando una estrategia a largo plazo basada en la aportación de unos 1.300 millones por año a partir de 2025.

El debate sobre la creación de un mercado internacional de carbono también sigue demasiado verde y con numerosas opciones diferentes abiertas en el texto. Este punto lleva siendo pospuesto, cumbre tras cumbre, al menos desde 2018 y no sería de extrañar que Alok Sharma, el presidente de la COP26, hiciera lo propio, dejando el debate para la cumbre de 2022.

Se espera que a lo largo de la mañana se convoque un plenario final donde los países debatan por última vez de cara a la publicación del acuerdo de Glasgow. Según las intenciones de la presidencia de la COP, el encuentro debería terminar en la tarde del sábado, pero no se puede descartar una nueva prórroga.

La ramaderia industrial s’escapa a Glasgow

La gran font d’emissions, no sols de la ramaderia, sinó de tot el sistema alimentari, i una de les principals a nivell global, és la producció de pinsos.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sostenibilidad/ganaderia-industrial-escapa-cumbre-glasgow/20211110171418192612.html

Estos días en la cumbre de Glasgow se ha hablado casi de todo, pero sorprende que no haya habido un día para hablar en exclusiva de la relación del sistema alimentario y el cambio climático. Sorprende porque apenas se ha abordado uno de los grandes causantes de gases de efecto invernadero, que no es otro que la ganadería industrial.

Y no es cualquier cosa, se calcula que el 18% ni más ni menos provienen de este sector, y nuestro país es una de las grandes chimeneas a nivel global. Para entender esto, hay que hacer un poco de disección de estos humos. Así, tenemos que el origen de los gases de efecto invernadero asociado a la ganadería proviene de la producción y consumo de piensos, la fermentación entérica de la producción bovina y en tercer lugar el estiércol producido en las granjas, fundamentalmente producidos por los purines porcinos. La producción ganadera representa el 81% de las emisiones de la fase de producción y el 57% del total del sistema  alimentario. De estas, la inmensa mayor parte es debido a la producción de carne y derivados (más del 80%).

Pero si entre todos ellos tuviéramos que elegir uno, sin duda este sería el pienso. La gran fuente de emisiones, no solamente de la ganadería, sino de todo el sistema alimentario, y una de las principales a nivel global, es la producción de piensos. Para entender la magnitud de lo que estamos hablando, en nuestro país, los piensos para la ganadería industrial emiten prácticamente lo mismo que toda la industria energética. El doble que el resto del sector industrial (excluido el energético), tres veces más de lo que generan todos los residuos en el Estado, 12 veces las emisiones del transporte aéreo, el doble de la emisión del transporte en camiones por carretera y el 80% de las emisiones anuales de los turismos en el Estado. ¿Cómo es eso posible? Normalmente, cuando pensamos en la ganadería vemos las granjas y los animales, pero nos falta el primer paso: la comida en sí. En los sistemas de producción industrial (especialmente en el de la carne), ello equivale a decir pienso, y siendo aún más concretos, a decir cereales y soja. La ganadería industrial es tan emisora porque, además de la emisión específica de los animales, está también la inmensa cantidad de agricultura industrial destinada a alimentarla. Son miles y miles de hectáreas de cultivos altamente intensivos en emisiones, y si a menudo no aparecen en nuestra cuenta de resultados con la magnitud requerida es porque la mitad de ellos están fuera de nuestras fronteras. En efecto, de la cantidad total de GEI atribuida a las materias primas utilizadas en la fabricación del pienso en el Estado, el 56% son importadas

Nadie en Europa fabrica tanto pienso como el Estado español, de hecho somos una auténtica potencia mundial, los cuartos productores mundiales (junto a México), solamente superados por China, EE. UU y Brasil. Y con todo eso, los puertos estatales son un verdadero hub mundial de entrada de cereales y soja destinados a la alimentación animal, así nos hemos convertido en el primer importador europeo de materias primas para pienso: uno de cada tres kilogramos de cereal que importa Europa lo importa el Estado español.

La conclusión es obvia, si los gobiernos quisieran abordar la reducción de estos gases, deberían básicamente reducir uso de pienso, purines y cebaderos de bovino. Para esto hay una medida imprescindible, acabar con los subsidios a la ganadería industrial y apostar por la transformación de este sector de manera urgente.

Y esto apareció finalmente el pasado sábado en la cumbre, dónde se aprobó lo que se ha venido en llamar la Agenda de Acción Política, y que España ha firmado, y que pone énfasis en la necesaria transición agraria a sistemas sostenibles y bajos en emisión. Y para ello pide cambiar el actual sistema de subvenciones agrícolas, incentivando nuevas formas de producir.

Pero ya pueden imaginar, nada de cantidades, métodos, objetivos, que es justamente lo que necesitamos, porque miren, en países como el nuestro, no es que haya que apoyar nuevos sistemas, es que es urgente desincentivar el actual modelo que ha sido alimentado con dinero público a través de ayudas directas e indirectas de la PAC (Política Agraria Común) durante décadas y hasta el día de hoy, sin el cual no sería en absoluto rentable. Hagan la cuenta, el coste de producción medio de 1 kg de carne de porcino que representa la alimentación (el pienso) en el Estado español es el 73% del total de costes. Si el 64% de la composición de ese pienso es cereal y el coste de ese cereal está subvencionado en un 57%, eso quiere decir que, al menos, un 37% de los costes de producción de la carne de cerdo están subvencionados. Sumemos ese 37% al 18% que son subsidios directos que recibe la producción de carne de cerdo y el resultado es que el 55% de los costes de producir carne de cerdo están subvencionados.

Se trata de dejar de meter dinero público en las fuentes de emisión y trasladarlo a los sumideros, es decir, desmantelar la agroganadería corporativa y apoyar intensamente una transición alimentaria basada en los sistemas alimentarios locales de base agroecológica y familiar. No es que sea una posibilidad, sino una obligación. Los datos nos indican, sin lugar a dudas, que no hay estrategia posible frente a la emergencia climática si no se aborda la ganadería industrial. Así de simple.

Por cierto que la reforma de la PAC se ha firmado este mismo año ratificando la continuidad de este sistema perverso y lo otro es bla bla bla.

Els països líders en combustibles fòssils colen un parany a Glasgow per continuar ajudant el petroli, gas i carbó

Aràbia Saudita, Rússia o Austràlia treuen les ungles i rebaixen  a l’últim esborrany la petició directa d’acabar amb el suport públic a energies contaminants: “Gairebé ningú entén ja que s’inverteixin diners a finançar aquest gran problema que tenim”, ha afirmat la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera

https://www.eldiario.es/sociedad/paises-lideres-combustibles-fosiles-cuelan-artimana-glasgow-seguir-ayudas-petroleo-gas-carbon_1_8482001.html

Dejar de alimentar la costra de gases invernadero a base de quemar combustibles fósiles es, según los científicos, la única manera de aplacar la crisis climática. Pero la inclusión de una línea en el borrador de acuerdo de la COP26 de Glasgow para abandonar las ayudas de dinero público al carbón, el petróleo o el gas ha provocado una reacción inmediata… para que se borre.

Arabia Saudí, pero no son los únicos, ha aglutinado esta postura para “descartar” cualquier mención a los combustibles fósiles en la decisión final. No es la única. A Rusia no le gusta que se utilice ese lenguaje, según van desgranando sus delegaciones. Sus peticiones han conseguido, de momento, tamizar esa petición directa: las negociaciones han admitido incorporar al texto que se diga que ese abandono de subvenciones se haga sobre las “ayudas ineficientes”, dando por entendido que las hay eficientes. Además, le han añadido que se buscará acelerar el desarrollo de “tecnologías” que permitan, dicen, “transitar a sistemas energéticos de bajas emisiones [de CO2].

En el otro lado del cuadrilátero, también se “está haciendo una presión grandísima para que no caiga esa mención”, según cuenta la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera. La petición incluida por el presidente de la cumbre, Alok Sharma, fue de lo mejor recibido por los grupos ambientalistas desplazados a Glasgow. Incluso los más críticos con su borrador vieron con buenos ojos esta mención específica de acabar con el apoyo público al fósil.

En 2021 se ha certificado un rebote de las emisiones de CO2 provocadas por la obtención de energía. Se calcula que el total esté en 33 gigatoneladas, solo un poco por debajo de las 33,4 de 2019, justo antes del parón por la pandemia de COVID-19, según cálculos de la Organización Mundial de la Energía. Para contextualizar: en 2019, la parte de energía lanzó 33 de las 36 gigatoneladas de CO2 del mundo y en 2020 fueron 31 de las 34 gigatoneladas globales.

El análisis de esta organización de 2021 cuenta que el carbón va a generar este año 640 millones de toneladas más de CO2 que en 2020 para llegar a las 14,8 gigatoneladas. Con el gas se prevé llegar a un pico histórico de 7,15 gigatoneladas de gases de efecto invernadero. El petróleo (origen de la gasolina y el gasoil para el transporte por carretera o los combustibles aéreos y marítimos), aunque también va a recrecer en emisiones no alcanzará aún el nivel pre-pandemia.

Con esas cifras, Teresa Ribera ha explicado en un receso de las negociaciones de la cumbre que “casi nadie entiende ya que se invierta dinero en financiar este gran problema que tenemos”. El problema es el cambio climático causado por la el calentamiento acelerado del planeta que viene provocado por la costra de gases lanzados a la atmósfera al quemar carbón, gas o petróleo.

Casi todos los países ponen dinero público que sostiene de una manera u otra a los combustibles fósiles. 370.000 millones de dólares en 2020, según la OCDE. Una buena parte se va a subvencionar el uso de combustibles ya sea con ayudas directas o con exenciones fiscales que abaratan el precio. Lo que pide el texto de borrador es ir abandonando estas subvenciones, no cortarlas de golpe.

Protagonistas del mercado mundial

¿Casi nadie? Arabia Saudí es el principal exportador de petróleo del mundo. En 2020 vendió crudo por valor de 113.000 millones de dólares. En segundo lugar se colocó Rusia con 72.000 millones. EEUU es el cuarto exportador. Respecto al gas, Rusia es el país que más exporta, perseguido por los EEUU. Arabia Saudí es el quinto exportador. Estos productos son los que luego reciben esas ayudas estatales.

Y para completar el juego, está Australia, que es el primer exportador de carbón mundial. Vendió mineral por valor de 32.000 millones de euros en 2020, el 39% del negocio global. Rusia también vende mucho carbón: 12.400 millones dólares. “No pueden ignorarse los intereses que tiene Australia aquí”, analiza Richie Merzian, que fue negociador en las cumbres durante diez años… para Australia. Merzian apunta a que “se trata de un país desarrollado y, en lugar de apoyar a Reino Unido o EEUU para empujar hacia más ambición va arrastrando los pies”.

Llamar al fin de la subvenciones fósiles fue una novedad en las cumbres climáticas. Que se mantenga o desaparezca ese objetivo hará, al menos en parte, de indicador sobre cómo han ido las cosas en la ciudad escocesa.  “Ahora dicen que el problema que tenemos no es la fuente energética, es decir los combustibles fósiles, sino la tecnologías que pueden ser ineficientes”, analiza Javier Andaluz de Ecologistas en Acción. “Eso obvia absolutamente la realidad que nos han descrito los científicos: hace falta dejar el 80% de esos combustibles sin sacar del suelo. Mientras no se asuman estas indicaciones será muy difícil afrontar la crisis climática”, remata.

“Se ha debilitado sin duda”, añade el observador de Los Verdes, Florent Marcellesi. “No existen los combustibles fósiles eficientes, solo existen buenos combustibles fósiles si se mantienen debajo de la tierra y no los explotamos”. Marcellesi admite que “al menos sí se mantiene la idea de que esta década es crucial y que hay que revisar los planes de reducción de emisiones para 2030. Los países están intentando rascar para su lado”.

Amb l’aigua pels genolls: així denuncia un ministre de Tuvalu l’impacte de la crisi climàtica a la seva illa

“La declaració juxtaposa l’escenari de la COP26 amb les situacions de la vida real a què s’enfronta Tuvalu a causa dels impactes del canvi climàtic”, ha dit el ministre

https://www.eldiario.es/internacional/agua-rodillas-denuncia-ministro-tuvalu-impacto-crisis-climatica-isla_1_8468736.html

El ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, Simon Kofe, se ha metido en el mar para dar su discurso en la Cumbre del Clima de Glasgow. Kofe, con traje, atril y también con el agua hasta las rodillas, ha querido mostrar así el impacto del cambio climático en su isla.

Greta Thunberg: “No es un secreto que la COP26 es un fracaso” Continua la lectura de Amb l’aigua pels genolls: així denuncia un ministre de Tuvalu l’impacte de la crisi climàtica a la seva illa

El ‘lobby’ dels combustibles fòssils té més representants a la COP26 que qualsevol país assistent

Les empreses energètiques de gas, carbó i petroli compten amb més personal a la Cimera del Clima de Glasgow que la suma de les vuit delegacions dels països més afectats per la crisi climàtica: Puerto Rico, Myanmar, Haití, Filipines, Moçambic, Bahames, Bangla Desh i Pakistan.

https://www.publico.es/sociedad/lobby-combustibles-fosiles-representantes-cop26-pais-asistente.html

El lobby de los combustibles fósiles está dejando su huella en la Cumbre del Clima. Su presencia en Glasgow es tan grande que, si este sector industrial fuera un país, sería el que tendría la delegación con mayor número de miembros de toda la COP26. Así lo evidencian los datos recogidos por la organización The Global Witness, que informan que el número de representantes de empresas de petróleo, carbón o gas es de 503 personas. Continua la lectura de El ‘lobby’ dels combustibles fòssils té més representants a la COP26 que qualsevol país assistent

COP26, quines mesures són les més urgents per reduir les emissions de CO2?

L’últim informe del Panell Intergovernamental de Canvi Climàtic (IPCC) sobre la ciència del clima, publicat aquest estiu, adverteix que l’escalfament global de la superfície terrestre s’està accelerant. També assenyala que els fenòmens meteorològics extrems, com les onades de calor i les pluges torrencials, han augmentat en freqüència i intensitat a diverses regions del planeta.

Les evidències científiques apunten, de manera més aclaparadora que en les avaluacions anteriors, a la influència humana en tots aquests factors. Més concretament, a les tones de gasos amb efecte d’hivernacle abocades a l’atmosfera durant el darrer segle.

La reducció d’emissions serà un dels temes principals que tractarà la Conferència de les Nacions Unides sobre Canvi Climàtic (la COP26), que se celebra a Glasgow entre el 31 d’octubre i el 12 de novembre. Com a avenç, hem preguntat a diversos experts en organització industrial, sistemes agroalimentaris, energia, mobilitat sostenible i arquitectura quines mesures hem de prendre urgentment per complir els objectius de l’Acord de París.

COP26, ¿qué medidas son las más urgentes para reducir las emisiones de CO2?

Hay tres grandes ámbitos de actuación para reducir las emisiones de la industria. El primero es el despliegue de una verdadera economía circular, que suponga una reducción del consumo de materiales y productos manufacturados, así como el aumento de sus tasas de reciclado. Para muchos materiales como el acero o el aluminio su fabricación a partir de reciclados reduce enormemente el consumo de energía (y por tanto de emisiones). Continua la lectura de COP26, quines mesures són les més urgents per reduir les emissions de CO2?

Els països arriben a la cimera climàtica amb plans insuficients per evitar l’escalfament desastrós de la Terra

La COP26 de Glasgow, endarrerida un any per la COVID, enfronta els governs mundials amb la contradicció de voler frenar la calor global extra a 1,5ºC, però haver remès un paquet d’accions que aboquen al planeta als 2,7ºC, com han calculat els científics.

https://www.eldiario.es/sociedad/paises-acuden-cumbre-climatica-planes-insuficientes-evitar-recalentamiento-desastroso-tierra_1_8444162.html

El mundo prácticamente se olvidó de la crisis climática durante la fase aguda de la pandemia de COVID-19, pero la crisis climática no se ha olvidado de la Humanidad. Con un año de retraso, los países retoman la cumbre contra el cambio climático en Glasgow (la COP26) acuciados por la última alerta de la ciencia y exhibiendo unos planes insuficientes, tras revisarlos la ONU, para cumplir el Acuerdo de París: que la Tierra no se recaliente mucho más de 1,5 ºC en 2100.

La Tierra dobla en solo diez años el calor que absorbe del Sol, la causa del cambio climático

Este lunes comienzan las negociaciones con una cumbre de los jefes de Estado y Gobierno. No se espera al presidente chino, Xi Jinping, líder del estado que ya emite más CO2 globalmente y que ha remitido su nuevo plan climático tres días antes del inicio de la COP. “Decepcionante”, ha sido el comentario general al verlo.

Este año -en realidad era 2020 pero se anuló por la COVID- los firmantes del Acuerdo de París han tenido que presentar sus planificaciones actualizadas. Si se ponen todas juntas, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en 2030 “crecerán un 16% respecto a 2010″. Ese aumento, “si no se corrige rápidamente” lleva a un calentamiento de 2,7ºC, según el cálculo científico del Panel Internacional IPCC.

Con ese panorama general llega la COP de Glasgow. Con todo, “es bueno que representantes de 197 países se reúnan para hablar de cambio climático. Lo hacen para discutir sobre el precio del petróleo y muchas otras cosas, pero solo se pone en duda si es sobre el clima”, afirma el diputado de Unidas Podemos, Juantxo López de Uralde. Es el mismo sentimiento que comparten en la Oficina Española de Cambio Climático (OECC): “Solo vernos es una buena noticia”.

Objetivo número 1: salir de Escocia con el límite de 1,5 ºC todavía posible

Esta cumbre debería servir para cerrar las brechas entre lo que hay que hacer para cumplir el Acuerdo de París –que supone frenar la subida de la temperatura del planeta en márgenes razonables– y las acciones reales. De Glasgow tiene que salir el mundo con la posibilidad de que la Tierra no se recaliente más de 1,5ºC, “el margen de seguridad que estamos dispuestos a asumir”, como lo llaman en la OECC.

Pero, para eso, a la luz de lo ya indicado por la ONU, hace falta que surjan planes más ambiciosos porque, si no, no se llega. “La falta de ambición de los gobiernos está condenando al planeta a un calentamiento global con catastróficas consecuencias”, explican en Ecologistas en Acción. Su responsable, Javier Andaluz, remacha: “De no acelerarse la lucha climática, en menos de una década el tiempo para prevenir los peores impactos se habrá agotado”. Así lo certificaron los científicos de la ONU al redactar su ya célebre informe sobre la diferencia entre 1,5 y 2ºC de calor extra.

“El problema es que hemos pasado del negacionismo climático que fue vencido en París en 2015 al cinismo climático en el que se dice que se quiere contribuir a frenar el calentamiento y alcanzar la meta, pero no se hacen las cosas necesarias”, analiza Florent Marcellesi, un veterano de muchas COP y ahora coportavoz de Verdes Equo. “Hay que presionar durante estas dos semanas para que los países suban sus recortes de emisiones”.

Un ejemplo de ese cinismo lo ha atestiguado la revisión de los planes energéticos de los principales países productores de combustible fósiles que amparan aumentar la producción de petróleo y gas hasta 2030 –cuando los técnicos han afirmado que, al menos, la mitad del petróleo mundial debería quedarse bajo tierra–. Australia, Canadá, Brasil, China, EEUU, India y Arabia Saudí prevén incrementar sus producciones de ambos combustibles. Rusia e India también de carbón.

“Los gobiernos no están asumiendo los recortes necesarios para hacer realidad París”, dice Tatiana Nuño de Greenpeace. La organización pide que se pongan encima de la mesa planes para reducir las emisiones de gases a la mitad en 2030, que fue el cálculo que ya realizó la ONU en noviembre de 2019 al ver el tamaño de la brecha entre el CO2 que se lanza y el que podría lanzarse hasta ese año para atajar el calentamiento.

“Es la debilidad del Acuerdo de París”, analiza López de Uralde. “El objetivo global es vinculante, pero los planes para lograrlo, no. Por eso es importante apelar a la voluntad política y la COP permite ejercer esa presión”, concluye. La directora general de la Fundación Europea del Clima y madre del Acuerdo de París, Laurence Tubiana, lo expresa así: “La gente está cansada de compromisos y objetivos y no de planes de acción precisos”.

Objetivo número 2: que los países ricos pongan el dinero que dijeron que pondrían

Está escrito y ratificado: los Estados más ricos financiarán un fondo de 100.000 millones de dólares anuales (entre 2020 y 2025) para el que, de momento, hay un déficit de 20.000 millones. Ese dinero sirve para que los países más empobrecidos (y mucho menos responsables del desastre climático en el que se ha metido la Humanidad) puedan desarrollarse sin acudir a los combustibles fósiles y, a la vez, adaptarse a los efectos ya palpables del calentamiento global. El grupo científico de la ONU explicó en agosto pasado que ya nadie ni ningún lugar del planeta está a salvo, pero las zonas más vulnerables son las que menos CO2 han lanzado a la atmósfera.

“Es el punto con más visos de salir adelante”, opina Marcellesi. “Parece que se han dado pasos una vez que Estados Unidos se ha reincorporado al Acuerdo”. Sin embargo, en Ecologistas creen que “sin una financiación suficiente para muchos países podríamos encontrarnos ante un bloqueo final de las negociaciones”.

Objetivo número 3: ¿cómo sabemos dónde estamos?

Se trata de alcanzar un sistema por el que todos los países tengan una fórmula común a la hora de saber si se están cumpliendo los planes que se envían a la comunidad internacional. Y decidir cada cuántos años se va a pasar la evaluación una vez se llegue a 2030. “Se prevén discusiones intensas”, vaticinan en Ecologistas en Acción.

Hasta ahora, los planes climáticos de cada parte tienen diferentes horizontes temporales para ir alcanzando sus objetivos. Un galimatías que impide saber el estado real del problema. Los países están de acuerdo en que hace falta tener un calendario unificado, pero cuál, es otra cosa. Si se hace más corto, cada cinco años, se obliga a una acción más enérgica porque el plazo apremia. También hace más factible atajar la subida de temperatura.

Desde la Oficina de Cambio Climático explican que hacer esto bien es necesario para poder comparar a los países. Y que se haga cada cinco años. El Acuerdo de París tiene marcado 2023 como el primer momento para hacer un Inventario Global Común.

Objetivo número 4: que los mercados de carbono no sirvan de triquiñuela

El objetivo es que este mecanismo por el que desde un país rico se puedan comprar emisiones no sirva de puerta de atrás para no tomar medidas o incluso descontar emisiones en dos sitios a la vez. Regular este mercado está resultando arduo y para los grupos ecologistas es incluso bueno que no se llegue a unas reglas porque consideran que es un mecanismo engañoso.

El problema de la doble contabilidad significa que si uno de esos países con músculo económico compra emisiones mediante un programa de energía limpia en un país empobrecido, tanto el país A como el país B descuentan esas emisiones en sus balances de carbono. Un ahorro de emisiones y dos descuentos diferentes.

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