Arxiu d'etiquetes: ciència

Confirmat: hi ha aigua a la Lluna

La NASA anuncia la detecció de molècules d’aquesta substància en la superfície lunar. Uns 40.000 quilòmetres quadrats de la superfície lunar tindrien la capacitat de retenir aigua gelada.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201026/4911746039/nasa-moleculas-agua-superficie-luna.html

La NASA confirma la existencia de moléculas de agua en la Luna. Las investigaciones detrás del descubrimiento se publican hoy en la revista Nature Astronomy. Un total de dos artículos que indican la detección de moléculas de esta sustancia de forma inequívoca, así como la existencia de pequeñas áreas en la superficie del satélite donde el agua podría quedar atrapada de manera estable. Estos hallazgos pueden tener implicaciones para las futuras misiones a la Luna. Continua la lectura de Confirmat: hi ha aigua a la Lluna

La ciència es posiciona contra Trump

Les principals publicacions científiques publiquen per primera vegada en segles d’història editorials demanant el vot en contra de l’actual president dels EUA.

No sé qui té raó i qui no, però el que si està clar és que el president dels Estats Units d’Amèrica té una posició totalmet contrària a les fases del mètode científic.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201009/483954856923/revistas-ciencia-contra-trump.html

El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha logrado lo que nunca antes ningún otro presidente había conseguido: que las revistas científicas más prestigiosas del planeta por primera en sus más de dos siglos de historia se posicionen contra un candidato a la presidencia.

La última en unirse al movimiento anti-Trumpista ha sigo el New England Journal of Medicine (NEJM), la revista médica decana por excelencia. En sus 208 años de existencia, siempre se había mantenido al margen de la política y jamás había dado su apoyo o condenado a un candidato político. Y sin embargo, esta semana publica un editorial firmada por sus 34 editores, 33 de los cuales de los EE.UU., en que acusan a Trump de haber convertido la crisis del coronavirus en tragedia.

De esta forma, la NEJM se une a otra de las publicaciones más prestigiosas y con mayor influencia, Scientific American, que en septiembre tomó una iniciativa sin precedentes y decidió apoyar abiertamente al candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden.

La pandemia causaría estragos en cualquier nación y sistema, pero el rechazo de Trump a la evidencia [científica] y a las medidas de salud pública ha sido catastrófico”, afirmaba el editorial.

Otras publicaciones, como Nature, Science, Lancet, British Medical Journal, JAMA, si bien no han publicado un editorial posicionándose abiertamente en contra de Trump, informan intensamente de los ataques del presidente norteamericano a la ciencia. Sin ir más lejos, Nature publicaba el 5 de octubre un artículo sobre el impacto nefasto de los cuatro años de mandato Trumpista, desde la prohibición de viajes de los científicos, a los vuelos tripulados al espacio, a la gestión nefasta de la crisis sanitaria causada por el coronavirus.

El texto aseguraba que el presidente no había hecho de la ciencia una prioridad; había propuesto recortes masivos en muchas instituciones científicas clave; había decidido abandonar el acuerdo nuclear con Irán y el Acuerdo de París para luchar contra el cambio climático. Aunque es, seguramente, su respuesta a la pandemia de Covid, negando la evidencia científica, lo que ha llevado a las revistas a reaccionar.

Marisa Aguinaga, la primera agent rural de Catalunya

Molt contenta de fer referència a aquesta notícia al bloc. El 1992 va trencar esquemes a l’entrar en aquest cos especial en què encara, avui dia, elles només són el 13%.

“No han de deixar-se vèncer per les dificultats. Han de lluitar pels seus somnis perquè és possible, les dones també podem ser unes excel·lents agents rurals “.

https://www.lavanguardia.com/natural/espacios-naturales/20200906/483287911949/aguinaga-mujer-agents-rurals.html Continua la lectura de Marisa Aguinaga, la primera agent rural de Catalunya

SOS medi ambient: 20 periodistes assassinats per informar sobre la degradació del planeta

Cobrir informació sobre atemptats ecològics s’ha convertit en una pràctica de risc creixent. A l’almenys dos periodistes són cosits a trets cada any i desenes pateixen amenaces, presó i fustigació per complir amb el seu treball en casos de desforestació, contaminació o depredació de recursos naturals, segons un informe difós per Reporters sense Fronteres.

https://www.publico.es/sociedad/medio-ambiente-sos-medio-ambiente-20-periodistas-asesinados-informar-degradacion-planeta.html Continua la lectura de SOS medi ambient: 20 periodistes assassinats per informar sobre la degradació del planeta

L’OMS insisteix: si hi ha quadres greus i morts en nens malgrat no ser comuns

Encara que no és comú, hi ha casos greus i morts per coronavirus reportats en nens, segons ha recordat l’Organització Mundial de la Salut (OMS) aquest dijous, demanant tenir en compte una sèrie de recomanacions abans de reobrir les escoles i examinar el context de transmissió local .

“Tenim exemples de nens que han desenvolupat malaltia greu i requerit cures intensives, i alguns han mort. No podem dir que la malaltia és universalment lleu o asimptomàtica en nens”, ha ressaltat en roda de premsa aquest dijous la epidemiòloga líder de l’OMS, Maria Van Kerkhove, que ha apuntat que reobrir les escoles enmig de la pandèmia de Covid-19 és una decisió complexa, que s’ha de prendre a nivell local i comptar amb plans de seguretat.

https://amp.lainformacion.com/mundo/oms-insiste-cuadros-graves-muertes-ninos-no-comunes-covid-vuelta-cole/2813590/?utm_source=upday&utm_medium=referral

La doctora ha aclarado que los estudios aún continúan en curso, pero que aquellos publicados hasta ahora sugieren que, al comienzo de la pandemia, cuando la mayoría de los niños se encontraban en casa, fueron infectados a través del contacto con sus padres u otros adultos, pero también se comprobó que los niños infectaron a los mayores, aunque en una tasa más baja.

“Los niños y adolescentes pueden ser infectados, y algunos estudios indican que hay una diferencia en seroprevalencia dependiendo de las edades, los niños más jóvenes tienen el menor riesgo, que va a aumentado con su edad. Los adolescentes tienen tasas de infección similar a la de los adultos jóvenes”, ha explicado. Van Kerkhove ha asegurado que los estudios de transmisión más recientes también han encontrado una diferencia entre edades. “Vemos diferencias en la transmisión de los niños, todos pueden transmitir la enfermedad, pero parece ocurrir más entre los mayores”, ha detallado. Continua la lectura de L’OMS insisteix: si hi ha quadres greus i morts en nens malgrat no ser comuns

La ciència argentina explora els límits de la telemedicina a l’Antàrtida

Les tripulacions de l’Antàrtida porten mesos exposades a condicions de confinament i aïllament extremes, a l’igual que estarien els astronautes en els seus viatges espacials, i això canvia enormement les seves capacitats.

https://www.lavanguardia.com/vida/20200826/483080122273/la-ciencia-argentina-explora-los-limites-de-la-telemedicina-en-la-antartida.html

Javier Castro Bugarín

Buenos Aires, 26 ago (EFE).- Miles de kilómetros separan Buenos Aires de las bases científicas argentinas de Carlini y Belgrano II en la Antártida. Allí la vida no es en absoluto sencilla: en la Belgrano II, por ejemplo, el mercurio se desploma hasta los 60 grados Centígrados bajo cero en invierno y sus habitantes pasan cuatro meses al año en total oscuridad, unas circunstancias que, pese a todo, resultan ideales para la investigación espacial.

¿Cómo es esto posible? Existen algunos lugares en la Tierra cuyas condiciones extremas son muy similares a las que un astronauta se encontraría en el espacio exterior, ya sea por su climatología, su terreno o sus particularidades biológicas, unos emplazamientos que se conocen como “análogos espaciales”.

Por el momento, ni la Belgrano II ni la Carlini son consideradas como análogas espaciales, pero sus condiciones de aislamiento extremo han llevado a un grupo de científicos de varios países, entre ellos Argentina, a probar en estas bases desde finales del año pasado el ‘Tempus Pro’, un dispositivo de telemedicina que podría ser empleado por los futuros exploradores espaciales en sus travesías por el cosmos.

“Es un dispositivo que se encuentra ya disponible en el mercado, pero el interés era probarlo en una condición extrema antes de ser llevado a las condiciones reales del espacio”, explica a Efe Daniel Vigo, uno de los científicos participantes gracias a su trabajo como investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Además de la participación de instituciones argentinas como el Conicet, el Instituto Antártico Argentino, el Comando Conjunto Antártico y las universidades de la UCA y la Nacional de Quilmes, en el proyecto con el ‘Tempus Pro’ también está presente la Agencia Espacial Europea, a través del científico Víctor Demaría Pesce.

EL PROYECTO GLOBAL: CRONOBIOLOGÍA DEL AISLAMIENTO ANTÁRTICO

Para explicar el alcance de esta investigación, primero hay que remontarse a 2014, cuando Vigo y otros científicos comenzaron un proyecto conocido como “Cronobiología del Aislamiento Antártico: la utilización de la Base Belgrano II como análogo espacial”.

El propio nombre da pistas sobre la naturaleza de este experimento, que consiste en estudiar los efectos que tendría un año de aislamiento extremo sobre los ritmos biológicos del ser humano.

“Lo que se simula, en particular, en la Antártida, son las condiciones de aislamiento y confinamiento extremas. Tal vez sea el lugar más aislado de la Tierra donde hay algún tipo de asentamiento humano”, asevera Vigo, aclarando que allí no se simulan “ni la falta de gravedad, ni la exposición a radiaciones propias del espacio”.

En ese sentido, el investigador del Conicet señala que los sujetos que pasan un año en la Antártida conviven con los conocidos como “fotoperiodos extremos”, derivados de estar expuestos durante cuatro meses a iluminación completa y otros cuatro meses a oscuridad total, que terminan por “desincronizar” los ritmos biológicos de esas personas.

Otra de las particularidades de la Belgrano II es su meteorología extrema: construida sobre un suelo de rocas y situada a -77 grados de latitud, a unos 1.300 kilómetros del Polo Sur, allí el frío es tan intenso que sus habitantes pasan buena parte del año resguardados.

“En invierno, las salidas que hacen son bastante limitadas, con lo cual están más bien confinados dentro de la estación. Eso es lo que para nosotros es de interés, el confinamiento al que se ven sometidos”, argumenta Vigo.

EL DISPOSITIVO EN CUESTIÓN: ‘TEMPUS PRO’

A raíz de esas investigaciones en la Belgrano II, Daniel Vigo y el resto de investigadores entablaron contacto con uno de los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), Víctor Demaría Pesce, con quien comentaron la posibilidad de “vincular” la actividad científica en la base con los intereses de la ESA.

De ese ánimo colaborativo surgió el proyecto con el ‘Tempus Pro’, un dispositivo de telemedicina diseñado en Reino Unido que ya había sido utilizado por la ESA en 2017 tras el regreso del astronauta francés Thomas Pesquet de la Estación Espacial Internacional.

Pero, ¿qué hace especial a este objeto de forma cuadrada, provisto de una pantalla, botones y varios cables?

En palabras de Vigo, el ‘Tempus Pro’ funciona a través de una conexión por satélites y en él se monitorean los signos vitales del paciente, pudiendo hacer distintas pruebas médicas, como ecografías o intubaciones, mientras los datos se envían en tiempo real a un médico situado en otro lugar, que puede ser tan lejano como otro planeta.

“Es un dispositivo de telemedicina muy sofisticado, que permite operar también a usuarios inexpertos, no sólo a médicos encargados de una expedición”, cuenta el científico del Conicet.

Con el ‘Tempus Pro’ también se puede conectar un desfibrilador en caso de paro cardiorrespiratorio, convirtiéndolo en un dispositivo ideal para supervisar la salud de los astronautas en futuras misiones a la Luna o Marte.

EL LUGAR: LAS BASES ARGENTINAS EN LA ANTÁRTIDA

Tras varios meses de preparativos, Daniel Vigo y Víctor Demaría Pesce viajaron a la Antártida en 2019 para implantar allí el ‘Tempus Pro’, que desde entonces se utiliza en las bases de Belgrano II y Carlini.

En estos asentamientos, los científicos recrean los escenarios médicos que podrían encontrarse los astronautas en el espacio: fracturas, problemas respiratorios o cardiorrespiratorios y los protocolos médicos a seguir en estas situaciones, con conexión en tiempo real entre los médicos de las bases y otros ubicados en Buenos Aires.

Ahora bien, ¿por qué irse hasta la Antártida para probar este dispositivo, en lugar de hacerlo en la capital argentina? Pues porque las tripulaciones de la Antártida llevan meses expuestas a condiciones de confinamiento y aislamiento extremas, al igual que estarían los astronautas en sus viajes espaciales, y eso cambia enormemente sus capacidades.

“No es lo mismo una persona que tal vez esté en un sector urbano, con todas las comodidades, que la dotación antártica, que ya estuvo seis meses expuesta a condiciones adversas. Eso es justamente lo que se pretende evaluar”, argumenta Vigo, quien califica de “exitosas” las pruebas realizadas hasta el momento.

Aunque no se trata de un proyecto exento de desafíos, puesto que tres ministerios argentinos y varias instituciones internacionales están involucradas en esta investigación, haciendo de la coordinación el mayor reto para los científicos.

Fuera de esos detalles, con todo, la colaboración “fue máxima” y el proyecto está saliendo adelante sin mayores problemas, salvo por las dificultades económicas y sanitarias derivadas de la pandemia, puntualiza Vigo.

EL OBJETIVO FINAL: RECONOCER EL TRABAJO ARGENTINO EN LA ANTÁRTIDA

De hecho, todo este trabajo conjunto con el ‘Tempus Pro’ supone un “primer escalón” en la relación con la ESA, favorecida por la cercanía entre el país suramericano y la Antártida, la cual “facilita mucho la logística”.

“Este es el primer año del proyecto con la Agencia Europea y no tenemos previsto que finalice. En la medida en que seamos exitosos, esperamos que sea una colaboración de largo aliento”, confiesa el investigador del Conicet.

De forma simultánea, otro objetivo sobrevuela las aspiraciones de los científicos argentinos en el continente helado: el reconocimiento de su actividad científica en las bases Belgrano II y Carlini como “parte de la actividad que se realiza en análogos espaciales a nivel mundial”.

“La Belgrano II es una de las no tantas bases que, estando relativamente cerca del polo, al mismo tiempo está al nivel del mar, con lo cual posiciona la base muy favorablemente para hacer control y comparación de los estudios que se llevan adelante en las bases que están a mayor altura”, estima Daniel Vigo.

En definitiva, reconocer la importancia de unos asentamientos antárticos que quizá sean claves en la preparación del ser humano para explorar otros mundos, una posibilidad cada vez más próxima en el tiempo. EFE

jacb/cjn/eat

Curs 2020/21: “Si no s’apliquen els recursos necessaris, és millor optar per la semipresencialitat o fins i tot mantenir les escoles tancades”

La salut és el primer i la legislació posa el dret a la salut per davant de qualsevol altre dret humà. És il·legal tota iniciativa que posi en risc la salut, encara que sigui amb l’excusa de buscar entre salut i educació un equilibri que sembla estar enfocat a que les escoles siguin cangurs que permetin als pares anar a treballar i, així, servir l’economia més que a l’educació.

https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/curso-2020-21-si-no-se-aplican-los-recursos-necesarios-es-mejor-optar-por-la-semipresencialidad-o-incluso-mantener-las-escuelas-cerradas-202733

Esto es lo que ocurre con las instrucciones que la Conselleria d’Educació dio el 30 de junio con grandes dosis de autobombo y una nula autocrítica que olvida la cruda realidad de las escuelas. Se empuja a niños y maestros a iniciar el curso sin respetar las medidas sanitarias (distancia, mascarilla), lo que es una contradicción injustificable con las medidas exigidas en otros sectores como el laboral.

Según los modelos matemáticos, un solo contagiado en un grupo de 25 niños puede transmitir el virus a casi 900 personas en dos días. En ese escenario, las clases deberían suspenderse inmediatamente en los llamados “grupos estables”, concebidos solo para la trazabilidad de los muy probables contagios. Mientras tanto, más de un abuelo de los que acompañan a sus nietos a la escuela acabará en la uci o en el cementerio. El Govern debería contratar más maestros y crear espacios (y aprovechar otros espacios públicos) que permitan el desdoblamiento de grupos que, a su vez, posibilite el mantenimiento de la distancia de seguridad; y debería implantar una plataforma de educación a distancia en todas las escuelas y formar a los maestros para esta metodología de manera que se pueda realizar el curso semipresencialmente. Continua la lectura de Curs 2020/21: “Si no s’apliquen els recursos necessaris, és millor optar per la semipresencialitat o fins i tot mantenir les escoles tancades”

Un informe adverteix que la Covid-19 es pot estendre entre els nens amb més facilitat del que es pensava.

L’organisme sanitari dels Estats Units destaca els riscos de reobertura després de brots a l’estat de Geòrgia i a Israel. Un informe dels Estats Units per al Control i la Prevenció de Malalties (CDC) sobre un brot en un campament d’estiu de Geòrgia suggereix que els nens, fins i tot casos asimptomàtics , poden tenir un paper important en la transmissió comunitària de Covid-19.

L’informe del CDC ha dit: “Els resultats demostren que Sars-CoV-2 es propaga de manera eficaç en un entorn  centrat en la joventut, , malgrat els esforços dels oficials del campament per implementar les estratègies més recomanades per evitar la transmissió “

https://www.theguardian.com/world/2020/aug/05/covid-19-may-spread-more-easily-schools-than-thought-report-warns?utm_term=Autofeed&CMP=twt_b-gdnnews&utm_medium=Social&utm_source=Twitter#Echobox=1596645529 Continua la lectura de Un informe adverteix que la Covid-19 es pot estendre entre els nens amb més facilitat del que es pensava.

El caos de l’economia mundial

L’efecte immediat de la crisi és un augment espectacular dels dèficits públics i per tant un augment dels deutes públics, a causa de les pèrdues de recursos derivades de la davallada de l’activitat i a l’augment de la despesa en suport de les llars i les empreses. Això passa en tots els països de la zona de l’euro.

El caos de la economía mundial

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Aquestes pressions sobre obrir les escoles garanteix la fallida

 Al març vivíem per increments de 15 dies. Treballar des de la llar i l’aprenentatge a distància, per a aquells que tinguessin el terrible luxe d’aquestes coses, seria un tema de setmanes, irreal però temporal. Quinze dies per aplanar la corba. Quinze dies per retardar la propagació.

Els científics ens van advertir, fins i tot, que el retorn a la normalitat trigaria més, però la línia de temps telescopiada tenia un atractiu evident. Podeu afegir gairebé qualsevol cosa a només 15 dies.

Era fonamental actuar sobre l’oportunitat de fer-ho correcte, però ja sabem que no va ser temporal. Hem vist els fracassos: en les proves, en la contenció, en el lideratge. A mesura que el nostre estiu pandèmic s’allarga, molts de nosaltres hem deixat anar, una per una, experiències del món que vivíem. Ens acomiadem del campament sense dormir, de la música en directe , dels viatges a distància, de les noces bullicioses i de l’espontaneïtat en general. Avui s’està produint una nova realització i, a mesura que el debat sobre la reobertura de les escoles, fa ràbia, cal reconèixer-ho amb claredat: no tornem a la manera de ser. I no ho hauríem de fer. “Aquesta embranzida a obrir escoles està garantida per fracassar”, afirma Peter Hotez, pediatre i viròleg molecular i el degà de l’Escola Nacional de Medicina Tropical del Baylor College of Medicine. “Les expectatives de distanciament social i els requisits de màscara dels graus inferiors no són realistes”, em va dir Hotez. “A les comunitats amb alta transmissió, és inevitable que COVID-19 entri a les escoles. D’aquí a dues setmanes d’obrir escoles a comunitats amb alta transmissió de virus, els professors es posaran malalts. Només cal que un sol professor sigui hospitalitzat amb COVID i tot s’apagarà.

https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2020/08/push-reopen-schools-fail/614869/

In March, we were all living in 15-day increments. Working from home and distance learning, for those who had the terrible luxury of such things, would be a weeks-long affair, surreal but temporary. Fifteen days to flatten the curve. Fifteen days to slow the spread.

Scientists warned us even then that a return to normalcy would take longer, but the telescoped timeline had obvious appeal. You can put up with almost anything for just 15 days.

Acting on the chance to get it right was essential, but we now know it was not temporary. We’ve seen the failures—in testing, in containment, in federal and state leadership—compound in catastrophic ways. And as our pandemic summer has stretched on, many of us have let go, one by one, of experiences from the world we used to inhabit. We bid goodbye to sleepaway camp, to live music, to distant travel, to boisterous weddings, and to spontaneity in general. Today, a new realization is dawning, and as the debate over schools reopening rages, we must acknowledge it plainly: We aren’t going back to how it was. And we shouldn’t.

Read: How the Pandemic Defeated America ]

“This push to open schools is guaranteed to fail,” says Peter Hotez, a pediatrician and molecular virologist, and the dean for the National School of Tropical Medicine at Baylor College of Medicine. I’ve been corresponding with Hotez, and with several epidemiologists, over the course of the pandemic, and have noticed a starkness in their views in recent weeks. “The social-distancing expectations and mask requirements for the lower grades are unrealistic,” Hotez told me. “In communities with high transmission, it’s inevitable that COVID-19 will enter the schools. Within two weeks of opening schools in communities with high virus transmission, teachers will become ill. All it will take is for a single teacher to become hospitalized with COVID and everything will shut down.”

Hotez has good reason to be pessimistic. There were 68,605 new cases in the United States yesterday, according to data from the Centers for Disease Control and Prevention. The seven-day average has stayed above 60,000 new cases per day since July 13. Reaching 100,000 cases per day, once seen as an apocalyptic, worst-case-scenario warning from Anthony Fauci, is no longer difficult to imagine. Indeed, my conversations with epidemiologists in recent days were all strikingly dark. They agreed: Schools should not risk reopening, probably not even for the youngest children, in the coming weeks. “We can’t pretend like everything’s fine,” said Gary Simon, the director of the infectious diseases division at George Washington University. “If I had a school-age kid, I wouldn’t want to send him to school.”

The evidence is all around us. There is the summer camp in Georgia where hundreds of kids and counselors—nearly half the camp—got infected after only a few days together. Then there’s the school in Indiana where, just hours after reopening last week, a student tested positive for the coronavirus. (“We knew it was a when, not if,” the superintendent told The New York Times, but officials were “very shocked it was on Day 1.”)

Read: How to Help Parents Without Fully Reopening Schools ]

There’s also the JAMA Pediatrics study that suggests that babies and young children can carry extremely high viral loads of SARS-CoV-2. The study’s authors found at least as much viral material in the throats and airways of young children as in infected adults, and sometimes 100 times as much as in adults. We’ve long known that kids older than age 10 can efficiently transmit the virus, but this new research suggests that younger kids pose a risk of transmission to the people around them, just as older children do. The more we learn, the more likely it seems that children are highly effective vectors for transmission. Springtime school closures took place before the virus seized the nation. A return to the classroom now—even with thoughtful precautions—would create excellent conditions to test just how quickly COVID-19 can saturate a community. School was deemed unsafe for children, teachers, and staffers back in March. The pandemic is worse in the United States now than it was then, with multiple epicenters burning across the country. So why would schools reopen now?

“The problem is the White House and the task force could never organize themselves to lead a federal response and bring virus transmission down to containment levels,” said Hotez, who has argued for the necessity of a federal containment plan that, if executed effectively, might allow the nation to reopen comprehensively as soon as October. “Instead they took a lazy and careless route, claiming schools are important, as we all know, and the teachers and principals need to figure it out. What they did was deliberately set up the teachers, staff, and parents to fail. It’s one of the most careless, incompetent, and heartless actions I’ve ever seen promoted by the executive branch of the federal government.”

There is another cause for concern, this one about what the virus might do to children themselves. Although the rate of morbidity in young children is relatively low, young children are also among the least-tested cohort in America. Fauci has stressed repeatedly in recent weeks that we know relatively little about children and the virus. For example, we still don’t know how frequently children get infected, or what percentage of children are symptomatic, or how underlying conditions may exacerbate or even alleviate the severity of the infection. The results of one six-month National Institutes of Health study, which enrolled thousands of families from 11 U.S. cities, are expected in December.

Read: A Better Fall Is Possible ]

But “we don’t need additional information to make decisions,” Hotez insisted. Right now, he said, there are at least 40 states in which schools simply should not open. “Remember, schools are not hermetically sealed … We need to reach containment first. It’s that simple.”

One of the strangest things about living through a pandemic is the lag in understanding of how bad things are, an awful mirror of the lag in deaths that come like clockwork after a surge in coronavirus cases. All along, this disaster has been simultaneously wholly shared and wholly individualized, a weird dissonance in a collective tragedy that each person, each family, has to navigate with intricate specificity to their circumstances. The despair that has seemed to crest in recent days represents another kind of lag—a lag of realization—and the inevitable end of hopefulness about what life might be like in September.

In The Year of Magical Thinking, Joan Didion wrote of the deepest and most personal kind of bereavement, the loss of her husband, but I find myself thinking of her words often in the context of the pandemic: “We are imperfect mortal beings, aware of that mortality even as we push it away, failed by our very complication, so wired that when we mourn our losses we also mourn, for better or for worse, ourselves. As we were. As we are no longer. As we will one day not be at all.”

Read: Why Can’t We Just Have Class Outside? ]

These losses will feel only more acute as the season turns. We are accustomed to marking the passage of time in sweet and mundane rituals—the photos taken for the first day back to school, the new sneakers, the clean stack of fresh composition books. Instead we are marking our time in numbers. No longer 15-day increments, but 154 days since we were all together. So far, 152,870 dead from the virus in America. We cannot wish away the pandemic, as much as we try; it will persist until we muster the resolve and the resources to contain it. This is our normal. Not forever, but for a very long now.