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S’acosten enormes tempestes solars entre 2026 i 2030

Enormes tempestes solars que posaran en escac als satèl·lits propers a la Terra i al sistema de comunicacions del nostre planeta passaran a la fi del present cicle solar, entre 2026 i 2030. L’energia de les gegantines flamarades solars també seria una amenaça per a possibles missions espacials .

https://www.elperiodico.com/es/tendencias21/20210521/avecinan-enormes-tormentas-solares-2026-11748281

Se avecinan enormes tormentas solares entre 2026 y 2030

Durante el período final del actual ciclo solar, concretamente entre 2026 y 2030, poderosas tormentas solares amenazarán a las redes de comunicaciones y a los satélites que rodean a la Tierra, según un nuevo estudio realizado en la Universidad de Reading. Además, podrían ser un grave problema para diferentes misiones espaciales que están planificadas para esos años.

 Es el caso de la misión planeada por la NASA para volver a llevar humanos a la Luna. La misión Artemis, ideada para 2024, podría retrasarse hasta fines de esta década y coincidir con el período de mayor riesgo de tormentas solares extremas.

De acuerdo a una nota de prensa, los científicos estudiaron la información correspondiente a 150 años de clima espacial y hallaron patrones que permiten identificar los períodos de eventos extremos.

Los ciclos solares y su impacto

Los ciclos solares tienen una duración aproximada de 11 años. Su cambio coincide con fuertes modificaciones en el campo magnético del Sol: los polos norte y sur cambian de lugar y se producen diferentes fenómenos que afectan directamente a la superficie solar.

Esto se manifiesta en forma de un incremento en las manchas solares, como así también de las erupciones solares y de las eyecciones de masa coronal.

Al igual que existen períodos de mayor actividad solar dentro de cada uno de los ciclos, también hay ciclos solares más intensos y otros más calmos.

Los especialistas buscan predecir las características de cada ciclo solar para evitar o reducir su impacto en la Tierra: las erupciones, llamaradas y fuertes emisiones de energía pueden tener consecuencias catastróficas sobre el sistema de comunicaciones terrestre.

Patrones para identificar eventos extremos

En la nueva investigación, los científicos descubrieron que los eventos más extremos tienen más probabilidades de ocurrir sobre el comienzo de los ciclos solares con numeración par y sobre la finalización de aquellos ciclos impares.

Vale recordar que actualmente nos encontramos transitando los primeros años del ciclo solar 25, que se inició en diciembre de 2019.

La probabilidad de eventos extremos también se incrementa en los períodos de mayor actividad solar, que coinciden con el denominado máximo solar: es el momento en el cual el Sol registra la mayor cantidad de manchas solares, y tiene lugar sobre la mitad del ciclo solar.

Otro indicador de eventos más intensos es la duración de los ciclos: aquellos que se extienden un poco más allá de los 11 años serían más proclives a registrar un clima más extremo.

De acuerdo a las conclusiones de esta investigación, publicada en la revista Solar Physics, todo indicaría que al transitar un período impar la mayor probabilidad de tormentas solares extremas se concretaría sobre el final del período.

Los expertos sostienen que entre 2026 y 2030 existirían grandes posibilidades de vivir eventos de estas características.

Tema relacionado: La actividad solar no tiene precedentes en más de mil años.

Campos magnéticos opuestos

¿Cuál es la causa? Los patrones descubiertos por los científicos estarían relacionados con la orientación del campo magnético solar: el mismo apuntaría en sentido inverso al campo magnético de la Tierra cuando comienzan los ciclos solares pares y cuando finalizan los impares.

En cualquier caso, tanto en la misión Artemis como en cualquier otro proyecto espacial que pueda concretarse en esos años se deberá considerar especialmente este pronóstico.

Un clima solar extremo puede ser directamente un sinónimo de fracaso y catástrofe: ¿se concretará entonces un retraso en la actividad de las misiones espaciales pensadas para el final de esta década?

Referencia

Extreme Space-Weather Events and the Solar Cycle. Owens, M.J., Lockwood, M., Barnard, L.A. et al. Solar Physics (2021).DOI:https://doi.org/10.1007/s11207-021-01831-3

Foto de portada:

Representación artística de partículas solares interactuando con la magnetósfera terrestre. Crédito: Wikimedia Commons.

Video y podcast: editados por Pablo Javier Piacente en base a elementos y fuentes libres de derechos de autor.

Música video y podcast: tobylane en Pixabay.

El Sol estrena nou cicle

Cada 11 anys, el Sol completa un cicle solar d’activitat tranquil·la i tempestuosa i comença un de nou. És important comprendre el cicle solar perquè el clima espacial causat pel Sol (erupcions com flamarades solars i esdeveniments d’ejecció de massa coronal) pot afectar la xarxa elèctrica, els satèl·lits, el GPS, les aerolínies, els coets i als astronautes a l’espai. El nou cicle solar, el Cicle Solar 25, va començar oficialment al desembre de 2019. Així ho va anunciar el Panell de Predicció del Cicle Solar 25 d’experts internacionals dimarts.

El Sol emet partícules molt energètiques en forma de vent solar que interaccionen amb la matèria al seu voltant. Si llança moltes d’aquestes partícules poden arribar a donar-se veritables tempestes solars. Per això es realitzen prediccions, com si del clima atmosfèric es tractés.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200918/483529662374/sol-nuevo-ciclo-25-nasa.html

Un nuevo ciclo solar ha comenzado. Esta semana la NASA anunciaba el inicio de que es ya el número 25 junto con las predicciones sobre su actividad y sus posibles efectos en la Tierra.

El S o l experimenta cambios cíclicos en la producción de energía a lo largo de su vida. Según explica la agencia espacial, algunos de estos son bastante predecibles y ocurren durante un período normal de 11 años de alta y baja actividad, caracterizados por la presencia de muchas y pocas manchas solares, respectivamente.

Después de llegar a lo que se conoce como mínimo a finales del año pasado, la actividad del astro ha ido aumentando de manera constante durante los últimos ocho meses, hecho indicativo para los científicos de que se ha efectuado la transición a un nuevo ciclo solar.

Esta imagen dividida muestra la diferencia entre un Sol activo durante el máximo solar (a la izquierda, capturado en abril de 2014) y un Sol tranquilo durante el mínimo solar (a la derecha, capturado en diciembre de 2019)
Esta imagen dividida muestra la diferencia entre un Sol activo durante el máximo solar (a la izquierda, capturado en abril de 2014) y un Sol tranquilo durante el mínimo solar (a la derecha, capturado en diciembre de 2019) (EP)

El próximo repunte del clima espacial afectará a la vida y la tecnología en la Tierra, y también a los astronautas en el espacio. Esto se debe a que con su actividad, el Sol emite partículas muy energéticas en forma de viento solar que interaccionan con la materia a su alrededor. Si lanza muchas de estas partículas pueden llegar a darse verdaderas tormentas solares.

Por eso se realizan predicciones, como si del clima atmosférico se tratara. De hecho, se está trabajando en modelos predictivos para que algún día se pueda pronosticar el clima espacial de manera similar a como lo hacen los meteorólogos. Según las previsiones, se tratará de un ciclo bastante débil, similar al anterior, y se espera que la actividad del Sol aumente hacia el próximo máximo previsto en julio de 2025.

El Sol envía un flujo constante de partículas y energía, que impulsa un complejo sistema meteorológico espacial cerca de la Tierra y puede afectar a las naves espaciales y los astronautas.
El Sol envía un flujo constante de partículas y energía, que impulsa un complejo sistema meteorológico espacial cerca de la Tierra y puede afectar a las naves espaciales y los astronautas. (EP)

En la Tierra, las partículas emitidas por el Sol pueden generar tormentas geomagnéticas. Se trata de perturbaciones temporales en el campo magnético de nuestro planeta desencadenarán unos fenómenos u otros según su intensidad. Las auroras, por ejemplo, se producen por la interacción de las partículas cargadas eléctricamente con la atmósfera terrestre y manifiestan distintos colores en función de los gases presentes.

También pueden darse interrupciones en las comunicaciones y los sistemas de navegación cuando las tormentas ocurren de manera más intensa. O incluso apagones. En 1989, una tormenta geomagnética quemó los transformadores de alta tensión y dejó sin luz a millones de personas en la región de Quebec (Canadá).

El Sol se pone desde el lago Tisza cerca de Abadszalok (Hungría).
El Sol se pone desde el lago Tisza cerca de Abadszalok (Hungría). (Zsolt Czegledi / EFE)

Pero el campo magnético de la Tierra ejerce de escudo frente a los vientos solares. Todo aquel que quede fuera se verá más expuesto, como los astronautas. Es uno de los puntos clave a tener en cuenta en el programa Artemisa, con el que la NASA quiere mandar personas a la Luna, y uno de los mayores problemas a la hora de llegar a Marte.

Examinar el clima espacial resulta clave para comprender y mitigar la exposición en este caso. Por ello, las dos primeras investigaciones científicas que se realizarán desde la estación lunar Gateway estudiarán el clima espacial y monitorearán el ambiente de radiación en la órbita lunar, según indica la NASA.

El Sol ha iniciado un nuevo ciclo solar, dicen los expertos