Arxiu d'etiquetes: canvi climàtic

Adéu, estabilitat climàtica

El clima estable de l’Holocè (els darrers ~10.000 anys), aquell que va mantenir un perímetre inalterat de les costes, el qual va facilitar una regularitat suficient de les collites per poder generalitzar l’agricultura i permetre així la sedentarització, aquella en què s’han basat totes les civilitzacions conegudes, ha arribat a la seva fi.

https://www.eldiario.es/ultima-llamada/adios-estabilidad-climatica_132_6747332.html

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El repte d’una educació ambiental transversal, des de les aules fins als ministeris

Necessitem crear competències perquè els alumnes puguin tenir, a més de coneixements, comportaments i habilitats perquè, el dia de demà, puguin realitzar aquest canvi de model que necessitem per la crisi climàtica.

Experts en formació, activistes ecologistes i professors reclamen que el model educatiu s’organitzi de manera transversal al voltant de criteris ambientals.

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L’efecte covid en la qualitat de l’aire es dissipa i la contaminació amenaça amb tornar a les ciutats

Un estudi de l’Observatori de la Sostenibilitat mostra com la qualitat de l’aire ha anat empitjorant en 2020 des que va acabar el període de confinament i alerta que la tendència en 2021 pot continuar a l’alça.

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2020 va ser un any molt calent i el compte segueix

La sequera, que arruïna l’agricultura en regions pobres de la planeta, s’intensifica amb l’augment de la temperatura mundial. L’ONU considera que atendre el canvi climàtic ha de ser la prioritat per a tothom, a tot arreu.

2020 fue un año muy caliente y la cuenta sigue

El año 2020 fue uno de los tres más cálidos de la historia, le disputó a 2016 el primer puesto y las altas temperaturas se proyectarán sobre buena parte de 2021, advirtió un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Continua la lectura de 2020 va ser un any molt calent i el compte segueix

“El gas s’ha acabat”, diu el cap del banc de la UE. L’economia mana.

Europa ha de reconèixer que el seu futur ja no és amb els combustibles fòssils, va dir el president del Banc Europeu d’Inversions quan presentava els resultats del banc el 2020 el dimecres (20 de gener).

“Per dir-ho poc, el gas s’ha acabat”, va dir el doctor Werner Hoyer en una roda de premsa sobre els resultats anuals del BEI.

“Es tracta d’una greu sortida del passat, però sense la fi de l’ús de combustibles fòssils sense reducció, no podrem assolir els objectius climàtics”, va afegir.

La UE té com a objectiu assolir les emissions netes netes el 2050 i s’espera que adopti un nou objectiu de reducció de carboni del -55% per al 2030. Tot i això, el gas s’ha mantingut en una zona gris, i la Comissió Europea ha afirmat que encara caldrà ajudar al carbó. els estats membres dependents de la UE s’allunyen dels combustibles fòssils .

Segons el full de ruta del banc climàtic publicat el 2020 , el BEI té previst utilitzar el 50% de la seva activitat per donar suport a la sostenibilitat del clima i el medi ambient, desbloquejant 1 bilió d’euros per al finançament ecològic el 2030. També garantirà que tota l’activitat estigui alineada amb l’Acord de París. Continua la lectura de “El gas s’ha acabat”, diu el cap del banc de la UE. L’economia mana.

Madrid és la ciutat europea amb més mortalitat deguda a la contaminació dels cotxes

La capital espanyola lidera el rànquing de morts evitables associades a el diòxid de nitrogen en una llista de gairebé mil ciutats en què Barcelona és la sisena: Espanya està denunciada davant el Tribunal Europeu per la mala qualitat de l’aire de les dues.

https://www.eldiario.es/sociedad/madrid-ciudad-europea-mortalidad-debida-contaminacion-coches_1_6933804.html

Aunque siempre hay hueco para el negacionismo, la realidad es tozuda. Madrid, cuya mala calidad del aire ha hecho que España esté denunciada ante el Tribunal de Justicia Europeo, es la ciudad europea con mayor mortalidad provocada por la contaminación de los coches. La sexta es Barcelona, que también ha rebasado repetidamente los niveles legales máximos de dióxido de nitrógeno (NO2), según una revisión internacional liderada por el Instituto de Salud Global de Catalunya y que publica The Lancet. Continua la lectura de Madrid és la ciutat europea amb més mortalitat deguda a la contaminació dels cotxes

Tres grans amenaces a la vida a la Terra que hem d’afrontar el 2021

Tot i que la pandèmia és el principal tema en les nostres ments, hi ha altres grans amenaces a la longevitat de la nostra espècie i de la planeta. Aquestes inclouen: aniquilació nuclear, catàstrofe climàtica, destrucció neoliberal del contracte social.

Tres grandes amenazas a la vida en la Tierra que debemos afrontar en 2021

Grandes partes del mundo —fuera de China y unos pocos otros países— enfrentan un virus descontrolado, que no ha sido detenido debido a la incompetencia criminal de los gobiernos.

El hecho de que estos gobiernos en países ricos dejen de lado hipócritamente los protocolos científicos básicos publicados por la Organización Mundial de la Salud y por organizaciones científicas revela su práctica maliciosa. Cualquier cosa que no sea centrar la atención en manejar el virus mediante el testeo, la trazabilidad de los contactos, y el aislamiento —y si esto no es suficiente, imponer un confinamiento temporal— es imprudente. Es igualmente preocupante que estos países ricos hayan seguido una política de “nacionalismo de la vacuna”, acaparando candidatas a vacuna en vez de alinearse con una política de creación de una “vacuna de los pueblos”. Por el bien de la humanidad, sería prudente suspender las normas de propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento para crear vacunas universales para todos los pueblos.

 Aniquilación nuclear. En enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientists [Boletín de científicxs atómicxs] fijó el Reloj del Juicio Final de 2020 a 100 segundos de la medianoche, demasiado cerca para la comodidad. El reloj, creado dos años después de que se desarrollaron las primeras armas atómicas en 1945, es evaluado anualmente por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, consultando a su Consejo de Patrocinadores, quienes deciden si mover el minutero o dejarlo en el mismo lugar. Para cuando vuelvan a fijar la hora, es probable que estemos más cerca de la aniquilación. Los ya limitados tratados de control de armas están siendo destruidos, mientras las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (más del 90% de las cuales están solamente en manos de Rusia y Estados Unidos). El rendimiento de estas armas podría fácilmente hacer este planeta aún más inhabitable. La Armada de Estados Unidos ya desplegó ojivas nucleares tácticas W76-2 de bajo rendimiento. El Día de Hiroshima, conmemorado cada 6 de agosto, debe convertirse en una jornada más importante de reflexión y protesta.

 

Aline Amaru (Tahiti), La Famille Pomare, 1991.

Aline Amaru (Tahiti), La Famille Pomare [La familia Pomare], 1991.

Catástrofe climática. En 2018 apareció un artículo científico con un título impactante: “La mayoría de los atolones serán inhabitables a mediados del siglo XXI debido a que el alza del nivel del mar aumentará las inundaciones provocadas por marejadas”. Lxs autorxs concluyeron que los atolones desde las Seychelles a las islas Marshall están en peligro de desaparecer. Un informe de 2019 de la ONU estimó que un millón de especies animales y plantas están en peligro de extinción. A esto hay que agregar los catastróficos incendios forestales y el grave blanqueamiento de los arrecifes de coral y resulta claro que ya no necesitamos quedarnos en clichés de que una cosa u otra es el canario en la mina de la catástrofe climática: el peligro no está en el futuro, sino en el presente. Es fundamental que las grandes potencias —que siguen fallando en dejar de usar combustibles fósiles— se comprometan con el enfoque de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” de la Declaración de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992. Es decidor que países como Jamaica y Mongolia hayan actualizado sus planes climáticos frente a las Naciones Unidas antes de que termine 2020, como lo exige el Acuerdo de París, a pesar de que estos países producen una fracción minúscula de las emisiones globales de carbono. Los fondos que fueron prometidos a los países en desarrollo para su participación en el proceso prácticamente se han evaporado, mientras la deuda externa ha aumentado exponencialmente. Esto muestra una falta de seriedad básica de parte de la “comunidad internacional”.

Karim Saifou (Iraq), Baghdad the Day After, 2003.

Karim Saifou (Irak), Baghdad the Day After [Bagdad el día después], 2003.

Destrucción neoliberal del contrato social. Los países de América del Norte y Europa han destripado su función pública a medida que el Estado ha sido entregado a los especuladores y la sociedad civil se ha mercantilizado vía fundaciones privadas. Esto significa que los caminos de la transformación social en estas partes del mundo han sido obstaculizados grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad política de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite que los multimillonarios establezcan políticas que causan que aumenten las tasas de hambre. Los países no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones, sino por sus presupuestos anuales. Estados Unidos, por ejemplo, gasta casi un billón de dólares (si se suma el presupuesto de inteligencia estimado) en su maquinaria de guerra, mientras gasta apenas una fracción en bienes y servicios públicos (como atención sanitaria, algo evidente durante la pandemia). La política exterior de los países occidentales parece estar bien lubricada por acuerdos de armas: los Emiratos Árabes y Marruecos aceptaron reconocer a Israel bajo la condición de que puedan comprar 23.000 millones de dólares y 1.000 millones en armas hechas en EE. UU., respectivamente. Los derechos de las personas palestinas, saharauis y yemeníes no importaron para estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de Estados Unidos contra treinta países, incluyendo Cuba, Irán y Venezuela, se ha vuelto parte de la vida normal, incluso durante esta crisis de salud pública mundial provocada por la pandemia. Es un fracaso del sistema político que las poblaciones en el bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos —que en muchos casos son democracias solo en el papel— a adoptar una perspectiva global frente a esta emergencia. El aumento de las tasas de hambre revela que la lucha por sobrevivir es el horizonte para miles de millones de personas en el planeta (todo esto mientras China logra erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilación nuclear y la extinción por la catástrofe climática son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las víctimas del ataque neoliberal que ha sido una plaga para la última generación, los problemas de corto plazo para sostener su propia existencia desplazan cuestiones fundamentales sobre el destino de nuestrxs hijxs y nietxs.

Los problemas globales de esta escala requieren de la cooperación mundial. Presionados por los países del Tercer Mundo en los años 60, las grandes potencias aceptaron el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares (1968), aunque rechazaron la profundamente importante Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (1974). Ya no está la correlación de fuerzas para impulsar ese tipo de agenda de clase en el escenario internacional. Ciertas dinámicas políticas en los países occidentales, en particular, pero también en los grandes Estados del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica), son necesarias para cambiar el carácter de sus gobiernos. Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: extinción por la guerra nuclear, por la catástrofe climática, y por el colapso social. Las tareas por delante son abrumadoras y no pueden ser aplazadas.

Fuente: https://www.thetricontinental.org/es/newsletterissue/1-noam-chomsky/

El mar s’empassa a ritme de rècord la calor atrapada per l’efecte hivernacle i s’acarnissa així els episodis climàtics extrems

Els oceans es van recalentar el 2020 més del que mai s’ha mesurat, recarregant de l’energia que alimenta els huracans i temporals costaners i elevant la seva temperatura el que provoca mort de la vida marina i elevació de el nivell de la mar.

https://www.eldiario.es/sociedad/mar-traga-ritmo-record-calor-atrapado-efecto-invernadero-ceba-episodios-tiempo-extremo_1_6799846.html

El mar se recalentó en 2020 más allá de lo que nunca ha sido medido. Los océanos acumularon el calor atrapado por los gases de efecto invernadero a un nivel de récord, lo que ceba la bomba de episodios extremos que se alimentan del agua cada vez más cálida.Por ejemplo, los huracanes. Continua la lectura de El mar s’empassa a ritme de rècord la calor atrapada per l’efecte hivernacle i s’acarnissa així els episodis climàtics extrems

Els refugiats climàtics són víctimes de la inacció política

El president de la Comissió Catalana d’Ajuda aRefugiat ha publicat el llibre Refugiats Climàtics (Raig verd), on reclama una gestió internacional de les migracions i posar límits a les grans corporacions per revertir l’emergència climàtica.

https://www.publico.es/ciencias/refugiados-climaticos-son-victimas-inaccion.html

La pandemia del coronavirus es visible y sus consecuencias han afectado de pleno a nuestra cotidianidad. Ahora bien, hay otras amenazas que, por el hecho de no verlas en nuestra casa, o por no quererlas ver, las hemos dejado en segundo plano. Así lo expone el presidente de la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat (CCAR), Miguel Pajares, que publica el libro Refugiats Climàtics (Raig verd).

Señala que temporales como Filomena son un síntoma más del calentamiento global. Después de años con experiencia con el derecho de asilo y refugio, Pajares insiste en que la emergencia climática no ha marchado ni lo hará si no se toman acciones contundentes, y advierte que ya hay personas que empiezan a estar afectadas por este fenómeno: los migrantes climáticos.

El presidente de la CCAR los define como personas que migran principalmente, a pesar de que no tiene que ser necesariamente el único motivo, porque les ha desaparecido el hábitat –generalmente rural– donde vivían. “Por las sequías, la persistencia de lluvias cada vez más torrenciales y extemporáneas que destrozan los cultivos… hay un momento en el que tienen que marchar porque se están quedando sin hábitat”, relata.

“Hay un momento el en que tienen que marchar porque se están quedando sin hábitat”

Ahora bien, contra el discurso “de la invasión migratoria” que defienden los partidos de extrema derecha, Pajares remarca que la mayoría de personas se desplazan a ciudades de su propio país. “Por cada persona que emigra ahora en el mundo, hay diez que dejan las zonas rurales y se van a los suburbios de las grandes ciudades”, puntualiza.

¿Por qué refugiados climáticos?

El término que defiende Pajares viene de una reflexión política: su emigración es fruto de los impactos de la emergencia climática, y estos están provocados por la inacción climática de los gobiernos, mayoritariamente de los países ricos. De hecho, “gran parte de la población más vulnerable al cambio climático casi no ha contribuido a las emisiones del efecto invernadero”, según denuncia el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Los gobiernos hace 30 años que hacen pactos climáticos pero los incumplen. Los migrantes climáticos son víctimas de la inacción política y esto los hace merecedores de la protección internacional”, denuncia.

¿Pero cómo se respetarán los derechos de los refugiados climáticos, si ya no se respetan los de los refugiados contemplados en la convención de Ginebra? De hecho, y precisamente por eso, Pajares no apuesta por una reforma de la convención de Ginebra sobre refugiados para incluir a los climáticos, puesto que actualmente hay “demasiados gobiernos antiinmigración” y la reforma podría suponer una regresión de derechos.

Para el doctor en antropología social, la condición de refugiado para los migrantes climáticos se tiene que definir en las conferencias como las de la convención marco sobre el cambio climático de Naciones Unidas.

Tal como detalla Pajares, actualmente la mayoría de desplazamientos son internos: en el Sahel (África Occidental) los países más castigados son Mali o Burkina Faso, donde ha emigrado el 7% de la población, mientras que del resto de los países de África Occidental, los costeros principalmente, solo ha emigrado el 2%.

“No sabemos si parte de la migración que recibimos en Europa ha huido de los impactos climáticos”

Los habitantes del interior del Sahel van a las ciudades costeras, hecho que también pasa en la África Oriental. “Hay emigración climática, pero es emigración de corta distancia. No sabemos si parte de la migración que recibimos en Europa ha huido de los impactos climáticos porque en el Norte de África, Marruecos y Argelia la pérdida de terrenos de cultivo también está muy acelerada por el calentamiento global“, reivindica.

Ahora bien, Pajares calcula que más adelante empezaremos a recibir refugiados climáticos que provendrán principalmente de las ciudades costeras, que son las que están recibiendo ahora las migraciones climáticas de su zona y que llegará un momento en el que tendrán que expulsar población.

Uno de los factores de su migración será el calor, que será insoportable en determinados meses del año; otro será la falta de agua potable; y por último, la subida del nivel del mar, que expulsará mucha gente de todas las zonas urbanas que se consideran inundables en las costas tropicales. “Será entonces cuando en el norte recibiremos mayores migraciones climáticas”, anuncia.

A pesar de que no hay un cálculo preciso, Pajares estima que de aquí a cuatro décadas podría haber entre 175 y 300 millones de migrantes climáticos. “Esto supondrá que se habrá doblado la población migrante a escala mundial, dato que podemos gestionar, pero con mejores políticas migratorias”, puntualiza.

Es por eso que el presidente de la CCAR considera urgente cambiar las políticas migratorias de los países ricos y apostar para hacer una gestión internacional de las migraciones. “Solo el 16% de los refugiados están en países ricos, el resto están en países pobres y allí no bloquean las fronteras como hacemos nosotros, ni dedican tantos recursos a políticas fronterizas”, apunta.

“Si no lo cambiamos, acabaremos matando y disparando contra las barcas a las personas que huyen de sus países”

Por muchas organizaciones que velen por los derechos humanos, los gobiernos son los que deciden, bloquean las fronteras, y las instituciones internacionales no pueden hacer nada. Esto hay que revertirlo antes de que las migraciones sean más masivas, sino la solución será cruelmente deshumanizadora: “Si no lo cambiamos, acabaremos matando y disparando contra las barcas a las personas que huyen de sus países”, lamenta.

La trampa de las grandes corporaciones

El autor subraya que la lucha de la emergencia climática no prosperará si las políticas públicas no se refuerzan ante el mercado y las grandes corporaciones. Desde medios del 2019, Pajares ha observado dos fenómenos: cada vez hay más gobiernos manifestándose para tener mejores políticas climáticas, pero también las multinacionales han declarado sus compromisos climáticos. “Incluso las petroleras, después de haberse gastado ingentes cantidades de dinero en negar el cambio climático”, comenta irónico.

Lo que están intentando es que los gobiernos no les impongan las políticas climáticas. No nos tenemos que fiar de las grandes corporaciones”, alerta. Es por eso que insiste en desarrollar políticas públicas fuertes, así como la energía en las comunidades locales, y en poner límites a las grandes corporaciones y forzar que los combustibles fósiles se reduzcan inmediatamente.

La brecha de género

“Las mujeres (…) son las que sostienen los grupos familiares, y son las últimas en abandonar el barco”

Varias organizaciones, entre ellas Naciones Unidas, demuestran que la brecha de género es evidente en las consecuencias de la emergencia climática. “Las mujeres son las más vinculadas a la tierra, porque también son las más próximas al núcleo familiar. Son las que sostienen los grupos familiares, y son las últimas en abandonar el barco”, relata Pajares. Esto provoca que las mujeres estén más tiempo en los hábitats que se están degradando, lo que incrementa el trabajo al que se ven sometidas.

A medida que los hábitats se degradan, el trabajo de sostenibilidad es más grande: la distancia para ir a buscar agua puede ser más larga, y esto hace que muchas niñas abandonen las escuelas precisamente para sumarse en estos trabajos que cada vez reclaman más esfuerzos. Y, cuando finalmente se produce este movimiento migratorio, son las mujeres las que cargan con el grupo familiar y las que lo hacen en peores condiciones. Además, cuando los desplazamientos son por fenómenos repentinos –inundación, huracán–, las mujeres también sufren violencia sexual.

L’adaptació als riscos climàtics va massa a poc a poc

El nou informe sobre adaptació acanvi climàtic de l’ONU reconeix els avenços en aquesta matèria però insisteix que no es projecten a l’escala necessària.

La reducció de les emissions gasos d’efecte hivernacle és una prioritat per als governs, però l’informe deixa clar que no ha de ser l’única, ja que només aquest horitzó no és suficient per lluita contra els efectes de l’escalfament global als que ja estem assistint.

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