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Àsia ja no vol les nostres escombraries

Després fer-ho la Xina al 2018, països del seu entorn també veten l’arribada de vaixells abocador. Malàisia va tornar al juny a Espanya cinc contenidors de plàstic contaminat. Què farem ara amb els residus que produïm?

https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20191013/asia-no-quiere-basura-europa-7669393

El reciclaje global está afortunadamente al borde del colapso. La fórmula, que había consistido durante décadas en el despreocupado envío de basura a Asia, ha caducado. Miles de contenedores han sido devueltos en los últimos meses a sus remitentes con un mensaje conciso: no somos vuestro estercolero. De la crisis se espera que emerja una alternativa más ética y solidaria que este neocolonialismo de las basuras.

 Solo el 9% de las siete mil millones de toneladas de plástico generadas desde 1950 han sido recicladas. Su uso generalizado forzó que el primer mundo aprobara en los años 80 regulaciones más estrictas que dispararon los costes de su eliminación. La lógica empresarial aconsejó externalizar un negocio de rentabilidad escasa y la solución fue obvia: China recibió durante décadas la mitad del plástico, papel y metales del mundo para alimentar la caldera de su industria manufacturera. Le servía todo. Diez años atrás, en un pueblo de la provincia costera de Guandong visitado por este corresponsal, toneladas de viejos ordenadores, lavadoras y demás chatarra electrónica llegaban en camiones desde el puerto y eran repartidas entre familias que los despanzurraran con sus manos en sus viviendas para rescatar cualquier pieza valiosa. El río hediondo, los arrozales arruinados y el cáncer rampante eran una factura asumible. Pero esta China no es aquella, han subido los estándares de vida y con los desechos propios le bastan para su industria cuando el Gobierno ya confía en el autoconsumo como nuevo motor económico.

El ‘yang laji’ o basura ajena

El sector se despertó el 1 de enero del 2018 agitado por un tsunami. China cerraba sus puertas al ‘yang laji’ o basura ajena. También la solución fue obvia: reconducir los contenedores unos cuantos miles de kilómetros más abajo y volver a empezar. El sudeste asiático comparte con aquella China la dolorosa pobrezaregulaciones laborales y medioambientales laxas y una ubicua corrupción para regatearlas. Las toneladas de plástico se duplicaron en Vietnam, Filipinas e Indonesia, aumentaron un 1.370% en Tailandia y Malasia, con apenas 30 millones de habitantes, se convirtió de la noche a la mañana en el mayor importador global.

Pero los veloces procesos de industrialización y urbanización de la región cubren ya el cupo de residuos gestionables y el flujo externo ha terminado por arruinar el cuadro. Ríos filipinos mugrientos, playas vietnamitas cubiertas por plásticos y ballenas y tortugas asfixiadas han frecuentado las portadas en los últimos años. Para los gobiernos es una cuestión tan ecológica como patriótica. Malasia, Filipinas, Camboya, Sri Lanka e Indonesia han devuelto cargamentos a Europa y Norteamérica en el último año.

Malasia, Filipinas, Camboya, Sri Lanka e Indonesia han devuelto cargamentos a Europa y EEUU este año

Su transporte es un ovillo de intermediarios que dificulta la fidelidad del etiquetado y la asunción de culpas. Sri Lanka no encontró los metales prometidos por el Reino Unido sino restos de la morgue en el centenar de contenedores que tuvieron que abrir por la pestilencia. Los gobiernos admiten que su control sobre lo que reciben es escaso. Pero, aún cuando el contenido es el prometido, carecen de una cadena de reciclaje eficiente y las toneladas son frecuentemente incineradas o terminan en vertederos.

“No tienen la tecnología ni recursos para resolver su propio problema de desechos, mucho menos para lidiar con los ajenos. Tienen estándares medioambientales bajos, condiciones laborales pobres y les falta una industria para el reciclaje”, confirma Abigail Aguilar, responsable de Greenpeace en el sudeste asiático.

Al Convenio de Basilea de 1989primer intento de ordenar el caos, le sobraron buenas intenciones y le faltó arrojo. No prohibió el envío de desechos a los países en desarrollo y lo fio todo al consentimiento de sus gobiernos para aceptarlos. En la práctica basta con que los exportadores negocien con empresas privadas locales pare eludir la intervención oficial. Canadá desatendió durante años las peticiones filipinas para responsabilizarse de las 2.400 toneladas de desechos ilegales etiquetadas como plástico reciclable que descansaban en sus puertos desde el 2013 aludiendo a una transacción comercial privada. El levantisco presidente Rodrigo Duterte hubo de amontonar amenazas: declarar la guerra a Canadá, verter los contenedores frente a su embajada en Manila o capitanear un barco para dejárselas en sus costas. Canadá las repatrió en mayo.

Plástico peligroso

Las enmiendas acordadas este año a aquel convenio de Basilea han sido descritas como históricas por los expertos. Extienden el consentimiento gubernamental a los contratos privados, agregan el plástico al listado de sustancias peligrosas sujetas a restricciones y exigen que los exportadores supervisen su llegada a destino con un sistema transparente. Fue firmado bajo el amparo de la ONU por 186 países, con la notable y previsible excepción de Estados Unidos. Organizaciones como Greenpeace defienden que el sudeste asiático debería prohibir por completo las importaciones del primer mundo.

“La decisión china tuvo el efecto positivo de elevar la conciencia sobre la naturaleza global del comercio, que había sido ocultada a los consumidores occidentales”, opina Isabel Hilton, experta en medioambiente en Asia y fundadora de la publicación ‘China Dialogue‘. “Pero hasta que gobiernos y empresarios no se comprometan con el desarrollo de la economía circular, que implica racionalizar los tipos de plástico permitidos, organizar procesos de reciclaje y establecer fuertes multas al contrabando y los vertidos ilegales, el problema persistirá. No es algo que el consumidor por sí solo pueda resolver”, añade.

 La cultura del reciclaje descansa en la tranquilizada asunción de que los desechos que el consumidor deposita en el contenedor pertinente serán gestionados con diligencia y no terminarán en una playa filipina. No parece exagerado preguntarle también al gobierno qué va a hacer con ellos. Malasia devolvió en junio a España cinco contenedores de plástico contaminado.

L’Àsia no vol (ni pot) ser l’abocador del planeta

Molt bon article de lectura obligatòria.

https://www.ara.cat/dossier/Asia-vol-pot-abocador-planeta_0_2064393565.html?utm_campaign=_news30clics&utm_source=ara&utm_medium=emai

“Llencen el plàstic dins d’un forat a terra que sembla una piscina. Quan està ple fins a dalt sovint el cremen, sobretot si creuen que algú sospita, per esborrar proves”. L’activista tailandès Somnuck Jongmeewasin explica a l’ARA per telèfon el que ha vist a la província de Chonburi, al sud-est de Bangkok, on els “abocadors il·legals” de residus plàstics s’han multiplicat des del gener. Aquell mes, la Xina va tancar les portes a les importacions de residus plàstics d’arreu del món “i els vaixells van girar cap a Tailàndia” i altres països del Sud-est Asiàtic, tal com ha constatat aquest professor de gestió mediambiental de la Universitat Internacional de Silpakorn. El negoci del reciclatge al seu país està en mans d’empreses de la Xina, Hong Kong i Singapur, però “en els últims mesos gairebé tot el que arriba són plàstics no aptes per reciclar i els inversors senzillament lloguen o compren terrenys i contracten algú perquè els traslladin allà i els aboquin”, relata. Les batudes policials contra abocadors il·legals es van disparar fins que, al juny, el govern tailandès va emetre una ordre per aturar les importacions de residus plàstics al país. I no és un cas únic. Sobrepassat per l’acumulació de contenidors de plàstics als seus ports, el Vietnam també va anunciar al maig que prohibiria les importacions de deixalles plàstiques del 25 de juny al 25 d’octubre. Prohibicions similars s’han anunciat a Indonèsia, Malàisia i fins i tot Polònia, on diversos incendis contaminants en abocadors il·legals de plàstics al mes de maig van forçar el govern a prendre mesures.

Ofegats pel plàstic que ningú vol, provinent principalment d’Occident, les prohibicions compartien el mateix argument: “No volem ser l’abocador del planeta”. Qui feia aquest paper fins ara, la Xina, havia llançat la mateixa crida ara fa un any, quan va anunciar que vetaria aquestes importacions el gener del 2018. El gegant asiàtic assumia fins ara la meitat de les exportacions de residus plàstics del món (el 2016 en va importar 7,3 milions de tones de 43 països, entre ells Espanya, d’un total de 14,1 milions de tones exportades globalment). Però l’impacte mediambiental d’aquesta indústria, que cada cop rebia més deixalles contaminades i impossibles de reciclar, va portar el govern xinès a dir prou. Continua la lectura de L’Àsia no vol (ni pot) ser l’abocador del planeta

Mentre el món mira als EUA, la crisi humanitària creix amb les inundacions al sud d’Àsia

No són només els huracans a Amèrica els únics fenòmens extrems climàtics que es produeixen al món. Les inundacions provocades pels monsons han afectat milions de persones al sud d’Àsia. ” Però el món segueix ignorant desastres que cada vegada tenen lloc més sovint i són de major gravetat “, diu el coordinador de refugis de la Federació Internacional de Societats de la Creu Roja i de Lluna Creixent

http://www.eldiario.es/theguardian/mundo-Bangladesh-enfrenta-crisis-humanitaria_0_685932220.html

“Vamos a cantar una canción”, dice el piloto del helicóptero, el capitán Mahbub, mientras despegamos desde el exterior de un hangar oxidado en Dhaka durante una valoración aérea de las inundaciones en Bangladesh. Sin esperar a que responda, se arranca a cantar Leaving on a jet plane, de John Denver.

“Solía cantar esto cuando tenía problemas en las Fuerzas Aéreas”, recuerda Mahbub. Pero un instante después añade: “Claro que John Denver murió en un accidente de avión”.

El alcance de las inundaciones tras el último monzón es evidente al planear con el helicóptero sobre las largas retenciones de tráfico. Es difícil encontrar tierra seca, mires donde mires. Lo único que pude ver durante 45 minutos mientras volaba hacia el norte con el equipo de valoración de desastres de la Cruz Roja era el destello plateado de las aguas bajo las que se sumergían casas y plantaciones. De vez en cuando veíamos algún pueblo aislado por encima del nivel del agua.

Eclipsado por un huracán americano, las noticias de las inundaciones en el sur de Asia han emergido lentamente. Incluso en Daca las portadas de los periódicos en inglés reflejaban los eventos en Houston. Pero estas son las peores inundaciones del siglo. A lo largo de la región, más de  41 millones de personas se han visto afectadas por grandes destrucciones de viviendas y campos de cultivo.

Se han derrumbado edificios en Mumbai. Los voluntarios de la Cruz Roja india y otras agencias se han visto completamente desbordados. Distritos enteros del norte de la India han estado sumergidos durante semanas, dejando a decenas de miles de personas acampando en carreteras y diques. Se calcula que los derrumbes e inundaciones han matado a 160 personas en el sur de Nepal, un país que todavía se encuentra en vías de recuperarse de los devastadores terremotos de 2015. Continua la lectura de Mentre el món mira als EUA, la crisi humanitària creix amb les inundacions al sud d’Àsia

Les escombraries tecnològiques han crescut en països asiàtics més de dos terços en cinc anys

Impressores que deixen de funcionar, bateries de telèfons intel·ligents que es trenquen, bombetes que deixen de lluir … A això se li diu obsolescència programada.

L’obsolescència programada representa un veritable problema que impacta en la butxaca dels consumidors, però les seves conseqüències van més enllà. I és que aquesta conducta genera enormes deixalles de materials, que són llençats a les escombraries amb poc temps d’ús. Això produeix un gran impacte en el medi ambient, ja que alguns països estan sent utilitzats com a abocadors de productes rebutjats.

I és que tots som testimonis de com, any rere any, electrodomèstics i dispositius evolucionen introduint grans millores que impliquen una millor funcionalitat. No obstant , això no sol implicar que allarguin la vida de l’aparell.

Un estudi, publicat per la Universitat de les Nacions Unides en col·laboració amb el Ministeri de Medi Ambient del Japó, ha investigat la quantitat d’escombraries d’aparells electrònics en 12 països del sud i sud-est del continent. Les escombraries electròniques a Àsia han crescut un 63% en cinc anys. L’article següent explica perquè. Continua la lectura de Les escombraries tecnològiques han crescut en països asiàtics més de dos terços en cinc anys