Arxiu de la categoria: ASTROFÍSICA

Confirmat: hi ha aigua a la Lluna

La NASA anuncia la detecció de molècules d’aquesta substància en la superfície lunar. Uns 40.000 quilòmetres quadrats de la superfície lunar tindrien la capacitat de retenir aigua gelada.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201026/4911746039/nasa-moleculas-agua-superficie-luna.html

La NASA confirma la existencia de moléculas de agua en la Luna. Las investigaciones detrás del descubrimiento se publican hoy en la revista Nature Astronomy. Un total de dos artículos que indican la detección de moléculas de esta sustancia de forma inequívoca, así como la existencia de pequeñas áreas en la superficie del satélite donde el agua podría quedar atrapada de manera estable. Estos hallazgos pueden tener implicaciones para las futuras misiones a la Luna. Continua la lectura de Confirmat: hi ha aigua a la Lluna

La NASA aterra avui per primera vegada en un asteroide

La nau Osiris-Rex es va a posar sobre l’asteroide Bennu per recollir mostres de la seva superfície i així conèixer més sobre el cos rocós i sobre l’origen de la vida. Bennu està considerat un objecte potencialment perillós, amb una probabilitat d’1 entre 2.700 d’estavellar contra el nostre planeta durant el proper segle.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201020/484168897990/nasa-aterriza-asteroide-bennu-mision-osiris.html

Los asteroides son los fósiles del sistema solar: contienen los materiales más antiguos de este de manera inalterada. En unas horas, la nave de la NASA Osiris-Rex se va a posar sobre una de estas reliquias espaciales para recoger muestras de su superficie y así conocer más sobre el objeto rocoso y sobre nuestro propio planeta. Continua la lectura de La NASA aterra avui per primera vegada en un asteroide

La investigació sobre els forats negres, Nobel de Física 2020

L’astrofísica torna a ser protagonista dels premis Nobel d’aquest any, i concretament els forats negres. És una tendència que és repeteix últimament. Aquests forats negres que han de fer concórrer la física quàntica i la física relativista en un futur. El premi Nobel s’ha donat per un estudi teòric dels forats negres i d’altra banda a l’estudi concret que ens mostra el forat negre que tenim al centre (aproximadament) de la nostra galàxia. Desprès d’aquests premis Nobel,  tots hem de tenir clar que els forats negres influenciaran  la nostra vida d’una manera o d’una altra.

L’anglès Roger Penrose, l’alemany Reinhard Genzel i la nord-americana Andrea Ghez reben el guardó d’aquest any.

Personalment m’ha agradat que hi hagi una altra dona que ha rebut el premi Nobel de física. Aquesta és la quarta, anteriorment:

Marie Curie
Premi Nobel de Física l’any 1903 (conjuntament amb Pierre Curie). Premi Nobel de Química l’any 1911.

Maria Göppert-Mayer
Premi Nobel de Física l’any 1963 (conjuntament amb J. Hans Jensen).

Dona Strickland
Premi Nobel de Física l’any 2018 (conjuntament amb Arthur Ashkin i Gérard Mourou).

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201006/483889154051/nobel-fisica-2020-agujeros-negros.html

El inglés Roger Penrose, el alemán Reinhard Genzel y la estadounidense Andrea Ghez han sido reconocidos con el premio Nobel de Física 2020, según ha anunciado la Real Academia de Ciencias Sueca, por su trabajo sobre “los secretos más oscuros del universo”, los agujeros negros.

Penrose ha recibido el galardón“por el descubrimiento de que la formación de un agujero negro es una sólida predicción de la teoría general de la relatividad”. Genzel y Ghez comparten el premio por “el descubrimiento del objeto compacto supermasivo del centro de nuestra galaxia”. Continua la lectura de La investigació sobre els forats negres, Nobel de Física 2020

Llacs sota el gel de Mart, una troballa que fa pensar que hi pot haver microorganismes

Tindrien una concentració molt elevada de sal, cosa que explicaria per què l’aigua es pot mantenir líquida a tan baixa temperatura.

S’anomena descens crioscòpic a la disminució de la temperatura de congelació que experimenta una dissolució respecte de la temperatura de congelació del dissolvent pur.

Totes les dissolucions que, en refredar-se, el dissolvent solidifica pur sense el solut, tenen una temperatura de congelació inferior a la del dissolvent pur. I la magnitud el descens crioscòpic, {\displaystyle \Delta T_{\rm {c}}}, ve donada per la diferència de temperatures de congelació (o de fusió) del dissolvent pur i de la dissolució, {\displaystyle \Delta T_{\rm {c}}=T_{\rm {f}}^{*}-T_{\rm {f}}\,}

Descens crioscòpic experimentat per una dissolució aquosa d’etanol en funció de la molalitat[7]

Raoult de forma experimental arribà a la següent relació pel cas del descens crioscòpic de dissolucions diluïdes amb soluts que no es dissocien (no electròlits), que s’anomena llei de Raoult del descens crioscòpic. Continua la lectura de Llacs sota el gel de Mart, una troballa que fa pensar que hi pot haver microorganismes

La radiació diària per a un astronauta a la Lluna és fins a 1.000 superior a la de la Terra

Els mesuraments de la radiació en la Lluna també poden servir com un model aproximat sobre l’escenari dels viatges interplanetaris -la vista està posada en Mart-, ja que el satèl·lit no posseeix un camp magnètic que faci d’escut davant la radiació espacial. Això es tradueix en que el camp de radiació en la superfície de la Lluna és similar a el de l’espai interplanetari. Aconseguir mesures precises ajuda a refinar els models sobre el risc a llarg termini per a les futures missions a la superfície lunar.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200925/483649731154/radiacion-luna-astronauta-tierra-mision-artemisa.html

En los próximos años, las personas volverán a pisar la Luna con la misión Artemisa de la NASA. La exposición a la radiación espacial es uno de los mayores riesgos para la salud al que se enfrentan los astronautas. Por ello, los científicos quieren conocer de antemano sus niveles con la mayor precisión posible.

Los primeros datos obtenidos con resolución temporal hasta la fecha, que se presentan hoy en la revista Science Advances , indican que una dosis de radiación diaria promedio en la superficie lunar es entre 200 y 1.000 veces la que se podría recibir en la Tierra en el mismo periodo de tiempo. La diferencia respecto a la Estación Espacial Internacional, donde se encuentran las únicas personas que hay en el espacio actualmente, es de 2,6 veces más.

Hasta la fecha no se sabía cuánta radiación podrían recibir los astronautas sobre la Luna en función del tiempo de exposición
Hasta la fecha no se sabía cuánta radiación podrían recibir los astronautas sobre la Luna en función del tiempo de exposición (Miguel Torres / @maikel)

“Este es un logro inmenso en el sentido de que ahora tenemos un conjunto de datos que podemos usar para refinar nuestros modelos para la determinación del riesgo a largo plazo para los humanos en la superficie de la Luna”, indica por correo electrónico Thomas Berger, jefe del grupo de Biofísica en el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y uno de los autores del estudio.

Hasta la fecha no se sabía cuánta radiación podrían recibir los astronautas sobre la Luna en función del tiempo de exposición. Durante las misiones Apolo, los astronautas llevaron consigo dosímetros, similares a los que portan los astronautas en la estación espacial, que midieron la dosis de radiación acumulada. Es decir, la suma entre la recibida en el camino a la Luna, en la Luna y en el camino de regreso, explica Berger.

La sonda lunar Chang'e-4, fotografiada desde el rover Yutu-2
La sonda lunar Chang’e-4, fotografiada desde el rover Yutu-2 (CNSA/CLEP)

La resolución temporal se ha conseguido en base a datos recopilados en la misión china Chang’e 4 , la primera en lograr posarse en la cara oculta de la Luna en enero del 2019. El instrumento LND (Lunar Lander Neutrons and Dosimetry, Aterrizador Lunar de Neutrones y Dosimetría) a bordo de la sonda realizó mediciones durante varios. Luego el equipo de investigadores, formado por científicos chinos y alemanes, dividió la dosis de radiación absorbida por el tiempo acumulado para llegar a la tasa de dosis diaria.

Dada la actividad del Sol en el momento actual, los cálculos de radiación actuales se pueden considerar como una estimación superior para la radiación cósmica, que supondría la exposición crónica. A ella habría que sumar la radiación provocada por eventos esporádicos de partículas altamente energéticas provenientes del Sol.

El LND (Lunar Lander Neutron and Dosimetry) en el laboratorio de Kiel antes del lanzamiento
El LND (Lunar Lander Neutron and Dosimetry) en el laboratorio de Kiel antes del lanzamiento (Stefan Kolbe, Kiel University)

“El Sol no es constante, su actividad varía en un período de 11 años. Actualmente está muy tranquilo y no produce ningún evento importantes de emisión de partículas solares. Debido a su estado de reposo, resulta menos eficiente en protegernos de la radiación cósmica. Por lo tanto, la exposición a esta está en su máximo durante el mínimo de actividad solar”, dice el también autor de la investigación Robert Wimmer-Schweingruber, director de Instituto de Física Experimental y Aplicada de la Universidad de Kiel (Alemania).

Según explican en el artículo de la investigación, las mediciones de la radiación en la Luna también pueden servir como un modelo aproximado sobre el escenario de los viajes interplanetarios -la vista está puesta en Marte-, pues el satélite no posee un campo magnético que haga de escudo frente a la radiación espacial. Esto se traduce en que el campo de radiación en la superficie de la Luna es similar al del espacio interplanetario.

L’Estació Espacial Internacional desvia la seva òrbita davant el possible risc de col·lisió

Les escombraries espacials (també coneguts com deixalles espacials, contaminació espacial, malbaratament espacial o escombraries espacials)  és un terme per designar objectes artificials difunts en l’espai, principalment en l’òrbita terrestre, que ja no compleixen una funció útil. Això pot incloure naus espacials no funcionals, etapes abandonades de vehicles de llançament, runes relacionats amb la missió i runes de fragmentació. Els exemples de deixalles espacials inclouen satèl·lits abandonats i etapes de coets gastats, així com els fragments de la seva desintegració, erosió i col·lisions, com taques de pintura, líquids solidificats per desintegració de naus espacials, partícules no cremades de motors de coets sòlids, etc. Les deixalles espacials representen un risc per a les naus espacials.
Per evitar una possible col·lisió, una hora abans l’estació va desviar la seva òrbita fora de el camí de les escombraries espacials mitjançant l’encesa durant 150 segons dels motors de la nau russa de abastiment Progress, actualment acoblada a l’extrem de popa de la lliçó de servei Zvezda.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200923/483633623396/estacion-espacial-internacional-maniobra-riesgo-colision.html Continua la lectura de L’Estació Espacial Internacional desvia la seva òrbita davant el possible risc de col·lisió

El Sol estrena nou cicle

Cada 11 anys, el Sol completa un cicle solar d’activitat tranquil·la i tempestuosa i comença un de nou. És important comprendre el cicle solar perquè el clima espacial causat pel Sol (erupcions com flamarades solars i esdeveniments d’ejecció de massa coronal) pot afectar la xarxa elèctrica, els satèl·lits, el GPS, les aerolínies, els coets i als astronautes a l’espai. El nou cicle solar, el Cicle Solar 25, va començar oficialment al desembre de 2019. Així ho va anunciar el Panell de Predicció del Cicle Solar 25 d’experts internacionals dimarts.

El Sol emet partícules molt energètiques en forma de vent solar que interaccionen amb la matèria al seu voltant. Si llança moltes d’aquestes partícules poden arribar a donar-se veritables tempestes solars. Per això es realitzen prediccions, com si del clima atmosfèric es tractés.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200918/483529662374/sol-nuevo-ciclo-25-nasa.html

Un nuevo ciclo solar ha comenzado. Esta semana la NASA anunciaba el inicio de que es ya el número 25 junto con las predicciones sobre su actividad y sus posibles efectos en la Tierra.

El S o l experimenta cambios cíclicos en la producción de energía a lo largo de su vida. Según explica la agencia espacial, algunos de estos son bastante predecibles y ocurren durante un período normal de 11 años de alta y baja actividad, caracterizados por la presencia de muchas y pocas manchas solares, respectivamente.

Después de llegar a lo que se conoce como mínimo a finales del año pasado, la actividad del astro ha ido aumentando de manera constante durante los últimos ocho meses, hecho indicativo para los científicos de que se ha efectuado la transición a un nuevo ciclo solar.

Esta imagen dividida muestra la diferencia entre un Sol activo durante el máximo solar (a la izquierda, capturado en abril de 2014) y un Sol tranquilo durante el mínimo solar (a la derecha, capturado en diciembre de 2019)
Esta imagen dividida muestra la diferencia entre un Sol activo durante el máximo solar (a la izquierda, capturado en abril de 2014) y un Sol tranquilo durante el mínimo solar (a la derecha, capturado en diciembre de 2019) (EP)

El próximo repunte del clima espacial afectará a la vida y la tecnología en la Tierra, y también a los astronautas en el espacio. Esto se debe a que con su actividad, el Sol emite partículas muy energéticas en forma de viento solar que interaccionan con la materia a su alrededor. Si lanza muchas de estas partículas pueden llegar a darse verdaderas tormentas solares.

Por eso se realizan predicciones, como si del clima atmosférico se tratara. De hecho, se está trabajando en modelos predictivos para que algún día se pueda pronosticar el clima espacial de manera similar a como lo hacen los meteorólogos. Según las previsiones, se tratará de un ciclo bastante débil, similar al anterior, y se espera que la actividad del Sol aumente hacia el próximo máximo previsto en julio de 2025.

El Sol envía un flujo constante de partículas y energía, que impulsa un complejo sistema meteorológico espacial cerca de la Tierra y puede afectar a las naves espaciales y los astronautas.
El Sol envía un flujo constante de partículas y energía, que impulsa un complejo sistema meteorológico espacial cerca de la Tierra y puede afectar a las naves espaciales y los astronautas. (EP)

En la Tierra, las partículas emitidas por el Sol pueden generar tormentas geomagnéticas. Se trata de perturbaciones temporales en el campo magnético de nuestro planeta desencadenarán unos fenómenos u otros según su intensidad. Las auroras, por ejemplo, se producen por la interacción de las partículas cargadas eléctricamente con la atmósfera terrestre y manifiestan distintos colores en función de los gases presentes.

También pueden darse interrupciones en las comunicaciones y los sistemas de navegación cuando las tormentas ocurren de manera más intensa. O incluso apagones. En 1989, una tormenta geomagnética quemó los transformadores de alta tensión y dejó sin luz a millones de personas en la región de Quebec (Canadá).

El Sol se pone desde el lago Tisza cerca de Abadszalok (Hungría).
El Sol se pone desde el lago Tisza cerca de Abadszalok (Hungría). (Zsolt Czegledi / EFE)

Pero el campo magnético de la Tierra ejerce de escudo frente a los vientos solares. Todo aquel que quede fuera se verá más expuesto, como los astronautas. Es uno de los puntos clave a tener en cuenta en el programa Artemisa, con el que la NASA quiere mandar personas a la Luna, y uno de los mayores problemas a la hora de llegar a Marte.

Examinar el clima espacial resulta clave para comprender y mitigar la exposición en este caso. Por ello, las dos primeras investigaciones científicas que se realizarán desde la estación lunar Gateway estudiarán el clima espacial y monitorearán el ambiente de radiación en la órbita lunar, según indica la NASA.

El Sol ha iniciado un nuevo ciclo solar, dicen los expertos

Els científics capten una enorme ona gravitacional que no hauria d’existir

Dos detectors a Europa i EUA descobreixen la col·lisió de dos forats negres més potent mai observada, però no entenen com ha sorgit. Les ones gravitacionals detectades van desenvolupar, segons els científics, una energia similar a la de vuit masses solars.

Els científics que operen els detectors LIGO i Verge van anunciar aquest dimecres haver detectat la font d’ones gravitacionals més gran fins a la data i atribueixen el seu sorgiment a la fusió binària de dos forats negres. “Això no s’assembla molt a un grinyol, que és el que normalment detectem”, va dir aquest dimecres el membre de Verge Nelson Christensen, investigador de el Centre Nacional Francès d’Investigació Científica (CNRS).

Les ones gravitacionals detectades van desenvolupar, segons els científics, una energia similar a la de vuit masses solars. Una ona gravitacional és una ona invisible que es desplaça a la velocitat de la llum. Albert Einstein va postular la seva existència en 1915, com a part de la teoria de la relativitat general, però el fenomen només es va detectar experimentalment en 2015 a través d’LIGO.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200902/483275487050/detectan-fuente-ondas-gravitacionales-mas-grande-fecha.html

https://elpais.com/ciencia/2020-09-02/los-cientificos-captan-una-enorme-onda-gravitacional-que-no-deberia-existir.html

Dos detectores separados por miles de kilómetros han captado la misma señal que corresponde a la fuente de ondas gravitacionales más potente jamás observada. Tal y como predijo Albert Einstein hace más de un siglo, los fenómenos más violentos del cosmos producen estas ondulaciones del espacio-tiempo —el material del que está hecho el universo— que viajan a la velocidad de la luz en todas direcciones como si fueran las ondas de una piedra tirada a un estanque. Al llegar a la Tierra tras recorrer inabarcables distancias cosmológicas, estas ondas son tan débiles que Einstein era escéptico de que pudieran captarse. Continua la lectura de Els científics capten una enorme ona gravitacional que no hauria d’existir

La ciència argentina explora els límits de la telemedicina a l’Antàrtida

Les tripulacions de l’Antàrtida porten mesos exposades a condicions de confinament i aïllament extremes, a l’igual que estarien els astronautes en els seus viatges espacials, i això canvia enormement les seves capacitats.

https://www.lavanguardia.com/vida/20200826/483080122273/la-ciencia-argentina-explora-los-limites-de-la-telemedicina-en-la-antartida.html

Javier Castro Bugarín

Buenos Aires, 26 ago (EFE).- Miles de kilómetros separan Buenos Aires de las bases científicas argentinas de Carlini y Belgrano II en la Antártida. Allí la vida no es en absoluto sencilla: en la Belgrano II, por ejemplo, el mercurio se desploma hasta los 60 grados Centígrados bajo cero en invierno y sus habitantes pasan cuatro meses al año en total oscuridad, unas circunstancias que, pese a todo, resultan ideales para la investigación espacial.

¿Cómo es esto posible? Existen algunos lugares en la Tierra cuyas condiciones extremas son muy similares a las que un astronauta se encontraría en el espacio exterior, ya sea por su climatología, su terreno o sus particularidades biológicas, unos emplazamientos que se conocen como “análogos espaciales”.

Por el momento, ni la Belgrano II ni la Carlini son consideradas como análogas espaciales, pero sus condiciones de aislamiento extremo han llevado a un grupo de científicos de varios países, entre ellos Argentina, a probar en estas bases desde finales del año pasado el ‘Tempus Pro’, un dispositivo de telemedicina que podría ser empleado por los futuros exploradores espaciales en sus travesías por el cosmos.

“Es un dispositivo que se encuentra ya disponible en el mercado, pero el interés era probarlo en una condición extrema antes de ser llevado a las condiciones reales del espacio”, explica a Efe Daniel Vigo, uno de los científicos participantes gracias a su trabajo como investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Además de la participación de instituciones argentinas como el Conicet, el Instituto Antártico Argentino, el Comando Conjunto Antártico y las universidades de la UCA y la Nacional de Quilmes, en el proyecto con el ‘Tempus Pro’ también está presente la Agencia Espacial Europea, a través del científico Víctor Demaría Pesce.

EL PROYECTO GLOBAL: CRONOBIOLOGÍA DEL AISLAMIENTO ANTÁRTICO

Para explicar el alcance de esta investigación, primero hay que remontarse a 2014, cuando Vigo y otros científicos comenzaron un proyecto conocido como “Cronobiología del Aislamiento Antártico: la utilización de la Base Belgrano II como análogo espacial”.

El propio nombre da pistas sobre la naturaleza de este experimento, que consiste en estudiar los efectos que tendría un año de aislamiento extremo sobre los ritmos biológicos del ser humano.

“Lo que se simula, en particular, en la Antártida, son las condiciones de aislamiento y confinamiento extremas. Tal vez sea el lugar más aislado de la Tierra donde hay algún tipo de asentamiento humano”, asevera Vigo, aclarando que allí no se simulan “ni la falta de gravedad, ni la exposición a radiaciones propias del espacio”.

En ese sentido, el investigador del Conicet señala que los sujetos que pasan un año en la Antártida conviven con los conocidos como “fotoperiodos extremos”, derivados de estar expuestos durante cuatro meses a iluminación completa y otros cuatro meses a oscuridad total, que terminan por “desincronizar” los ritmos biológicos de esas personas.

Otra de las particularidades de la Belgrano II es su meteorología extrema: construida sobre un suelo de rocas y situada a -77 grados de latitud, a unos 1.300 kilómetros del Polo Sur, allí el frío es tan intenso que sus habitantes pasan buena parte del año resguardados.

“En invierno, las salidas que hacen son bastante limitadas, con lo cual están más bien confinados dentro de la estación. Eso es lo que para nosotros es de interés, el confinamiento al que se ven sometidos”, argumenta Vigo.

EL DISPOSITIVO EN CUESTIÓN: ‘TEMPUS PRO’

A raíz de esas investigaciones en la Belgrano II, Daniel Vigo y el resto de investigadores entablaron contacto con uno de los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), Víctor Demaría Pesce, con quien comentaron la posibilidad de “vincular” la actividad científica en la base con los intereses de la ESA.

De ese ánimo colaborativo surgió el proyecto con el ‘Tempus Pro’, un dispositivo de telemedicina diseñado en Reino Unido que ya había sido utilizado por la ESA en 2017 tras el regreso del astronauta francés Thomas Pesquet de la Estación Espacial Internacional.

Pero, ¿qué hace especial a este objeto de forma cuadrada, provisto de una pantalla, botones y varios cables?

En palabras de Vigo, el ‘Tempus Pro’ funciona a través de una conexión por satélites y en él se monitorean los signos vitales del paciente, pudiendo hacer distintas pruebas médicas, como ecografías o intubaciones, mientras los datos se envían en tiempo real a un médico situado en otro lugar, que puede ser tan lejano como otro planeta.

“Es un dispositivo de telemedicina muy sofisticado, que permite operar también a usuarios inexpertos, no sólo a médicos encargados de una expedición”, cuenta el científico del Conicet.

Con el ‘Tempus Pro’ también se puede conectar un desfibrilador en caso de paro cardiorrespiratorio, convirtiéndolo en un dispositivo ideal para supervisar la salud de los astronautas en futuras misiones a la Luna o Marte.

EL LUGAR: LAS BASES ARGENTINAS EN LA ANTÁRTIDA

Tras varios meses de preparativos, Daniel Vigo y Víctor Demaría Pesce viajaron a la Antártida en 2019 para implantar allí el ‘Tempus Pro’, que desde entonces se utiliza en las bases de Belgrano II y Carlini.

En estos asentamientos, los científicos recrean los escenarios médicos que podrían encontrarse los astronautas en el espacio: fracturas, problemas respiratorios o cardiorrespiratorios y los protocolos médicos a seguir en estas situaciones, con conexión en tiempo real entre los médicos de las bases y otros ubicados en Buenos Aires.

Ahora bien, ¿por qué irse hasta la Antártida para probar este dispositivo, en lugar de hacerlo en la capital argentina? Pues porque las tripulaciones de la Antártida llevan meses expuestas a condiciones de confinamiento y aislamiento extremas, al igual que estarían los astronautas en sus viajes espaciales, y eso cambia enormemente sus capacidades.

“No es lo mismo una persona que tal vez esté en un sector urbano, con todas las comodidades, que la dotación antártica, que ya estuvo seis meses expuesta a condiciones adversas. Eso es justamente lo que se pretende evaluar”, argumenta Vigo, quien califica de “exitosas” las pruebas realizadas hasta el momento.

Aunque no se trata de un proyecto exento de desafíos, puesto que tres ministerios argentinos y varias instituciones internacionales están involucradas en esta investigación, haciendo de la coordinación el mayor reto para los científicos.

Fuera de esos detalles, con todo, la colaboración “fue máxima” y el proyecto está saliendo adelante sin mayores problemas, salvo por las dificultades económicas y sanitarias derivadas de la pandemia, puntualiza Vigo.

EL OBJETIVO FINAL: RECONOCER EL TRABAJO ARGENTINO EN LA ANTÁRTIDA

De hecho, todo este trabajo conjunto con el ‘Tempus Pro’ supone un “primer escalón” en la relación con la ESA, favorecida por la cercanía entre el país suramericano y la Antártida, la cual “facilita mucho la logística”.

“Este es el primer año del proyecto con la Agencia Europea y no tenemos previsto que finalice. En la medida en que seamos exitosos, esperamos que sea una colaboración de largo aliento”, confiesa el investigador del Conicet.

De forma simultánea, otro objetivo sobrevuela las aspiraciones de los científicos argentinos en el continente helado: el reconocimiento de su actividad científica en las bases Belgrano II y Carlini como “parte de la actividad que se realiza en análogos espaciales a nivel mundial”.

“La Belgrano II es una de las no tantas bases que, estando relativamente cerca del polo, al mismo tiempo está al nivel del mar, con lo cual posiciona la base muy favorablemente para hacer control y comparación de los estudios que se llevan adelante en las bases que están a mayor altura”, estima Daniel Vigo.

En definitiva, reconocer la importancia de unos asentamientos antárticos que quizá sean claves en la preparación del ser humano para explorar otros mundos, una posibilidad cada vez más próxima en el tiempo. EFE

jacb/cjn/eat

Cap a una conquesta comercial dels astres? Astronàutica

L’astronomia moderna, es desenvoluparà tècnicament a través de l’anomenada astronàutica, la qual s’encarregarà de generar els coneixements científics per al disseny i fabricació de coets espacials, buscant posar en òrbita, per així portar-los a l’espai

¿Hacia una conquista comercial de los astros?

A propósito de que la empresa SpaceX, en colaboración con la NASA, lanzará la primera expedición privada de la historia al espacio, por intermedio de la nave Crew Dragon, la cual se estima que volverá durante el mes de agosto a la Tierra, se ha abierto la posibilidad de construir una colonia humana en la Luna, lo que puede ser visto como parte de un proceso inédito, el cual podrá generar cambios impensados en la manera cómo nos relacionamos con nuestro entorno.

Una colonia en la Luna que buscará concretarse el año 2023 y que no hace más que ilustrar un proceso histórico de conquista de los astros (estrellas, constelaciones, planetas, satélites, cometas, asteroides), que comenzará a gestarse desde el momento en que aparecieran las grandes civilizaciones patriarcales hace miles de años atrás, las cuales buscaron respuestas cósmicas para controlar los ciclos de la vida por intermedio de la agricultura, como consecuencia del paso del nomadismo al sedentarismo.

Es así como naciera en Sumeria lo que hoy conocemos como astronomía (estudio de los astros) y astrología (influencia de los astros en la vida), las cuales servirán como instrumento para vincular a los astros con los dioses, permitiendo así justificar invasiones, guerras y la ocupación de territorios para una mayor expansión de la agricultura. Es decir, la posición de los astros era determinante para tomar algún tipo de decisión de parte de las estructuras de poder imperantes.

De ahí que las grandes civilizaciones en Babilonia, Egipto, Grecia, Roma, como la Maya, Inca y  Azteca, sostuvieron su dominio militar y simbólico por intermedio del estudio de los astros, siendo los antecedentes patriarcales de la visión que tenemos hoy en día sobre el cosmos, concebido como el espacio exterior de la Tierra, siendo regido por ciertas leyes, que serán usadas para justificar jerarquías y privilegios de unos por sobre otros.

No obstante, no será hasta con la aparición del Renacimiento y el predominio de la Civilización Occidental, en tanto proceso patriarcal, colonial e industrial, dentro de un nuevo sistema mundo capitalista, que personas como Nicolás Copérnico, Galileo Galilei, Johannes Kepler e Isaac Newton, sentarán las bases teóricas de lo que hoy conocemos como ciencia moderna, la cual al separar lo racional de lo espiritual, generará una ruptura irreconciliable entre la astrología y la astronomía.

Una ruptura que dejará a la astronomía como la ciencia oficial sobre el estudio de los astros, mientras que la astrología quedará relegada, desde los estados, a una mirada irracional y atrasada al respecto sobre el impacto de estos sobre el ser humano, haciendo que ambas miradas sean completamente contrapuestas y determinadas por su uso o no del método científico.

En consecuencia, en el caso de la astronomía moderna, se desarrollará técnicamente a través de la denominada astronáutica, la cual se encargará de generar los conocimientos científicos para el diseño y fabricación de cohetes espaciales, buscando poner en órbita, para así llevarlos al espacio. Es decir, concretar el ideal  renacentista, humanista y antropocéntrico, que busca poner al ser humano no solo por sobre otros seres vivos de la Tierra, sino también por sobre otros entes fuera de esta.

De ahí que no deba sorprender que la construcción de cohetes y la exploración espacial, iniciada a comienzos del siglo XX y puesta en práctica por nombres como Pedro Paulet, Roberto Hutchings Goddard, Konstantin Tsiolkovsky y Hermann Oberth, derivará en una carrera espacial en la posguerra sin precedentes, en un contexto de guerra fría entre Estados Unido y la Unión Soviética, en donde la llegada al espacio no fue más que una forma más de instalar el poderío científico, militar y económico de ambas potencias en la Tierra.

Una carrera espacial que tendrá como hito el primer lanzamiento de un satélite artificial al espacio de parte de la Unión Soviética en 1957 (Sputnik 1) y de Estados Unidos en 1958 (Explorer 1), pero que su punto más alto será lo realizado el 20 de julio de 1969, momento en el cual Neil Armstrong pasará a ser el primer ser humano en pisar la Luna, en la nave Apolo 11.

De ahí hacia adelante, será Estados Unidos quien liderará la carrera espacial, a través de distintas misiones, entre esas en planetas como Marte, por lo que con la caída de la Unión Soviética, no tendrá después de eso ningún contrapeso, siendo así el país por lejos con más actividad en el espacio en la actualidad.

Se podrá decir que con la arremetida de China desde los 2000 en adelante hay un intento de retomar la carrera espacial anterior. No obstante, nos encontramos en un momento diferente, ya que el poder de los grupos económicos ha aumentado tanto, como consecuencia de la transnacionalización de la economía financiera, que no debe sorprender que las grandes fortunas del mundo, como lo son el dueño de Tesla y SpaceX (Elon Musk) y el dueño de Amazon y Blue Origin (Jeff Bezos) se encuentren en una nueva cruzada por colonizar comercialmente el espacio.

Una cruzada que tiene por finalidad generar un nuevo mercado espacial desregulado desde los estados, lo que puede ser visto como una nueva invasión corporativa del cosmos, en donde en el caso de SpaceX, ha lanzado más de 240 satélites al espacio, y pretende instalar 4.000 para el 2024, lo que está relacionado con la expansión a gran escala de la comunicación satelital.

Asimismo, la aparición de un nuevo modelo de negocios, denominado turismo espacial, puede ser visto como solo el comienzo de un proceso histórico inédito, el cual sumado a las toneladas de basura espacial generadas año a año, puede salirse completamente de control, trayendo consecuencias impensadas.

Por tanto, la necesidad por tanto de impulsar una nueva astropolítica, que haga frente a esta conquista comercial de los astros y que ponga en el centro el cuidado de la vida de la Tierra, como parte de un sistema mucho más amplio, sea quizás una  forma de politizar los astros, los cuales se encuentran actualmente reducidos a lógicas cientificistas desde la astronomía y  a lógicas tarotistas desde la astrología.

Andrés Kogan Valderrama. Sociólogo. Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable. Magíster en Comunicación y Cultura ContemporáneaDoctorando en Estudios Sociales de América Latina. Integrante de Comité Científico de Revista Iberoamérica Social. Editor del Observatorio Plurinacional de Aguas www.oplas.org