Arxiu de la categoria: CANVI CLIMÀTIC

“El gas s’ha acabat”, diu el cap del banc de la UE. L’economia mana.

Europa ha de reconèixer que el seu futur ja no és amb els combustibles fòssils, va dir el president del Banc Europeu d’Inversions quan presentava els resultats del banc el 2020 el dimecres (20 de gener).

“Per dir-ho poc, el gas s’ha acabat”, va dir el doctor Werner Hoyer en una roda de premsa sobre els resultats anuals del BEI.

“Es tracta d’una greu sortida del passat, però sense la fi de l’ús de combustibles fòssils sense reducció, no podrem assolir els objectius climàtics”, va afegir.

La UE té com a objectiu assolir les emissions netes netes el 2050 i s’espera que adopti un nou objectiu de reducció de carboni del -55% per al 2030. Tot i això, el gas s’ha mantingut en una zona gris, i la Comissió Europea ha afirmat que encara caldrà ajudar al carbó. els estats membres dependents de la UE s’allunyen dels combustibles fòssils .

Segons el full de ruta del banc climàtic publicat el 2020 , el BEI té previst utilitzar el 50% de la seva activitat per donar suport a la sostenibilitat del clima i el medi ambient, desbloquejant 1 bilió d’euros per al finançament ecològic el 2030. També garantirà que tota l’activitat estigui alineada amb l’Acord de París. Continua la lectura de “El gas s’ha acabat”, diu el cap del banc de la UE. L’economia mana.

Madrid és la ciutat europea amb més mortalitat deguda a la contaminació dels cotxes

La capital espanyola lidera el rànquing de morts evitables associades a el diòxid de nitrogen en una llista de gairebé mil ciutats en què Barcelona és la sisena: Espanya està denunciada davant el Tribunal Europeu per la mala qualitat de l’aire de les dues.

https://www.eldiario.es/sociedad/madrid-ciudad-europea-mortalidad-debida-contaminacion-coches_1_6933804.html

Aunque siempre hay hueco para el negacionismo, la realidad es tozuda. Madrid, cuya mala calidad del aire ha hecho que España esté denunciada ante el Tribunal de Justicia Europeo, es la ciudad europea con mayor mortalidad provocada por la contaminación de los coches. La sexta es Barcelona, que también ha rebasado repetidamente los niveles legales máximos de dióxido de nitrógeno (NO2), según una revisión internacional liderada por el Instituto de Salud Global de Catalunya y que publica The Lancet. Continua la lectura de Madrid és la ciutat europea amb més mortalitat deguda a la contaminació dels cotxes

Tres grans amenaces a la vida a la Terra que hem d’afrontar el 2021

Tot i que la pandèmia és el principal tema en les nostres ments, hi ha altres grans amenaces a la longevitat de la nostra espècie i de la planeta. Aquestes inclouen: aniquilació nuclear, catàstrofe climàtica, destrucció neoliberal del contracte social.

Tres grandes amenazas a la vida en la Tierra que debemos afrontar en 2021

Grandes partes del mundo —fuera de China y unos pocos otros países— enfrentan un virus descontrolado, que no ha sido detenido debido a la incompetencia criminal de los gobiernos.

El hecho de que estos gobiernos en países ricos dejen de lado hipócritamente los protocolos científicos básicos publicados por la Organización Mundial de la Salud y por organizaciones científicas revela su práctica maliciosa. Cualquier cosa que no sea centrar la atención en manejar el virus mediante el testeo, la trazabilidad de los contactos, y el aislamiento —y si esto no es suficiente, imponer un confinamiento temporal— es imprudente. Es igualmente preocupante que estos países ricos hayan seguido una política de “nacionalismo de la vacuna”, acaparando candidatas a vacuna en vez de alinearse con una política de creación de una “vacuna de los pueblos”. Por el bien de la humanidad, sería prudente suspender las normas de propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento para crear vacunas universales para todos los pueblos.

 Aniquilación nuclear. En enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientists [Boletín de científicxs atómicxs] fijó el Reloj del Juicio Final de 2020 a 100 segundos de la medianoche, demasiado cerca para la comodidad. El reloj, creado dos años después de que se desarrollaron las primeras armas atómicas en 1945, es evaluado anualmente por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, consultando a su Consejo de Patrocinadores, quienes deciden si mover el minutero o dejarlo en el mismo lugar. Para cuando vuelvan a fijar la hora, es probable que estemos más cerca de la aniquilación. Los ya limitados tratados de control de armas están siendo destruidos, mientras las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (más del 90% de las cuales están solamente en manos de Rusia y Estados Unidos). El rendimiento de estas armas podría fácilmente hacer este planeta aún más inhabitable. La Armada de Estados Unidos ya desplegó ojivas nucleares tácticas W76-2 de bajo rendimiento. El Día de Hiroshima, conmemorado cada 6 de agosto, debe convertirse en una jornada más importante de reflexión y protesta.

 

Aline Amaru (Tahiti), La Famille Pomare, 1991.

Aline Amaru (Tahiti), La Famille Pomare [La familia Pomare], 1991.

Catástrofe climática. En 2018 apareció un artículo científico con un título impactante: “La mayoría de los atolones serán inhabitables a mediados del siglo XXI debido a que el alza del nivel del mar aumentará las inundaciones provocadas por marejadas”. Lxs autorxs concluyeron que los atolones desde las Seychelles a las islas Marshall están en peligro de desaparecer. Un informe de 2019 de la ONU estimó que un millón de especies animales y plantas están en peligro de extinción. A esto hay que agregar los catastróficos incendios forestales y el grave blanqueamiento de los arrecifes de coral y resulta claro que ya no necesitamos quedarnos en clichés de que una cosa u otra es el canario en la mina de la catástrofe climática: el peligro no está en el futuro, sino en el presente. Es fundamental que las grandes potencias —que siguen fallando en dejar de usar combustibles fósiles— se comprometan con el enfoque de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” de la Declaración de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992. Es decidor que países como Jamaica y Mongolia hayan actualizado sus planes climáticos frente a las Naciones Unidas antes de que termine 2020, como lo exige el Acuerdo de París, a pesar de que estos países producen una fracción minúscula de las emisiones globales de carbono. Los fondos que fueron prometidos a los países en desarrollo para su participación en el proceso prácticamente se han evaporado, mientras la deuda externa ha aumentado exponencialmente. Esto muestra una falta de seriedad básica de parte de la “comunidad internacional”.

Karim Saifou (Iraq), Baghdad the Day After, 2003.

Karim Saifou (Irak), Baghdad the Day After [Bagdad el día después], 2003.

Destrucción neoliberal del contrato social. Los países de América del Norte y Europa han destripado su función pública a medida que el Estado ha sido entregado a los especuladores y la sociedad civil se ha mercantilizado vía fundaciones privadas. Esto significa que los caminos de la transformación social en estas partes del mundo han sido obstaculizados grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad política de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite que los multimillonarios establezcan políticas que causan que aumenten las tasas de hambre. Los países no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones, sino por sus presupuestos anuales. Estados Unidos, por ejemplo, gasta casi un billón de dólares (si se suma el presupuesto de inteligencia estimado) en su maquinaria de guerra, mientras gasta apenas una fracción en bienes y servicios públicos (como atención sanitaria, algo evidente durante la pandemia). La política exterior de los países occidentales parece estar bien lubricada por acuerdos de armas: los Emiratos Árabes y Marruecos aceptaron reconocer a Israel bajo la condición de que puedan comprar 23.000 millones de dólares y 1.000 millones en armas hechas en EE. UU., respectivamente. Los derechos de las personas palestinas, saharauis y yemeníes no importaron para estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de Estados Unidos contra treinta países, incluyendo Cuba, Irán y Venezuela, se ha vuelto parte de la vida normal, incluso durante esta crisis de salud pública mundial provocada por la pandemia. Es un fracaso del sistema político que las poblaciones en el bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos —que en muchos casos son democracias solo en el papel— a adoptar una perspectiva global frente a esta emergencia. El aumento de las tasas de hambre revela que la lucha por sobrevivir es el horizonte para miles de millones de personas en el planeta (todo esto mientras China logra erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilación nuclear y la extinción por la catástrofe climática son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las víctimas del ataque neoliberal que ha sido una plaga para la última generación, los problemas de corto plazo para sostener su propia existencia desplazan cuestiones fundamentales sobre el destino de nuestrxs hijxs y nietxs.

Los problemas globales de esta escala requieren de la cooperación mundial. Presionados por los países del Tercer Mundo en los años 60, las grandes potencias aceptaron el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares (1968), aunque rechazaron la profundamente importante Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (1974). Ya no está la correlación de fuerzas para impulsar ese tipo de agenda de clase en el escenario internacional. Ciertas dinámicas políticas en los países occidentales, en particular, pero también en los grandes Estados del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica), son necesarias para cambiar el carácter de sus gobiernos. Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: extinción por la guerra nuclear, por la catástrofe climática, y por el colapso social. Las tareas por delante son abrumadoras y no pueden ser aplazadas.

Fuente: https://www.thetricontinental.org/es/newsletterissue/1-noam-chomsky/

El mar s’empassa a ritme de rècord la calor atrapada per l’efecte hivernacle i s’acarnissa així els episodis climàtics extrems

Els oceans es van recalentar el 2020 més del que mai s’ha mesurat, recarregant de l’energia que alimenta els huracans i temporals costaners i elevant la seva temperatura el que provoca mort de la vida marina i elevació de el nivell de la mar.

https://www.eldiario.es/sociedad/mar-traga-ritmo-record-calor-atrapado-efecto-invernadero-ceba-episodios-tiempo-extremo_1_6799846.html

El mar se recalentó en 2020 más allá de lo que nunca ha sido medido. Los océanos acumularon el calor atrapado por los gases de efecto invernadero a un nivel de récord, lo que ceba la bomba de episodios extremos que se alimentan del agua cada vez más cálida.Por ejemplo, los huracanes. Continua la lectura de El mar s’empassa a ritme de rècord la calor atrapada per l’efecte hivernacle i s’acarnissa així els episodis climàtics extrems

Els refugiats climàtics són víctimes de la inacció política

El president de la Comissió Catalana d’Ajuda aRefugiat ha publicat el llibre Refugiats Climàtics (Raig verd), on reclama una gestió internacional de les migracions i posar límits a les grans corporacions per revertir l’emergència climàtica.

https://www.publico.es/ciencias/refugiados-climaticos-son-victimas-inaccion.html

La pandemia del coronavirus es visible y sus consecuencias han afectado de pleno a nuestra cotidianidad. Ahora bien, hay otras amenazas que, por el hecho de no verlas en nuestra casa, o por no quererlas ver, las hemos dejado en segundo plano. Así lo expone el presidente de la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat (CCAR), Miguel Pajares, que publica el libro Refugiats Climàtics (Raig verd).

Señala que temporales como Filomena son un síntoma más del calentamiento global. Después de años con experiencia con el derecho de asilo y refugio, Pajares insiste en que la emergencia climática no ha marchado ni lo hará si no se toman acciones contundentes, y advierte que ya hay personas que empiezan a estar afectadas por este fenómeno: los migrantes climáticos.

El presidente de la CCAR los define como personas que migran principalmente, a pesar de que no tiene que ser necesariamente el único motivo, porque les ha desaparecido el hábitat –generalmente rural– donde vivían. “Por las sequías, la persistencia de lluvias cada vez más torrenciales y extemporáneas que destrozan los cultivos… hay un momento en el que tienen que marchar porque se están quedando sin hábitat”, relata.

“Hay un momento el en que tienen que marchar porque se están quedando sin hábitat”

Ahora bien, contra el discurso “de la invasión migratoria” que defienden los partidos de extrema derecha, Pajares remarca que la mayoría de personas se desplazan a ciudades de su propio país. “Por cada persona que emigra ahora en el mundo, hay diez que dejan las zonas rurales y se van a los suburbios de las grandes ciudades”, puntualiza.

¿Por qué refugiados climáticos?

El término que defiende Pajares viene de una reflexión política: su emigración es fruto de los impactos de la emergencia climática, y estos están provocados por la inacción climática de los gobiernos, mayoritariamente de los países ricos. De hecho, “gran parte de la población más vulnerable al cambio climático casi no ha contribuido a las emisiones del efecto invernadero”, según denuncia el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Los gobiernos hace 30 años que hacen pactos climáticos pero los incumplen. Los migrantes climáticos son víctimas de la inacción política y esto los hace merecedores de la protección internacional”, denuncia.

¿Pero cómo se respetarán los derechos de los refugiados climáticos, si ya no se respetan los de los refugiados contemplados en la convención de Ginebra? De hecho, y precisamente por eso, Pajares no apuesta por una reforma de la convención de Ginebra sobre refugiados para incluir a los climáticos, puesto que actualmente hay “demasiados gobiernos antiinmigración” y la reforma podría suponer una regresión de derechos.

Para el doctor en antropología social, la condición de refugiado para los migrantes climáticos se tiene que definir en las conferencias como las de la convención marco sobre el cambio climático de Naciones Unidas.

Tal como detalla Pajares, actualmente la mayoría de desplazamientos son internos: en el Sahel (África Occidental) los países más castigados son Mali o Burkina Faso, donde ha emigrado el 7% de la población, mientras que del resto de los países de África Occidental, los costeros principalmente, solo ha emigrado el 2%.

“No sabemos si parte de la migración que recibimos en Europa ha huido de los impactos climáticos”

Los habitantes del interior del Sahel van a las ciudades costeras, hecho que también pasa en la África Oriental. “Hay emigración climática, pero es emigración de corta distancia. No sabemos si parte de la migración que recibimos en Europa ha huido de los impactos climáticos porque en el Norte de África, Marruecos y Argelia la pérdida de terrenos de cultivo también está muy acelerada por el calentamiento global“, reivindica.

Ahora bien, Pajares calcula que más adelante empezaremos a recibir refugiados climáticos que provendrán principalmente de las ciudades costeras, que son las que están recibiendo ahora las migraciones climáticas de su zona y que llegará un momento en el que tendrán que expulsar población.

Uno de los factores de su migración será el calor, que será insoportable en determinados meses del año; otro será la falta de agua potable; y por último, la subida del nivel del mar, que expulsará mucha gente de todas las zonas urbanas que se consideran inundables en las costas tropicales. “Será entonces cuando en el norte recibiremos mayores migraciones climáticas”, anuncia.

A pesar de que no hay un cálculo preciso, Pajares estima que de aquí a cuatro décadas podría haber entre 175 y 300 millones de migrantes climáticos. “Esto supondrá que se habrá doblado la población migrante a escala mundial, dato que podemos gestionar, pero con mejores políticas migratorias”, puntualiza.

Es por eso que el presidente de la CCAR considera urgente cambiar las políticas migratorias de los países ricos y apostar para hacer una gestión internacional de las migraciones. “Solo el 16% de los refugiados están en países ricos, el resto están en países pobres y allí no bloquean las fronteras como hacemos nosotros, ni dedican tantos recursos a políticas fronterizas”, apunta.

“Si no lo cambiamos, acabaremos matando y disparando contra las barcas a las personas que huyen de sus países”

Por muchas organizaciones que velen por los derechos humanos, los gobiernos son los que deciden, bloquean las fronteras, y las instituciones internacionales no pueden hacer nada. Esto hay que revertirlo antes de que las migraciones sean más masivas, sino la solución será cruelmente deshumanizadora: “Si no lo cambiamos, acabaremos matando y disparando contra las barcas a las personas que huyen de sus países”, lamenta.

La trampa de las grandes corporaciones

El autor subraya que la lucha de la emergencia climática no prosperará si las políticas públicas no se refuerzan ante el mercado y las grandes corporaciones. Desde medios del 2019, Pajares ha observado dos fenómenos: cada vez hay más gobiernos manifestándose para tener mejores políticas climáticas, pero también las multinacionales han declarado sus compromisos climáticos. “Incluso las petroleras, después de haberse gastado ingentes cantidades de dinero en negar el cambio climático”, comenta irónico.

Lo que están intentando es que los gobiernos no les impongan las políticas climáticas. No nos tenemos que fiar de las grandes corporaciones”, alerta. Es por eso que insiste en desarrollar políticas públicas fuertes, así como la energía en las comunidades locales, y en poner límites a las grandes corporaciones y forzar que los combustibles fósiles se reduzcan inmediatamente.

La brecha de género

“Las mujeres (…) son las que sostienen los grupos familiares, y son las últimas en abandonar el barco”

Varias organizaciones, entre ellas Naciones Unidas, demuestran que la brecha de género es evidente en las consecuencias de la emergencia climática. “Las mujeres son las más vinculadas a la tierra, porque también son las más próximas al núcleo familiar. Son las que sostienen los grupos familiares, y son las últimas en abandonar el barco”, relata Pajares. Esto provoca que las mujeres estén más tiempo en los hábitats que se están degradando, lo que incrementa el trabajo al que se ven sometidas.

A medida que los hábitats se degradan, el trabajo de sostenibilidad es más grande: la distancia para ir a buscar agua puede ser más larga, y esto hace que muchas niñas abandonen las escuelas precisamente para sumarse en estos trabajos que cada vez reclaman más esfuerzos. Y, cuando finalmente se produce este movimiento migratorio, son las mujeres las que cargan con el grupo familiar y las que lo hacen en peores condiciones. Además, cuando los desplazamientos son por fenómenos repentinos –inundación, huracán–, las mujeres también sufren violencia sexual.

L’adaptació als riscos climàtics va massa a poc a poc

El nou informe sobre adaptació acanvi climàtic de l’ONU reconeix els avenços en aquesta matèria però insisteix que no es projecten a l’escala necessària.

La reducció de les emissions gasos d’efecte hivernacle és una prioritat per als governs, però l’informe deixa clar que no ha de ser l’única, ja que només aquest horitzó no és suficient per lluita contra els efectes de l’escalfament global als que ja estem assistint.

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La crisi climàtica també causa onades de fred com la que afronta Espanya i que provoquen major mortalitat que la calor

La pèrdua de gel a l’Àrtic influeix en l’alteració del clima que provoca pics gèlids: les temperatures a Espanya cauran per sota del llindar que dispara l’impacte en la salut en moltes províncies aquesta setmana. El fred no sol produir a Espanya una mort directa,( hi ha excepcions) és a dir, per congelació, sinó que és un efecte indirecte perquè agreuja patologies.

https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-climatica-causa-olas-frio-afronta-espana-provocan-mayor-mortalidad-calor_1_6743659.html

El cambio climático es una cuestión de extremos. De dientes de sierra. Un planeta recalentado conlleva picos de calor, sí. Pero también olas de frío como la que afronta esta semana España y que provocan, además, una mayor mortalidad que la asociada al exceso de temperatura.

El calentamiento global de la Tierra está detrás de episodios extremos como tormentas, huracanes, sequías y picos de frío. Es decir, un globo cada vez más cálido, experimenta un clima alterado en el que se producen extremos gélidos.

La relación hay que buscarla en la subida de temperaturas en el Ártico que en los últimos 30 años se ha recalentando el doble que el resto del planeta. Según pierde hielo y nieve, su superficie es más oscura y absorbe todavía más calor. Esto está alterando la corriente de aire de chorro que regula buena parte del clima en el hemisferio norte, lo que se conecta con una mayor probabilidad de padecer olas de frío como han evidenciado las investigaciones de la doctora Jennifer Francis del Centro de Investigación Climática de Woodwell en EEUU.

En España ocurre esto mismo. Tras las observaciones de la series temporales que abarcan 34 años de temperaturas en Castilla-La Mancha se ha comprobado que el calentamiento global no ha dado lugar a “una disminución del número de días con ola de frío ni en su intensidad”, según ha comprobado la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto Carlos III al estudiar la mortalidad de estos fenómenos. Es decir, una ola de frío no desmiente la realidad de que la temperatura global del mundo no para de subir. 2020 ha empatado como el año más cálido registrado junto a 2016 y, al arrancar 2021, ha entrado una corriente de aire polar con la borrasca Filomena, su temporal de nieve y ahora este pico de frío.

Así que la crisis climática no elimina los episodios gélidos que, además en España tienen un precio más alto para la salud pública. Que haya calentamiento no significa “que las olas de frío vayan a desaparecer”, avisa el científico principal del ISCIII, Julio Díaz. Pero esos picos van a llegar cuando “nos estamos desadaptando a las temperaturas más bajas”. Por eso, las olas gélidas tienen “un mayor impacto en la mortalidad atribuible a la caída de temperaturas que la de los picos de calor”.

“La gente está acostumbrada a vivir en un rango de temperaturas y se dan adaptaciones fisiológicas y socioeconómicas”, abunda Díaz. “Puede que vayamos a un escenario de menos olas, pero, al mismo tiempo, con más impacto. El frío no suele producir en España una muerte directa, es decir, por congelación, sino que es un efecto indirecto porque agrava patologías”, cuenta Díaz. De hecho, los fallecimientos asociados al exceso de frío se producen entre 5 y 15 días después del episodio, lo que “rebaja la alerta”, explica el investigador. Según los trabajos de Díaz y Cristina Linares en el ISCIII, por cada día de ola cálida se produce una media de tres fallecimientos relacionados con el exceso térmico. Por cada día de frío extremo, se han contabilizado 3,5 fallecimientos. Por esta razón, aunque las muertes totales por calor son más (unas 1.300 atribuidas al año frente a 1.100), al producirse durante más días, la mortalidad de las olas de calor está por debajo de la asociada a las de frío.

Este pico alcanzará muchas temperaturas de disparo

Lo que han acreditado estos científicos, es que, en España, el umbral de alerta por frío varía según la zona en la que haga mella. No es lo mismo en la Región de Murcia o Sevilla que en Madrid o Ávila. Cada una tiene una temperatura mínima a partir de la cual “se dispara la mortalidad”, analizan. En Almería, está en 6ºC, en Murcia en 4ºC. En Madrid es -2ºC . En Ávila es -10ºC y en Barcelona es 0 ºC.

La ola de frío en la que está metida España en enero de 2021 trae desplomes de la temperatura en ese umbral o incluso por debajo en muchas provincias. En Almería van a estar sobre los 5 o 6ºC de mínima toda la semana; en Murcia las mínimas rondarán entre 1 y 3 grados. En Madrid se bajará a -4 y -5 grados. En Castellón tocarán los -1 y -3º C cuando su temperatura de disparo está en 2 ºC. En Sevilla, van a caer hasta 0 y -1ºC varios días y su umbral es de 2ºC. Toledo se desplomará a -9, tres grados menos que la temperatura a partir de la cual se multiplica la mortalidad por frío.

El episodio va afectar a localidades acostumbradas al termómetro en negativo. Teruel, cuyo umbral de alarma es ya de por sí bajo: -8ºC, va a superar ese límite y alcanzar -11ºC en la capital. Las ciudades de Cáceres, Badajoz, Guadalajara, Soria, Valencia, Albacete, Ciudad Real, Cuenca o Salamanca tienen previsiones de caer por debajo de sus temperaturas de disparo, según los cálculos de la Aemet.

Sin embargo, la preparación ante el frío decae mientras la desarrollada contra el calor ha aumentado. “Los planes de calor comenzaron a activarse en 2004 tras la tremenda ola de 2003. Y han funcionado. Se ha pasado de un incremento de mortalidad del 14% por grado centígrado a un 2% por cada grado excesivo”, ilustra Julio Díaz. “Ahora es normal ver salir en verano a las personas mayores con una botella de agua y pantalones cortos. Hace 30 años era impensable”, recuerda el investigador.

En el mismo periodo de tiempo, con las mismas mejoras socioeconómicas y del sistema sanitario, el impacto del frío se ha mantenido estable en torno al 4% por grado. “Hacer planes para el frío es más complicado porque entran en juego enfermedades infecciosas que hace que sea mucho más difícil, pero eso no quita que se haga porque podemos disminuir esa mortalidad”, pide Díaz.

Adéu metro i autobús, hola patinets i bicicletes

En temps de pandèmia, la micromovilidad es presenta com una alternativa més barata, respectuosa amb el medi ambient i capaç de minimitzar el risc de contagi per coronavirus. Getty Creative

Adiós metro y autobús, hola patinetes y bicicletas

La pandemia no ha tratado a todos los sectores por igual. Mientras que para muchos ha supuesto el cierre de sus negocios y la caída en picado de sus ingresos, el sector de la micromovilidad se ha visto enormemente beneficiado.

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Els desastres climàtics han costat milers de milions d’euros, morts i desplaçaments en 2020

Els esdeveniments climàtics més extrems de 2020 han suposat un cost de 127.000 milions d’euros, 3.500 morts i més de 13,5 milions de desplaçaments.

Los desastres climáticos han costado miles de millones de euros, muertes y desplazamientos en 2020

Los eventos climáticos más extremos ocurridos este año han causado enormes estragos en las personas: 3.500 han fallecido y más de 13,5 millones se vieron obligadas a desplazarse. Asimismo, las consecuencias del cambio climático también han tenido importantes consecuencias económicas: los diez mayores desastres climáticos han supuesto un coste de 155.000 millones de dólares (127.000 millones de euros), una cifra superior a la de 2019. Así lo recoge el informe anual que elabora Christian Aid, una ONG internacional con sede en Reino Unido. Continua la lectura de Els desastres climàtics han costat milers de milions d’euros, morts i desplaçaments en 2020

Un cop de calor al vòrtex polar amenaça amb una nova onada de fred sobre Europa

Un dramàtic esdeveniment meteorològic està succeint sobre el Pol Nord: un sobtat escalfament per sobre dels 10 quilòmetres sobre la superfície terrestre ha elevat la temperatura de cop a 50ºC.

Els meteoròlegs anomenen aquest episodi escalfament estratosfèric sobtat (SSW) i ha passat sobtadament en els primers dies de l’any nou.

https://www.elperiodico.com/es/tendencias21/20210109/golpe-calor-vortice-polar-amenaza-11443777

En diciembre, la temperatura estratosférica era de -70ºC, pero el pico de calor ha elevado el termómetro hasta los -20ºC el martes 5 de enero, según un comunicado de la Universidad de Bristol. Continua la lectura de Un cop de calor al vòrtex polar amenaça amb una nova onada de fred sobre Europa