La contribució de l’ozó a l’escalfament global és més gran del que es pensava

Fins ara sabíem que l’ozó que generem els humans amb les nostres activitats és capaç d’amplificar l’escalfament global, però avui sabem que la seva aportació és més gran del que crèiem.

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Desde hace décadas hemos sabido que el ozono es un gas que nos protege de los nocivos rayos ultravioleta que llegan del sol, pero hoy también hemos conocido el papel que juega como gas de efecto invernadero. El ozono es más que un gas contaminante. También contribuye, aunque en menor escala que gases como el dióxido de carbono, a la hora de amplificar el cambio climático.

El ozono se crea en la atmósfera superior por la interacción entre las moléculas de oxígeno y la radiación ultravioleta del sol. En la atmósfera inferior, se forma debido a reacciones químicas entre contaminantes como los que se emiten de vehículos y de otras fuentes de emisión.

Un reciente estudio revela el papel que juega el ozono en la región inferior de la atmósfera, donde contribuye al calentamiento global. En particular, contribuye de manera significativa en los océanos del hemisferio sur, donde absorbe mucha más energía de la que inicialmente se pensaba.

Ciudades con tráfico y muchas horas de sol, una combinación explosiva para generar ozono urbano.

El Ozono puede debilitar el mecanismo de enfriamiento más importante de la Tierra 

Los cambios en las concentraciones de ozono en la atmósfera afectan a los vientos del oeste en el hemisferio sur, provocando cambios en las concentraciones de sal y temperatura de las aguas superficiales del océano Austral. Ambos efectos alteran las corrientes oceánicas de diferentes maneras, lo que acaba afectando la forma en la que se absorbe calor del océano.

Los datos obtenidos por científicos de la Universidad de California en Riverside confirman el impacto que han tenido los cambios de las concentraciones de ozono en las regiones inferiores y superiores de la atmósfera.

Esas variaciones explican una tercera parte del calentamiento que han experimentado las aguas oceánicas que bordean Antártida durante la segunda mitad del siglo 20.

Cuando hablamos de ozono, nos viene a la cabeza su función absorbiendo radiación ultravioleta y su presencia como contaminante que afecta a la salud humana. No pensamos tanto en que pueda actuar para limitar la función de los océanos a la hora de absorber el exceso de calor que contiene la atmósfera.

Los océanos australes ya no absorben tanto calor como antes

En el estudio se han utilizado modelos numéricos para simular cambios en los niveles de ozono en la atmósfera superior e inferior entre 1955 y 2000. Aislar el factor ozono de otras posibles influencias ha permitido al equipo de investigación entender por qué el Océano Antártico ya no juega el papel que jugaba a la hora de absorber energía de la atmósfera.

El aumento del ozono en la atmósfera inferior y el descenso en la superior ha ayudado a calentar las aguas superficiales de los océanos en latitudes altas.

Una disminución del ozono en la atmósfera superior y un aumento en la atmósfera inferior, han ayudado a calentar los 2 kilómetros superiores de las aguas oceánicas en latitudes altas. Ese cambio parece estar relacionado con un aumento general de la concentración de gases de efecto invernadero.

El ozono que emitimos en muchas zonas urbanas del hemisferio norte acaba afectando la capacidad que tienen los océanos del hemisferio sur de absorber calor.

El aumento de ozono en la atmósfera inferior causó el 60 por ciento del calentamiento general inducido por el ozono observado en el Océano Austral durante el período estudiado. Es un dato bastante superior al que se consideraba anteriormente.

El dato ha sorprendido a la comunidad científica porque los aumentos del ozono troposférico se consideran fundamentalmente un forzamiento del clima en el hemisferio norte.

Es en esa región del planeta donde se produce la contaminación principal de la que proviene el ozono, y no en el hemisferio sur donde se ha detectado un importante impacto.

Los expertos advierten que el aumento de ozono en la atmósfera inferior debido a la contaminación del aire ocurre principalmente en el hemisferio norte.

Sin embargo, se acaba filtrando hacia el hemisferio sur, donde, como se ha descubierto en este estudio, también es un problema grave dado que inhibe el papel del océano para absorber ese exceso de calor que generamos los humanos.