“Si no plou al març i l’abril, tota Espanya entrarà en sequera i hi haurà restriccions al regadiu”

El climatòleg Jorge Olcina afirma que ja no seran possibles nous transvasaments ni mantenir els existents.

https://www.informacion.es/medio-ambiente/2022/02/19/llueve-marzo-abril-espana-entrara-62915346.html

Jorge Olcina, geógrafo, dirige el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante. Desde su doble condición de experto en territorio y clima, advierte de que el cambio climático aumenta la intensidad de la sequía y obliga a cambiar el chip en la gestión del agua en España. Sin embargo, ello supone un esfuerzo añadido a la Administración para explicarlo a los afectados. La nueva realidad climatológica mundial hará imposible crear nuevos trasvases en España e incluso mantener la mayoría de los que ya existen, asegura.

-¿España ha entrado ya en nuevo ciclo seco?

-Estamos en situación de alerta de sequía en gran parte del país, lo que nos obliga a hacer un seguimiento diario de la situación a partir de ahora. Las condiciones de escasez en las reservas de agua son, además, ya delicadas en las cuencas hidrográficas de Andalucía, Extremadura y Catalunya.

-¿Cuáles son zonas más castigadas por la falta de agua?

-El sur peninsular (Guadalquivir, Cuencas andaluzas del Mediterráneo y Atlántico, Guadiana, Miño-Sil y Cuencas de Catalunya). Pero si la situación de lluvias no cambia radicalmente en marzo y abril, entrarán todas las cuencas hidrográficas en situación de sequía. Y deberán comenzar a aplicarse restricciones de agua en los regadíos.

“El proceso actual de cambio climático está provocando una intensificación de los períodos sin lluvia”

-¿A qué se debe esta situación? ¿Al cambio climático?

-La sequía es algo consustancial al clima de nuestro país. Cada cierto tiempo se desarrolla un año seco o una secuencia larga de sequía. Además, tenemos varios tipos de sequía según las causas atmosféricas que la originan y el territorio afectado: sequías ibéricas, sequías surestinas, sequías cantábricas, sequías catalanas… El proceso actual de cambio climático está provocando una intensificación de los períodos sin lluvia. Dicho de otro modo, ya no se registran sequías de tres o cuatro años como tuvimos en la década de los ochenta y noventa, pero se producen varios meses sin gota de agua, lo que pone en jaque a los sistemas de abastecimiento urbanos y a la dotación de los regadíos.

-¿Llegaremos a tener restricciones en el consumo urbano de agua este verano?

-En principio, no parece, salvo en aquellas localidades que tienen mal diseñado su sistema de gestión de agua potable, porque no tienen depósitos de almacenamiento dimensionados para soportar 3 o 4 meses sin lluvia. Esto ocurre especialmente en poblaciones del interior peninsular que dependen básicamente del agua de lluvia que llega a los ríos o acuíferos. De hecho, ya se anuncian restricciones en pueblos del interior de Andalucía o Extremadura. Y la ciudad de Ávila empieza a estar preocupada con la situación.

Jorge Olcina

Jorge Olcina TONY SEVILLA

-La sequía llega en plena polémica por la revisión de los caudales ecológicos de los ríos. ¿Lo considera urgente?

-Es una exigencia europea. Pero también la Administración Hidráulica debe explicar mejor las cosas y reunirse con los colectivos afectados antes de aprobar nada que pueda perjudicar a unos y otros. Y en todo caso, hay que proponer la solución antes de plantear el problema. Si la revisión de caudales supone una merma de caudales en el trasvase Tajo-Segura, por ejemplo, debe tenerse clara la solución a aplicar antes de ponerla en práctica. A ello se une que en España debemos acostumbrarnos a que la filosofía de planificación y gestión del agua ha cambiado o debe cambiar. Se acabó la planificación del agua desde la oferta indiscriminada de agua. Debemos ser conscientes de que el uso del agua en nuestro país debe basarse en los principios de gestión de la demanda, del ahorro y de la planificación sensata de los usos del suelo. Y si la situación lo requiere, porque se desarrolle una sequía intensa o algunos territorios tengan natural escasez de recursos, como ocurre en el sureste, entonces se puede pensar en ofertar nuevos recursos planteando soluciones que no generen tensiones entre territorios. En definitiva, todo apunta en la misma dirección: falta diálogo entre las partes para solucionar los problemas de forma sensata.

“En España ya no van a ser posibles nuevos trasvases y mantener los existentes, en algunos casos; va a ser complicado por el cambio climático”

-¿Cuáles son las cuencas más afectadas?

-En España, las cuencas más deficitarias son Segura y Júcar, además de las islas orientales de Canarias y de Mallorca e Ibiza en las Baleares. Pero estamos viendo como en la actual coyuntura de falta de lluvias también las grandes cuencas hidrográficas se ven afectadas. Cuando un período de falta de lluvias es intenso, como el actual, no hay territorio que se escape. Y lo más curioso es que los territorios que más agua tienen habitualmente, son los que peor lo pasan, porque no están acostumbrados a la gestión de la escasez.

-¿Estas situaciones de sequía son coyunturales o debemos acostumbrarnos a ellas?

-Son un rasgo propio de nuestro clima. Por tanto, deberíamos estar acostumbrados. El problema es que ya no nos acordamos de cuando padecimos la última gran sequía y se nos han olvidado las enseñanzas que debimos aprender en su momento. La solución a una sequía se debe producir en los años de bonanza de lluvia. Porque, si no, como ha vuelto a ocurrir ahora, nos pilla la sequía sin los deberes hechos. Una actuación importante sí que se ha realizado en estos años: la elaboración de planes de sequía en todas las cuencas hidrográficas donde se establecen protocolos para poder afrontar este tipo de coyunturas de sequía. Pero otras soluciones necesarias no se ha hecho.

-¿Qué considera que debiera hacer la Administración, central, autonómica y local para afrontar el problema?

Deben cambiar el discurso del agua. Y hacérselo entender a los ciudadanos. Se debe planificar desde la gestión sostenible de la demanda. Y no desde la idea continuada de oferta, que ha sido el paradigma tradicional desarrollado en nuestro país. Tenemos que ser conscientes de que en España ya no van a ser posibles nuevos trasvases. Y que mantener los existentes, en algunos casos, va a ser complicado a causa del cambio climático. Si no entendemos esto, cualquier actuación estará abocada al fracaso, al enfrentamiento, a la politización indebida del tema del agua. Y por encima de todo, las administraciones se tienen que poner de acuerdo entre ellas, porque el tema del agua debe trascender a la política. Y deben hablar más con los usuarios. Y no engañar con falsas promesas que no se van a poder cumplir.

campos de la huerta de Orihuela afectados por la sequía

campos de la huerta de Orihuela afectados por la sequía EFE

-¿Cree en una España húmeda y una seca o puede haber agua para todos, bien administrada?

-Ya hay agua para todos. Pero la geografía manda y las condiciones climáticas tan diferentes de nuestro país también. Hay zonas más lluviosas y zonas menos lluviosas. Y debemos adaptarnos a esta realidad. Además, en la España seca hay soluciones propias al problema del agua que no tienen que depender de lo que pueda llegar desde otras zonas más lluviosas.

-¿La desalación es la solución?

-Es una solución en territorios con escasez natural de recursos pluviométricos, sin duda alguna. Y junto con la reutilización de aguas depuradas va a serlo más en el futuro. La mejora tecnológica, el uso de energías limpias para su funcionamiento y el descenso de precios que todo ello supondrá van a resultar determinantes en los próximos años para ello. En la actualidad hay más exposición a la sequía en tierras del interior de España que en el litoral mediterráneo, donde se ha implantado un sistema inteligente de planificación y gestión de recursos basados en fuentes múltiples (ríos, acuíferos, reutilización, desalación). Y eso permite que se pueda responder en caso de que falle alguna de ellas. Esto no se puede hacer en el interior peninsular, pero sí en el litoral. De ahí que en la actualidad la exposición a una gran sequía sea mayor en Madrid que en Alicante, por ejemplo.

“La solución a una sequía se debe producir en los años de bonanza de lluvia. Porque si no, como ha vuelto a ocurrir ahora, nos pilla la sequía sin los deberes hechos”

-¿Peligra el trasvase Tajo-Segura?

-El trasvase hoy por hoy es insustituible, pero puede peligrar su funcionamiento futuro por causa climática. Por eso hay que preparar escenarios alternativos de dotación de recursos. Todos los modelos de cambio climático están señalando un descenso en las cabeceras del Tajo y del Júcar. Y eso debería motivar acciones de las administraciones desde ya. Lo que no podemos es lamentarnos por la reducción de caudales o adoptar posturas irracionales de defensa de algo que ya no va a volver a ser como antes. Hay que estar preparados para lo que puede venir. La ciencia está avisando del tema desde hace años. Y en el sureste ibérico los agricultores históricamente han dado muestras de saber responder con inteligencia a coyunturas hídricas difíciles. El problema es que la política se ha interpuesto en lo que debería ser un debate científico-técnico. Y la gente ha tomado partido por unas posturas u otras, cuando debería haberlo hecho por la ciencia y sus propuestas.

Los trasvases peligran a medio plazo

Los trasvases peligran a medio plazo EFE

-¿Cree de verdad que va a dejar de llover en España como lo hacia antes?

-No es un tema de creencias. Es un tema de evidencias. Así lo señalan los datos de precipitación. Está cambiando la forma de llover. En el litoral mediterráneo de forma muy clara. Y en algunas regiones españolas ya se nota el descenso de precipitaciones. No se trata de cambios radicales que vayan a ocurrir de hoy para mañana. Pero llevamos dos décadas con una tendencia clara de disminución de lluvias en el centro, sur y este peninsular. Los datos están ahí.

-¿En España se despilfarra el agua?

-Se despilfarra en algunas ciudades que siguen teniendo porcentajes de fugas en su red superiores al 20% y esto tendría que tener algún tipo de penalización, porque no es de recibo en un país como el nuestro. Y se despilfarra en agricultura cuando se transforman tierras en regadío que no son rentables. De manera que es necesaria una planificación racional de la agricultura, y mucho más en el contexto actual de cambio climático. Pongo dos casos de zonas que pueden ser ejemplos de buena gestión (urbana y agrícola) del agua para toda España: la ciudad de Benidorm y la agricultura de vanguardia del sureste ibérico. En ambos se cuida el agua al detalle, se aplica tecnología en la gestión de este recurso, se hace un uso racional y se desarrolla una economía pujante que beneficia a la sociedad local y al conjunto del país.