Aquesta és la factura econòmica provocada per la crisi climàtica el 2021: danys valorats a milers de milions d’euros

Les inundacions d’Europa, l’onada de fred de Texas o les pluges torrencials de Canadà han deixat nombroses pèrdues econòmiques associades als efectes del canvi climàtic.

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La crisis climática está ya aquí. La ciencia no se cansa de decirlo y los numerosos informes que se han venido publicando estas últimas décadas empiezan a materializarse: inundaciones, lluvias torrenciales, olas de calor extremo, sequías. La lista de fenómenos extremos vinculados a la emergencia ecológica es amplia y, más allá de las fotos y los titulares momentáneos, tienen unas consecuencias directas en la vida de millones de personas y en las economías estatales. Este 2021 los diez grandes desastres producidos a lo largo del planeta han dejado una factura mil millonaria: 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros), según los datos publicados por la fundación británica Christian Aid.

Inundaciones en Europa, tormentas en Australia, sequía en Etiopía o el episodio de frío polar en Texas. Esta ha sido la huella de la emergencia climática en 2021 y estos han sido sus daños humanos y económicos.

Texas, 23.000 millones de dólares por el frío polar

El año comenzó con una tormenta invernal inédita en Texas vinculada al calentamiento del planeta y, posiblemente, a la corriente en chorro procedente del Ártico. La escasa adaptación de una de las zonas más cálidas de EEUU a una situación de frío extremo dejo 215 muertes y pérdidas económicas valoradas, según los datos de las aseguradoras, en 23.000 millones de dólares. Casi un año después de aquel episodio, la factura de pérdidas en cultivos, ganadería y paralización de las actividades económicas no es del todo clara y algunas organizaciones hablan de una cifra mucho superior, de hasta 200.000 millones. Es un buen ejemplo de cómo la crisis climática no sólo golpea en forma de calor y sequía, algo que ya se vio en España con el temporal Filomena que colapsó el centro de la península durante semanas.

Lluvias torrenciales históricas en Sídney

Un mes después, en Australia, las lluvias torrenciales sacudían la costa este del país oceánico. En Nueva Gales del Sur, donde se ubica la ciudad de Sídney, las inundaciones desplazaron temporalmente a 18.000 personas, las cuales fueron evacuadas con urgencia ante el peligro de quedar atrapados y arrasados por las corrientes de agua. En pocos días, la región registró la mayor concentración de agua caída de su historia, lo que generó daños –desperfectos en carreteras, infraestructuras y edificios– y pérdidas en la economía local valorados en 2.100 millones de dólares americanos. No fue un hecho fortuito y casual, pues este tipo de fenómenos meteorológicos serán un 80% más habituales en esta región del planeta, según una investigación científica publicada en el mes de noviembre.

Francia: un invierno de sol y una primavera con heladas

Los primeros meses del año fueron extraños en Francia. El país galo vivió un invierno atípico y marcado por un calor inusual para enero y febrero. Sin embargo, los ciudadanos galos no se iban a librar del abrigo y las botas de nieve así como así, pues la primavera llego marcada por unas heladas históricas que generaron daños importantes en las cosechas del país, en particular los viñedos. “Es probablemente el mayor desastre agrícola del siglo XXI”, decía Julien Denormandie, ministro de Agricultura. El 80% de los cultivos quedaron arrasados en la región del Ródano y en Borgoña los daños afectaron al 50% de las tierras destinadas a la producción vitivinícola. Las pérdidas económicas asociadas a estas semanas de frío extremo se estiman en 5.600 millones de euros, según las autoridades y organizaciones agrarias galas.

La crisis climática ha provocado que las probabilidades de que las olas de frío se produzcan fuera de sus estaciones habituales y generen daños en las cosechas sean cada vez mayores. Según un estudio de World Weather Atribution, las posibilidades de que esta zona de Europa sufra bajas temperaturas de este tipo han incrementado un 60% debido al cambio climático.

El ciclón Tauktae azotó India y Sri Lanka

En el mes de mayo, un ciclón tropical se formó, curiosamente, en el Mar Arábigo y se trasladó hacia el oeste de India, dejando también su huella en las Maldivas y Sri Lanka. Según las agencias meteorológicas de los países afectados, fue el temporal más fuerte registrado en la zona desde 1999 y dejó daños valorados en 1.500 millones de dólares. Además, 198 personas murieron y otras 200.000 quedaron desplazadas al ser evacuadas de urgencia de sus casas. Las características del ciclón, con una carga de intensidad rápida, gran velocidad y poca duración, hicieron que rápidamente se le vinculase con la crisis climática que está haciendo que este tipo de fenómenos, ya presentes en la región, sean cada vez más habituales.

Yaas, el temporal que azotó Bangladesh e India

No iba a ser el único temporal que iba a causar daños en India. Pocos días después el ciclón Yaas se formó en la Bahía de Bengala y se movió hacia el país y hacia Bangladesh. El viento y las lluvias fueron la causa de 19 muertes. Además, una marejada ciclónica destruyó terraplenes y tierras de cultivo, que quedaron anegadas. El resultado final, más de 10.000 pueblos destruidos y daños valorados en 3.000 millones de dólares.

Inundaciones en Europa central

El mes de julio dejó una estampa de destrucción en el centro de Europa. Las lluvias torrenciales producidas en la segunda semana provocaron el desborde de los ríos Ahr y Erft en Alemania, dejando 240 muertos y daños valorados en 43.000 millones de dólares en el país germano, en Bélgica y en Holanda. Un estudio publicado meses después, constataba que las inundaciones son hasta 9 veces más probables de producirse en esta zona ya que las lluvias son hasta un 19% más potentes que hace unas décadas, debido al calentamiento de la Tierra provocada por el ser humano.

Henan, la región china quedó destruida por el agua

Al mismo tiempo que los ríos europeos se desbordaban, la región china de Henan era sacudida por lluvias torrenciales. Más de un millón de personas estuvieron afectadas al tener que ser evacuados de sus casas. El sistema ferroviario de la región quedó inundado y centenares de pasajeros pasaron horas encerrados bajo tierra. Además, en la ciudad de Xinxiang, el rio Wei colapsó y generando numerosos daños en infraestructuras públicas y en viviendas. La factura por pérdidas y gastos para reparación quedó valorada en 17.600 millones de dólares.

Japón, Filipinas y China, azotados por el tifón In-fa

Poco después China también recibiría los coletazos del tifón In-fa, que sacudió a numerosos países asiáticos como Filipinas o Japón. Con vientos de hasta 176 kilómetros por hora y precipitaciones incesantes, se volvieron a repetir las escenas de evacuación y daños. Entre los tres países, sumaron pérdidas de hasta 2.000 millones de dólares y el número de personas fallecidas se quedó en seis.

Ida, el huracán que acabó con 95 estadounidenses

A finales del mes de agosto un huracán de categoría 4, de nombre Ida, golpeó varias regiones de la costa este de EEUU. Es ya la quinta tormenta más fuerte en producirse en esta zona desde que hay registros. Delaware, Pensilvania, Nueva Jersey o Nueva York estuvieron marcadas durante varios días por las lluvias intensas y sumaron daños valorados en 65.000 millones de dólares. En total 95 personas perdieron la vida. El número de tormentas anuales con nombre en el Atlántico ha incrementado desde 1980 y sus características, además, son más virulentas y dañinas, según algunas publicaciones científicas.

Canadá: el ejemplo claro de la crisis climática

La región canadiense de la Columbia Británica se ha convertido en el ejemplo más claro de lo que es la crisis climática en 2021. En cuatro meses pasó de registrar las temperaturas más altas de la historia a una latitud tan alta (49º C) e incendios extremos a sufrir un temporal de lluvias torrenciales sin precedentes.

El calor extremo durante el mes de junio dejó centenares de muertes debido a la falta de adaptación de viviendas preparadas para soportar temperaturas medias de 20º C durante el verano. Además, el fuego calcinó 200.000 hectáreas. En noviembre, la estampa era diferente. Las lluvias sacudieron la misma zona con un volumen de precipitaciones tres veces superior al mayor dato histórico de la región. En total, se calcula que 7.000 personas tuvieron que abandonar sus casas y fueron desplazados hacia otras zonas de Norteamérica. Los daños actualmente se estiman, según datos oficiales, en 7.500 millones de dólares.