La ramaderia industrial s’escapa a Glasgow

La gran font d’emissions, no sols de la ramaderia, sinó de tot el sistema alimentari, i una de les principals a nivell global, és la producció de pinsos.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sostenibilidad/ganaderia-industrial-escapa-cumbre-glasgow/20211110171418192612.html

Estos días en la cumbre de Glasgow se ha hablado casi de todo, pero sorprende que no haya habido un día para hablar en exclusiva de la relación del sistema alimentario y el cambio climático. Sorprende porque apenas se ha abordado uno de los grandes causantes de gases de efecto invernadero, que no es otro que la ganadería industrial.

Y no es cualquier cosa, se calcula que el 18% ni más ni menos provienen de este sector, y nuestro país es una de las grandes chimeneas a nivel global. Para entender esto, hay que hacer un poco de disección de estos humos. Así, tenemos que el origen de los gases de efecto invernadero asociado a la ganadería proviene de la producción y consumo de piensos, la fermentación entérica de la producción bovina y en tercer lugar el estiércol producido en las granjas, fundamentalmente producidos por los purines porcinos. La producción ganadera representa el 81% de las emisiones de la fase de producción y el 57% del total del sistema  alimentario. De estas, la inmensa mayor parte es debido a la producción de carne y derivados (más del 80%).

Pero si entre todos ellos tuviéramos que elegir uno, sin duda este sería el pienso. La gran fuente de emisiones, no solamente de la ganadería, sino de todo el sistema alimentario, y una de las principales a nivel global, es la producción de piensos. Para entender la magnitud de lo que estamos hablando, en nuestro país, los piensos para la ganadería industrial emiten prácticamente lo mismo que toda la industria energética. El doble que el resto del sector industrial (excluido el energético), tres veces más de lo que generan todos los residuos en el Estado, 12 veces las emisiones del transporte aéreo, el doble de la emisión del transporte en camiones por carretera y el 80% de las emisiones anuales de los turismos en el Estado. ¿Cómo es eso posible? Normalmente, cuando pensamos en la ganadería vemos las granjas y los animales, pero nos falta el primer paso: la comida en sí. En los sistemas de producción industrial (especialmente en el de la carne), ello equivale a decir pienso, y siendo aún más concretos, a decir cereales y soja. La ganadería industrial es tan emisora porque, además de la emisión específica de los animales, está también la inmensa cantidad de agricultura industrial destinada a alimentarla. Son miles y miles de hectáreas de cultivos altamente intensivos en emisiones, y si a menudo no aparecen en nuestra cuenta de resultados con la magnitud requerida es porque la mitad de ellos están fuera de nuestras fronteras. En efecto, de la cantidad total de GEI atribuida a las materias primas utilizadas en la fabricación del pienso en el Estado, el 56% son importadas

Nadie en Europa fabrica tanto pienso como el Estado español, de hecho somos una auténtica potencia mundial, los cuartos productores mundiales (junto a México), solamente superados por China, EE. UU y Brasil. Y con todo eso, los puertos estatales son un verdadero hub mundial de entrada de cereales y soja destinados a la alimentación animal, así nos hemos convertido en el primer importador europeo de materias primas para pienso: uno de cada tres kilogramos de cereal que importa Europa lo importa el Estado español.

La conclusión es obvia, si los gobiernos quisieran abordar la reducción de estos gases, deberían básicamente reducir uso de pienso, purines y cebaderos de bovino. Para esto hay una medida imprescindible, acabar con los subsidios a la ganadería industrial y apostar por la transformación de este sector de manera urgente.

Y esto apareció finalmente el pasado sábado en la cumbre, dónde se aprobó lo que se ha venido en llamar la Agenda de Acción Política, y que España ha firmado, y que pone énfasis en la necesaria transición agraria a sistemas sostenibles y bajos en emisión. Y para ello pide cambiar el actual sistema de subvenciones agrícolas, incentivando nuevas formas de producir.

Pero ya pueden imaginar, nada de cantidades, métodos, objetivos, que es justamente lo que necesitamos, porque miren, en países como el nuestro, no es que haya que apoyar nuevos sistemas, es que es urgente desincentivar el actual modelo que ha sido alimentado con dinero público a través de ayudas directas e indirectas de la PAC (Política Agraria Común) durante décadas y hasta el día de hoy, sin el cual no sería en absoluto rentable. Hagan la cuenta, el coste de producción medio de 1 kg de carne de porcino que representa la alimentación (el pienso) en el Estado español es el 73% del total de costes. Si el 64% de la composición de ese pienso es cereal y el coste de ese cereal está subvencionado en un 57%, eso quiere decir que, al menos, un 37% de los costes de producción de la carne de cerdo están subvencionados. Sumemos ese 37% al 18% que son subsidios directos que recibe la producción de carne de cerdo y el resultado es que el 55% de los costes de producir carne de cerdo están subvencionados.

Se trata de dejar de meter dinero público en las fuentes de emisión y trasladarlo a los sumideros, es decir, desmantelar la agroganadería corporativa y apoyar intensamente una transición alimentaria basada en los sistemas alimentarios locales de base agroecológica y familiar. No es que sea una posibilidad, sino una obligación. Los datos nos indican, sin lugar a dudas, que no hay estrategia posible frente a la emergencia climática si no se aborda la ganadería industrial. Así de simple.

Por cierto que la reforma de la PAC se ha firmado este mismo año ratificando la continuidad de este sistema perverso y lo otro es bla bla bla.

Els països líders en combustibles fòssils colen un parany a Glasgow per continuar ajudant el petroli, gas i carbó

Aràbia Saudita, Rússia o Austràlia treuen les ungles i rebaixen  a l’últim esborrany la petició directa d’acabar amb el suport públic a energies contaminants: “Gairebé ningú entén ja que s’inverteixin diners a finançar aquest gran problema que tenim”, ha afirmat la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera

https://www.eldiario.es/sociedad/paises-lideres-combustibles-fosiles-cuelan-artimana-glasgow-seguir-ayudas-petroleo-gas-carbon_1_8482001.html

Dejar de alimentar la costra de gases invernadero a base de quemar combustibles fósiles es, según los científicos, la única manera de aplacar la crisis climática. Pero la inclusión de una línea en el borrador de acuerdo de la COP26 de Glasgow para abandonar las ayudas de dinero público al carbón, el petróleo o el gas ha provocado una reacción inmediata… para que se borre.

Arabia Saudí, pero no son los únicos, ha aglutinado esta postura para “descartar” cualquier mención a los combustibles fósiles en la decisión final. No es la única. A Rusia no le gusta que se utilice ese lenguaje, según van desgranando sus delegaciones. Sus peticiones han conseguido, de momento, tamizar esa petición directa: las negociaciones han admitido incorporar al texto que se diga que ese abandono de subvenciones se haga sobre las “ayudas ineficientes”, dando por entendido que las hay eficientes. Además, le han añadido que se buscará acelerar el desarrollo de “tecnologías” que permitan, dicen, “transitar a sistemas energéticos de bajas emisiones [de CO2].

En el otro lado del cuadrilátero, también se “está haciendo una presión grandísima para que no caiga esa mención”, según cuenta la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera. La petición incluida por el presidente de la cumbre, Alok Sharma, fue de lo mejor recibido por los grupos ambientalistas desplazados a Glasgow. Incluso los más críticos con su borrador vieron con buenos ojos esta mención específica de acabar con el apoyo público al fósil.

En 2021 se ha certificado un rebote de las emisiones de CO2 provocadas por la obtención de energía. Se calcula que el total esté en 33 gigatoneladas, solo un poco por debajo de las 33,4 de 2019, justo antes del parón por la pandemia de COVID-19, según cálculos de la Organización Mundial de la Energía. Para contextualizar: en 2019, la parte de energía lanzó 33 de las 36 gigatoneladas de CO2 del mundo y en 2020 fueron 31 de las 34 gigatoneladas globales.

El análisis de esta organización de 2021 cuenta que el carbón va a generar este año 640 millones de toneladas más de CO2 que en 2020 para llegar a las 14,8 gigatoneladas. Con el gas se prevé llegar a un pico histórico de 7,15 gigatoneladas de gases de efecto invernadero. El petróleo (origen de la gasolina y el gasoil para el transporte por carretera o los combustibles aéreos y marítimos), aunque también va a recrecer en emisiones no alcanzará aún el nivel pre-pandemia.

Con esas cifras, Teresa Ribera ha explicado en un receso de las negociaciones de la cumbre que “casi nadie entiende ya que se invierta dinero en financiar este gran problema que tenemos”. El problema es el cambio climático causado por la el calentamiento acelerado del planeta que viene provocado por la costra de gases lanzados a la atmósfera al quemar carbón, gas o petróleo.

Casi todos los países ponen dinero público que sostiene de una manera u otra a los combustibles fósiles. 370.000 millones de dólares en 2020, según la OCDE. Una buena parte se va a subvencionar el uso de combustibles ya sea con ayudas directas o con exenciones fiscales que abaratan el precio. Lo que pide el texto de borrador es ir abandonando estas subvenciones, no cortarlas de golpe.

Protagonistas del mercado mundial

¿Casi nadie? Arabia Saudí es el principal exportador de petróleo del mundo. En 2020 vendió crudo por valor de 113.000 millones de dólares. En segundo lugar se colocó Rusia con 72.000 millones. EEUU es el cuarto exportador. Respecto al gas, Rusia es el país que más exporta, perseguido por los EEUU. Arabia Saudí es el quinto exportador. Estos productos son los que luego reciben esas ayudas estatales.

Y para completar el juego, está Australia, que es el primer exportador de carbón mundial. Vendió mineral por valor de 32.000 millones de euros en 2020, el 39% del negocio global. Rusia también vende mucho carbón: 12.400 millones dólares. “No pueden ignorarse los intereses que tiene Australia aquí”, analiza Richie Merzian, que fue negociador en las cumbres durante diez años… para Australia. Merzian apunta a que “se trata de un país desarrollado y, en lugar de apoyar a Reino Unido o EEUU para empujar hacia más ambición va arrastrando los pies”.

Llamar al fin de la subvenciones fósiles fue una novedad en las cumbres climáticas. Que se mantenga o desaparezca ese objetivo hará, al menos en parte, de indicador sobre cómo han ido las cosas en la ciudad escocesa.  “Ahora dicen que el problema que tenemos no es la fuente energética, es decir los combustibles fósiles, sino la tecnologías que pueden ser ineficientes”, analiza Javier Andaluz de Ecologistas en Acción. “Eso obvia absolutamente la realidad que nos han descrito los científicos: hace falta dejar el 80% de esos combustibles sin sacar del suelo. Mientras no se asuman estas indicaciones será muy difícil afrontar la crisis climática”, remata.

“Se ha debilitado sin duda”, añade el observador de Los Verdes, Florent Marcellesi. “No existen los combustibles fósiles eficientes, solo existen buenos combustibles fósiles si se mantienen debajo de la tierra y no los explotamos”. Marcellesi admite que “al menos sí se mantiene la idea de que esta década es crucial y que hay que revisar los planes de reducción de emisiones para 2030. Los países están intentando rascar para su lado”.