La pandèmia omple de dubtes una COP26 marcada per la manca de participació ciutadana

Les restriccions sanitàries i el preu elevat dels hotels marquen la Cimera del Clima. Les ONG temen que tot això es tradueixi en una sobrerepresentació dels països industrialitzats, tant a nivell polític com social.

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La pandemia amenaza el desarrollo igualitario de la Cumbre del Clima de Glasgow. El ritmo de vacunación asimétrico y la escalada de contagios en las islas británicas se han convertido en un impedimento más para que los países del Sur Global puedan acceder Escocia a debatir sobre el futuro del planeta. En septiembre de 2021, la Red de Acción Climática (CAN, por siglas en inglés), la plataforma internacional que aglutina a más de mil organizaciones sociales, advertía de ello y pedía una nueva suspensión del evento: “Es evidente que una conferencia global segura, inclusiva y justa a principios de noviembre será imposible”.

Pese a todo, lo COP26 se celebrará. El Gobierno británico ha asegurado que costeará los gastos de hoteles relacionados al periodo de cuarentena de aquellas personas que vengan de zonas de riesgo y ha colaborado estrechamente con la ONU para vacunar al mayor número de personas que asistan a Escocia. Una medida que se ha tomado tras considerar que esta cumbre no puede volver a aplazarse un año más.

Los esfuerzos de los organizadores no han sido suficientes y la COP26 parece estar marcada sí o sí por la emergencia sanitaria. Tanto es así que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) cerró casi un mes antes el portal de acreditación para periodistas señalando la necesidad reducir el aforo para evitar brotes de covid. También las delegaciones de las organizaciones ambientales han visto afectada su presencia. Tatiana Nuño, responsable de Energía y Clima de Greenpeace, señala que desde 2014 esta es la primera COP que va a perderse. “Tenemos menos acceso a acreditaciones y hemos tenido que repartirlas entre las delegaciones de los países del Sur Global para tratar de evitar que haya una sobrerrepresentación de los países industrializados”, argumenta la activista, que seguirá desde Madrid las negociaciones.

“Los altos signatarios de los países del Sur Global seguramente hayan recibido sus dosis, pero tenemos un montón de representantes de la sociedad civil, que son primordiales en estas negociaciones, que no van a poder estar.
Abordar la cumbre dentro del protocolo de covid es difícil aunque haya ayudas”, sostiene Javier Andaluz, portavoz de Ecologistas en Acción, para quien las ayudas del Gobierno británico para pagar periodos de cuarentena obligatoria son insuficientes.

“Es evidente que una conferencia global segura, inclusiva y justa será imposible

Por si las restricciones sanitarias no fueran ya un gran impedimento, el coste de las estancias en Glasgow se ha disparado, como ya ocurrió en la cumbre de Madrid de 2019. A principios de octubre, The Guardian ya alertaba de esta burbuja de precios y de cómo estaba llegando a afectar incluso a organismos internacionales como la OMS, que ha tenido que gastar más de 2000.000 dólares en alquilar un espacio de 60 metros cuadrados para dar conferencias sobre salud y crisis climática en el marco de la COP26. “Incluso para nosotros, los precios de los vuelos y luego de los hoteles son cuatro veces más altos que en años anteriores”, decía un funcionario de esta organización. Las tarifas se habrían disparado hasta un 30% en comparación con la cumbre de Madrid en 2019.

Las restricciones de aforo y el elevado precio hotelero ponen en duda la asistencia de todas las organizaciones sociales y medios de comunicación, que deberán seguir en streaming las negociaciones, privados de la información que se destila en los pasillos de estos encuentros multilaterales.

Quiénes sí asistirán y quiénes no

La CAN se ha organizado para que las acreditaciones de los observadores se repartan de la forma más equitativa, de tal forma que los activistas de los países más afectados por la crisis climática puedan asistir presencialmente. No obstante, las calles serán también un lugar de protesta importante donde los jóvenes volverán a plasmar su fuerza social, tal y como ya ocurrió en Madrid. En ese sentido, Greta Thunberg, la cara visible de Fridays For Future, asistirá en Glasgow a una gran manifestación convocada el 5 de noviembre, donde también se podrá a ver a la ugandesa Vanesa Nakate, la otra gran cara visible del movimiento juvenil.

A nivel político, serán las primeras negociaciones después de la era Trump. EEUU volverá a los plenarios donde se negocia la hoja de reglas del Acuerdo de París, después de que Joe Biden decidiera volver al tratado del que el mandatario conservador se salió al poco de llegar a la Casa Blanca. El presidente norteamericano, de hecho, viajará a Glasgow y asistirá a las negociaciones. No acudirán, por otro lado, ni Vladimir Putin ni Xi Jinping, lo que no implica que estos países den la espalda a la lucha contra la crisis climática, pues sí que habrá presencia de delegaciones rusas y chinas en Escocia. De hecho, las conversaciones casi nunca son abordadas por los primeros ministros.

En España, como ya ocurrió en la anterior convención, será la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la directora de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), Valvanera Ulargui, quienes encabecen la delegación. Pedro Sánchez, por su parte, estará presente en algunas de las conversaciones y será, además, el primer jefe de Gobierno en intervenir en el primer plenario de alto nivel del 1 de noviembre.

En este encuentro se espera que los equipos negociadores consigan elevar la ambición en la lucha climática. Así, los países presentarán y actualizarán sus planes de descarbonización para tratar de reducir aún más las emisiones de CO2 de cara a 2030. Quedan también en el tintero otros retos que se arrastran de la COP25 de Madrid, como la creación de un mercado de carbono internacional o la financiación del Fondo Verde de Adaptación para los países más expuestos a la crisis climática.