La solució a la pujada del preu de la llum (com no t’ho han explicat abans)

Portem mesos sentint parlar a diari de la frenètica i absurda pujada del preu de l’electricitat. Però realment t’has assabentat de què és el que està passant? Al llarg de 2021, i especialment durant els mesos d’estiu, el preu de mercat majorista de l’electricitat no ha deixat de batre rècords pràcticament cada dia. Es tracta d’una situació generalitzada en el context de la Unió Europea i és el reflex d’un sistema elèctric obsolet que, fins ara, no ha prioritzat a les persones i la natura.

La solución a la subida del precio de la luz (como no te la han contado antes)

Durante décadas, la humanidad ha empleado una serie de recursos finitos y altamente contaminantes para la producción de electricidad: los combustibles fósiles. Y es en este preciso momento cuando están confluyendo y saliendo a la luz (nunca mejor dicho) las graves consecuencias ambientales y sociales de este insostenible sistema de producción de energía eléctrica. Nos enfrentamos a una inflación imparable en el precio de la electricidad y a un cambio climático completamente desbocado que, a su vez, altera, intensifica e incrementa todavía más la demanda energética y el precio de la luz.

El papel de los combustibles fósiles

Uno de los principales responsables de la inestabilidad del mercado eléctrico y de la subida de precios en España es el gas natural. El gas natural es un combustible fósil que, tanto en su producción como en su uso, emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero (GEI). Debido a la emergencia climática que atravesamos, los combustibles fósiles deben asumir un sobrecoste por el impacto ambiental y climático que generan, con el fin de desincentivar el uso de los mismos. Esto lo hacen adquiriendo los denominados “derechos de emisión”.

Debido a que las consecuencias del cambio climático son cada vez mayores y más graves, el precio de los derechos de emisión también se incrementa proporcionalmente. El gas natural, además de sus elevados costes de producción, tiene que sumar los costes de los citados derechos de emisión. Y esto es lo que está inflando su precio en el mercado mayorista de la electricidad.

Otra peculiaridad de los combustibles fósiles es su naturaleza finita y limitada. Por lo tanto, la tendencia natural es que, a medida que crece la demanda y baja la oferta, sus precios sean cada vez más elevados. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo actualmente. La demanda mundial por el gas natural ha crecido tanto tras la crisis sanitaria de la COVID-19 y por la rápida sustitución del carbón, que la oferta se encuentra en mínimos históricos y su precio por las nubes.

A esta inflación de precios se le suma la dependencia exterior que tiene España con el gas natural: el 99% del gas consumido en España es importado y, más de la mitad de este, proviene de un solo país: Argelia. Esto incrementa enormemente la volatilidad e impredictibilidad de los precios de este combustible, al encontrarse sujeto a las fuerzas de mercado internacionales en el que participan otros agentes con unos niveles de demanda desmesurados (ej. China).

El mercado eléctrico y el sector eléctrico en España

El gas natural representa un porcentaje menor en la generación diaria de electricidad frente a las energías renovables. Además, cada vez hay mayor generación renovable, y estas tecnologías son mucho más baratas. Pero entonces, ¿por qué la electricidad es tan cara? El mercado eléctrico, sujeto a las normas del derecho de la UE, se reguló de tal forma que todas las tecnologías acaban recibiendo el mismo precio acordado en el mercado diario de la electricidad: el precio más caro. Como actualmente el gas natural es el que ocupa dicha posición, su precio fija el de toda la electricidad (ya sea, o no, renovable).

A estas reglas de juego comunitarias se le suma un sector eléctrico nacional muy centralizado que no garantiza una competencia y un comportamiento favorable para las personas y para la naturaleza. Gran parte de la demanda eléctrica nacional está provista por un número muy pequeño de grandes compañías eléctricas que controlan todo el abanico de tecnologías. Durante la escalada de precios vivida hasta la fecha, estas empresas han aprovechado para especular con el agua de las centrales hidroeléctricas con el único objetivo de sacar el máximo beneficio económico. Se trata de centrales amortizadas, con muy bajo coste de producción, que han estado vendiendo su electricidad al precio del gas natural aprovechando las debilidades del sistema eléctrico. Ante esta situación, el Gobierno ha puesto en marcha una medida de urgencia para limitar los beneficios extraordinarios o “caídos del cielo” de estas tecnologías y redirigirlos para rebajar la factura de la luz de los consumidores.

Las energías renovables como solución

A pesar de los esfuerzos que se están llevando a cabo por el Gobierno para limitar el incremento del precio de la electricidad, la única solución para contar con un mercado eléctrico de precios bajos, estables y predecibles a medio y largo plazo pasa por abandonar los combustibles fósiles y por lograr una generación eléctrica 100% renovable antes de 2030.

Actualmente, en España, el sector energético es el responsable del 72% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las energías renovables, además de no emitir GEI, son mucho más baratas que el gas natural, por lo que es necesario acelerar la transición energética para limitar el incremento de las temperaturas y el incremento del precio de la electricidad. En esta transición se debe garantizar que el despliegue de energías renovables se lleva a cabo evitando y minimizando cualquier impacto sobre la biodiversidad. Además, debe priorizar el despliegue del autoconsumo y de las comunidades energéticas locales para descentralizar el actual mercado eléctrico y lograr que los consumidores se conviertan en agentes activos del sistema.

España cuenta con gran abundancia de recurso renovable (eólico y solar), por lo que se encuentra en una posición óptima para llevar a cabo la transición energética, democratizar el sistema eléctrico renovable y abandonar la dependencia del gas natural lo antes posible.

Energías renovables, autoconsumo, comunidades energéticas locales, almacenamiento y eficiencia energética son los ingredientes esenciales para lograr un mercado eléctrico sostenible que ponga en el centro de la transición a las personas y a la naturaleza.