Què és el ‘jet stream’ el culpable de les temperatures extremes.

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Lytton, una localidad de la Columbia Británica (Canadá), ha sido un ejemplo de la realidad de la crisis climática. En la zona oeste del país se han registrado las temperaturas más altas de su historia, nada más y nada menos que 49,6 grados centígrados. También, aparte del calor extremo, las ciudades han sido arrasadas por incendios y inundaciones. Pero, ¿cuál es el posible causante de estos fenómenos meteorológicos? La cúpula de calor y el ‘jet stream’ -o corriente en chorro- son dos posibles explicaciones de esta situación adversa.

Desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM) han afirmado que el calor de junio en los Estados Unidos “es consecuencia de un importante patrón de bloqueo atmosférico“.

¿Qué es el ‘jet stream’ o corriente en chorro?

El ‘jet stream’ es una corriente de aire en altura –entre los 7.000 y los 16.000 metros- que transcurre a lo largo de varios miles de kilómetros y que puede alcanzar una velocidad de 400 km/h. Son diferentes corrientes de vientos -en la Tierra hay cinco- que soplan de oeste a este y, en el caso de las más próximas a ambos polos, se encargan de separar la masa polar de la extratropical (la más templada). Estas son muy conocidas en el campo de la aviación, ya que son muchos los pilotos que la utilizan, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, para impulsarse y ahorrar combustible.

Por lo tanto, el enorme chorro de aire -‘jet stream’- se dedica a intercambiar las dos zonas de masas contrastadas, y lo hace de una forma mucho más amplificada; entonces, el resultado no puede ser otro que que se amplifiquen los eventos tanto de calor como de frío.

Estas corrientes son las creadoras de frentes cálidos y fríos en las áreas por las que transcurren. Si la onda es muy leve y se mantiene estable, los episodios atmosféricos también lo son, pero si se ondula más -con picos-, subiendo y bajando de latitud, comienzan las anomalías, como el fenómeno de la gota fría, que se da cuando el chorro de aire se coloca muy meridianamente y no sigue los paralelos. El ‘jet stream’ puede modificar de alguna manera el tiempo de un país. En condiciones normales la corriente en chorro acostumbra a situarse en una latitud más baja en invierno, con lo que el paso de borrascas por nuestra península es más normal, pero en verano pasa todo lo contrario.

Situación anormal

Una nueva e inusual ola de calor afecta al nordeste europeo y muchas zonas del hemisferio norte también se han visto afectadas, ha afirmado la OMM. Finlandia Suecia venían de pasar el mes de junio más caluroso de su historia, y actualmente una ola de calor vuelve a azotar la zona. La ciudad de Kevo, en el extremo norte finés, ha alcanzado el pasado día 4 los 33,6ºC, la temperatura más alta registrada en Laponia desde 1914. Noruega también se está viendo afectada, con temperaturas de 34ºC registradas en Saltdal, condado que roza el Círculo Polar Ártico.

Así, acaba siendo otra nueva anomalía climática, que se suma a la que ya ocurrió entre el 18 y el 25 de junio tanto en Siberia como en el nordeste europeo. Mientras Moscú registraba el 23 de junio 34,8ºC de temperatura del aire -su récord de temperatura un mes de junio- Estonia y Bielorrusia también registraban récords históricos de calor en este mes.

Para analizar estas corrientes en chorro, Netweather.tv ha elaborado un mapa el recorrido del jet stream‘ que circulan en el mundo en el cual se puede observar que España también se verá afectada esta semana por estas corrientes.

Bloqueo del ‘jet stream’

Para la OMM y otros expertos, el artífice de estas inusuales temperaturas es principalmente un patrón de bloqueo en la corriente en chorro. “Se trata una gran dorsal anticiclónica muy persistente con aire extremadamente cálido en su interior. Aire que todavía se calienta más al descender desde niveles medios de la troposfera y que cuenta con la ayuda de una insolación propia de cielos despejados, así como de otros locales”, señala Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Según Jennifer Francis, científica del Woodwell Climate Research Center estadounidense, el fenómeno climático en junio “está asociado con un patrón de bloqueo en la corriente en chorro que ha prevalecido en Escandinavia este año y ha contribuido a unas condiciones inusualmente cálidas allí, especialmente en Finlandia“, tal como recoge el Observatorio de la Tierra de la NASA.

Relación con el cambio climático

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Justamente Estados Unidos es un país de los más negacionistas del mundo, o al menos el que más niega el cambio climático de los 31 que fueron analizados en un reciente estudio de la Universidad de Yale. Pero, a diferencia de su predecesor, el presidente estadounidense, Joe Biden, no ha tenido reparos en alinearse con la comunidad científica y ha señalado a la emergencia climática como la causante del fenómeno.

El Panel Intergubernamental para el Cambiático (IPCC) ha señalado en reiteradas ocasiones que el calentamiento global afecta a la corriente en chorro, haciendo que estas migren hacia los polos y tengan más ondulaciones, produciendo más episodios como los vividos en América, Europa y Asia en el último mes. La OMM emitió una nota en la que declaraba: “Sin el cambio climático inducido por las actividades humanas, habría sido imposible alcanzar estas temperaturas”.

El Govern aprova la major mina subterrània d’Espanya tot i el seu impacte ambiental

La Mina Muga, 1.700 hectàrees amb galeries de fins a 600 metres de profunditat, se situa a pocs quilòmetres de l’embassament de Yesa, amenaçat pel desplaçament dels seus vessants. Segons ecologistes i geòlegs, aquest projecte podria augmentar el risc sísmic, el que suposa una amenaça més per el llac navarrès.

https://www.publico.es/sociedad/mina-muga-gobierno-aprueba-mayor-mina-subterranea-espana-pesar-impacto-ambiental.html

El Ministerio para la Transición Verde da el visto bueno a la Mina Muga –entre Navarra y Zaragoza– y otorga la concesión del proyecto a Geoalcali, una filial de la multinacional australiana Highfield Resources, que excavará la mayor explotación subterránea de España destinada a la extracción de potasa, un mineral utilizado para fabricar pesticidas y fertilizantes. Con esta decisión, el Gobierno da respaldo a un plan industrial que ha estado marcado por la polémica y la oposición ciudadana.

El complejo, 1.700 hectáreas con galerías de hasta 600 metros de profundidad, se sitúa a escasos kilómetros del embalse de Yesa, lo que incrementaría los riesgos sísmicos que ya tiene esta presa, ubicada en sobre una falla. Al menos, así lo entienden los movimientos ciudadanos y ecologistas que, durante el último lustro, se han congregado en la Plataforma No a las Minas de Potasa para pedir que no se autorice la construcción de la mina, alegando multitud de riesgos ambientales.

“Uno de los problemas que vemos es el tema de la gestión de residuos. La mina va a utilizar los residuos que se extraigan para volver a rellenar las galerías. Creemos que esto puede generar ciertos riesgos de hundimiento si tenemos en cuenta que estamos en un entorno con altas concentraciones de sal, las cuales pueden descomponerse en periodos de lluvia y favorecer que haya movimiento de tierras“, expone Eduardo Navascués, portavoz de Ecologistas en Acción. Es algo que Navarra lleva experimentando durante los últimos treinta años en la Sierra del Perdón debido las minas de salinas de la zona.

En este punto, no sólo se pueden generar hundimientos sino que los propios informes del proyecto reconocían que la mina podría generar sismicidad, es decir, que la actividad que se desarrolle bajo tierra tiene riesgos de provocar movimientos de tierras. Esto es algo que reconoció en las primeras fases del proyecto la empresa Geoalcali, aunque la compañía sostiene que el nivel de riesgo es mínimo.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), el Instituto Geográfico Nacional (IGN) —como del máximo organismo en cuestión minera— y el Instituto Geológico Minero Español (IGME) presentaron alegaciones a las primeras propuestas del proyecto y señalaban los riesgos de que se puedan producir seísmos naturales. No en vano, desde la CHE se abstienen de valorar el resultado del proyecto y explican a Público que si el proyecto ha terminado saliendo adelante es porque la empresa ha ajustado el proyecto a las observaciones ambientales que realizaron los organismos.

Preocupa en el sector ecologista la cercanía del enclave minero y el embalse de Yesa. Las montañas que rodean este pantano llevan cerca de ocho años moviéndose por la presión de una falla. Además, el lugar está en fase de recrecimiento, lo cual supone un incremento de la presión sobre las laderas, que soportarán más de mil millones de litros de agua. Si la ampliación del embalse ya contaba con detractores por los riesgos de rotura, la construcción de una mina a escasos kilómetros podría aumentar la tensión a la que se somete este enclave hidrográfico, según denuncian los ecologistas y algunos geólogos profesionales.

El viejo argumento del empleo

“En unos momentos en donde es especialmente apremiante la reactivación económica, las aportaciones de Muga, en completa sintonía con el respeto al medio ambiente, además por su propia naturaleza de ubicarse donde se encuentra el mineral, abordan decisivamente la problemática de la despoblación rural”. De esta forma ha celebrado la concesión del proyecto, Ignacio Salazar, CEO de Geoalcali. La mina generará cerca de 800 puestos de trabajo, según las estimaciones de la empresa.

Frente al papel empleador de este proyecto, Antonio Aretxabala, geólogo y exprofesor de la Universidad de Navarra, sostiene que la vida útil de este tipo de proyectos ronda los 15 y 20 años, por lo que no se trata de puestos de trabajo estables.

“El proyecto es inviable en el nuevo contexto de transición energética”

Marta López, portavoz de la Plataforma No a las Minas de Potasa, considera que las cifras de empleo están “sobredimensionadas” y considera que se tratan de puestos de trabajo que “realmente son a muy corto plazo”.

Para Aretxabala, más allá de los impactos ambientales que pueda traer la mina, el mayor problema es la inviabilidad del proyecto. “La empresa quiere oír los argumentos de que si el proyecto contamina o si podría provocar inestabilidad en la zona, porque ellos lo rebaten con puestos de trabajo. Pero cuando les tocas la parte económica, cuando tú les dices que este proyecto no tiene futuro porque es inviable en el nuevo contexto energético, se quedan sin argumentos”, dice el geólogo, que autor del informe La minería en Navarra ante la Transición Energética y Global.

La posible inviabilidad económica del proyecto tiene que ver con la contradicción que tiene el modelo de negocio con la situación energética mundial. “La potasa se utiliza como fertilizante en un ciclo que tiene que ver con las grandes granjas de Brasil y con la deforestación, es decir, va todo contra los objetivos de desarrollo sostenible y contra la Agenda 2030 de la que España forma parte. A ello hay que sumar que la mayor parte de los minerales extraídos deben ser transportados a Brasil y otras zonas, todo en un contexto en el que los transportes de larga distancia tienden a reducirse cada vez más. Si no vas a poder exportar los recursos, entonces, ¿a quién le vas a vender la potasa? ¿Se va a quedar toda en Navarra?“, se pregunta el experto, que considera que detrás del proyecto hay cierta burbuja económica.

López también señala al carácter especulativo del proyecto y considera que el anuncio de la concesión realizado por Geoalcali tiene más que ver con las ganas de subir en la bolsa que con comenzar a iniciar las obras. “Cuando echas las cuentas, ves que es inviable económicamente y que les va a salir más caro transportar los minerales y la sal a América que extraerlos. Es importante poner el foco en el carácter especulativo que hay detrás del proyecto. En los últimos cinco años han pasado numerosos directivos por aquí y todos han dicho que creían en el proyecto, pero al final todos han terminado cogiendo el dinero y marchándose”, dice la portavoz de la plataforma ciudadana.

La concesión del Ministerio para la Transición Ecológica supone un paso más en el desenlace final de este proyecto. Sin embargo, desde las plataformas ciudadanas piden “cautela” y señalan que todavía queda conocer las decisiones de las Administraciones autonómicas de Aragón y Navarra.