No som granotes bullides

Lytton, la població de Columbia que fa dos dies va passar a la història de Canadà per registrar 49,6 graus, ja no existeix. Els focs han engolit gran part de la vila.

La recent portada del diari francès Libération posava els pèls de punta. Era un sol vermell abrasador sobre un titular demolidor: Canadà, 49,6 ºC. Espantat per aquests inferns en zones tradicionalment temperades, a través de Twitter vaig proposar una porra. Quina temperatura anunciarà el proper rècord espanyol? La nostra marca nacional està en els 47,3 ºC de Montoro (Còrdova) registrats el juliol de 2017.

https://www.20minutos.es/opinion/cesar-javier-palacios-no-somos-ranas-hervidas-20210706-4754067/

Que superaremos pronto, pues como señalan los expertos, se espera que la crisis climática aumente la frecuencia de este tipo de eventos extremos. ¿Pero no estábamos luchando contra el cambio climático? ¿Tanto hablar de sostenibilidad y no sirve para nada? Sirve para no ir catastróficamente a peor, pero no para evitar lo inevitable.

En primer lugar, porque estamos haciendo entre muy poco y nada para evitarlo. Y en segundo lugar, porque aun modificando radicalmente nuestras vidas y descarbonizando la economía se tardarán décadas en empezar a ver resultados. Sin embargo, los únicos cambios que aceptamos son siempre a mejor, nadie está dispuesto a sacrificarse, a perder calidad de vida o ganar menos dinero por garantizar un futuro menos gris a las próximas generaciones. El que venga detrás que arree.

Nuestra sociedad sufre el síndrome de la rana hervida. Ya sabes. Si echas repentinamente un batracio dentro de un recipiente de agua hirviendo, escapará dando un brinco, pero si la rana se pone en agua tibia que luego se lleva a ebullición lentamente no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte.

Nosotros no somos ranas ¿verdad? En lugar de cocernos somos capaces de bajar el fuego apostando por una transición real que, aunque nos suponga sacrificios, nos permitirá seguir cantando en la charca.