La ‘Bèstia de l’Est’, fred primaveral a Europa, s’alimenta del desglaç àrtic

Aquest estudi il·lustra que els canvis abruptes que s’estan presenciant ara a l’Àrtic estan afectant realment a tot el planeta.  S’analitza les dades de les últimes quatre dècades i conclou que la pèrdua de gel al mar de Barents facilita l’evaporació que després precipita a Europa continental.

https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20210414/6735649/primavera-fria-nevada-caotica-europa-deshielo-artico.html

Hielo y nieve sobre frutales en flor, agricultores encendiendo estufas improvisadas para proteger sus cultivos incipientes… El inicio de primavera se ha presentado este año meteorológicamente alterado en diversas zonas de Europa, con nevadas y temperaturas algo bajas para esta época, especialmente en la zona central y norte del continente, no tanto en el área mediterránea.

Una de las posibles causas de este tipo de alteraciones primaverales en Europa continental es la pérdida del hielo marino en el mar de Barents, en el Ártico, según indica un estudio liderado por expertos de la Universidad de Oulu (Finlandia) y la Universidad del Ártico de Noruega cuyos resultados han sido publicados este mes de abril en la revista Nature Geoscience.

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Los datos de este estudio no incluyen las condiciones meteorológicas de 2021, sino que analiza las series de 1979 a 2020. En estas cuatro décadas pasadas, los expertos observaron una creciente pérdida de hielo en el mar de Barents y un efecto asociado de nevadas y frío primaveral en la Europa continental.

El episodio más significativo en esta línea se produjo en 2018 cuando la repentina ola de frío conocida como Bestia del Este descendió en las latitudes medias del continente (ver en La Vanguardia). Este 2021, la situación ha sido muy parecida en algunas zonas del continente, como se lamentan por ejemplo los viticultores de Burdeos y la Champaña.

Agricultor de Chabils, Francia, encendiendo pequeñas hogueras para proteger sus cultivos ante las heladas

Agricultor de Chabils, Francia, encendiendo pequeñas hogueras para proteger sus cultivos ante las heladas .

Pascal Rossignol / Reuters

El equipo encabezado por la investigadora Hannah Bailey concluye ahora en su artículo: “Nuestro análisis vincula directamente la pérdida de hielo marino del Ártico con el aumento de la evaporación y las nevadas extremas, y significa que para 2080, un mar de Barents sin hielo atlántico será una fuente importante de humedad invernal para la Europa continental”.

El cambio climático es muy complejo

“El cambio climático no siempre se manifiesta de las formas más obvias. Es fácil extrapolar modelos para mostrar que los inviernos se están volviendo más cálidos y pronosticar un futuro prácticamente sin nieve en Europa, pero nuestro estudio más reciente muestra que esta interpretación es demasiado simplista. Debemos tener cuidado de no hacer extrapolaciones amplias y radicales sobre los impactos del cambio climático”, explica el profesor Alun Hubbard, coautor del estudio, en un artículo divulgativo publicado por el Centre for Arctic Gas Hydrate, Environment and Climate (Cage, de la Universidad del Ártico de Noruega, en Tromsø).

Los autores del nuevo estudio descubrieron que el vapor atmosférico que viajaba hacia el sur desde el Ártico llevaba una huella geoquímica única, que revelaba que su origen era la superficie cálida y abierta del mar de Barents, parte del océano Ártico entre Noruega, Rusia y Svalbard.

Descubrieron que durante el episodio de 2018 conocido como la Bestia del Este, las condiciones de mar abierto en el mar de Barents suministraron hasta el 88% de la nieve que cayó sobre Europa.

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“Lo que estamos encontrando es que el hielo marino es efectivamente una tapa sobre el océano. Y con su reducción a largo plazo en el Ártico, estamos viendo cantidades crecientes de humedad que se eleva hasta la atmósfera durante el invierno, lo que afecta directamente nuestro clima más al sur, causando nevadas intensas y extremas. Puede parecer contradictorio, pero la naturaleza es compleja y lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico “, destaca Bailey en declaraciones recogidas por Maja Sojtaric, del servicio de comunicación del Cage.

Tendencia a largo plazo

Al analizar las tendencias a largo plazo a partir de 1979, los investigadores descubrieron que por cada metro cuadrado de hielo marino invernal perdido en el mar de Barents, había un aumento correspondiente de 70 kg en la evaporación, la humedad y la nieve que caían sobre Europa.

Sus hallazgos indican que en los próximos 60 años, un mar de Barents sin hielo, como indican algunas predicciones, se convertirá probablemente en una fuente importante de aumento de las precipitaciones invernales (lluvia o nieve), para Europa continental.

“Este estudio ilustra que los cambios abruptos que se están presenciando ahora en el Ártico están afectando realmente a todo el planeta”, concluye el profesor Hubbard.

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