Els espanyols tiren a les escombraries cada any menjar suficient per alimentar a més d’un milió de llars

El volum d’aliments que es malgasten a les cases porta un lustre per sobre dels 1.300 milions de quilos anuals, tant frescos com ja cuinats, quan una família mitjana amb prou feines consumeix un miler.

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El dato resulta tan disparatado como alarmante: los hogares españoles llevan un lustro tirando a la basura una media de 1,3 millones de toneladas de comida al año, más de 3.500 al día, lo que sería suficiente para alimentar a más de un millón de familias.

“En los últimos años el desperdicio en los hogares ha fluctuado alrededor de 1.200-1.300 millones de kilos”, indica el Gobierno en la respuesta  del Gobierno a una pregunta parlamentaria del senador malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia, que se había interesado por saber “cómo han variado los datos de desperdicio alimentario en los últimos 5 años en nuestro país”.

La estimación, que se basa en el seguimiento de una submuestra de 4.000 hogares del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura y a la que el ejecutivo se refiere como un “estudio pionero que permite medir con detalle el volumen y el tipo de desperdicio” en el ámbito doméstico, concluye que entre 2015 y 2019 el desecho de “productos sin utilizar, que se tiraron tal cual se habían comprado por caducidad o deterioro” osciló en esos años entre los 1,075 y 1,146 millones de toneladas, al que se añade otra horquilla de 153.970 a 211.900 más de “sobras de platos cocinados en el hogar y que no se han consumido en su totalidad”.

Ese volumen de comida sería suficiente para alimentar a entre 1,2 y 1,3 millones de familias si se tiene en cuenta que, según los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares  del INE (Instituto Nacional de Estadística), un hogar español medio consume cada año 1.031 kilos de comida, con 180,5 de ellos en cereales como el arroz y alimentos derivados de ellos como la pasta, 164,4 en carne y pescado,393,3 en frutas y hortalizas (53 de patatas) y 232,3 en leche y productos lácteos como grupos principales.

El desperdicio se contiene con la pandemia

“El crecimiento [del desperdicio] se ha moderado”, señala la respuesta, según la cual “se observa un mayor aprovechamiento de los alimentos comprados” que indica que “los consumidores tratan de utilizar los alimentos comprados en mayor medida, aunque finalmente no sean consumidas en su totalidad”.

La pandemia ha traído también algunos cambios en esa tendencia, ya que los datos preliminares de 2020 “muestran que el desperdicio en los hogares se ha contenido, a pesar del importante incremento en las compras de alimentos para el hogar”, y que en este “se ha observado un nuevo aumento del porcentaje que suponen las recetas en el total del desperdicio, algo esperable puesto que se ha cocinado mucho más en casa”.

Eso, en cuanto a los hogares medios, ya que la crisis asociada a la pandemia  ha intensificado desde el principio del confinamiento los problemas de estratos de la población cada vez más amplios  para alimentarse como consecuencia de la fragilidad de la estructura económica  del país, algo que ha tenido sus principales reflejos en las colas del hambre‘ y en el recurso cada vez más frecuente a entidades como los Bancos de Alimentos .

“Estos datos requieren una reflexión importante y medidas para reducir el desperdicio sustancialmente, entre otras muchas razones porque desperdiciar alimentos supone también un gran impacto en el medio ambiente, así como el despilfarro de recursos escasos como agua y energía, además del tiempo de trabajo de agricultores y ganaderos”, explica Heredia, que destaca que el Gobierno prevé aprobar este año un proyecto de Ley sobre Pérdidas y Desperdicio Alimentario “con el fin de prevenir y reducir las pérdidas en todos los eslabones de la cadena, que se suman al medidas que se han adoptado recientemente”.

“El 17% de la comida disponible acaba en la basura”

El senador recuerda cómo un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma)  calcula que “el 17% de la comida disponible para los consumidores termina en la basura de los hogares, los comercios, los restaurantes y otros servicios de alimentación. Eso supone 931 millones de toneladas mientras 690 millones de personas en el mundo, casi el 9% de la población, sufre problemas de hambre”.

Ese estudio cifra en 121 kilos de comida el desperdicio medio por cada habitante del planeta en 2019. “Solo en los hogares, la cifra ‘per cápita’ asciende a 74 kilos de alimentos. En España esa cantidad es algo mayor, 77 kilos, aunque no figura entre los países que más derrochan”, apunta.

Los datos del Gobierno se centran en el desperdicio que se produce en los hogares. Sin embargo la cifra final es mucho mayor. Fuentes del Banco de Alimentos de Madrid sitúan a España como el séptimo país europeo con mayores pérdidas: 7,7 millones de toneladas de comida valoradas en 12.000 millones de euros que se desechan, además de en el hogar (42%), en los procesos de fabricación (39%), en los restaurantes (14%) y en la distribución.

“Con los alimentos que se pierden en la UE se podría alimentar a 200 millones de personas. Es una barbaridad”, señalan, al tiempo que recuerdan que “España se ha comprometido a reducir al 50% el desperdicio de alimentos en el horizonte 2030″.

En ese marco, según indica en la respuesta al senador, el Gobierno “tiene previsto realizar una importante campaña de publicidad institucional orientada a la reducción del desperdicio alimentario”, mientras Agricultura “va a enfocar las próximas acciones de concienciación a la generación de los ‘millenials’, vinculando la lucha contra el desperdicio con otras preocupaciones de esta generación como son la lucha contra el cambio climático y la economía circular. De esta manera, se espera incrementar el alcance de las actuaciones realizadas en el ámbito de la concienciación”.