L’abundància de carn magra va facilitar la domesticació del gos

Els humans prehistòrics no van haver de competir amb els llops pels mateixos recursos gràcies a la gran disponibilitat de proteïnes procedents de grans mamífers.
És a dir, si hi ha per a tots no hi ha problema, el problema sorgeix quan no hi ha prou recursos que repartir-nos. Aquesta fet es pot aplicar en qualsevol moment de la nostra vida.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20210107/6172359/humano-domestico-perro-gracias-excedente-proteinas-caza.html

Disponer de proteínas en abundancia por parte de los antiguos humanos fue clave para la domesticación de los perros, según un nuevo estudio publicado hoy en Scientific Reports. En una época donde lobos y personas competían por las mismas presas, que los humanos alcanzaran un excedente de este nutriente mediante la caza facilitó la adopción de los lobos como animal de compañía.

El mejor amigo del ser humano comenzó a adquirir su estatus en Eurasia hace entre 14.000 y 29.000 años. Esta época coincidió con el final de la última Edad de Hielo. Así pues, los inviernos en las gélidas pero habitables estepas y tundras del centro del continente eran especialmente duros.

Última Edad de Hielo

La domesticación del lobo comenzó en Eurasia hace entre 14.000 y 29.000 años

Durante esta época, tanto los lobos como los humanos luchaban por alimentarse con los mismos recursos. Ambos cazaban presas grandes que convivían en manadas, como ciervos o renos, lo que los convertía en rivales.

Sin embargo, las prehistóricas personas eran unos carnívoros un tanto especiales: no estaban muy acostumbradas a procesar proteínas. El cuerpo del ser humano solo es capaz de tolerar un 20% de calorías procedentes de este nutriente, porcentaje que puede llegar hasta el 45% durante cortos periodos de tiempo. En cambio, los lobos podían vivir, al menos en el corto plazo, con una dieta predominantemente proteica.

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Gracias a la caza, los antiguos humanos tenían más que cubiertas sus necesidades en este nutriente. “No es que los humanos tuvieran una dieta alta en proteínas, sino que había mucha disponibilidad. Esto creó la posibilidad de que los humanos y los proto-perros pudieran haber convivido sin competencia”, explica por correo electrónico la primera autora de la investigación Maria Lahtinen, investigadora en el Museo de Historia Natural de Finlandia y en la Agencia de Seguridad Alimentaria del país.

Lahtinen y sus colegas calcularon el posible sobrante de proteínas en base a la composición de las presas del lobo gris actual. Salvo para algunos animales más pequeños, se daba un exceso de calorías procedentes del nutriente que hubiera permitido alimentar a los lobos. Ello se cumplía a pesar de que fijaron en el 45% el límite máximo de calorías procedentes de proteínas para la dieta de las personas.

Otro tema eran las grasas o los hidratos de carbono, escasos en los meses más fríos del año. Por ello, los habitantes prehistóricos trataban de seleccionar las partes ricas en grasas de sus presas, según muestran algunos registros arqueológicos.

La abundancia de carne magra facilitó la domesticación del perro

Lobos y humanos competían por los mismo recursos en el Paleolítico

Si el excedente luego fue dado de manera voluntaria a lobos adoptados por las personas o si, en cambio, fueron los propios animales los que lo ingirieron sin intervención humana es algo que no se sabe con certeza por el momento.

“En nuestra opinión, la primera opción habría conducido más a la domesticación que la alimentación involuntaria”, dice Lahtinen. “Los cazadores-recolectores tienen mascotas en muchas culturas. Esto no es una sorpresa y es probable que haya ocurrido también durante el período Paleolítico. Es parte del comportamiento humano típico”.

Lo que sí está claro para los autores es que no competir por los recursos tuvo un papel significativo en que los lobos pasaran a convivir con las personas. Eventualmente, esto daría lugar a la aparición de los perros.

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