La missió xinesa Chang’e 5 recull amb èxit mostres de la Lluna

La Xina planta la seva bandera a la Lluna, segon país a fer-ho després de 50 anys. L’ha plantada i fotografiada la nau Chang’e 5 abans d’abandonar el satèl·lit amb mostres de la superfície per portar cap a la Terra.

Aquest divendres el mòdul d’ascens de la nau xinesa no tripulada Chang’e 5 s’ha enlairat des de la superfície de la Lluna amb dos quilos de roques i terra.

Abans d’enlairar-se, la nau ha plantat una bandera del país i l’ha fotografiada, convertint-se en el segon país que ho aconsegueix, 51 anys després que ho fessin els EUA.

“De tela autèntica”

El diari oficialista Global News ha destacat que aquesta és la primera bandera de “tela autèntica” que la Xina porta a la Lluna, perquè dues missions anteriors ja l’havien mostrada a sobre dels mòduls lunars:

Segon país amb bandera, tercer amb mostres

La Chang’e 5 és la primera missió lunar xinesa que torna amb mostres lunars, recollides amb un braç robòtic i amb un trepant que ha perforat fins a dos metres sota la superfície.

A més dels EUA, només l’extinta URSS havia aconseguit tornar de la Lluna amb mostres de la superfície, als anys 70, però no va fer mai el gest simbòlic de deixar-hi una bandera.

Detall  de la recollida de mostres robotitzada de la Chang’e 5 a la Lluna (Reuters/ANEC)

Objectiu: missions tripulades

Les dues primeres missions del programa Chang’e van orbitar al voltant de la Lluna i les dues següents van aterrar-hi, la 4 a la cara oculta, el gener del 2019, cosa mai aconseguida fins aleshores.

L’objectiu del programa lunar xinès Chang’e és aconseguir enviar-hi vols tripulats cap al 2030, com a primer pas per arribar a Mart, com a mínim 10 anys després.

Les banderes dels Estats Units, descolorides

La primera bandera que van plantar els Estats Units a la Lluna va ser en la missió Apollo 11, el 1969. Cinc missions posteriors en van plantar 5 més fins al 1972.

El 2012 la Nasa va dir que la primera ja no es podia veure i que probablement s’havia destruït quan el mòdul lunar es va enlairar, perquè la van plantar massa a prop.

En canvi, les altres 5 encara són dretes i visibles des dels satèl·lits, tot i que segurament s’han descolorit arran de dècades d’estar exposades a la llum del sol. Continua la lectura de La missió xinesa Chang’e 5 recull amb èxit mostres de la Lluna

Un barri que fa pudor i un abocador infestat de polèmiques: així és viure a prop de l’abocador de Madrid

A l’hivern es nota menys perquè et tanques a casa, però a l’estiu qui no té aire condicionat i es va al llit veu com enmig de la nit ha de tancar les finestres de l’olor que arriba pel vent

L’abocador situat entre Rivas-Vaciamadrid i l’Eixample de Vallecas és protagonista per les olors que desprèn i que arriben fins als veïns, i per la toxicitat mediambiental que genera la incineradora, que moltes organitzacions diuen que és un problema de salut per als veïns.

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Morts per calor, infeccions o temps extrem: cap país és immune als danys en la salut del canvi climàtic

La revisió anual de ‘The Lancet evidència que els impactes de l’escalfament global empitjoren: Descrivim un món cada vegada més càlid que afecta la salut humana directa i indirectament i sobrecarregarà els sistemes sanitaris L’ONU certifica que les mateixes agressions ambientals darrere decanvi climàtic causen les pandèmies com la COVID19

Ningún país está a salvo, por rico que sea. Todos padecen los daños sobre la salud de la crisis climática, ya sea por el exceso de calor, las olas de frío o la expansión de enfermedades que provoca la alteración del clima causada por las actividades humanas, como evidencia el quinto informe Countdown de la revista The Lancet publicado este miércoles.

La advertencia se basa en la revisión de 120 investigadores y ofrece datos globales casi apabullantes: ha aumentado un 54% las muertes por calor en personas mayores desde el año 2000. 296.000 personas fallecieron por estas causas en 2018. Los casos de dengue han crecido un 15%. También los de malaria y los causados por bacterias vibrio como el cólera en algunas partes del mundo.

Todos estos patógenos encuentran ahora mejores condiciones para propagarse. La superficie de la Tierra que soporta sequía excesiva se ha doblado. Las lluvias torrenciales, los huracanes y los grandes incendios han obligado a los países a poner en marcha dispositivos específicos para amortiguar su impacto sobre la salud. Y a mayores recursos, mejores dispositivos. Los países empobrecidos padecen cinco veces más pérdidas que los ricos por episodios meteorológicos extremos.

“El cambio climático amenaza la salud global cada vez más y sobrecargará los sistemas sanitarios que no están preparados” concluye el informe, que revisa más de 40 indicadores en cientos de países de todo tipo de rentas. Más allá de las cifras planetarias, España –dentro del grupo de los más ricos– también soporta su parte. Especialmente en forma de temperaturas extremas y nuevas enfermedades.Tampoco se libra de los episodios recurrentes de sequía y precipitaciones torrenciales que provocan inundaciones.

España: mosquitos y altas temperaturas

En los últimos cinco años han muerto en España una media de 1.790 personas por exceso de calor cada verano, según los datos del Instituto de Salud Carlos III. En 2020 han sido 1.880 entre los meses de junio a septiembre. El año pasado fueron 2.103. Tres cuartas partes del exceso de mortalidad por esta causa se producen en personas de más de 74 años. El calor excesivo derivado del calentamiento global ya se ha instalado en España: las olas de calor duran el triple que a finales del siglo XX. El ISCIII explica que la “cultura del calor” que se ha desarrollado para paliar los efectos más perjudiciales de ese incremento de temperaturas ha permitido rebajar la mortalidad en las últimas décadas. En 2003 la cifra había superado los 5.300 fallecimientos.

“Las condiciones creadas por el cambio climático son cada vez más propicias para la transmisión de enfermedades infecciosas”. Así explica el trabajo de estos científicos de más de 30 instituciones cómo está aumentando el riesgo para las personas y la distribución de patologías transmitidas mediante los insectos, la comida y el agua. El documento menciona diversos vectores, pero entre los más destacados está el mosquito Aedes albopictus, el mosquito tigre. Justo la especie que más y mejor está invadiendo España.

Este insecto ha doblado su presencia en cinco años en el territorio. Ha pasado de tener colonizados unos 360 municipios en 2013 a expandirse por 728 gracias a las nuevas condiciones climáticas derivadas del calentamiento global. Este año, el proyecto Mosquito Alert ha duplicado las detecciones de esta especie invasora: ha notificado 1.789 identificaciones frente las 889 de 2019. Las administraciones españolas gastan millones de euros para intentar contener su expansión. Su picadura es capaz de inocular los patógenos del dengue, el zika o el chikungunya.

Así que, a grandes rasgos, el nuevo clima español se ha vuelto un 46% más idóneo para la transmisión del dengue que a mediados del siglo XX.  En 2018 y 2019 se registraron seis casos de transmisión autóctona de la enfermedad en la Región de Murcia, Catalunya y Madrid. El porcentaje del litoral español apto para las infecciones por la bacteria vibrio ha aumentado del 55% en 1982 al 59% en 2015-19, explica The Lancet.

“Las amenazas a la salud humana se están multiplicando e intensificando debido al cambio climático y, a no ser que cambiemos de rumbo, nuestros sistemas sanitarios corren el riesgo de verse desbordados en el futuro”, comenta Ian Hamilton, el director del estudio.

Una pésima inversión económica

Lo que viene a decir este análisis es que casi todo ha ido a peor desde que se iniciaron estas revisiones hace cinco años, al firmarse el Acuerdo de París contra el cambio climático en 2015. “Describimos un mundo cada vez más cálido que afecta a la salud humana directa e indirectamente”.

Y para no limitarse al área sanitaria (o ambiental), The Lancet expone diversos impactos que el daño a la salud conlleva en las economías de los países. “El alto coste en vidas y sufrimiento está asociado a efectos sobre los resultados económicos”, advierte. 302.000 millones de horas de capacidad de trabajo se esfumaron en 2019 por estos motivos.

El incremento constante de las temperaturas globales (sin ir más lejos este miércoles se ha sabido que 2020 será seguro uno de los tres años más cálidos registrados) perjudica al sector agrario y con ello a la seguridad alimentaria de las personas. El calor ascendente junto al aumento de los episodios extremos de lluvia o granizo han hecho declinar la productividad de los cultivos principales. El trigo y el maíz, por ejemplo, maduran antes en España. Demasiado pronto, de hecho, por lo que estas plantas crecen durante menos tiempo que el promedio entre 1980 y 2010.

Si se monetizara la carga de la mortalidad por exceso de calor en el mundo, el cálculo pasaría de ser el 0,23% del producto interior bruto mundial en el año 2000 al 0,37% en 2018. Los peor parados son los estados europeos, cuyos costes por este impacto sobre la salud de sus ciudadanos equivalieron a los ingresos medios de 11 millones de europeos y el 1,2% del PIB continental. El cambio climático se ha revelado una pésima inversión.

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Les set mentides que les empreses fan servir per blanquejar el seu impacte en l’emergència climàtica

Un informe recent aprofundeix en la problemàtica de la falsa publicitat ecològica plantejada per grans multinacionals. Vista àrea de la selva amazònica desforestada. Imatge d’una planta de reciclatge de plàstic. – Arxiu / REUTES Crispació, trampes, mentides, soroll. Això és el que estem vivint en els darrers temps a casa nostra. Nosaltres seguirem combatent-, i per seguir endavant amb el nostre treball, necessitem el teu suport.

ALEJANDRO TENA

La lucha contra la emergencia climática compete a todas las partes de la sociedad. Con 2050 como fecha límite para alcanzar la descarbonización de la economía, los Gobiernos trabajan para conseguir reconvertir un sistema petrodependiente y sustentado en la extracción intensiva de recursos naturales cada vez más escasos. Las advertencias de la ciencia para disminuir el número de emisiones de CO2 y frenar el calentamiento del planeta, así como la cada vez mayor conciencia ecológica de la sociedad han puesto en la picota a parte del sector empresarial, que ve como su modelo productivo ha quedado en entredicho por sus impactos ambientales.

Desde compañías energéticas, hasta marcas de alimentación, pasando por equipos de fútbol. La realidad muestra que muchas de estas empresas empiezan a movilizar recursos para cambiar su imagen, algo que podría ser celebrado si no fuera porque muchas de las estrategias emprendidas se quedan en la superficie y no terminan de transformar la base productiva que contribuye a la crisis climática. Así lo evidencia un reciente informe de Greenpeace sobre el denominado greenwashing o lavado verde que muchas de las grandes multinacionales llevan a cabo. La publicación muestra la dificultad que conlleva para los consumidores conocer si realmente una empresa tiene un compromiso con la emergencia climática o no. Estos son los siete grandes pilares sobre los que se sustenta la propaganda verde de las grandes corporaciones:

Compromisos que no son vinculantes

Algunas de las multinacionales que más han contribuido a la emergencia climática se presentan ahora como líderes del cambio que la ciencia y los movimientos sociales llevan reclamando más de 30 años. Lo hacen en ventanas internacionales como las Cumbres del Clima, donde anuncian adhesiones a tratados y convenios internacionales en los que se comprometen a reducir su dependencia de los combustibles fósiles o a disminuir el uso de plásticos, entre otras cosas. Sin embargo, los “acuerdos voluntarios como el Pacto Mundial o los Principios para la Inversión Responsable (PRI) tienen serios problemas de credibilidad debido a las escasas garantías existentes sobre su aplicación”, expone el informe del grupo ecologista.

Un ejemplo claro es el acuerdo firmado en la antesala de la Cumbre del Clima de 2019, cuando 87 grandes empresas y entidades bancarias se comprometían a vincular sus actividades económicas con el Acuerdo de París. Desde Nestlé, hasta Danone, pasando por algunos de los principales bancos españoles como BBVA o el Grupo Santander. Más allá de las buenas intenciones que pudieran tener los directivos, la rúbrica de este convenio no tenía ningún tipo de vinculación legal ni obligaba a los firmantes a su cumplimiento.

Desde Greenpeace señalan estas prácticas como el pilar central de la propaganda verde utilizada por las grandes empresas y, citando a la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), recuerdan que “la información ambiental por parte de los emisores o gabinetes de comunicación tiene que huir de lo comercial y buscar noticias que aporten valor a la sociedad”.

Productos ‘bio’ y ‘eco’ de la otra punta del mundo

En informe de Greenpeace lanza una advertencia directa: las etiquetas mienten. Los supermercados están plagados de artículos con envases catalogados como bio o eco que, lejos de ser sostenibles, llevan consigo una mochila cargada de emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque lo más popular es el caso de la alimentación, con fruta ecológica que han tenido que ser transportada desde el otro lado del Atlántico y llevando consigo una importante huella de carbono, existen otras formas más desconocidas de falso etiquetado ecológico.

Uno de ellos es el de los biocombustibles. “Llamar biodiésel a la mezcla entre diésel convencional y aceite de palma ha sido muy perjudicial para la lucha
contra el cambio climático a nivel global, pero también para la biodiversidad de los países productores, especialmente Indonesia. Si se tienen en cuenta todas las emisiones a lo largo de su ciclo de vida, la quema de biodiésel fabricado a
partir de aceite de palma emite tres veces más gases de efecto invernadero que el diésel convencional”, exponen desde la organización ecologista, en referencia a la deforestación asociada a los cultivos intensivos de palma.

Incluso en el mundo del fútbol se pueden observar campañas engañosas de este tipo. Durante la víspera de la Cumbre del Clima de Madrid de 2019, el Real Madrid anunció que jugaría su partido de liga vestido de verde para mostrar su compromiso con el cambio climático. Se trató de un gesto tan simbólico como poco efectivo, ya que el club siguió –y sigue– desplazándose en avión todos los fines de semana, a pesar de que algunos de sus contrincantes se ubican en zonas a las que podrían acudir en tren o en ave, un transporte mucho menos contaminante.

Las finanzas verdes

La denominada transición ecológica o Green New Deal pasa, según el Acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo, por el incentivo de las finanzas verdes. Este objetivo a veces se tergiversa desde algunos sectores económicos, que destinan pequeñas sumas de dinero a energías renovables o a infraestructuras verdes mientras siguen apostando a gran escala por la economía fósil del petróleo, el carbón o el gas. Greenpeace pone como el ejemplo los Principios de Banca Responsable firmados por cerca de 130 bancos internacionales, que se comprometían a poner sus actividades financieras en consonancia con la lucha climática y los Derechos Humanos. Pese a ello, muchas de estas entidades, según Bankrolling Extinction, han continuado invirtiendo en actividades que contribuyen al calentamiento del planeta con una inversión de 2,9 billones de dólares en el último año destinadas a deforestación, minería, petróleo o ganadería intensiva.

Reforestar para compensar la contaminación

La retórica de reforestar y generar masas boscosas que actúen como sumideros de carbono ha generado grandes expectativas y las grandes compañías lo saben. Muchas veces, ese papel regulador que se le otorga al sector de la silvicultura viene potenciado desde las propias instituciones públicas, en tanto que la Unión Europea se ha puesto como objetivo plantar 3.000 millones de árboles de cara a 2030.

Empresas con inversiones en combustibles fósiles como BBVA, Santander, compañías de alimentación que contribuyen a las emisiones asociadas a la ganadería intensiva como Campofrío, o el propio lobby del plástico, Ecoembes, han anunciado planes de reforestación, tal y como destaca la investigación de Greenpeace. Si bien es cierto que se trata de una iniciativa importante, la organización ecologista denuncia que, tanto la UE como las empresas, apuestan por un modelo de plantación que no tiene demasiada validez para mitigar la emergencia climática, ya que se tiende a optar por monocultivos en lugar de fomentar la reconstrucción natural de los ecosistemas. “No es lo mismo sembrar árboles que restaurar bosques”, sostiene la organización, que denuncia que el destino final de estas iniciativa sea satisfacer el aumento de la demanda de pasta de papel para cartón y embalajes que ha traído consigo la era de las compras digitales.

Captura y almacenaje de CO2, ¿existe?

El tecno-optimismo es una de las tendencias más comunes en la lucha contra la crisis climática. Esto no es otra cosa que creer que obras de ingeniera podrán revertir la situación de emergencia en la que se ha adentrado la humanidad. Los métodos de Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS, por sus siglas en inglés) son los más conocidos. Se trata de una tecnología poco desarrollada que tiene el propósito de recoger las emisiones de CO2 y guardarlas en depósitos subterráneos.

Algunas empresas están apostando por ello para demostrar su compromiso verde al mundo. Pese a todo, Greenpeace explica en su informe que se trata de un método poco efectivo ya que tan sólo hay 19 plantas de CCS en funcionamiento y entre todas han conseguido extraer únicamente 5 millones de toneladas de CO2. Según las Naciones Unidas (ONU), para que esta metodología tuviera algún efecto positivo se tendría que conseguir capturar un mínimo de 100 gigatoneladas de CO2. Se necesitarían, según el organismo internacional, 4.750 plantas para alcanzar un impacto positivo en la concentración de partículas atmosféricas. “Esta tecnología no puede ser considerada una solución que evite un cambio climático peligroso a corto y medio plazo”, denuncia la organización verde.

Datos de emisiones trucados

Otra de las realidades comunes es la falta de datos coherentes sobre los índices de contaminación y emisiones de CO2 que las grandes compañías aportan. Tanto es así, que un estudio de la revista científica Science advertía en septiembre de 2020 que muchas de las las empresas tienden a no contabilizar las emisiones asociadas a la cadena de suministro, las cuales representan una media de una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero globales.

De esta forma, muchas entidades financieras no revelan de manera pública el cómputo general de sus actividades económicas. Por poner algún ejemplo, determinados bancos pueden dar préstamos a empresas y no contabilizar el impacto que tienen esas inversiones en el medio ambiente. Lo mismo podría ocurrir con compañías de seguros que aseguran actividades como la extracción minera de carbón o la explotación de un yacimiento de petróleo.

¿Una producción 100% renovable?

“Producimos con energía 100% renovable”; “ilumina tu casa con electricidad sostenible”; “caliente su hogar de una forma eficiente y limpia”. Muchas de estas afirmaciones están a la orden del día, se escuchan y se ven en banners de Internet, anuncios de televisión y radio o marquesinas publicitarias. Sin embargo, la energía puramente verde no es nada fácil de encontrar en España. Tanto es así que, en 2019, sólo el 39% de la electricidad generada en el Estado era de origen renovable.

Pese a ser un dato positivo, esta energía limpia que circula por las redes de transporte se distribuye mezclada con la de origen fósil. Es decir, es imposible que el mercado mayorista sirva energía 100% renovable. Sólo productores de renovables que ofrecen contratación bilateral, normalmente cooperativas como Som Energia, ofrecen un producto que se acerca a esa idea de Green New Deal.

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Les repercussions sanitàries del canvi climàtic empitjoren i defineixen el panorama més preocupant fins avui

En 2018 es van comptabilitzar a Espanya 3.160 morts associades a la calor, segons l’últim informe de The Lancet Countdown sobre Salut i Canvi Climàtic. Continua la lectura de Les repercussions sanitàries del canvi climàtic empitjoren i defineixen el panorama més preocupant fins avui

2020 entra al podi dels anys més calorosos, al costat de 2016 i 2019

Tots recordarem sempre l’any 2020 per molts motius, i encara no ha acabat. El 2020, camí de ser un dels tres anys més càlids mai registrats. El planeta Terra té febre alta; calen més esforços perquè la temperatura no vagi a més.

El canvi climàtic es manté imparable i quan queda només un mes per acabar l’any, el 2020 va camí de pujar al pòdium dels tres anys més càlids des que hi ha registres, segons va informar ahir l’Organització Meteorològica Mundial (OMM).

La temperatura mitjana global del 2020 es troba a uns 1,2 graus per sobre dels nivells preindustrials (1850-1900). Amb aquest valor l’any 2020 pujaria al segon graó del podi dels més càlids mai registrats, entre 2016 (el més càlid) i el 2019.

 

Els anys càlids rècord solen coincidir amb un fort esdeveniment a El Niño, com va passar el 2016. Ara estem experimentant una Niña, que té un efecte refredador a les temperatures globals, però no ha estat prou per frenar l’ascens de les temperatures. El 2020 ens deixa unes temperatures molt càlides a terra, al mar i a l’Àrtic; amb els innombrables incendis forestals a Austràlia, Sibèria i els Estats Units; i amb la formació huracans sense precedents a l’Atlàntic. Un any en què els fenòmens severs s’han deixat sentir amb molta intensitat.

A més, és probable que cap al 2024 la temperatura pugi 1,5 ºC. Recordem que el 2018 l’IPCC (Grup Intergovernamental sobre Canvi Climàtic, d’experts de l’ONU) va fer públic un informe on suggeria que el punt d’inflexió, el llindar de seguretat a partir del qual ja ho hi ha marxa enrere, és troba al voltant d’1,5 ºC. A l’Acord de París, un acord de governs, el sostre es va situar en un increment de 2 ºC a finals de segle, però que calia treballar per reduir el sostre cap a 1,5 ºC. La secretària general de l’OMM, Petteri Taalas, afirma que cal fer molt més per revertir l’actual situació de crisi climàtica.

Acollim amb satisfacció tots els recents compromisos dels governs per reduir les emissions de gasos d’efecte hivernacle perquè actualment no anem en bon camí i calen més esforços

L’augment de les temperatures es deu l’augment de les concentracions de gasos d’efecte hivernacle. El gasos d’efecte hivernacle reflecteixen un equilibri entre les emissions, majoritàriament produïdes per l’home, i els embornals. Una balança que ara es troba del tot desequilibrada a causa de les activitat humanes, i és aquest un dels principals motors de l’escalfament del planeta.

Tot i l’aturada d’activitat econòmica mundial a causa de la Covid-19, les dades preliminars mostren que les emissions mundials de gasos d’efecte hivernacle han augmentat durant el 2020.

Els oceans s’estan sobreescalfant a nivells de rècords, són capaços d’experimentar onades de calor marines amb repercussions importants, i cada cop absorveixen més CO2, i produeixen així unes aigües més àcides que afecten els ecosistemes marins. Els oceans absorveixen a l’entorn dels 23% de les emissions anuals de CO2, cosa que mitiga l’impacte de les nostres emissions però té un elevat cost ecològic als oceans.

 

 

El gel marí de l’Àrtic va assolir a mitjans de setembre la segona extensió de gel més petita en 42 anys. Des de mitjans de la dècada de 1980, l’Àrtic s’ha escalfat almenys el doble de ràpid que la mitjana mundial, cosa que reforça una llarga tendència a la baixa a l’extensió del gel marí àrtic a l’estiu, amb repercussions sobre el clima a les regions de l’atitud mitjana.

El planeta té febre alta i les actuacions que fem per baixar la temperatura són del tot insuficients, com posar un pany humit al front quan el que convé és actuar a fons per aturar la pujada, per després arribar a un estancament. Cap de les actuacions més severes i contundents que fessin contra l’escalfament del planeta planteja la possibilitat de fer baixar la temperatura. Aquesta premissa es dona per perduda.

https://www.ccma.cat/el-temps/el-2020-cami-de-ser-un-dels-tres-anys-mes-calids-mai-registrat/noticia/3063852/

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Óssos, llops, guineus i linxs: l’estigma dels grans depredadors com a pretext per a la seva caça

Les grans espècies depredadores que habiten a la península ibèrica són essencials per a la regulació dels ecosistemes. Algunes, com l’ós o el linx, es troben protegides, cosa que no impedeix que siguin caçades, atropellades o enverinades.

https://www.publico.es/sociedad/biodiversidad-osos-lobos-zorros-linces-estigma-grandes-depredadores-pretexto-caza.html

Hace un año, tiroteaban a un cachorro de lobo que participaba en un programa de protección de la Comunidad de Madrid. El pasado mes de septiembre apareció en el asfalto de una carretera de Sevilla el cadáver de un lince que había sido arrollado por un coche. También son tiroteados cientos de zorros cada año en torneos de caza autorizados por la Administración. Este fin de semana, sin ir más lejos, dos osas en peligro de extinción fueron abatidas por cazadores en diferentes partes del mapa. La lista de especies depredadoras que mueren en España es demasiado larga como para afirmar que se trata de casos aislados. Detrás de cada vida arrebatada se esconde un problema estructural que España lleva arrastrando consigo décadas. Desde la falta de protección a la impunidad de las penas, todo desemboca en el estigma de estos animales que, desde el punto de vista ambiental y biológico, son capitales para la conservación y la regulación de los ecosistemas. Continua la lectura de Óssos, llops, guineus i linxs: l’estigma dels grans depredadors com a pretext per a la seva caça

Aquests són els sis premis Goldman 2020, els ‘Nobel’ del Medi ambient.

La defensa de la diversitat de la vida, la lluita contra el canvi climàtic i l’eliminació dels plàstics d’un sol ús són alguns dels mèrits dels premiats enguany

https://www.lavanguardia.com/natural/20201201/49805906781/estos-son-los-seis-premios-goldman-2020-los-nobel-del-medio-ambiente.html

Defensores de las abejas autóctonas frente a los productos químicos, luchadores contra la plaga de la contaminación por plásticos, protectores de los espacios con mayor riqueza biológica del planeta, inspiradores de la resistencia ante las grandes empresas poco respetuosos con el ambiente, abanderados de la acción en favor del clima y activistas de las culturas ancestrales ligadas a la tierra… Estos son los perfiles de las seis personas que este año han sido merecedoras de los prestigiosos premios Goldman de medio ambiente (The Goldman Environmental Prize). Continua la lectura de Aquests són els sis premis Goldman 2020, els ‘Nobel’ del Medi ambient.

El ritme de desforestació al Brasil augmenta uns 4.430 camps de futbol per dia

La desforestació de les selves tropicals a la regió amazònica brasilera ha augmentat un 9,5%, una quantitat que suposa la major superfície desforestada des de 2008.

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El virus de la Covid infecta el cervell pel nas

Els resultats aclareixen l’origen dels símptomes neurològics que afecten més d’un terç dels pacients amb Covid i que inclouen alteracions de l’olfacte i del gust, marejos i cefalees. Poden explicar també els ictus que es donen en alguns casos greus, ja que els investigadors han identificat restes de virus en gots sanguinis del cervell.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201201/49826026508/covid-virus-infeccion-cerebro-estudio-investigacion.html

El virus SARS-CoV-2 puede acceder al cerebro a través de la mucosa olfativa y una vez allí infecta distintas regiones del sistema nervioso, según una investigación del hospital universitario Charité de Berlín presentada ayer en la revista Nature Neuroscience .

Los investigadores no descartan que el virus también pueda llegar al cerebro a través de la sangre. La infección del sistema nervioso podría agravar los daños cardiorrespiratorios de la enfermedad, añaden los autores del trabajo, que han encontrado material vírico en el centro neurológico que controla la respiración y la actividad cardíaca, situado en el bulbo raquídeo. Continua la lectura de El virus de la Covid infecta el cervell pel nas