Un dels majors refugis d’aus aquàtiques de Madrid, amenaçat per la reobertura d’una mina de sepiolita

Escuma de mar és un terme que es fa servir per anomenar la sepiolita quan de vegades se’n troba surant al mar Negre. La sepiolita és un mineral blanc de baixa duresa. Pot ser marcada amb l’ungla (duresa 2 en l’escala de Mohs), té una estructura porosa.

La seva fórmula química és H4Mg2Si3O10 (hidrosilicat de magnesi).

La sepiolita és d’especial utilitat per mantenir la neteja  i eliminar fàcilment abocaments d’oli, greixos, combustible o àcid. Si per alguna cosa es coneix a la sepiolita és per la seva gran capacitat d’absorció degut en gran part a la seva porositat. Tant és així que la seva utilitat és similar a la d’una esponja. Absorbeix les taques per simple contacte.

És una material que també es fa servir  per fer pipes.

La producció més important se situa a l’Àsia Menor, a Turquia, a les planes d’Eskişehir situades entre Ankara i Istanbul.

https://www.publico.es/sociedad/mina-san-blas-lagunas-ambroz-amenazadas-reapertura-mina-sepiolita.html

Ecologistes exigeixen a la Comunitat de Madrid que elevi la protecció de el lloc i paralitzi la represa de l’activitat minera, ja que hi habiten poblacions d’aus protegides com l’avió sapador. En ple districte de San Blas-Canillejas, els veïns, amb les seves cases a prop de 500 metres del jaciment, temen que s’intensifiquin els sorolls i empitjori la qualitat de vida.

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ALEJANDRO TENA

A unos 30 minutos en coche de la Puerta del Sol, en el barrio madrileño de San Blas, hay una laguna atípica. Un surco de agua que, en unos años, se ha convertido en uno de los mayores refugios de aves acuáticas de la capital. Es extraño observar cómo entre las carreteras M-40 y la R-3 los pájaros han encontrado cobijo. Pero es más sorprendente saber que este humedal es fruto del descuido. En el pasado, no había ningún charco. Sólo camiones y maquina pesada. Entre 1977 y 2007 el emplazamiento estaba marcado por la extracción minera de sepiolita, un material utilizado para fabricar morteros, aislantes y, sobre todo, arena higiénica de gatos. Cuando la mina cerró, la excavación quedó a cielo abierto y poco a poco fue llenándose de aguas subterráneas que brotaban a la superficie por la incidencia de las perforadoras en la capa freática.

Lo que antes era un entorno industrializado comenzó a tornarse en una suerte de paraje natural, un oasis entre dos autopistas y a pleno disfrute de los vecinos de la zona. “La zona se ha ido renaturalizando, ha crecido vegetación y han aparecido multitud de aves. La gente viene aquí a observarlas, a pasear o a hacer deporte con la bicicleta. Se ha convertido en un humedal muy interesante”, expone a Público Miguel Ángel García, vecino de la zona y miembro de la asociación vecinal Mesa de San Blas-Canillejas. La biodiversidad es tal que allí habita una de las pocas colonias de parejas de avión zapador (riparia riparia), un animal incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial que parece haber encontrado en San Blas un refugio.

Sin embargo, este resquicio de naturaleza está en peligro. La mina podría volver a abrirse, amenazando con secar la laguna y volver a hacer de la zona un lugar marcado por el ruido de las perforaciones y el deambular de los camiones. La misma empresa que operaba en la zona solicitó una prórroga para volver a sacar sepiolita y la actividad podría reanudarse casi diez años después de forma inminente. “Esto va a afectar a las lagunas directamente, no se plantea abrir otra mina en una zona aledaña, sino en el mismo entorno. Si eso ocurre, el humedal va a desaparecer y se va a poner en riesgo algunas de las especies de aves”, manifiesta Yago Martínez, portavoz de Ecologistas en Acción.

https://ca.wikipedia.org/wiki/Escuma_de_mar

El uso de la sepiolita en el taller