La pressió per treure bones notes mata l’interès per les matemàtiques

Alguna cosa no funciona. Els països on es promou un alt rendiment en matemàtiques són precisament aquells on els joves mostren menys interès per l’assignatura

Encara que compleixin els alts estàndards acadèmics, els alumnes mostren menys interès per l’assignatura en aquells països les cultures premien un major rendiment

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201128/49741944755/buenas-notas-mata-interes-matematicas.html

 A esta paradójica conclusión ha llegado un nuevo estudio publicado esta semana en Frontiers in Psychology . La investigación sugiere que los altos logros en matemáticas a nivel nacional combinados con las presiones sociales pueden afectar al gusto por el estudio, especialmente en las chicas.

Que los alumnos se muestren interesados por sus materias resulta positivo por muchos motivos. Es probable que los pupilos experimenten más satisfacción en las clases y que también obtengan mejores resultados.

A mayor interés

Es probable que los alumnos experimenten más satisfacción en las clases y que obtengan mejores resultados

En el caso concreto de las matemáticas, las chicas son las que menos se benefician de su disfrute. Muchas investigaciones han encontrado que las jóvenes se sienten menos atraídas por la asignatura que sus compañeros. Sin embargo, hay algunos países en los que ocurre lo contrario, como es el caso de Malasia.

Independientemente de a quién le gusten más las matemáticas, una brecha de género en el interés por una materia clave puede considerarse igualmente problemática, apunta en el artículo el autor del estudio Kimmo Eriksson, profesor en la Universidad de Mälardalen y en la de Estocolmo, ambas en Suecia.

Estudiantes en clase de matemáticas en una escuela de secundaria en Finlandia
Estudiantes en clase de matemáticas en una escuela de secundaria en Finlandia (.)

Eriksson analizó las características sociales que podrían relacionarse con semejantes diferencias en más de 500.000 estudiantes. Estos tenían entre 14 y 15 años, y representaban a 50 países de todo el mundo. Los datos se obtuvieron a partir de las evaluaciones internacionales del conocimiento en matemáticas y ciencias TIMSS (Trends in Mathematics and Science Survey) llevadas a cabo entre los años 2011 y 2015.

El investigador halló que un nivel más alto de rendimiento en matemáticas en una sociedad está vinculado a un nivel más bajo de interés en el trabajo escolar en la asignatura. En este caso, eran los chicos quienes sentían más atracción por la ciencia. Japón, Suecia o Nueva Zelanda son tres países en los que se vio este resultado.

En cambio, a las chicas les gustaban especialmente las matemáticas en aquellos países donde el interés era mayor a nivel general. Así ocurrió en Omán, Malasia o Palestina, lugares no tan enfocados en un alto rendimiento.

Como Omán o Malasia

La chicas se mostraban especialmente interesadas por las matemáticas en los países donde el interés era mayor a nivel general

Eriksson explica que una cultura que se centra en sacar buenas notas puede generar peores relaciones entre estudiantes y profesores, o un autoconcepto académico de los alumnos más negativo. En este contexto, aunque un estudiante se esfuerce puede fracasar en cumplir con los altos estándares académicos. Y es normal frustrarse y cogerle manía a una asignatura en semejante situación.

Para explicar las diferencias de género, el autor plantea una hipótesis en función de las interacciones entre los alumnos. Según él, los niños y niñas que hayan perdido el interés influirán de manera negativa en los otros alumnos. Pero no lo harán de la misma manera en todos.

El desafío para solucionar las desigualdades pasa por mejorar el interés en el trabajo escolar
El desafío para solucionar las desigualdades pasa por mejorar el interés en el trabajo escolar (Pxhere)

“Mi teoría es que las niñas son especialmente susceptibles a semejante influencia social”, expone por correo electrónico el autor. Se trata de un planteamiento en línea con investigaciones anteriores, que han encontrado una mayor conformidad social entre niñas y mujeres que entre niños y hombres. El próximo paso, por tanto,será diseñar estudios que busquen explicaciones a las brechas de género.

El desafío para solucionar las desigualdades pasará por mejorar el interés en el trabajo escolar en matemáticas mientras se mantienen altos niveles de rendimiento de los estudiantes, añade Eriksson, quien pone como modelo de buena praxis a Singapur. “El país se las arregla para tener un rendimiento extremadamente alto pero sin que los alumnos pierdan el interés”, dice.

Si bien estudio se centra solo en las matemáticas, Eriksson razona que los efectos de la cultura del logro podrían resultar más pronunciados en materias de las áreas científicas y tecnológicas que en otras asignaturas. Así, historia o lengua no tendrían por qué mostrar diferencias tan acusadas. De nuevo, futuras investigaciones serán necesarias para esclarecerlo.