La radiació diària per a un astronauta a la Lluna és fins a 1.000 superior a la de la Terra

Els mesuraments de la radiació en la Lluna també poden servir com un model aproximat sobre l’escenari dels viatges interplanetaris -la vista està posada en Mart-, ja que el satèl·lit no posseeix un camp magnètic que faci d’escut davant la radiació espacial. Això es tradueix en que el camp de radiació en la superfície de la Lluna és similar a el de l’espai interplanetari. Aconseguir mesures precises ajuda a refinar els models sobre el risc a llarg termini per a les futures missions a la superfície lunar.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200925/483649731154/radiacion-luna-astronauta-tierra-mision-artemisa.html

En los próximos años, las personas volverán a pisar la Luna con la misión Artemisa de la NASA. La exposición a la radiación espacial es uno de los mayores riesgos para la salud al que se enfrentan los astronautas. Por ello, los científicos quieren conocer de antemano sus niveles con la mayor precisión posible.

Los primeros datos obtenidos con resolución temporal hasta la fecha, que se presentan hoy en la revista Science Advances , indican que una dosis de radiación diaria promedio en la superficie lunar es entre 200 y 1.000 veces la que se podría recibir en la Tierra en el mismo periodo de tiempo. La diferencia respecto a la Estación Espacial Internacional, donde se encuentran las únicas personas que hay en el espacio actualmente, es de 2,6 veces más.

Hasta la fecha no se sabía cuánta radiación podrían recibir los astronautas sobre la Luna en función del tiempo de exposición
Hasta la fecha no se sabía cuánta radiación podrían recibir los astronautas sobre la Luna en función del tiempo de exposición (Miguel Torres / @maikel)

“Este es un logro inmenso en el sentido de que ahora tenemos un conjunto de datos que podemos usar para refinar nuestros modelos para la determinación del riesgo a largo plazo para los humanos en la superficie de la Luna”, indica por correo electrónico Thomas Berger, jefe del grupo de Biofísica en el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y uno de los autores del estudio.

Hasta la fecha no se sabía cuánta radiación podrían recibir los astronautas sobre la Luna en función del tiempo de exposición. Durante las misiones Apolo, los astronautas llevaron consigo dosímetros, similares a los que portan los astronautas en la estación espacial, que midieron la dosis de radiación acumulada. Es decir, la suma entre la recibida en el camino a la Luna, en la Luna y en el camino de regreso, explica Berger.

La sonda lunar Chang'e-4, fotografiada desde el rover Yutu-2
La sonda lunar Chang’e-4, fotografiada desde el rover Yutu-2 (CNSA/CLEP)

La resolución temporal se ha conseguido en base a datos recopilados en la misión china Chang’e 4 , la primera en lograr posarse en la cara oculta de la Luna en enero del 2019. El instrumento LND (Lunar Lander Neutrons and Dosimetry, Aterrizador Lunar de Neutrones y Dosimetría) a bordo de la sonda realizó mediciones durante varios. Luego el equipo de investigadores, formado por científicos chinos y alemanes, dividió la dosis de radiación absorbida por el tiempo acumulado para llegar a la tasa de dosis diaria.

Dada la actividad del Sol en el momento actual, los cálculos de radiación actuales se pueden considerar como una estimación superior para la radiación cósmica, que supondría la exposición crónica. A ella habría que sumar la radiación provocada por eventos esporádicos de partículas altamente energéticas provenientes del Sol.

El LND (Lunar Lander Neutron and Dosimetry) en el laboratorio de Kiel antes del lanzamiento
El LND (Lunar Lander Neutron and Dosimetry) en el laboratorio de Kiel antes del lanzamiento (Stefan Kolbe, Kiel University)

“El Sol no es constante, su actividad varía en un período de 11 años. Actualmente está muy tranquilo y no produce ningún evento importantes de emisión de partículas solares. Debido a su estado de reposo, resulta menos eficiente en protegernos de la radiación cósmica. Por lo tanto, la exposición a esta está en su máximo durante el mínimo de actividad solar”, dice el también autor de la investigación Robert Wimmer-Schweingruber, director de Instituto de Física Experimental y Aplicada de la Universidad de Kiel (Alemania).

Según explican en el artículo de la investigación, las mediciones de la radiación en la Luna también pueden servir como un modelo aproximado sobre el escenario de los viajes interplanetarios -la vista está puesta en Marte-, pues el satélite no posee un campo magnético que haga de escudo frente a la radiación espacial. Esto se traduce en que el campo de radiación en la superficie de la Luna es similar al del espacio interplanetario.

Un estudi assenyala a les granges industrials com el major risc de futures pandèmies

El sistema agroalimentari mundial i la cria intensiva d’animals són els principals impulsors de les malalties que salten als éssers humans. Aquests patògens ja causen més morts que la diabetis i els accidents de trànsit junts. Les pandèmies de el futur seran més perilloses i freqüents, segons un estudi de l’ONG ProVeg Internacional

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/estudio-senala-granjas-industriales-mayor-riesgo-futuras-pandemias

La crisis del coronavirus lo ha puesto delante de los ojos del mundo. Y nuevos informes lo confirman. Uno de los mayores riesgos para la salud humana viene de las enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades como el covid-19, que se transmiten de animales no humanos a personas.

Este tipo de enfermedades ya causan más muertes que la diabetes y los accidentes de tráfico juntos, según el estudio Pandemias y Alimentación, realizado por la ONG ProVeg Internacional y respaldado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Unos brotes que serán cada vez “más peligrosos y más frecuentes”, adelanta el estudio.

Las principales causas de esta emergencia sanitaria hay que buscarlas en el sistema alimentario mundial, en las dietas basadas en animales y en la cría intensiva e industrial de animales. Esta última es de hecho, según ProVeg Internacional, la actividad humana que “más riesgo tiene de generar pandemias como la actual”.

La tormenta perfecta se consigue, detalla esta organización, con el encuentro de tres factores que se refuerzan mutuamente. El primero es la destrucción de los hábitats naturales. El segundo, la utilización de animales salvajes como alimento. Y el tercero, recurrir a los animales de granja como alimento en la agricultura animal intensiva.

Según el estudio presentado, el 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes son de naturaleza zoonótica. Patologías como el covid-19, el SARS, MERS, ébola, rabia y ciertas formas de gripe, todas ellas de origen animal, son responsables de 2.5000 millones de casos de enfermedades en el mundo y 2,7 millones de muertes cada año.

Lejos del tópico, no siempre los orígenes de los brotes son animales raros en mercados asiáticos o africanos, los patógenos también pueden saltar a los animales de granja antes de transmitirse a los humanos, como fue el caso de los recientes casos de gripe aviar y porcina.

Otro de los graves problemas sanitarios es el aumento de las infecciones resistentes a los antibióticos en los seres humanos, una tendencia asociada, según el informe, a las prácticas de las granjas industriales, que “requieren del uso excesivo de antibióticos”

Muchos otros virus que representan un peligro para la salud humana, detallan en el informe, también tienen su origen en la industria ganadera intensiva. La difteria, el sarampión, las paperas, el rotavirus, la viruela, la gripe A tienen su origen en animales domesticados. “Acumular grandes cantidades de individuos genéticamente similares en entornos insanos de alta densidad, que inducen a una salud pobre y a altos niveles de estrés, aumenta seriamente las posibilidades de que se produzcan transferencias patogénicas entre animales salvajes y animales de granja y, en última instancia, seres humanos”, denuncian.

Otro de los graves problemas sanitarios que las diversas agencias internacionales y científicas llevan años alertando es el aumento de las infecciones resistentes a los antibióticos en los seres humanos, una tendencia asociada, según el informe, a las prácticas de las granjas industriales, que “requieren del uso excesivo de antibióticos”.

Según los datos recogidos hasta la publicación del informe, la letalidad del covid-19 es 47 veces más letal que la gripe estacional. Y otras enfermedades zoonóticas resultan mucho más letales que el covid-19. En el caso de la gripe aviar H5N1, la tasa de letalidad alcanza el 60%.

“No solo los brotes futuros pueden ser más peligrosos, los expertos y expertas coinciden en que también serán más frecuentes. Las causas de este alarmante pronóstico son de origen humano y están todas vinculadas con el sistema alimentario mundial”, explican desde ProVeg Internacional.

“Nos encontramos ante una situación muy vulnerable ante futuras pandemias, con consecuencias posiblemente peores que las de la actual pandemia del coronavirus”, dice Cristina Rodrigo, directora de ProVeg España. “Lo que comemos y cómo lo producimos es uno de los factores clave que está alimentando este riesgo. Tenemos una necesidad urgente y vital de transformar nuestro sistema alimentario a uno más basado en plantas, más sostenible y resiliente”, concluye.