El dia que va tremolar Beirut

El nitrat d’amoni és un compost químic de fórmula NH4NO3. Es tracta d’un compost sòlid i higroscòpic, altament soluble en aigua.És oxidant, irritant i, quan se li aplica calor, explosiu.

El nitrat d’amoni se sintetitza neutralitzant l’àcid nítric amb amoníac i evaporant l’aigua:

{\displaystyle NH_{3}+HNO_{3}\rightarrow NH_{4}NO_{3}}

Aquest dimarts, cap a les 5 de la tarda, Beirut, la capital del Líbanva ser sacsejada per dues grans explosions ocorregudes en el port. Les explosions, en principi accidentals, van ser degudes a un emmagatzematge incorrecte de nitrat d’amoni,

L’alcalde de Beirut, Jamal Itani, ho ha comparat amb un terratrèmol, per la intensitat de les deflagracions i per les conseqüències que tindrà per a l’economia de la ciutat i per al conjunt del país, que ja passava una mala situació econòmica.

L’expansió de l’ona explosiva va superar la velocitat del so, 340 m/s, es veu per la diferència de pressió, apareix el vapor d’aigua, que queda palès als vídeos.

La magnitud de la destrucció és perfectament visible en les següents fotografies.

La zona del port vista des de l’interior d’un edifici afectat per les explosions (Reuters/Aziz Taher)

Vianants al costat d’una pila de runa al mig del carrer (Reuters/Mohamed Azakir)

Un home empeny un cotxet amb un nen davant d’un cotxe danyat i d’uns edificis amb la façana destruïda (Reuters/Mohamed Azakir)

Una dona mostra l’interior del seu habitatge, amb la finestra arrencada per l’explosió (Reuters/Mohamed Azakir)

Dos cotxes tombats per efecte de l’onada expansiva de les explosions (Reuters/Issam Abdallah)

Un home a l’exterior d’un edifici que ha perdut una part de la façana (Reuters/Mohamed Azakir)

Material sanitari escampat a l’exterior de la zona d’Urgències d’un hospital afectat (Reuters/Mohamed Azakir)

Soldat en un carrer ple de runa i cotxes danyats (Reuters/Aziz Tahir)

Trasllat d’una llitera a l’interior d’un hospital afectat per les explosions (Reuters/Mohamed Azakir)

Un home amb mascareta passa davant d’un edifici ensorrat sobre uns cotxes (Reuters/Aziz Taher)

Una façana completament destruïda mostra els danys causats a l’interior de l’edifici (Reuters/Mohamed Azakir)

Carrer de Beirut amb edificis enfonsats i cotxes molt danyats (Reuters/Mohamed Azakir)

Instal·lacions portuàries molt danyades a prop del lloc de les explosions (Reuters/Mohamed Azakir)

Una dona amb un nen en braços en un carrer afectat per les explosions (Reuters/Aziz Taher)

Carrer cobert de runa i edificis molt danyats (Reuters/Mohamed Azakir)

Danys en l’interior d’una església (Reuters/Aziz Tahir)

Un home i una dona passen per davant de dos edificis molt danyats per les explosions (Reuters/Aziz Taher)

Un home recull vidres esmicolats en el terra d’una mesquita (Reuters/Aziz Taher)

Un cotxe danyat davant d’un edifici mig ensorrat i d’altres amb les façanes destruïdes (Reuters/Issam Abdallah)

https://www.lavanguardia.com/internacional/20200805/482680793273/beirut-explosion-puerto-libano.html

En esta noche de verano –los veranos son siempre en Oriente Medio tiempo de guerras, de violencias, golpes de Estado y catástrofes– Beirut vive bajo la dantesca explosión que retumbó en todos los barrios de esta desahuciada capital que antaño había descrito, una y otra vez, como, “la ciudad alegre y confiada del Mediterráneo Oriental”.

Explosión en Beirut

 La enorme humareda rojiza que se elevó de un descollante depósito de color blanco del puerto se extendió sobre algunos de sus barrios mientras los edificios casi se tambaleaban hasta el extremo de que Viviane Edde, prestigiosa periodista libanesa que habita en la calle Monot, creyó por un momento que se trataba de un terremoto. “Vi desmoronarse el tejado de una iglesia paredaña, todo se hizo añicos en mi casa, porcelanas, cristales, se descoyuntaron las puertas, dos de mis vecinas quedaron heridas por la fuerza de la explosión, que las lanzó al suelo. El humo no me dejaba respirar. También tuve miedo de que fuese un bombardeo. Sabes que vivimos bajo el miedo de un ataque de Israel, avivado estos últimos días con los incidentes fronterizos”.

Brutal explosión en el puerto de Beirut

Al iluminarse el cielo con la gran llamarada escarlata que emanaba de la explosión de los destartalados muelles de Beirut, estaba a punto de abrir la puerta de mi casa. El radio de la explosión me hizo recordar, irremediablemente, aquella que, en el año 2005, provocó el espectacular atentado contra el que había sido primer ministro Rafiq al Hariri, cuyo tribunal especial de La Haya está ahora a punto de dictar veredicto sobre quiénes fueron los autores del magnicidio, que en aquellas jornadas se suponían vinculados a Siria y a Hizbulah.

Balance

Un portavoz de la Cruz Roja aumenta a 100 la cifra de muertos con 4.000 heridos

Al abrir la puerta, la moqueta del rellano estaba sembrada de añicos de cristales, y a la puerta de mi desordenado despacho le faltaban los goznes. El salón de mi vecina Encarna Ruiz quedó desbaratado. Y en el quinto piso los empleados del banco quedaron atrapados por una puerta que se atrancó con el impulso de la explosión.

Una mujer herida espera a la puerta de un hospital

Una mujer herida espera a la puerta de un hospital (IBRAHIM AMRO / AFP)

Ha sido tan extensa la destrucción en los aledaños del puerto, almacenes, depósitos, viviendas, oficinas, que el mohafez o gobernador describió Beirut como una ciudad “devastada”. Las agencias locales de información difundieron imágenes de personas ensangrentadas y escenas de caos. “Vi una bola de fuego y de humo sobre Beirut –dijo un testigo a la agencia Reuters–. La gente gritaba y corría, algunos sangraban. Los balcones se caían de los edificios, las calles estaban cubiertas de vidrios de las ventanas”. La Cruz Roja libanesa cifraba esta mañana en 100 el número de muertos 4.000 los heridos.

Pero se esperan más porque hay más de un centenar de desaparecidos, informó hoy el Gobernador de la ciudad, Maruan Abboud. Las tareas de búsqueda de víctimas y rescate de supervivientes bajo los escombros continúan a contrarreloj.

Los daños en Beirut son enormes, en torno a los 3.000 o 5.000 millones de dólares, calculan las autoridades municipales. Y cerca de 250.000 personas se han quedado sin hogar. “Estamos trabajando para proveer comida, agua y vivienda”, indicó Abboud a los medios.

Varias personas a bordo de un buque italiano amarrado en el puerto, el Orient Queen , resultaron heridas y tuvieron que ser llevadas al hospital, según Al Yazira. “El barco está totalmente destruido, los camarotes, la sala principal, todo”, dijo a este canal de televisión Vincenzo Orlandini, miembro de la tripulación.

El paisaje de los muelles es como una tierra devastada, con sus depósitos y contenedores quemados. Los silos de grano ardieron durante horas.

El paisaje de los muelles es como una tierra devastada, con sus depósitos, contenedores, quemados. Los silos de grano ardieron durante horas. Ya hace décadas que el puerto de Beirut, que fue origen del crecimiento y desarrollo de esta ciudad en la época del mandato francés, dejó de ser un puerto vibrante fruto de aquellas legendarias escalas de levante.

Un helicóptero militar descarga agua sobre el fuego generado tras la explosión en el puerto de Beirut; al fondo, un silo de grano

Un helicóptero militar descarga agua sobre el fuego generado tras la explosión en el puerto de Beirut; al fondo, un silo de grano (STR / AFP)

Un destacamento de bomberos fue enviado al muelle para apagar un incendio antes de la explosión que resonó en toda la capital, y de hecho la autoridad portuaria de Beirut señaló al canal Sky News que un equipo de bomberos había “desaparecido” tras la explosión. La Agencia Nacional de Noticias informó de que la explosión –al menos la primera, hubo dos explosiones– fue precedida de un incendio en un hangar de silos de trigo del puerto.

Descubre su piso destrozado después de la explosión en Beirut

En Líbano, el horrible estruendo se pudo oír a casi veinte o veinticinco kilómetros de Beirut. Sin montañas de por medio, la explosión pudo escucharse desde la isla de Chipre, a 240 kilómetros de distancia.

Horas posteriores a la explosión no se habían dilucidado todavía las causas. Uno de los hombres más poderosos de esta república a la deriva, el general Abas Ibrahim, director de la seguridad del maltrecho Estado, dijo que se produjeron dos explosiones en un depósito repleto de materiales explosivos que habían sido almacenados desde hace años por sus hombres.

“Una bola de fuego”

“Los balcones se caían en los edificios, las calles estaban cubiertas de vidrios de las ventanas”

En grabaciones de aficionados se pueden ver trayectorias de lo que parecen cohetes en medio de una gran columna de humo apenas unos instantes antes de la pavorosa explosión. “Hablar de fuegos artificiales es ridículo –dijo Abas Ibrahim–. Parece que la explosión tuvo lugar en un almacén de material explosivo confiscado”. A este respecto, el ministro del Interior, Mohamed Fahmi, dijo que, según las primeras pesquisas, el almacén en cuestión contenía nitrato que había sido incautado de un barco hace un año.

Por su parte, el canal de televisión Al Mayadin, perteneciente a Hizbulah, citaba al director de la aduana, que afirmaba que varias toneladas de nitrato de amonio habían hecho explosión.

Dos hombres trasladan a una mujer herida entre los escombros

Dos hombres trasladan a una mujer herida entre los escombros (Hassan Ammar / AP)

En efecto, más tarde el primer ministro libanés, Hasan Diab, revelaba en una reunión con el presidente de la República, Michel Aoun, que un cargamento de nitrato de amonio de 2.750 toneladas sin custodiar fue la causa de la explosión, aunque se desconoce las razones que llevaron a la explosión del fertilizante.

Esta explicación recuerda lo sucedido el 17 abril del 2013 en West (Texas), cuando 240 toneladas de nitrato de amonio de una compañía de fertilizantes hicieron explosión, causando 15 muertos, 160 heridos y daños en 150 edificios, algunos de los cuales quedaron destruidos. La nube de color anaranjado se debería al desprendimiento de gas de dióxido de nitrógeno que normalmente acompaña a una explosión que tenga que ver con nitratos.

Un cargamento de nitrato de amonio de 2.750 toneladas sin custodiar fue la causa de la explosión

De confirmarse la versión oficial –Beirut siempre ha sido terreno abonado a toda suerte de las más rocambolescas especulaciones, especialmente las que se refieren a la larga mano de Israel, que ayer se apresuró a desmentir tener nada que ver– el desmoronamiento de Líbano no tiene fin. Por culpa de la incuria de sus dirigentes, del mal estado de sus instalaciones portuarias, la ciudad vivió ayer una jornada de pánico como en otros tiempos de guerra y atentados, nunca olvidados.

El presidente Aoun convocó para hoy una reunión urgente del Consejo Superior de la Defensa en el palacio de Baabda, mientras que el primer ministro decretaba una jornada de luto oficial. Francia, el Reino Unido e Irán ofrecieron ayuda al Gobierno libanés.

Así ha quedado el puerto de Beirut tras las dos explosiones

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