El confinament agreuja l’impacte de les tovalloletes humides: com frenar l’anomenat monstre de les clavegueres

Des de l’Associació Espanyola d’Abastament d’Aigua i Sanejament (AEAS) recorden que aquests productes no són biodegradables, encara que així ho indiqui l’etiqueta. Algú hauria d’assumir responsabilitats al respecte.

https://www.eldiario.es/ballenablanca/365_dias/coronavirus-impacto-toallitas-humedas-monstruo_0_1025747597.html

Desde Sídney hasta California pasando por Badajoz, Málaga o pequeños municipios como el madrileño Arroyomolinos, o Sueca, en Valencia, parece tratarse de un fenómeno global: el uso de toallitas húmedas para el cuidado corporal se ha disparado durante el confinamiento y, con ello, se ha agravado el impacto ambiental de estos productos, cuando se tiran por el retrete, al provocar atascos en los sistemas de alcantarillado y otras instalaciones de tratamiento de aguas residuales.

Así lo asegura el presidente de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS), Fernando Morcillo, quien ha recordado el peligro de desechar estos productos por el inodoro, puesto que no son biodegradables –incluso aunque lleven esta etiqueta– y acarrean importantes costes ambientales y económicos.

Desde AEAS aclaran que en la mayoría de casos estos productos no pueden biodegradarse, porque los fabricantes todavía no se han adaptado a la nueva normativa española, la UNE 149002, publicada en 2019, “una norma pionera casi en el mundo” que actualiza los requerimientos que debe cumplir un producto para poder desecharse por el inodoro.

En la semana previa al inicio de la cuarentena, la del 2 al 8 de marzo, la venta de toallitas corporales aumentó un 49% respecto al año pasado, según reveló un informe de seguimiento de los efectos que ha tenido la crisis del coronavirus sobre el consumo.

En Sídney, los gestores de agua han denunciado un 22% de aumento en los atascos por la entrada de toallitas húmedas y de otros productos que no deberían ser desechables (incluidos los de cuidado facial o higiene femenina). El 75% de los elementos que obstruyen los sistemas de alcantarillado son toallitas, según estos gestores.

En EEUU, California también ha sufrido recientemente estos problemas. Fue el primer estado en declarar una orden de cuarentena a sus ciudadanos. Dos días antes de la orden oficial, el 19 de marzo, el operador de tratamiento de agua de California lanzó un comunicado en el que pedía la colaboración de la población para evitar la congestión de sus instalaciones. “Las instalaciones de tratamiento de aguas residuales de todo el estado ya están informando de problemas con sus sistemas de recogida de la gestión del alcantarillado”, rezaba el escrito, y reiteraba que “los sistemas no fueron diseñados para toallitas individuales de nylon ni pañuelos, que no se descomponen como el papel higiénico, por lo que los sistemas se obturan muy rápidamente”.

En España, varios operadores comentan que se ha producido un repunte del problema, “sobre todo en las ciudades más densamente pobladas”, señala Fernando Morcillo, quien había constatado una “cierta reducción” tras sucesivas campañas de concienciación respecto a lo que desde AEAS llaman el “monstruo de las cloacas”.

AEOPAS@aeopas

Las toallitas pueden permanecer hasta un mes en el agua sin degradarse 
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