L’ús de el cotxe a la desescalada: una proposta arriscada i poc efectiva

Ecologistes assenyalen que el desconfinamiento ha d’anar lligat a una mobilitat sostenible i a altres mesures, com el teletreball o el consum de proximitat, que permetin disminuir la demanda de transport públic i reduir els riscos de contagi.

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“El coche privado no es una solución sostenible de futuro, pero en este paréntesis y en estas circunstancias es una opción“. Estas fueron las declaraciones del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en el Congreso de Diputados que han indignado a parte del movimiento ecologista, que considera que van en dirección opuesta a los planteamientos de una desescalada ligada a un cambio en el paradigma de movilidad de las grandes ciudades. El político socialista repasó el escenario de movilidad que se abre tras el confinamiento y advirtió de los riesgos de contagio que suponen las aglomeraciones en la red pública de transporte. Así, dentro de las actuaciones para evitar el congestionamiento de metro y autobuses, el ministro señaló a las formas de movilidad individuales y, concretamente, al automóvil

“Mantener la actual recomendación de que la ocupación de viajeros sea de un tercio de los vehículos para garantizar las distancias requiere que se triplique la oferta, y no hay capacidad, no tenemos el triple de metros ni de autobuses“, exponía el dirigente, dejando ver que el número de vehículos públicos no podrá aumentar mucho más de lo que se ha aumentado, por lo que la descongestión tendrá que venir de la mano de otras formas de movilidad, como la bicicleta para los trayectos más cortos, el impulso del teletrabajo o la “opción” del automóvil.

Apostar por el coche privado es una solución que China ya ha tomado dada la estigmatización social que el metro o el autobús están sufriendo. Tanto es así, que el porcentaje de ciudadanos que utilizaban el vehículo privado en el país asiático se ha duplicado tras la emergencia sanitaria de la covid-19, al pasar su uso diario del 34% al 66%, según un estudio reciente de la consultora de mercados Ipsos. Las industrias automovilísticas, de hecho, son conocedoras de las posibilidades de crecimiento que pueden tener durante el periodo de retorno a la normalidad, en tanto que la Asociación Europea de Automóviles ha reclamado que, de manera temporal, se eliminen los test de emisiones para abaratar los costes de producción y contrarrestar las pérdidas que la pandemia ha provocado, tal y como informó el medio Ballena Blanca.

La mención del coche como herramienta para evitar nuevos contagios, sin embargo, es la más fácil y sencilla, pero la más nociva para el medio ambiente. Así lo entienden las organizaciones ecologistas españolas, que cargan contra Ábalos por invitar a la ciudadanía a usar el automóvil en tiempos de emergencia climática.  “Ningún Gobierno debería invitar al uso del coche y menos en una situación donde se está demostrando la vinculación de enfermedades respiratorias como la covid-19 y la contaminanación de las grandes ciudades”, argumenta Adrián Fernández, responsable de Movilidad en Greenpeace. “El coche es el medio de transporte más ineficiente, el que más espacio ocupa y el que más gente deja atrás. No hay espacio físico suficiente si los usuarios de transporte público decidieran dejar de usarlo para pasarse al vehículo privado“, agrega.

La propuesta del coche como alternativa podría tener sentido si no existieran otras posibilidades dadas las cricunstancias de emergencia climática, sin embargo, las propuestas están ya sobre la mesa, en tanto que otras ciudades como París o Milán ya trabajan en ellas y han apostado por dar prioridad a la movilidad a pie y en bicicleta, frente al coche. Los medios de transporte se deben fomentar en función de la sostenibilidad, es decir, caminar, bicicleta y transporte público, por ese orden”, explica Nuria Blázquez, responsable de Movilidad de Ecologistas en Acción.

La experta medioambientalista explica que las medidas que se deben tomar ahora deben ir focalizadas a “reducir la demanda” de transporte público “apostando por el teletrabajo, la administración electrónica o las compras de proximidad”, de tal forma que se “eviten las horas punta”. Todo ello, argumenta Blázquez, “unido al fomento de los medios de desplazamiento activo, bicicleta y caminar, para los trayectos de menos de 6 kilómetros”. En ese sentido, las instituciones se deben sumergir en un programa de transformaciones urbanas que permitan garantizar el cumplimiento de las distancias interpersonales en las calles.

Desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana explican a este medio que Ábalos no quiso recomendar el uso del coche como alternativa, “pues no es una alternativa sostenible”. Asimismo, recomiendan a los ciudadanos que durante la pandemia “se prioricen modos de transporte seguro que faciliten la distancia social, como la bicicleta”.

Ribera se aleja del coche y apuesta por la bicicleta

En cualquier caso, desde el Ministerio de Transición Ecológica se han distanciado este martes de las declaraciones de Ábalos en torno al coche y han avanzado uno de sus planes para la desescalada que, a priori, pone el uso del automóvil en último lugar y prioriza el fomento de la bicicleta como eje central de la movilidad postconfinamiento.

Tanto es así, que la ministra Teresa Ribera ha solicitado este martes a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que articulen medidas orientadas a impulsar y dar seguridad a los ciclistas para fomentar este transporte durante el proceso de desescalada.

Ribera, que no es la primera vez que hace un guiño a la bicicleta, ha enviado una carta a los alcaldes españoles con propuestas transversales con las que hacer del transporte a pedales una solución a las posibles aglomeraciones que se puedan dar tras el estado de alarma. Entre ellas, destaca la apertura de servicios de bicicleta compartida, la creación de infraestructuras temporales y de bajo coste que permitan ampliar el espacio de las ciudades reservado para los ciclistas y los peatones, así como la promoción de aparcamientos gratuitos para bicis.

La propuesta emitida desde la Vicepresidencia 4ª del Gobierno va dirigida principalmente a aquellos municipios que tengan más de 5.000 habitantes y se inscribe dentro de las líneas de actuación demandadas por colectivos como Ecologistas en Acción, Greenpeace o la Asociación de Viandantes A Pie. Se trata de abordar la desescalada de modo que el miedo al contagio en el transporte público no se traduzca en un mayor uso del coche, por lo que el plan de la ministra emitido a los dirigentes municipales de la FEMP también cuenta con restricciones a los vehículos de combustión interna privados, como el cierre de calles y la reducción del límite de velocidad a 30 kilómetros por hora.

Así, mientras la posible apuesta por el coche mencionada por Ábalos sigue la línea de actuación de China, el plan de Ribera viene a recoger los protocolos de actuación anunciados por otras ciudades del mundo como Milán –donde el Ayuntamiento ha anunciado que 35 kilómetros de calles se cerrarán al tráfico para garantizar la seguridad de los ciclistas y peatones–, VienaBerlínParís Bogotá.