Una investigació reconstrueix el dia del cataclisme que va acabar amb els dinosaures

Molt carbó i res de sofre. És el que ha trobat un equip científic internacional que ha extret del fons del mar minerals del cràter de Chicxulub, cavat pel meteorit que va causar l’extinció dels dinosaures fa 66 milions d’anys.

L’abundància de carbó confirma que l’impacte del meteorit, que va alliberar una energia equivalent a 10.000 milions de bombes atòmiques com la d’Hiroshima, va provocar extensos incendis forestals.

Grans incendis forestals, un tsunami i núvols de sofre que impediren l’arribada de la llum del Sol durant molt de temps. Aquestes devien ser les conseqüències immediates del xoc d’un gran asteroide contra la terra fa 65 milions d’anys. I a mig termini, una altra conseqüència ben coneguda: entre molts altres animals, la catàstrofe va comportar l’extinció dels dinosaures, que havien dominat la Terra durant més de 150 milions d’anys.

El xoc va crear un gran cràter situat vora la població mexicana de Chicxulub, que li ha donat nom. I un nom adient, perquè en maia significa “la cua del diable”. Es troba a la península de Yucatan.

Es tracta d’un clot de vora 200 quilòmetres de diàmetre descobert el 1978. Els geòlegs estudien la història de la terra a partir dels sediments que s’han dipositat en diverses èpoques, com passant pàgines d’un llibre. I en els que corresponen a aquell moment, el del xoc, hi havia una quantitat d’iridi molt superior a la que sol presentar aquest element químic a la Terra.

Un dels resultats més importants de la recerca és que en moltes mostres del nucli del cràter no hi havia sofre, tot i que al voltant s’hi van dipositar moltes roques riques en aquest element. Això dona suport a la teoria que el sofre va anar a parar a l’atmosfera i va obstruir el pas de la llum del Sol. Calculen que s’haurien alliberat almenys 325.000 milions de tones de sofre, 10.000 vegades més que l’expulsat a l’erupció del volcà Krakatoa, a Indonèsia, el 1883.

I això va produir un canvi climàtic que va conduir a l’extinció, segons es calcula, del 75% de els espècies que hi havia en aquell moment a la Terra. Per això, segons Gluck, allò va ser un infern de curta durada a nivell local, però seguit d’una etapa molt llarga de clima molt fred. I això va fer que els dinosaures “primer es van socarrimar i després es van congelar”.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20190909/47262889334/crater-metoerito-extincion-dinosaurios.html

Mucho carbón y nada de azufre.

Es lo que ha encontrado un equipo científico internacional que ha extraído del fondo del mar minerales del cráter de Chicxulub, cavado por el meteorito que causó la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años.

La abundancia de carbón confirma que el impacto del meteorito, que liberó una energía equivalente a 10.000 millones de bombas atómicas como la de Hiroshima, provocó extensos incendios forestales. Estos incendios se extendieron a “miles de kilómetros del cráter”, escriben los investigadores en la revista PNAS , donde esta semana presentan sus resultados.

La ausencia de azufre indica que el impacto liberó a la atmósfera una gran cantidad de aerosoles que bloquearon la radiación solar y causaron un enfriamiento global en los meses y años siguientes. Fue este enfriamiento, que perturbó los ecosistemas de todo el mundo, lo que acabó con los dinosaurios.

Plataforma desde que se extrajo la muestra de minerales del cráter de Chicxulub en 2016

Plataforma desde que se extrajo la muestra de minerales del cráter de Chicxulub en 2016 (Universidad de Texas en Austin)

“Primero se asaron y después se helaron”, resume en un comunicado de prensa Sean Gulick, geofísico de la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.) y primer autor de la investigación. Aunque el impacto, ocurrido junto a la península del Yucatán en el Golfo de México, tuvo efectos devastadores a escala regional, las extinciones de especies a escala global se debieron al cambio climático posterior. “El auténtico asesino tiene que ser atmosférico”, añade Gulick. “La única manera de tener una extinción global masiva como esta es un efecto atmosférico”.

La investigación se ha basado en el análisis de una columna de minerales extraída del borde del cráter de Chicxulub, en el Golfo de Mexico, en una expedición oceanográfica en 2016. Esta columna contiene, desde 620 hasta 750 metros de profundidad, 130 metros de rocas depositadas el día que cayó el meteorito. “Nos han permitido reconstruir lo que ocurrió desde el primer minuto después del impacto”, señala Jens Ormö, geólogo del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) en Torrejón de Ardoz y coautor de la investigación.

Primero se asaron y después se helaron”

Según los resultados presentados en PNAS en un artículo titulado El primer día del Cenozoico, el calor liberado por el impacto fundió las rocas, que se comportaron como un fluido y formaron un anillo de montañas en cuestión de minutos. “Es como cuando se tira una piedra a un estanque y se forman ondas con forma de anillos”, explica Ormö. En menos de una hora, el agua del océano inundó el fondo del cráter entrando por una abertura en el noreste del anillo de montañas y depositó una capa de 90 metros de rocas.

El carbón hallado en el cráter e atribuye a que las altas temperaturas originadas por la caída del meteorito fueron suficientes para causar incendios forestales en un radio de más de mil kilómetros. Además, las rocas que salieron despedidas por el impacto pudieron volar más lejos y actuar como bengalas, provocando incendios a miles de kilómetros de distancia.

Sean Gulick (derecha) y Joanna Morgan examinan una muestra de la columna de minerales extraída del cráter de Chicxulub

Sean Gulick (derecha) y Joanna Morgan examinan una muestra de la columna de minerales extraída del cráter de Chicxulub (Universidad de Texas en Austin)

La colisión creó un tsunami que pudo llegar hasta el centro de Norteamérica. Horas después, el reflujo de las aguas arrastró hacia el golfo de México restos de los incendios que asolaban el continente y que se depositaron en forma de carbón.

Pero “el resultado que más nos ha sorprendido es la ausencia de azufre, que es común en las rocas de la región”, declara Ormö. “La única explicación plausible es que se convirtió en gas”. Se estima que el impacto liberó a la atmósfera unos 325.000 millones de toneladas de azufre, que quedaron en la atmósfera en forma de aerosoles, redujeron la radiación solar que llegaba a la superficie, causaron un enfriamiento global que se prolongó varios años, limitaron la fotosíntesis y modificaron los ecosistemas provocando extinciones masivas a escala global.

https://www.ccma.cat/324/aixi-va-neixer-la-crisi-climatica-que-va-acabar-amb-els-dinosaures/noticia/2946451/

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