Quina crema de sol triar: amb filtres solars físics o químics?

Els filtres físics o minerals s’afegeixen a cremes elaborades a base d’ingredients naturals. Es tracta de minerals com el diòxid de titani o l’òxid de zinc, finament polvoritzats, que actuen com si fossin un escut que reflecteix la llum i per tant la pell no l’absorbeix i no irrita.

Els filtres químics o orgànics (formulats amb molècules a base de carboni, oxigen i hidrogen) capten l’energia solar i la transformen en calorífica perquè resulti innòcua per a la salut; pot penetrar superficialment l’epidermis i, ocasionalment, produir alguna irritació; d’aquí que als nens menors de 3 anys se’ls aconselli sempre l’ús de filtres físics. Un avantatge dels químics és la finestra tan àmplia que tenen de protecció UVA i UVB.

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¿Filtros solares físicos o filtros solares químicos? Ni todo son ventajas para los primeros ni los segundos son tan malos como parece que los pintan. La protección solar es un tema recurrente verano tras verano. Y su uso y eficacia para paliar los efectos negativos del sol una prioridad de cara a nuestra salud. Las cifras hablan: en 2019 se estima que 6.200 personas serán diagnosticadas de melanoma en España. Por tanto, acertar con la ecuación perfecta de la fotoprotección es un reto para la industria que este año está inmersa en el debate de si son mejores los filtros químicos o los filtros físicos minerales.

Los filtros físicos o minerales se añaden a cremas elaboradas a base de ingredientes naturales. Se trata de minerales como el dióxido de titanio o el óxido de zinc, finamente pulverizados, que actúan como si fueran un escudo que refleja la luz y por tanto la piel no la absorbe y no se irrita. Además, proporcionan una protección adecuada frente a la radiación solar y son biodegradables y no contaminan las aguas (los solares más respetuosos con el medio ambiente deben llevar filtros sin oxibenzona, octinoxato y octocrilenono). Por contra, no resultan tan agradables de aplicar, son más pegajosos y dejan la piel con un antiestético velo blanquecino. .

Los filtros químicos u orgánicos (formulados con moléculas a base de carbono, oxígeno e hidrógeno) captan la energía solar y la transforman en calorífica para que resulte inocua para la salud; puede penetrar superficialmente la epidermis y, ocasionalmente, producir alguna irritación; de ahí que a los niños menores de 3 años se les aconseje siempre el uso de filtros físicos. Una ventaja de los químicos es la ventana tan amplia que tienen de protección UVA y UVB.

María José Cachafeiro Jardón, farmaceútica especializada en dermocosmética y creadora de laboticadetete.com, aconseja a los lectores de Fuera de serie lo que considera más saludable para su piel: “A pesar de que se ha demostrado que los filtros solares químicos actúan casi desde el primer momento (no a partir de los 20 o 30 minutos de exposición como se pensaba antes), y que son admitidos por pieles sensible, los filtros físicos dan un extra de seguridad cuando se está ante una piel muy sensible porque permanecen sobre la piel sin interaccionar con ella”.

La mayoría de marcas del mercado han apostado por los filtros químicos por sus ventajas para un público general. Entre sus defensores se encuentra Marco Dâmato, brand manager de la firma P20, solares con filtros UVA de última generación. Marco defiende los filtros químicos u orgánicos “porque son los únicos que permiten a P20 ser un solar tan completo: es resistente al agua, por sus filtros altamente hidrofóbicos; sus moléculas fotoestables son muy resistentes a la luz para ofrecer una protección de calidad, el acabado en piel es seco, nada pegajoso y no dejan residuos y además, contaminan muy poco por su característica hidrofóbica”. Sin embargo, reconoce que “hasta los 3 años es mejor el uso de filtros físicos pero, a partir de esa edad se pueden usar tanto uno como otro o combinar ambos”.

La doctora Cachafeiro añade que “hay que evitar los perfumes porque son potencialmente alergénicos e intentar que el protector que usemos lleve filtros biológicos que ayuden a ampliar la protección y que contengan sustancias que hidraten y cuiden la piel”.

Si la opción que se elige es la del uso de filtros minerales hay que evitar que contengan nanopartículas ya que, a pesar de que se aplica mejor, no deja la piel blanqucina y aumenta la eficacia de su protección frente al sol, se quedan depositadas en la capa más externa de la eìdermis y, en caso de tener alguna herida abierta pueden ser perjudiciales. La Unión Europea solo permite el uso de nanopartículas de un tamaño superior a 30nm y deben estar recubiertas de alúmina o sílice.

En definitiva, lo más importante de todo es usar siempre productos de protección solar y decidirnos por físicos o químicos en función de nuestro tipo de piel, edad y circunstancias.

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