Alerta pel sucre amagat dels iogurts per a nens

El iogurt si és saludable. El sucre no és dolent, l’organisme ho necessita, el cervell funciona a força de glucosa. Però no hem de consumir més del que necessitem. Ha de suposar el 10% de les calories de la dieta. I a Espanya en nens en edat preescolar i escolar, suposa al voltant del 18-19%. Hi ha un excés de consum diari.

Un dels majors problemes de l’alimentació actual, que pot afectar tant a famílies vegetarianes com no vegetarianes, és l’excés de sucre.

El consum de sucre augmenta el risc de desenvolupar sobrepès, diabetis, i elevació del colesterol i triglicèrids en sang (el que eleva el risc cardiovascular), i afavoreix la formació de càries. A més aporta “calories buides”, el que pot conduir a una manca relativa de nutrients importants com vitamines i minerals. L’Organització Mundial de la Salut recomana que el consum de sucre sigui inferior al 10% de les calories totals de la dieta, i preferiblement menor del 5%. Per a un nen o nena de 5 anys, això significa no més de 15g de sucre al dia.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20180919/451903307155/yogur-azucar-ninos.html

Los yogures dirigidos a los niños contienen el doble de azúcar que los yogures naturales y son una fuente oculta de azúcares libres en la dieta infantil, alerta un estudio que publica la revista BMJ Open.Investigadores británicos de las universidades de Leeds y de Surrey han analizado 921 yogures y otros productos lácticos, como natillas o flanes, de los principales supermercados del Reino Unido y han visto que los yogures dirigidos a los más pequeños, así como los fermentados etiquetados como orgánicos o ecológicos son los que más destacan por su elevado contenido de azúcar.

“Aunque el yogur puede ser menos motivo de preocupación que los refrescos o los zumos de frutas, las principales fuentes de azúcares libre en la dieta de niños y adultos, lo que es preocupante es que este lácteo fermentado, que se percibe como un alimento saludable, puede ser una fuente oculta de azúcares añadidos a la dieta”, dicen los autores.

 Se sabe que una ingesta elevada de este endulzante en la infancia está asociada a un riesgo elevado de padecer caries. También sobrepeso y obesidad, que son uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, según la Organización Mundial de la Salud. Solo en 2016, más de 41 millones de menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos. Sufrir de obesidad en la infancia predispone a tener esta enfermedad en la edad adulta que, a su vez, se asocia a otras dolencias como la diabetes y las patologías cardiovasculares.
Los expertos recomiendan no consumir yogures con la fecha pasada

Los expertos recomiendan no consumir yogures con la fecha pasada (BJI/Blue Jean Images / Getty)

En el estudio, los investigadores clasificaron en distintas categorías los yogures que se pueden encontrar en el supermercado, como natural, griego, de sabores, bebible, con bífidus, con frutas, orgánico o postres lácteos. También miraron preparados a base de soja o de queso fresco del tipo petit-suisse. Vieron que las cantidades de azúcar que contenían variaban enormemente tanto dentro de una misma categoría como entre categorías.

A excepción del yogur natural y el griego, la cantidad media de azúcar contenido en los productos de todas las categorías estaba por encima del límite que establece que un alimento es bajo en azúcar. De hecho, menos del 1% de los productos analizados se consideraron bajos en azúcar y ninguno de ellos pertenecía a la categoría infantil.

A excepción del yogur natural y el griego, la cantidad media de azúcar contenido en los productos de todas las categorías estaba por encima del límite que establece que un alimento es bajo en azúcar.

Según este estudio, los postres lácteos, como natillas y flanes, son los que contienen más azúcar, con una media de 16,4 gramos por cada 100 gramos de lácteo. Les siguen los destinados a los niños, los de sabores, con frutas y las categorías orgánicas. La media de azúcares iba de los 10,8 gr/100gr en los yogures infantiles, a los 13,1gr/100gr de los orgánicos. En contraste, los yogures griegos cuentan con una media de 5gr/100gr de azúcar.

“Si bien existe evidencia científica de que el yogur puede ser beneficioso para la salud, los productos que se pueden encontrar en el mercado varían mucho en cuanto a nutrientes en su contenido”, afirma en un comunicado Bernadette Moore, investigadora de la Escuela de Ciencia de los Alimentos y Nutrición de la Universidad de Leeds, y coautora del trabajo. “Los alimentos etiquetados como orgánicos se suele pensar que son la opción más saludable, pero a menudo son una fuente oculta de azúcares añadidos para la dieta de muchas personas”, añade.

El yogur natural sí es saludable

Para Marta Ramon, jefa del servicio de endocrinología del Hospital Sant Joan de Déu, “una cosa es el yogur y otra, el resto de productos lácteos. El yogur es muy beneficioso para la salud, un alimento muy equilibrado, rico en calcio y otros nutrientes, recomendable para los niños y para los adultos. Sin embargo, lo que encontramos en el super no son exactamente un yogur, sino yogures a los que añaden sabores, que se hacen con azúcares, sobre todo los destinados a niños”.

Un yogur es, por definición, leche fermentada que contiene microorganismos con beneficios probados para la salud intestinal y, por tanto, para la salud global, como Lactobacilos o Bifidobacterias.Además de estos probióticos, los yogures son una buena fuente de proteína, de yodo, de vitamina B12 y de calcio. Estudios científicos han asociado su consumo a un menor riesgo de obesidad y de enfermedades cardiometabólicas, tanto en niños como en adultos.

Para la merienda de los niños mejor un yogur natural con fruta que unas galletas.

Para la merienda de los niños mejor un yogur natural con fruta que unas galletas. (Josef Mohyla / Getty)

Nancy Babio, coordinadora del grado en nutrición humana y dietética de la Universitat Rovira i Virgili e investigadora del Centro Biomédico en Red, Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), señala que “un yogur natural contiene entre un 4 y un 6% de azúcares naturalmente presentes en el alimento. Son los propios de la leche, la lactosa y sus derivados, que no son perjudiciales para el organismo. Ahora bien, cuantos más ingredientes se agregan al yogur comercial, podemos sospechar que esconden más azúcar. Es el caso de los bífidus con frutas, que pueden tener hasta un 15% de azúcares añadidos”.

El azúcar se suele añadir para que los yogures sean más palatables. Las bacterias que fermentan la leche y dan lugar al yogur hacen que este sea más ácido “y a la gente en general no le gusta, prefieren añadirle azúcar o miel. Lo dulce también le resulta más atractivo a los niños, y más si el producto lo envuelves en colores, hay dinosaurios o dibujos”, destaca Ramon.

“Cuantos más ingredientes se agregan al yogur comercial, podemos sospechar que esconden más azúcar. Es el caso de los bífidus con frutas, que pueden tener hasta un 15% de azúcares añadidos”.

No obstante, si bien hay estudios que relacionan el consumo de azúcar con el sobrepeso en la infancia, por el momento no hay evidencia científica de que el yogur sea un factor de riesgo incrementado para la obesidad infantil. .

La OMS y otras agencias de salud pública recomiendan que menos del 10% de la ingesta diaria de calorías provenga de azúcares. Los niños de dos años no deberían tomar nada de azúcar y entre 4 y 6 años la ingesta debería limitarse a 19gr de sacarosa al día, por lo que un solo yogur podría cubrir esa cantidad. De hecho, las nuevas guías de salud de la Unión Europea establecen que para 2020 se tiene que rebajar en un 20% el contenido de azúcar de los yogures.

Por el momento no hay evidencia científica de que el yogur sea un factor de riesgo incrementado para la obesidad infantil

“La industria debe adecuarse para disminuir la cantidad de azúcar, pero el consumidor no puede dejar toda la responsabilidad en manos de los fabricantes. Si compras un yogur natural y le echas azúcar o miel, tanto da. A veces incluso echamos más cantidad de azúcar que la que contienen los yogures azucarados. También somos, los consumidores, parte activa en este problema”, reflexiona José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

“Es preferible siempre un yogur natural antes que cualquier otro lácteo, como natillas o flanes, que llevan muchas más grasas, azúcar y otros ingredientes que no aportan nada”, recomienda Elena Roura, directora científica de la Fundació Alimentació i Ciència (Alicia). “Y mucho antes un yogur azucarado a una magdalena o unas galletas de merienda”, añade. Para esta nutricionista, “no hay alimentos ni bueno ni malos, sino que todo suma dentro del cómputo de lo que haces durante todo el día. ¿Es el yogur azucarado saludable? Pues si no te comes cinco a diario y lo incluyes dentro de una dieta saludable, rica en frutas y verduras, equilibrada, ¿por qué no?”.

“Si compras un yogur natural y le echas azúcar o miel, tanto da. A veces incluso echamos más cantidad de azúcar que la que contienen los yogures azucarados. También somos, los consumidores, parte activa en este problema”

Los orgánicos, los más azucarados

En el caso de los yogures orgánicos, según han visto en el estudio, contienen más concentración de bacterias beneficiosas o probióticos lo que a su vez los hace más ácidos. De ahí tal vez, apuntan los autores de este trabajo, que los fabricantes traten de compensar la acidez natural del ácido láctico producido por las bacterias que contiene el yogur incorporando más azúcar.

“El azúcar no es malo, el organismo lo necesita, el cerebro funciona a base de glucosa. Pero no tenemos que consumir más de lo que necesitamos. Debe suponer el 10% de las calorías de la dieta. Y en España en niños en edad preescolar y escolar, supone alrededor del 18-19%. Hay un exceso de consumo diario”,alerta Moreno.

“No demonicemos a alimentos ricos en importantes nutrientes como el yogur por contener una mínima cantidad de azúcar. Privilegiemos hacer una alimentación saludable, rica en frutas, verduras, panes, arroz y pasta integrales, frutos secos, carnes blancas, pescado, aceite de oliva y lácteos. Si el niño realiza una alimentación saludable, no le afectará que se coma un lácteo azucarado. La moderación es la clave”, concluye Babio.