Primer mort al Japó per un càncer provocat per l’accident nuclear de Fukushima

Les autoritats de Japó van confirmar que un home de prop de 50 anys que va morir producte d’un càncer al pulmó és la primera víctima de l’accident nuclear de Fukushima el 2011 després d’un magnat 9.0 que sacseja la ciutat. L’home havia començat a treballar el 1980 i era l’encarregat de mesurar els nivells de radiació a la planta de Fukushima poc abans de l’accident el 2011. Repercussions 7 any desprès.

http://www.ccma.cat/324/primer-mort-al-japo-per-un-cancer-provocat-per-laccident-nuclear-de-fukushima/noticia/2874180/

Un treballador de Fukushima ha mort per les radiacions a les quals va estar exposat en treballar a la central nuclear després de l’accident de 2011. És la primera vegada que el Japó atribueix una mort al desastre nuclear.

L’home tenia uns 50 anys i ha mort d’un càncer de pulmó que li van diagnosticar el febrer del 2016. Havia treballat en diverses plantes nuclears del Japó i havia participat en els treballs d’emergència a la central, just després de l’accident, entre el març i el desembre d’aquell any.

El Ministeri de Sanitat, Treball i Benestar ha ordenat que la família del treballador hauria de rebre una compensació.

Milers de treballadors han participat en les feines de neteja i desmantellament de la central des de l’accident. El Japó va acceptar fa temps que l’exposició a la radiació havia provocat malalties en quatre treballadors de Fukushima. Continua la lectura de Primer mort al Japó per un càncer provocat per l’accident nuclear de Fukushima

Macro-granges, un model precari i insostenible

Centenars de persones surten al carrer en concentracions o manifestacions contra aquestes instal·lacions, reclamant al Govern Regional que canviï el model i elimini subvencions. Un model de producció totalment insostenible i la repercussió sobre el món rural i altres activitats socioeconòmiques, seria devastador i irreversible.

https://blogs.publico.es/voces-de-la-precariedad/2018/09/06/macrogranjas-modelo-precario-insostenible/

Castilla-La Mancha se está convirtiendo en el paraíso de nuestro país para la industria de cría intensiva de ganado. Las macrogranjas son subvencionadas por el Gobierno Regional como ninguna otra actividad y disfrutan de una normativa permisiva en materia ambiental. Junto a esta política del gobierno de García-Page, se suma el hecho de que otros países europeos como Dinamarca, Holanda, Alemania o Bélgica aplican legislaciones más restrictivas, al igual que algunas comunidades autónomas españolas como Murcia, Aragón o Cataluña. Todo ello, sumado a la gran demanda del mercado chino, están alzando a Castilla-La Mancha como uno de los principales territorios elegidos para la instalación de macrogranjas de ganadería intensiva.Los datos hablan por sí solos: hasta junio de 2016, fecha en la que se aprobaron las ayudas y el sector porcino fue declarado como estratégico en la región, se presentaban como mucho cuatro proyectos de macrogranjas al año; a partir de aquella fecha hasta mediados de 2018 se han presentado casi 100 al año.

Guadalajara, la más despoblada

Guadalajara y Ciudad Real son las provincias con menos proyectos. En el caso de Guadalajara, las primeras iniciativas en la Sierra Norte y Alcarria, recibieron una contundente respuesta social, logrando que no fueran autorizadas las macrogranjas porcinas de Riofrío del Llano, Brihuega y Cincovillas. Pero la población de la comarca de Molina y Alto Tajo no presentó la misma contestación, y en la actualidad cuenta con cinco instalaciones en marcha (Alcoroches, Pobo de Dueñas, Setiles, Poveda de la Sierra y Tordesilos) y 3 proyectos futuros (Luzón, Traíd y Castellar de la Muela). En total, Guadalajara contaría en la actualidad con una capacidad de 15.000 cabezas de ganado porcino, que suponen una producción anual de 37.500 animales. Ello sin contar la capacidad de las granjas de porcino que aún están en fase de estudio, así como las 40.500 de pavos. A esto habría que añadir la gran cantidad de gallinas y pollos que se crían de manera intensiva en las zonas de la Campiña y la Alcarria de Guadalajara.

Impactos sobre el medio ambiente

Ingentes cantidades de agua, que es obtenida de los acuíferos de la zona; el vertido de purines, generando malos olores; proliferación de insectos; contaminación de las aguas por nitratos y nitritos; grandes insumos de antibióticos que acaban en las aguas residuales y la emisión de gases de efecto invernadero y amoníaco, son los principales impactos de las macrogranjas. En un año, cada cerdo consume más de 5.000 litros de agua, genera 2.150 litros de purines, genera 1 kg de amoníaco y casi 2 kg de metano. Continua la lectura de Macro-granges, un model precari i insostenible