Ciència-realitat de l’energia: millor que la ciència-ficció

Joc de paraules que ens ajuda a entendre que la nostra situació no és un joc de cartes, i que cada jugada té conseqüències en la nostra vida.  Estem malament acostumats, comptabilitzem la quantitat absoluta d’un recurs, sense considerar la quantitat d’aquest que pot ser real, efectiva, tècnica i socialment utilitzable del mateix. Ens encaminem irreversiblement, a un món amb menys consum d’energia.

https://www.eldiario.es/ultima-llamada/Ciencia-realidad-energia-mejor-ciencia-ficcion_6_785381459.html

La transición energética y el cambio climático han encontrado un hueco permanente (aunque secundario) en el debate político. Un hueco que se ve espoleado periódicamente por acontecimientos puntuales, como la actual escalada de los precios el petróleo, el impuesto al Sol o la Ley de Cambio Climático. En este debate, en realidad en este y en bastantes más, entra de lleno “En la espiral de la energía”, que acaba de salir en una segunda edición revisada y actualizada. Continua la lectura de Ciència-realitat de l’energia: millor que la ciència-ficció

La Terra sobreviurà; nosaltres, potser no

El nostre planeta no necessita que el salvem. La biosfera ha suportat cataclismes molt pitjors que el que representem nosaltres i després de milions d’anys va prosperar de nou. Fins i tot les cinc temibles extincions massives a la Terra es van convertir en possibilitats per a la creativitat de la biosfera i van generar noves rondes d’experiments evolutius. Però que passarà amb nosaltres?

https://www.nytimes.com/es/2018/06/17/tierra-humanos-sobrevivencia-planeta/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es

En 1968, el astronauta William Anders miró hacia afuera desde su cápsula en la misión Apolo 8 que orbitaba alrededor de la Luna y vio a la Tierra de color azul que emergía sobre el grisáceo horizonte lunar. Fue la primera vez que alguien vio un “amanecer lunar” y la foto que tomó se volvió icónica.

En ella, nuestro planeta se ve solo y frágil en contraste con lo negro del espacio. A cincuenta años, la foto de Anders sigue siendo un resumen visual de la apremiante necesidad de salvar al planeta de nuestro pésimo comportamiento. Pero ¿qué tal si hemos malinterpretado el significado real de esa imagen? De hecho, ¿qué quiere decir eso de “salvar” a la Tierra?

Si el vehículo espacial de Anders hubiera alcanzado la cima lunar 55 millones de años antes, se habría encontrado con un sofocante planeta selvático tan caliente que casi no tenía hielo ni nieve. Si la visita hubiera ocurrido 700 millones de años atrás, habría visto una “bola de nieve”, pues la Tierra estaba cubierta por capas de hielo de kilómetros de grosor. Y si hubiera aterrizado en nuestro planeta hace 3000 millones de años, su primera experiencia, de haberse quitado el casco, habría sido una muerte rápida por asfixia. Esa Tierra, que ya albergaba vida, tenía aire, pero no oxígeno.

Todas estas versiones de la Tierra tienen algo en común: estaban profundamente moldeadas por la vida. Fue la vida que actuaba a través de los microbios lo que ayudó a echar a andar algunas de las fases de “bola de nieve” de la Tierra. Fue la vida en la forma de bacterias de un azul verdoso lo que le dio por primera vez a la Tierra su atmósfera de oxígeno. Desde que el geoquímico Vladimir Vernadsky acuñó el término “biósfera”, los científicos han considerado a la vida como un actor en igualdad de condiciones en el drama de la historia de la Tierra. Continua la lectura de La Terra sobreviurà; nosaltres, potser no