Japó mata 122 balenes embarassades per “investigació científica”

Justificació científica ?La ciència no pot servir per matar, sinó per preservar els éssers vius i recursos del nostre planeta. Tòquio s’aprofita d’una llacuna cada any dient que la seva caça es porta a terme amb fins d’investigació científica.  La matança de 122 balenes prenyades és una terrible estadística i una trista acusació sobre la crueltat de la caça de balenes al Japó.

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Más de 120 hembras preñadas se encuentran entre los cientos de ballenas masacradas en la última cacería de Japón en la Antártida, lo que ha provocado la condena y llamamientos a la acción internacional.

Un total de 333 rorcuales aliblancos han sido capturados como parte del llamado programa “científico” de caza de ballenas del país nipón, que lleva a cabo una cacería anual de verano en el Océano Antártico.

Entre los que fueron sacrificadas, 122 ballenas estaban emarazadas y otras 114 eran juveniles, según documentos de una reunión del comité científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) este mes.

Japón ha firmado la moratoria de la comisión sobre la caza de ballenas, pero Tokio se aprovecha de una laguna cada año diciendo que su caza se lleva a cabo con fines de investigación científica.

Los críticos dicen que la investigación es en realidad una tapadera para la caza comercial de ballenas, ya que la carne de los mamíferos arponeados se vende después para ser consumida.

“La matanza de 122 ballenas preñadas es una terrible estadística y una triste acusación sobre la crueldad de la caza de ballenas en Japón”, lamenta Alexia Wellbelove, directora principal del programa de Humane Society International.

“Es una demostración más, si es necesario, de la naturaleza verdaderamente espantosa e innecesaria de las operaciones de caza de ballenas, especialmente cuando se ha demostrado que los censos no letales son suficientes para las necesidades científicas”, añade.

Dos buques japoneses participaron en la cacería del verano pasado, que apuntó a las ballenas con arpones cargados con una granada de 30 gramos de pentrita (un potente explosivo).

Los animales sacrificados fueron llevados a bordo de las embarcaciones, donde los investigadores tomaron medidas y recolectaron datos sobre su contenido de grasa y del estómago, según los documentos de la CBI.

La agencia pesquera de Japón recopila los datos y presenta los resultados a la comisión. Dice que el programa se lleva a cabo de acuerdo con la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas.

“Las ballenas ya están enfrentando amenazas sustanciales, incluyendo la captura incidental en las pesquerías y la contaminación marina”, señala la Sra. Wellbelove.

“En todo el mundo se están llevando a cabo importantes esfuerzos de conservación para abordar estas cuestiones, por lo que lo menos que Japón podría hacer es guardar los arpones”.

“La continua matanza de cualquier ballena es aborrecible para la sociedad moderna, pero estas nuevas cifras la hacen aún más impactante. Esperamos que Australia y otros países pro-conservación envíen el mensaje más fuerte posible a Japón para que detenga su programa letal de caza de ballenas“.