El Google Maps de la Vía Láctea

Aquest arxiu és una eina mai vista, un somni per a qualsevol astrònom. Un atles fet a partir d’informació recollida pel satèl·lit Gaia reuneix dades sobre 1.700 milions d’estrelles de la nostra galàxia
El cens promet revelacions sobre la forma, la història i la química de la Via Làctia.

https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20180425/el-satelite-gaia-produce-el-mayor-mapa-de-la-galaxia-6784439

El mayor censo de estrellas se ha publicado este miércoles. El catálogo recoge la posición de 1.700 millones de estrellas de nuestra galaxia y sus alrededores, y los movimientos y colores de 1.300 millones de ellas. Estos datos los recogió el satélite Gaia, de la Agencia Espacial Europea (ESA), entre Junio del 2014 y mayo del 2016. El catálogo incluye solo el 1% de la Vía Láctea, pero es cientos de veces mayor que el disponible hasta hoy.

“Es como pasar de conocer tres calles a conocer toda una ciudad: de pronto tenemos datos no solo del entorno inmediato del Sol, sino de toda la galaxia”, afirma Luís Aguilar, investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, no implicado en Gaia.

“Este archivo es una herramienta nunca vista, un sueño para cualquier astrónomo”, asegura Francesca Figueras, investigadora del Institut de Ciències del Cosmos de la Universitat de Barcelona (ICCUB) y una de las líderes del proyecto en España.

Resultados preliminares

A partir de ahora, centenares de astrofísicos se van a lanzar a analizar los datos, para responder a preguntas como si nuestra galaxia tiene dos o cuatro brazos, cuánta materia oscura hay en ella, cómo se formó y si ha colisionado con otras a lo largo de su historia.

Un puñado de artículos de análisis preliminar publicados juntos con el archivo ya han revelado algunas informaciones. Por ejemplo, una estimación de la masa de la Vía Láctea, cuyo valor mínimo ronda los mil millones de masas solares. O algunos rasgos inesperados en la química de las estrellas.

Gaia es un satélite de 2.000 kilos que se encuentra ahora a 1,5 kilómetros de la Tierra. Sucesor del satélite Hipparcos, la ESA lo lanzó en el 2013 para hacer un mapa de la Vía Láctea y entender mejor las estrellas. Gaia barre el cielo repetidamente y recoge grandes masas de datos, a diferencia del famoso Hubble, que se dirige a puntos concretos y saca fotos de profundidad. Continua la lectura de El Google Maps de la Vía Láctea

Txernòbil, 32 anys després

No, no podem oblidar-ho perquè sabem que pot tornar a passar i cal recordar-ho cada 26 d’abril. Que passaria si hi hagués un altre accident nuclear europeu, estem preparats ? . Recordem que una gran majoria de centrals nuclears properament poden superar la vida per a la qual van ser creades.

http://blogs.publico.es/ecologismo-de-emergencia/2018/04/26/chernobil-32-anos-despues/

Las alarmas saltaron en el norte de Europa en los últimos días de abril de 1986, cuando se detectaron índices anormalmente altos de radiactividad. La Unión Soviética no había informado de que el 26 de abril el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, había saltado por los aires. Solamente cuando era imposible mantenerlo en secreto, el gobierno de la URSS tuvo que reconocer que había sufrido un grave accidente nuclear. El más grave que se había registrado hasta entonces, aunque no el primero. La memoria de Chernóbil se mantiene viva 32 años después, porque simboliza la cara más negra de la energía nuclear, la del accidente más grave posible.

El accidente de Chernóbil tuvo efectos devastadores. La nube radiactiva se extendió por toda Europa. En un primer momento tuvieron que ser evacuadas más de 120.000 personas de la zona afectada, pero todavía hoy la zona de exclusión de 30 kilómetros continúa deshabitada. En el momento de la explosión se produjeron 31 víctimas mortales, pero la cifra final es mucho mayor, ya que en la limpieza participaron entre 600.000 y 800.000 “liquidadores”, muchos de los cuales murieron sin ningún reconocimiento como victimas.  La cuestión de las víctimas ha sido objeto de un blanqueo para el lavado de imagen de este terrible accidente. Continua la lectura de Txernòbil, 32 anys després